¿Cómo pondré en la hora tu vago sentimiento? ¡Hacia la aurora! ¡Más! ¡Hacia el ocaso! ¡Menos! Siempre le falta un poco… Le sobra siempre un dedo… —Tu reír suena, fino, muy cerca… desde lejos—.
¿Cómo pondré en la hora tu vago sentimiento?
¡Hacia la aurora! ¡Más! ¡Hacia el ocaso! ¡Menos!
Siempre le falta un poco… Le sobra siempre un dedo…
—Tu reír suena, fino, muy cerca… desde lejos—.
Tomado de «Verdor», en Estío, 1915.