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Juan Ramón Jiménez

El fondo del exilio de Juan Ramón Jiménez (1 de 2)

Por Graciela Palau de Nemes

[Fotografía] Juan Ramón.

Juan Ramón.

En una carta que Juan Ramón le escribe de Riverdale, Maryland, a una poeta de Madrid, le dice: «De pronto, el año pasado, gran año para mí, al poner el pie en el estribo del coche, aquí en Riverdale, camino de New York, camino de la Argentina, lo sentí, es decir, lo vi, lo oí, lo olí, lo gusté, lo toqué. Y lo dije, lo canté en el verso que él me dictó. Eso es todo» 1. El verso es Animal de fondo, su obra cumbre y el referente de «lo vi, lo oí, lo olí», etc., es el dios con minúscula de la búsqueda de toda su poesía. Es decir, que la famosa trascendencia de Animal de fondo surge de una manera bastante pedestre en el espacio de su mundo común y corriente.

El dios de Animal de fondo definido y redefinido en exquisitas imágenes: «Eres la gracia libre, / la gloria del gustar, la eterna simpatía, / el gozo del temblor, la luminaria / del clariver, el fondo del amor…» 2 es la conciencia del yo lírico, y conciencia es conocimiento y sentimiento interior por el cual aprecia el hombre sus acciones. Juan Ramón la define como «comprensión del hasta qué punto divino podía llegar lo humano de la gracia del hombre; qué era lo divino que podía venir por el cultivo» 3. Y completa esta definición añadiendo: «conciencia inmanente resuelta en su limitación destinada; conciencia de uno mismo, de su órbita y de su ámbito». Nótese la insistencia en los nominativos que tienen que ver con el espacio natural del hombre: «limitación destinada», «órbita», «ámbito».

Mucho se ha escrito sobre el carácter místico de Animal de fondo, hoy quiero, con una óptica más de este mundo, mostrar la relación de esta obra con el ámbito natural de Juan Ramón y demostrar hasta qué punto el exilio, a partir de 1939, contribuyó a su creación.

Animal de fondo es la culminación de un proceso de secularización de lo religioso. Como ha hecho notar Gutiérrez Girardot: «Para la moderna sociología de la religión, la “desmiracularización del mundo” es sencillamente un proceso por el cual partes de la sociedad y trozos de la cultura se liberan del dominio de las instituciones y símbolos religiosos» 4. En esta exposición voy a partir de las ideas de Georg Simmel, original y fecundo sociólogo del que sus colegas decían, en la década de los setenta: «está de vuelta de un punto que todavía estamos luchando por alcanzar» 5. Lo mismo podría decirse de Juan Ramón en cuanto a Animal de fondo.

En el ensayo The Transcendent Character of Life dice Simmel (y traduzco): «La posición del hombre en el mundo se define por el hecho de que en cada dimensión de su ser y su conducta, se encuentra siempre entre dos fronteras. Esta condición constituye la estructura formal de nuestra existencia y se manifiesta de muchas maneras en las diversas provincias, actividades y destinos de la vida humana» (pág. 353). Y añade: «La frontera, arriba y abajo, es el medio que tenemos para encontrar dirección en el infinito espacio de nuestros mundos» (ibíd.). Simmel excluye de este texto conceptos abstractos relacionados con lo sobrenatural, puesto que la sociología estudia al hombre en sus relaciones humanas. Por su parte Juan Ramón considera, en la época de Animal de fondo, que la poesía es una función del mundo real: «no es voz de Dios, —dice— ni un daimon desconocido otorga al poeta facultades negadas a los demás mortales; tampoco nos cambia de mundo llevándonos a otro májico de sueño, ensueño o pesadilla porque no podemos, en ningún caso, arrancar al hombre de su suelo donde está pegado, caído, inevitablemente anclado (el hombre es siempre hombre-en-el-mundo)». 6

Como le escribió a Enrique Díez-Canedo: «Desde estas Américas empecé a verme, y a ver lo demás, en los días de España: desde fuera y lejos, en el mismo tiempo y el mismo espacio. Se produjo en mí un cambio profundo, algo parecido al que tuve cuando vine en 1916». 7

Según el sociólogo, las formas culturales surgen cuando se interrumpe la unidad de la experiencia inmediata y se interpone distancia entre el sujeto y el objeto y de allí en adelante las formas culturales sirven, no solamente para permitirle al ser notar los objetos de modos característicos, sino también para situarse a una distancia característica del objeto (Levine, pág. XXXIV). En 1916, Juan Ramón experimentó el encuentro con la nueva poesía imaginista de los Estados Unidos, que buscaba liberarse de toda sujeción y sostenerse por palabras exactas e imágenes precisas. Esto, y la culminación de su pasión amorosa al casarse con Zenobia Camprubí el mismo año en Nueva York, lo llevó a su propio encuentro con la poesía desnuda, desprovista de adorno, una forma poética única en su espacio y en su tiempo. Cuando salió exiliado en 1936 era ya reconocido como maestro de poetas en España y América y el más grande poeta español de su época. El exilio le permitió superarse.

