A Francisco Guillén
Tendida en la madrugada,
la firme guitarra espera:
voz de profunda madera
desesperada.Su clamorosa cintura,
en la que el pueblo suspira,
preñada de son, estira
la carne dura.Arde la guitarra sola,
mientras la luna se acaba;
arde libre de su esclava
bata de cola.Dejó al borracho en su coche,
dejó el cabaret sombrío,
donde se muere de frío,
noche tras noche,y alzó la cabeza fina,
universal y cubana,
sin opio, ni mariguana,
ni cocaína.¡Venga la guitarra vieja,
nueva otra vez al castigo
con que la espera el amigo,
que no la deja!Alta siempre, no caída,
traiga su risa y su llanto,
clave las uñas de amianto
sobre la vida.Cógela tú, guitarrero,
limpiale de alcol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.El son del querer maduro,
tu son entero;
el del abierto futuro,
tu son entero;
el del pie por sobre el muro,
tu son entero…Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.Tomado de El son entero, en Obra poética 1920-1972, La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1972.