Cronología
1930-1959: periodo que se abre con la publicación de Motivos de son y se cierra con el triunfo de la revolución cubana.
Publica en el suplemento Ideales de una raza de El Diario de la marina, que dirigía el periodista Gustavo Urrutia, los ocho poemas que conforman su primer libro, Motivos de son, los cuales se constituyen pronto en un verdadero acontecimiento cultural en la isla y no podía ser de otro modo ya que con estos versos, enmarcados dentro del molde rítmico del son, se da inicio a una nueva etapa de la poesía cubana, en la que la palabra adquiere caracteres inconfundiblemente autóctonos y rasgos específicamente nacionales.
El pueblo negro, secularmente preterido, aparece retratado con su dicción y vocabulario peculiares dentro del molde rítmico folclórico del son formando una serie de magníficas estampas de la vida popular habanera, del solar o la casa de vecindad, que lo sitúa como protagonista fundamental e insoslayable de la cultura y el sentimiento de la isla.
Comienza a colaborar con el suplemento dominical del periódico El Mundo. Publica Sóngoro cosongo, libro que, desde la onomatopeya de su título, prosigue la búsqueda iniciada de sus raíces africanas, de su ritmo y sus costumbres, de sus voces y colores que se mezclan con los frutos típicos del trópico —«¡Ah, / qué pedazo de sol, / carne de mango! / Melones de agua, / Plátanos. / ¡Quencúyere, quencúyere, / quencuyeré!»—, haciendo que la esencia de lo afroantillano aflore al primer plano espiritual y cultural de la isla en un momento crucial de sus luchas y sus reivindicaciones sociales.
Guillén definió su Sóngoro cosongo como poemas mulatos para recalcar que estos versos se encontraban formados de la misma amalgama étnica que constituía la composición racial de la isla, y en el prólogo de los mismos señaló su propósito explícito con estas palabras: «éstos son unos versos mulatos. Participan acaso de los mismos elementos que entran en la composición étnica de Cuba, donde todos somos un poco níspero (…) Por lo pronto, el espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá: “color cubano”. Estos poemas quieren adelantar ese día».
Este libro, percutiente y sonoro, cargado de ritmo, color, imágenes, movimiento, y un vocabulario hasta entonces inédito, es el preludio de una poesía nacida de la necesidad de conducir a Cuba hacia su propia identidad, que se irá afianzando en los versos mulatos de Guillén como si el canto brotado de su espíritu se extendiera a lo largo de la isla para cubrir cada recodo de sus caminos y playas con el color definitivo de su herencia.
Una huelga general organizada por el partido comunista provoca la caída del dictador Machado e instaura en su lugar el régimen popular de Carlos Manuel de Céspedes, que apenas tiene tiempo de poner en marcha sus reformas cuando es derrocado por una sublevación militar encabezada por Fulgencio Batista, que traiciona los ideales revolucionarios y mantiene el statu quo de las inversiones norteamericanas en la isla, entronizando un nuevo régimen dictatorial y cuartelario. Se establece la llamada Pentarquía en la que Ramón Grau San Martín asume el cargo de presidente en Cuba mientras Batista se mantiene como hombre fuerte a la sombra del régimen.
Grau San Martín es alejado definitivamente de la presidencia por un golpe militar dirigido nuevamente por Fulgencio Batista. Carlos Mendieta es designado nuevo presidente para servir de fachada legal al despotismo de Batista.
