Perfil biográfico
Bajo la denominación de literatura del «Veintisiete», con referencia cronológica al año 1927 y, en principio, a un grupo de poetas, se reúne un mundo artístico, cultural y social tan complejo como opulento, un «universo creador» se ha dicho.
Sin embargo, tanta y tan diversa riqueza artística y creadora, semejaba inicialmente ser cosa de grupo, de un grupo de amigos, y así cabe deducirlo de unas palabras de Jorge Guillén:
Éramos amigos, y con una comunidad de afanes y gustos que me ha hecho conocer por vía directa la unidad «generación». Pedro Salinas y yo, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti. Y Pepe Bergamín, y Melchor Fernández Almagro…
Junto a esos nombres citados el mismo Guillén recuerda otros, como los de Luis Cernuda, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Juan Larrea, Pedro Garfias… E indica asimismo:
[…] el nombre de Veintisiete no está mal. Fue ante todo una agrupación de amigos; desde entonces hasta hoy somos siempre amigos. Este es el fenómeno que ha unido a la generación. No ha coincidido en un manifiesto, que no se ha escrito; en una doctrina, que no había; en una política determinada. Era una coincidencia de ambiente, de época.
En efecto, era una coincidencia de época, y, por eso mismo, mucho más amplia en cuanto a los componentes, tendencias, rumbos, integrantes, etc., de la generación. Lo cual justifica y da pleno sentido al título que un escritor de ese tiempo, José López Rubio, dio a su discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua: «La otra generación del 27». A ésta ya se había referido Pedro Laín Entralgo:
Hay una generación del 27, la de los poetas, y otra generación del 27, la de los «renovadores» —los creadores más bien—, del humor contemporáneo.
Estos creadores del humor contemporáneo, a los que alude Pedro Laín, fueron, por orden de la fecha de su nacimiento: Antonio de Lara Tono (n. 1895), Edgar Neville (n. 1899), Enrique Jardiel Poncela (n. 1901), José López Rubio (n. 1903), Miguel Mihura (n. 1905), nombres destacadísimos y aun fundamentales en la escena española contemporánea y asimismo en otros campos de la creación literaria.
Todos ellos —Jardiel, Tono, Edgar Neville, López Rubio, Mihura, algunos otros más— son también amigos y se sienten y se manifiestan como un grupo afín en inquietudes, ideas, proyectos… constituyen eso que puede denominarse un grupo generacional. Asisten a las mismas tertulias, gustan de ir juntos a conferencias, a estrenos… A uno de estos, el de la comedia Old Spain, de Azorín, representada por vez primera el 3 de noviembre de 1926, en el Teatro Reina Victoria, de Madrid, acuden todos ellos con la plena convicción de formar un grupo homogéneo y aplauden entusiásticamente la nueva obra de Azorín. La actitud admirativa de estos escritores ante la creación azoriniana confirma la convicción de que los escritores del 27, en general, no se manifestaron iconoclastas ni gustaron de adoptar posturas extremas contra o anti.