En qué medida la expatriación favorece o impide la creación literaria es una pregunta que surge. En el caso de Juan Ramón, los primeros años del exilio en Puerto Rico y Cuba fueron un impedimento para su poesía. El exilio en los Estados Unidos, de 1939 en adelante, la favoreció. Se ha puesto en duda su declaración a este respecto, cuando dijo que por Puerto Rico y Cuba escribió casi exclusivamente crítica y conferencia y que no fue hasta su residencia en la Florida que pudo escribir poesía 8. Pero no es necesario especular sobre si se interrumpió o no su creación poética en los primeros años del exilio. Su mujer Zenobia da fe de ello en su Diario y se queja de que Juan Ramón pase el tiempo en la edición y crítica de la obra de otros sin dedicarse a la propia 9. Existen además razones de orden psicológico que le impiden a Juan Ramón dedicarse a la poesía durante la Guerra Civil española.

En «De mi Diario poético» escrito durante la estancia en Puerto Rico y Cuba declara Juan Ramón: «Yo no creo que el poeta, como tanto se dice, y más con esta nueva y más verdadera guerra del mundo, debe nunca acomodar su poesía a las circunstancias; ahora, por ejemplo, a las de la guerra. No, no creo, no he creído ni creeré nunca en la poesía ni en el poeta de ocasión. La poesía (las artes interiores y esteriores) son fruto de la paz. El poeta “callará” acaso en la guerra porque otras circunstancias graves e inminentes le cojen el alma y la vida; porque debe ayudar con su intelijencia, su sensibilidad, su esfuerzo íntegro a los que luchan por la verdad evidente… para que venga pronto la paz» 10. En Puerto Rico y Cuba Juan Ramón trabajó por la paz. Los Jiménez se trasladaron de La Habana a Miami el 28 de enero de 1939, la Guerra Civil española terminó en la primavera del 39 y Juan Ramón volvió a la creación poética ese otoño. Zenobia habla de ello en su Diario 2. El 10 de noviembre de 1939 dice: «J. R. está sencillamente lleno de inspiración y rebosante de alegría. Se levanta a las 4 o a las 5 a. m. y empieza a escribir» 11. Esto confirma las declaraciones de Juan Ramón en la ya citada carta a Díez-Canedo: «En la Florida empecé a escribir otra vez en verso. Antes, por Puerto Rico y Cuba había escrito casi exclusivamente crítica y conferencias. Una madrugada me encontré escribiendo unos romances y unas canciones que eran un retorno a mi primera juventud, una inocencia última, un final lógico de mi última escritura sucesiva en España» (pág. 65). Sin la lengua y el pueblo que Puerto Rico y Cuba le proporcionaron, Juan Ramón recurrió a Moguer, el otro lado de todas sus fronteras geográficas y el verdadero lado de su frontera espiritual. El encuentro queda confirmado en el mencionado Diario 2 de Zenobia, en la entrada del 10 de noviembre de 1939, en la que comenta que Juan Ramón está lleno de inspiración y añade: «Las casas blancas, techos de teja y pinos le recuerdan a Moguer y su nostalgia fluye en verso. Es una suerte que vea a Moguer a distancia».

  • (1) A. Ángela Figuera. Juan Ramón Jiménez, Cartas literarias. Barcelona: Editorial Bruguera, 1977, pág. 175. volver
  • (2) De «La transparencia, Dios, la transparencia», Animal de fondo, en Tercera antolojía poética (1898-1953). Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 1957, pág. 964. volver
  • (3) Notas a Animal de fondo, Tercera antolojía poética (1898-1953), págs. 1018-1019. volver
  • (4) Rafael Gutiérrez Girardot, Modernismo. Barcelona: Montesinos editor, 1983, pág. 28. Gutiérrez Girardot cita a P. Berger, Zur Dialektik von Religión und Gesellschft. Frankfurt, 1973, p. 103. volver
  • (5) Donald N. Levine, «Introduction», en Georg Simmel, Individuality and Social Forms.  Editor Donald Levine. Chicago: The University of Chicago Press, 1971, pág. 1x. Levine cita a Hugh D. Duncan, «Simmel's Image of Society» en Essays on Sociology, Philosophy and Aesthetics. New York: Harper Torchbooks, s/f, pág. 108. Los ensayos de Simmel que se mencionan en este trabajo son de la edición de Levine, Individuality and Social Forms, de la que se da la página en el texto. volver
  • (6) Juan Ramón Jiménez, «De “Qué es la literatura”», en «A La Torre», Cartas literarias, pág. 289. volver
  • (7) Juan Ramón Jiménez, «A Enrique Díez-Canedo», Cartas literarias, p. 65. La carta fue escrita en Washington, el 6 de agosto de 1943. volver
  • (8) Ibíd. volver
  • (9) Zenobia Camprubí. Diario 1.Cuba (1937-1939). Traducción, introducción y notas de Graciela Palau de Nemes. Madrid: Alianza Editorial/Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1991. Entrada del 22 de julio de 1937. volver
  • (10) Juan Ramón Jiménez. «De mi Diario poético, 1936-1937» (Fragmentos). Universidad de La Habana, vol. 15, noviembre-diciembre, 1937, pág. 5. volver
  • (11) Z. C. Diario 2. Estados Unidos (1939-1950). Publicado en 1995. volver
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