Nicolás Guillén publica West Indies Ltd., libro que, desde su irónico título que evoca a las compañías trasnacionales americanas, quiere denunciar la explotación sufrida por el archipiélago antillano a manos del imperialismo estadounidense, que lo considera como una factoría más dentro de su proyecto crematístico de explotación continental. En estos versos el poeta se mantiene fiel a su hallazgo de lo poético cubano en lo que se refiere a la búsqueda de su origen y a la recreación de los ritmos y tradiciones mulatos del folclore criollo que se hace explícita en poemas como «La llegada», «Balada de los dos abuelos» y «Sensemayá», pero acentuando su incursión en el dominio de lo social, de tal manera que la protesta que apenas se esbozaba en Sóngoro cosongo termina por transformarse de la rebeldía sorda insinuada en «Nocturno en los muelles» y en «Canción de los hombres perdidos», a la desesperación que se advierte en el son caminando: «Al que yo coja y lo apriete, / caminando, / ése la paga por todos, / caminando; / a ese le parto el pescuezo, / caminando, / y aunque me pida perdón, / me lo como y me lo bebo / me lo bebo y me lo como / caminando, / caminando, / caminando», y en los sones de la charanga de Juan el Barbero, cuyo ritmo y cuya letra ya no invitan al baile sino a la lucha frontal y definitiva que acabe con la injusticia secular y trace un futuro mejor para la isla: «Las cañas —largas— tiemblan / de miedo ante la mocha. / Quema el sol y el aire pesa. / Gritos de mayorales / restallan secos y duros como foetes. / De entre la oscura / masa de pordioseros que trabajan, / surge una voz que canta, / brota una voz que canta, / sale una voz llena de rabia, / se alza una voz antigua y de hoy, / moderna y bárbara: / —cortar cabezas como cañas, / ¡chas, chas, chas! / Arder las cañas y cabezas, / subir el humo hasta las nubes, / ¡cuando será, cuando será!».
Guillén logra obtener un trabajo en el Departamento de Cultura del Municipio de La Habana. El presidente Carlos Mendieta renuncia ante las presiones sufridas por Batista y, en su lugar, se instala José A. Barnet como nuevo presidente. Guillén se vincula a la prensa del partido comunista como redactor del semanario Resumen.
Comienza a editarse la revista literaria Mediodía, órgano de expresión de los escritores de izquierda y de cuyo comité editor es miembro Guillén. El poeta pierde su trabajo en el Departamento de Cultura del Estado por su ideología de izquierda y por sus escritos y manifestaciones contra el gobierno vigente. Es arrestado por varios días y juzgado, junto al comité editor de la revista por su actividad política, proceso en el que resulta finalmente absuelto. Estalla la Guerra Civil española, cuyo eco de dolor y muerte será sentido de manera muy honda por el poeta. En mayo Miguel M. Gómez asume el cargo de presidente que sólo conservará hasta diciembre, fecha en la que será destituido por las maniobras de Batista en el Congreso y reemplazado en su cargo por Federico Laredo Brú.
Realiza su primer viaje al exterior. El 19 de enero parte en barco con destino a Veracruz con el fin de participar en el congreso de escritores y artistas convocado por la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de México). En territorio azteca escribe España, poema en cuatro angustias y una esperanza y publica su libro Cantos para soldados y sones para turistas en la editorial Masas. En este libro, sin descuidar el lenguaje poético, apela a la conciencia de los trabajadores convertidos en soldados que defienden intereses ajenos para que vuelvan los ojos hacia su origen proletario y se solidaricen con los intereses de su pueblo y de su clase: «Soldado, aprende a tirar: / tú no me vayas a herir, / que hay mucho que caminar. / ¡Desde abajo has de tirar, / si no me quieres herir! / Abajo estoy yo contigo, / soldado amigo. / Abajo, codo con codo, / sobre el lodo. / Para abajo, no, / que allí estoy yo. / Soldado, aprende a tirar (…)».
En este obra, sonora y combativa, Guillén acude a la silva, al soneto, a la balada, a la redondilla, en fin, a las formas de la tradición poética española, pero refrescadas con todas las ganancias de giros y metáforas de la poesía moderna y sin abandonar su base folclórica criolla, muestra cómo la poesía puede brindar testimonio de su momento histórico sin menoscabar el arte. La segunda parte del libro, «Sones para turistas», no es menos reveladora que la primera pues se hallaba destinada a mostrar la cara vil del turismo que se promocionaba como fuente de jolgorio y de divisas por el régimen: «Todos estos yanquis rojos / son hijos de un camarón, / y los parió una botella, / una botella de ron. / ¿Quién los llamó? / Ustedes viven, / me muero yo, / comen y beben, / pero yo no, / pero yo no, / pero yo no».
Es invitado a participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en la República Española, viaja a España en compañía, entre otros intelectuales, de Octavio Paz y de Alejo Carpentier y participa en diversos actos en Valencia, Barcelona y Madrid.
