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Nicolás Guillén

Cronología

1902-1929

1902-1929: época de formación, de colaboraciones en periódicos y en revistas nacionales.

1902

Nicolás Guillén nace en Camagüey, el 10 de julio del mismo año que se establece la República de Cuba, por lo que, puede decirse, que nace con su patria. Bautizado con el nombre de Nicolás Cristóbal Guillén Batista es hijo de Nicolás Guillén Urra, director del diario Las Dos Repúblicas y consejero provincial del Partido Nacional Liberal, y de Argelia Batista Arrieta. Ambos son de origen mulato, mestizaje blanquinegro, síntesis de lo criollo y de la cubanidad, que el poeta utilizará en su poesía como materia prima para su canto.

1906

Tiene lugar el levantamiento del Partido Nacional Liberal contra la reelección del presidente Estrada Palma, que deriva en una nueva ocupación militar norteamericana, amparada en la Enmienda Platt de la Constitución de 1901, anexo que otorgaba a EE. UU. el control de la política exterior cubana y le confería el derecho de asentar bases e intervenir militarmente en la isla cuando lo considerara conveniente.

1908

Se celebran elecciones en Cuba. En ellas obtiene el triunfo el partido al que pertenece el padre del poeta, lo que lo convierte en senador por su provincia de 1909 a 1913. En dichos comicios el general José Miguel Gómez es elegido nuevo presidente de la República.

1908-1912

El joven Nicolás Guillén asiste a las aulas del Instituto Provincial de Camagüey y aprende sus primeras letras. Recibe una educación profundamente influida por la religión católica.

1913

El triunfo de los conservadores en las urnas priva del cargo de senador al padre de Guillén, por lo que retoma su labor periodística, esta vez como director de La Libertad, periódico del partido en el que militaba. El general Mario García Menocal queda convertido en el nuevo presidente del país. En la imprenta de este diario aprenderá más tarde el joven Guillén el oficio de tipógrafo, que desempeñará durante su juventud.

1916

El presidente Menocal es reelegido por un nuevo período de cuatro años. El joven Guillén asiste a la escuela secundaria y toma clases nocturnas de preceptiva literaria en las aulas del instituto de don Tomás Vélez, las cuales le permiten ahondar en el estudio de los autores del Siglo de Oro español —Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Cervantes—, y de los neoclásicos y románticos, dotándolo, al mismo tiempo, de elementos de análisis y de un sentido del rigor formal que ya no lo abandonará.

1917

La reelección impuesta del presidente García Menocal para un nuevo periodo ocasiona el alzamiento de los liberales contra su régimen conservador que desemboca en la guerra civil conocida como «La Chambelona», en cuya contienda muere Nicolás Guillén Urra, padre del poeta, episodio que será evocado, años más tarde, por el poeta en su Elegía camagüeyana.

1918

Nicolás Guillén trabaja como tipógrafo en el periódico El Nacional. Empieza a escribir y a publicar sus primeros versos en la revista local Camagüey Gráfico. Sus creaciones pronto trascienden el ámbito provinciano y son difundidas en la revista Orto, de Manzanillo, Oriente, y en seguida en Castalia, de La Habana, cuyas páginas acogían las producciones de la más joven promoción de poetas. Esta temprana actividad literaria lo llevará a ser incluido en la abigarrada compilación Poetas jóvenes de Cuba (1923), realizada por Paulino G. Báez, director de Castalia.

1920

Un nuevo género musical, nacido en las zonas rurales del oriente de Cuba y conocido como son, empieza a extenderse indeteniblemente por la isla y a contagiar su popularidad a todos los estratos sociales de la nación. Dos grandes grupos musicales —el sexteto Habanero y el trío Matamoros— contribuyen a difundir su melodía, nacional e internacionalmente, al grabarlo en los discos de la RCA Víctor, la mayor empresa discográfica norteamericana de la época.

