Santa María. Espacios
El pasto había crecido a su capricho durante todo el año, por lo menos […]. En el centro del jardín […] había un estanque, redondo, defendido por un muro de un metro, musgoso, con grietas ocupadas por tallos secos. Junto al estanque, después del estanque, una glorieta, también circular, hecha con listones de madera, pintados de un azul marino y desteñido, que imponían formas de rombo al aire […]. En todas partes, manchadas y semicubiertas por el ramaje, blanqueaban mujeres de mármol desnudas.
El astillero, Obras completas, Madrid, Aguilar, 1970, pp. 1058-1059.