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Juan Ramón Jiménez

1916-1936: Los años de plenitud

Periodo conocido como el de la «poesía desnuda», que comienza con su casamiento con Zenobia Camprubí y Aymar en Nueva York, en 1916. Residencia del matrimonio en Madrid donde Juan Ramón trabaja sin descanso; publicación de importantes libros de poesía que abren una etapa nueva, regida por la concisión y por una actitud abierta hacia la experimentación, con la combinación de poesías y prosas. Destaca su excelente libro El diario de un poeta recién casado. Estallido de la Guerra Civil en julio de 1936, que obliga a Juan Ramón y a Zenobia a marcharse a los Estados Unidos con ayuda de la embajada de España.

1916

Juan Ramón embarca en Cádiz con rumbo a América el día 29 de enero de 1916. Iba a casarse con Zenobia. La boda se celebró el 2 de marzo en la iglesia católica de St. Stephen de Nueva York. Estaban presentes los hermanos de la novia y la madre, Isabel Aymar. Juan Ramón llevó un diario durante la travesía en mar y luego retrató sus impresiones de la ciudad de Nueva York, de otras ciudades del entorno y de su viaje de regreso. Más tarde lo publicaría en un libro con el título de Diario de un poeta recién casado (Madrid: Editorial Calleja, 1917).

El poeta de Moguer llegó a decir que este era su mejor libro porque en él se presentaba por primera vez una mezcla muy original de lírica e impresiones en prosa, de lugares y personas de otra cultura, y sobre todo de sensaciones nuevas motivadas por su encuentro con el mundo americano y con su viaje por mar. El libro, aunque tiene numerosos poemas que tratan de la aventura del poeta y de su viaje y luna de miel por tierras desconocidas, está todo él inspirado en el mar y en las sensaciones intensas que la visión de la inmensidad produjo en el poeta. De las seis partes de que se compone, tres están dedicadas al mar, siendo este el protagonista y el tema principal del libro:

Cielo

Se me ha quedado el cielo
en la tierra, con todo lo aprendido,
cantando, allí.

Por el mar este
he salido a otro cielo, más vacío
e ilimitado como el mar, con otro
nombre que todavía
no es mío como es suyo…

Igual que, cuando
adolescente, entré una tarde
a otras estancias de la casa mía
—tan mía como el mundo—,
y dejé, allá junto al jardín azul y blanco,
mi cuarto de juguetes, solo
como yo, y triste…

JRJ, Diario de un poeta recién casado

No se puede pasar por alto las deslumbrantes prosas de este libro que tratan de Nueva York y de las personas y experiencias del poeta en la ciudad, como «La negra y la rosa» o «Alta noche» (ambos pueden leerse en la Antología). En estos poemas puede apreciarse el anhelo de Juan Ramón de querer transformar, por medio de su poesía, el mundo feo de las ciudades creado por los hombres y apartado de la naturaleza.

1917

A su regreso de Nueva York, los Jiménez se instalan en Madrid en un piso cerca del Retiro, en la calle Conde de Aranda, número 16. Empiezan su vida de casados con pocos medios y montones de libros y trampas. Zenobia hace traducciones para la editorial Calleja. Este mismo año aparecieron las traducciones de cuatro obras de Tagore al español hechas por ella y su marido (El jardinero, La cosecha, Pájaros perdidos y El cartero del rey), una de éstas encabezada con un poema de Juan Ramón.

Publica Eternidades (1916-1917), Piedra y cielo (1917-1918), Segunda antolojía poética (1898-1918) y Viajes y sueños (1917-1919).

En esta época sobresale la insistencia de Juan Ramón de escribir con las palabras justas, en estructuras concisas. Poesía desnuda, desprovista de todo lo que no fuese esencial, sin anécdotas, ni historias, ése era su lema. Se observa el uso del sustantivo adjetivado para abreviar en una palabra la idea o imagen. Eternidades es el libro que abre esta época prolija del poeta de Moguer.

¡Palabra mía eterna!
¡Oh, qué vivir supremo
—ya en la nada la lengua de mi boca—,
oh, qué vivir divino
de flor sin tallo y sin raíz,
nutrida, por la luz, con mi memoria,
sola y fresca en el aire de la vida!

JRJ, Eternidades

Algunos proyectos mencionados por Juan Ramón en Eternidades quedaron inéditos: Luz de la atención, Fuego y sentimiento, Hijo de la alegría, La torre abierta, La casa suficiente, El marinerito, Edad de oro, El sofá ocioso, En mi casita azul y Actualidad y futuro.