En Valencia, Manuel Altolaguirre edita su libro España en cuatro angustias y una esperanza, en el que expresa la solidaridad del pueblo mulato de Cuba con la República Española amenazada: «Yo, / hijo de América, / hijo de ti y de África, / esclavo ayer de mayorales blancos dueños de látigos coléricos; / hoy esclavo de rojos yanquis azucareros y voraces; / yo chapoteando en la oscura sangre en que se mojan mis Antillas; / ahogado en el humo agriverde de los cañaverales; / sepultado en el fango de todas las cárceles; / cercado día y noche por insaciables bayonetas; / perdido en las florestas ululantes de las islas crucificadas del Trópico; / yo hijo de América, / corro hacia ti, muero por ti».
Tras la escala en Valencia parte toda la delegación hacia París, donde se reunirán con intelectuales franceses. En julio regresa a España y se hace miembro del Partido Comunista Español; desde Madrid publica numerosas crónicas sobre España que son reproducidas por la revista Mediodía en Cuba.
En junio, y tras año y medio de ausencia, regresa a Cuba y es designado miembro del Comité Nacional de Unión Revolucionaria Comunista y elegido como candidato para alcalde de Camagüey en las elecciones de 1940.
Ejerce como jefe de información del periódico Hoy, editado por el Partido Comunista de Cuba.
Se aprueba una nueva Constitución en cuya redacción participan todos los partidos políticos. Fulgencio Batista, luego de renunciar a la jefatura del Ejército, es elegido finalmente presidente e inicia un gobierno constitucional que se extiende hasta 1944. Durante este periodo, Guillén desarrolla una intensa actividad política y cultural: es redactor del diario Hoy, candidato a alcalde de su ciudad natal, miembro del comité nacional del Partido y del Frente Nacional Antifascista, organismo de ayuda y solidaridad con los combatientes de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial —cuya representación lleva en una visita a Haití en 1942—, publica el libro Sóngoro cosongo y otros poemas, selección de su obra anterior con avances del libro inédito El son entero, y en 1944 es coeditor de la revista Gaceta del Caribe.
En marzo el gobierno de Batista le niega el visado para viajar a Nueva York y asistir al IV encuentro de la Liga de Escritores Americanos para la Defensa de la Cultura.
El 14 de junio recibe un homenaje en el Club Atenas con motivo de la salida de su libro Sóngoro cosongo y otros poemas, publicado en la imprenta de La Verónica, de Manuel Altolaguirre. En septiembre llega a Haití, invitado por el poeta Jacques Roumain, director del Instituto de Etnología de ese país.
Comienza a editarse la revista Gaceta del Caribe, cuyos editores son Nicolás Guillén, Mirta Aguirre, J. A. Portuondo y Ángel Augier. Sólo se publicaron seis números de esta revista. En septiembre de ese año muere su amigo haitiano Jacques Roumain. El general Batista entrega la presidencia a Ramón Grau San Martín, quien había sido elegido en las urnas.
El poeta parte en dirección a Venezuela, invitado por Miguel Otero Silva. Tras su llegada ofrece distintas conferencias y es designado miembro de la Asociación de Escritores Venezolanos.
En Venezuela visita Valencia, Maracaibo y Cumaná. Inicia una gira por varios países latinoamericanos que se prolongará por tres años y en la que habrá de recorrer el continente de norte a sur, empezando por Colombia y terminando en Argentina, luego de atravesar Perú, Chile, Brasil y Uruguay.
El 10 de enero se celebra en el Teatro Municipal de Caracas un recital de Guillén y de otros poetas, entre los que se encuentran Miguel Otero Silva, Andrés Eloy Blanco, y Vicente Gerbasi. Realiza un viaje por el río Orinoco y visita la región petrolera de Barlovento. Tras este recorrido viaja a Colombia. Guillén dicta conferencias en Bogotá y realiza recitales de poesía, como el del Teatro de la Media Torta. Visita Cartagena de Indias, donde se encuentra con los poetas Luis Carlos López y Jorge Artel. En junio visita Barranquilla desde donde se embarca para realizar un recorrido por el río Magdalena que le llevará hasta Barrancabermeja. Fruto de este viaje es el poema Canción en el Magdalena. Visita Bucaramanga. En julio regresa a Bogotá y se le da una comida de despedida. Desde allí sale en dirección a Cali para continuar su viaje, por avión esta vez, hacia Lima. En Lima ofrecerá distintos recitales y conferencias. Tras esta escala marcha en dirección a Santiago de Chile, donde lo esperaba su anfitrión, el poeta Pablo Neruda. En esta ciudad participa en el festival conmemorativo del vigésimo noveno aniversario de la revolución rusa. Tras el evento recorrerá el país austral, visitando Antofagasta, los campos salitreros de Calama, Chuquicamata, Tocopilla, etcétera. Tras este recorrido regresa a la capital y parte hacia Argentina.
