Dediqué una glosa a Jardiel cuando estrenó una de sus primeras piezas escénicas señalando su originalidad… ¿Un renovador? Tal vez, pero mejor un excéntrico de la literatura teatral. Porque Jardiel piensa y escribe excéntricamente, no por pose, sino por poseer su temperamento una genuina excentricidad… En la vida cotidiana reacciona y se comporta siempre como un alucinado.