Perfil biográfico
Fue escritor y sólo escritor, casi hasta sus días postreros en que ya le resultaba dificilísimo trabajar, entregado cotidianamente al gozo y al esfuerzo —a veces doloroso— de escribir, leal a sus lectores y seguidores y leal a sí mismo, fiel a sus convicciones y compromisos artísticos, a sus afanes y conciencia de innovador, y se mantuvo firme en su legítimo orgullo de creador literario. Porque Jardiel perseveró, hasta el final de sus días, en su rigurosa autoexigencia y sostuvo inalterable ese orgullo de creador y renovador.
Y fue un gran trabajador, constante, disciplinado, a despecho de las circunstancias adversas —que las hubo—. A este respecto, él contó:
En el trabajo soy constante, igual que «Macías, el enamorado». Rara vez se pone el sol sin que haya escrito algo. Escribo al mediodía, y a veces, también por la tarde, y a veces, también por la noche.