El 20 de enero arriba a Buenos Aires. Una vez allí viaja hasta Montevideo, donde dicta una serie de conferencias. Aprovecha el viaje para visitar las ciudades de Salto y Paysandú. Regresa a Buenos Aires, dicta la conferencia «Presencia negra en la poesía cubana» en la Casa Teatro. Vuelve a Uruguay y allí visita San José, Minas, Durazno, etcétera. Tras este recorrido y el homenaje que recibe en el país, torna a Argentina y viaja por Rosario, Santa Fe, Córdoba, Paraná, Tucumán, etcétera, para seguir luego hacia Río de Janeiro y São Paulo donde recibe sendos homenajes de la Academia Brasileña de Letras y de la Sociedad Brasileña de Escritores. Durante este periplo aprovecha para publicar en la editorial Pleamar de Buenos Aires El son entero, libro que, desde su título, nos habla del son con todo su tamaño, con todas sus posibilidades como forma poética expresiva de la sensibilidad cubana. En estos poemas Guillén apela al molde rítmico del cancionero popular, que, en algunos casos, es sometido a combinaciones métricas inusitadas, y en el que su verso alcanza una depurada perfección artística sin perder sus elementos primarios, para expresar con genuino lirismo rasgos y reacciones del espíritu del hombre de la isla en sus más variadas manifestaciones. Este libro representa la máxima altura lírica alcanzada por el mestizaje poético de Guillén que, al ayuntar su poesía con el ritmo criollo del son, supo encontrar la melodía exacta para expresar la compleja vida emotiva del cubano, sus frustraciones y anhelos, y su relación con la naturaleza y con los objetos que le sirven para manifestar su sentimiento: la guitarra tendida en la madrugada con su voz de profunda madera, la palma que en el patio sueña sola, las maderas crecidas en el monte adentro como el ébano y la ácana que le sirven de bastón para el camino, de horcón para su casa y de morada última donde yacerán sus huesos.
El merodeo de la muerte, el rastro del amor o la evocación histórica de las iniquidades sufridas por el hombre negro bajo el sol de los trópicos tornan con percutiente ritmo y con profunda voz como si, asentada en su base mulata, la poesía de Guillén solo pudiera avanzar sobre sí misma en círculos concéntricos que cubren cada vez una superficie más amplia y calan de manera más honda en el dolor de su pueblo: «Yoruba soy, lloro en yoruba / lucumí. / Como soy un yoruba de Cuba, / quiero que hasta Cuba suba mi llanto en yoruba, / que suba el alegre llanto yoruba / que sale de mí» y en el paradójico destino de su isla: «Mi patria es dulce por fuera, / y muy amarga por dentro; / mi patria es dulce por fuera, con su verde primavera, / y un sol de hiel en el centro».
Carlos Prío Socarrás, sucede a Ramón Grau San Martín y asume la presidencia del país. Guillén prosigue su gira por Brasil, se dirige a Santos para dictar una conferencia, pero la policía se lo impide y cierra la sala donde se iba a efectuar el evento. Regresa entonces a Río de Janeiro, donde escribe sobre el carnaval.
Visita Belo Horizonte, Sabará, Ouro Preto y vuelve a Río, donde es despedido por los intelectuales del país. Viaja finalmente al puerto de Bahía, donde toma un avión hasta Camagüey y posteriormente a La Habana a donde regresa luego de dos años y medio de ausencia.
Colabora con el diario Hoy. La resonancia alcanzada por su obra, luego de la publicación de El son entero, convierte a Guillén en una de las principales voces de la poesía viva de su tiempo y su nombre adquiere cada vez mayor presencia en el ámbito de la cultura internacional.