Nicolás Guillén, que ha escuchado este ritmo desde su cuna en su Camagüey natal no sabe todavía que su música servirá de molde rítmico a su poesía, pero lo siente y vive el son entrañablemente.

En septiembre de aquel año obtiene el título de Bachiller y viaja a La Habana para cursar la carrera de Derecho, pero se ve obligado a abandonar sus estudios al poco tiempo por carecer de medios económicos que le permitan mantenerse en la capital. Comienza a colaborar con las revistas Orto y Castalia y con el periódico Las Dos Repúblicas, cuya página literaria dirige en compañía de Justo Menéndez Roque.

1921

Alfredo Zayas toma posesión de la presidencia del país. La brusca quiebra azucarera, originada por el descenso súbito del precio del edulcorante en el mercado internacional, luego de la danza de los millones y del máximo de casi 12 centavos la libra alcanzado en la posguerra, provoca el traspaso de la riqueza nacional a manos de bancos y consorcios norteamericanos y da lugar a profundos cambios dentro del orden social que terminan desembocando en protestas de los más diversos sectores del país.

Nicolás Guillén asiste a la tertulia iconoclasta del café Martí, donde los miembros de una juvenil pléyade de poetas, entre los que se encontraban Rubén Martínez Villena y Agustín Acosta, ayudaban a torcerle el cuello al agónico cisne rubendariano. Esta experiencia le permite entrar en contacto con las tendencias renovadoras del postmodernismo y adquirir una visión crítica diferente del quehacer poético.

1922

Regresa a Camagüey y abandona definitivamente sus estudios de derecho. Reúne los mejores poemas de su obra primigenia, marcada por la influencia todopoderosa de Rubén Darío, en un libro titulado Cerebro y corazón, que nunca llega a publicar por pudor crítico ya que su experiencia habanera de 1921 y 1922 mostraba que se habían producido signos renovadores en la poesía cubana desde los inicios de la segunda década.

1923

El joven poeta funda la revista Lis, de la que aparecen dieciocho números. Dirige el periódico El Camagüeyano y se dedica al periodismo y a la vida bohemia, que lo aleja de las letras y lo acerca a la vida sencilla de la provincia. Manos amigas lo rescatan de esta postración y le consiguen un trabajo que le permite establecerse nuevamente en La Habana.

1925

El general Gerardo Machado asume la presidencia de la República e instaura un régimen liberal que termina convirtiéndose en sangrienta tiranía. Surge el Partido Comunista de Cuba y la Confederación Nacional Obrera bajo el influjo de la revolución, como respuesta de las masas trabajadoras a la crisis económica en que se hallaba sumida la isla por la súbita caída del precio del azúcar, su principal producto de exportación.

1926

Nicolás Guillén regresa a La Habana y trabaja de mecanógrafo en la secretaría de la gobernación. La turbulencia de esos años propició un ambiente de protesta en toda la isla que, en el campo artístico y literario, se manifestó a través del grupo minorista formado por jóvenes intelectuales de izquierda que, sin olvidar los problemas sociales de Cuba y América, se pronunciaron desde los primeros momentos contra los falsos valores imperantes y por una radical y completa renovación, formal e ideológica, en las letras y en el arte. Guillén fue parte de ese grupo y, a través de sus colaboraciones periodísticas en el suplemento literario dominical de El Diario de la Marina dirigido por José A. Fernández de Castro, dio a conocer las nuevas formas de expresión procedentes de las diversas tendencias artísticas y literarias surgidas de las vanguardias europeas que en la isla apenas empezaban a cultivarse.

1927

Rompe su silencio de un lustro y, tras cuatro años sin publicar un solo verso, da a conocer sus nuevas creaciones en la revista Orto de Manzanillo donde aparecen sus nuevos poemas de corte claramente vanguardista.

1929

Publica en un semanario local sus Versos de ayer y de hoy, suerte de antología de su obra anterior y de su transitoria fase vanguardista, con la que hace su entrada en los círculos literarios habaneros y recibe una buena acogida de la crítica.

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