1921

El ruido proveniente de la calle y de los otros pisos se convierte en una obsesión que no deja escribir ni pensar al poeta. Por ello, el matrimonio busca otra residencia más tranquila en el número 8 de la calle Lista. Son años en los que Juan Ramón, recogido en su casa, trabaja sin descanso y no recibe a casi ninguna visita. Zenobia lo acompañaba, hacía las labores de la casa y le servía de secretaria, ayudándole a pasar a máquina todos los poemas.

Juan Ramón insiste en que, por medio de símbolos y con su conciencia alerta, él intentará proveer de eternidad todo lo pasajero y encontrar la esencia del universo. Para eso necesitaba capturar lo inefable en el poema:

¿Cómo pondré en la hora
tu vago sentimiento?
¡Hacia la aurora! ¡Más!
¡Hacia el ocaso! ¡Menos!
Siempre le falta un poco…
Le sobra siempre un dedo…
—Tu reír suena, fino,
muy cerca… desde lejos—.

JRJ, Estío

1924

El poeta concibe la idea de su obra definitiva que iba a publicar en hojas sueltas. Empezó a publicar en la imprenta de Silverio Aguirre ocho cuadernillos con el título de Unidad, en los que se encuentran ensayos, aforismos, cartas, poemas... Lo publicado en ellos lo consideraba terminado.

A partir de 1925 no publica nada más, sino que se dedica a pulir, depurar y ordenar su obra completa, que será concebida como «obra en marcha» porque como explicó él «define bien mi inquieto trabajo incesantemente aumentativo» (Obra en marcha. Diario poético de Juan Ramón Jiménez, 1928).

1927

Otra vez por cuestiones de ruidos Juan Ramón y su mujer se mudan al número 96 de la calle Velázquez. En ese mismo año, hay discusiones y separación de los que hasta entonces habían sido sus discípulos y que constituían la llamada generación del 27: Gerardo Diego, José Bergamín, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Pedro Salinas, García Lorca y Rafael Alberti.

1928

Mueren la madre de Juan Ramón y la de Zenobia.

1929

De nuevo por causa de los ruidos de una línea de tranvía, los Jiménez se mudaron, ahora al número 38 de la calle Padilla. Allí vivirían hasta su salida de España en el año 1936.

Durante este tiempo Juan Ramón se dedica a corregir sus primeros libros, que consideraba ahora borradores. El proceso de corrección no era sólo de los poemas, sino también de la organización de los mismos; dividiendo libros en dos, o insertando partes de uno en otro.

[Fotografía] Con la declamadora argentina Berta Singerman.

Con la declamadora argentina Berta Singerman.

1931

A Zenobia se le detecta un tumor; es probable que esta fuera la causa de que no pudieran tener hijos, pese a que ambos adoraban a los niños. Juan Ramón comienza a ordenar su obra.

1936

Se publica Canción (1895-1935). Asimismo Juan Ramón escribe «Política poética», una conferencia que es leída en la Residencia de Estudiantes por otra persona. El poeta se adhirió al manifiesto de intelectuales a favor del Gobierno de la República y del Pueblo, tras el levantamiento militar del 18 de julio. El matrimonio Jiménez ofreció ayudar al gobierno republicano acogiendo en uno de los pisos que Zenobia alquilaba a doce niños. Tuvieron que empeñar joyas y objetos de valor para poder subsistir esos meses de incertidumbre, necesidades y amenazas. Además el diario Claridad había emprendido una campaña contra los intelectuales y Juan Ramón vio peligrar su vida.

El 19 de agosto el poeta se entrevistó con D. Manuel Azaña, que era amigo suyo, y le expuso su decisión de salir de España. Azaña le proporcionó pasaportes a él y a su esposa, y un cargo diplomático en Washington como agregado cultural de España. Al día siguiente salían de Madrid. Posteriormente embarcaron en Francia en el transatlántico Aquitania con rumbo a Nueva York.

En Washington hacen campaña para apoyar a la República democrática española. Después de varios días, marchan a Puerto Rico donde el poeta es acogido con alegría tanto por el pueblo y por los intelectuales locales.

De esta época son también La estación total con las canciones de la nueva luz (1923-1936), La colina de los chopos (1915-1924), Olvidos de Granada (1924-1928), La realidad invisible (1917-1920, 1924), Libros de Madrid (1929-1936). Algunos de estos libros fueron publicados póstumamente.

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