Viaja en marzo a Nueva York, en compañía de Mirta Aguirre, de Juan Marinello y de Domingo Villamil, para asistir a la Conferencia Cultural y Científica por la Paz Mundial. Se desplaza luego a París para asistir al Congreso Mundial de Partidarios de la Paz y posteriormente a Praga, a donde llega invitado por el gobierno checo para asistir al IX Congreso del Partido Comunista Checoslovaco. Torna a París y, cuando prepara su regreso a Cuba, es invitado a visitar la URSS.
Luego de este viaje por el país de los sóviets retorna a París y, desde allí, parte con destino a Cuba, acompañado del poeta francés Paul Eluard y, luego de una corta estancia en La Habana, siguen a México, con el fin de participar en el Congreso Continental por la Paz.
Las sátiras políticas publicadas a manera de epigramas en el diario Hoy, que denunciaban con humor e ironía hechos y personajes concretos de la actualidad nacional e internacional, provocan que el poeta sea acusado de conspiración por el gobierno y llevado a un juicio grotesco en el que resulta absuelto. El gobierno de Prío Socarrás clausura el diario Hoy, en el que participaba el poeta. Durante la mayor parte de este año, Guillén trabaja en la Elegía a Jesús Menéndez.
La Elegía a Jesús Menéndez es publicada. Comienza a trabajar en su elegía El apellido. Viaja a Berlín, vía París, para asistir al Festival de la Juventud. Tras este evento viaja a Bucarest y recorre otras ciudades del país. Su próximo destino es Bulgaria, donde visita Sofía, Plovdiv y Dimitrograv. Tras recorrer Bulgaria va a Hungría, donde también recorre el país. Se desplaza hasta Checoslovaquia para participar en una reunión del Consejo Mundial de la Paz. Visita Polonia y parte nuevamente en dirección a Berlín para iniciar desde allí su segundo viaje a la URSS.
La primera ciudad soviética que visita es Moscú. Desde allí parte a Omsk, lugar donde tomará el tren transiberiano hasta Pekín. Durante este viaje escribe las décimas El soldado Miguel Paz y el sargento José Inés. Realiza esta travesía acompañado por su esposa, Rosa Portillo, y por el escritor brasileño Jorge Amado.
Al arribar a China visitan numerosas ciudades. Desde allí se desplazan hasta Mongolia. Retornan a la URSS y desde allí siguen a Praga para ir posteriormente a París, lugar desde el que emprende el regreso a Cuba. Este largo periplo, por lo que entonces se denominaba URSS, permitió vislumbrar a Guillén la universalidad de su poesía y afianzarlo en su convicción revolucionaria y socialista pues, en todos los pueblos que pudo visitar, fue conducido por los dirigentes del partido a las diferentes universidades y factorías donde podía apreciarse el adelanto del proceso social, lugares en los que era recibido por un fervoroso público compuesto por admiradores y estudiosos de su obra que habían leído sus poemas en las numerosas traducciones que los diferentes estados socialistas realizaban a las distintas lenguas de la unión.
A su regreso a la isla se suceden numerosos homenajes: el semanario La Última Hora le dedica un número completo; en Santiago de Cuba, Holguín, Matanzas, Cienfuegos, y Camagüey se hacen actos en su honor. El gobierno de Carlos Prío Socarrás es depuesto por un nuevo golpe militar dirigido por Fulgencio Batista que anula las libertades ciudadanas e instaura una sangrienta dictadura. El poeta es detenido en dos ocasiones por el SIM (servicio de policía del estado), pero puesto nuevamente en libertad.
Viaja como delegado de Cuba a Santiago de Chile para participar en el Congreso Continental de la Cultura. Y se desplaza luego a Río de Janeiro y São Paulo. Parte de Brasil para París en momentos en que en Cuba es atacado el cuartel Moncada por los jóvenes de la Generación del Centenario y del Movimiento 20 de julio, encabezados por Fidel Castro. Este suceso lo condenará indirectamente a un largo destierro pues la dictadura de Batista, ansiosa de tomar represalias con todo el que fuera sospechoso de apoyar a los jóvenes revolucionarios, persigue y encarcela a los dirigentes del Partido Comunista Cubano, clausura la redacción del periódico Hoy y niega el visado a los colaboradores de este medio que estaban en el extranjero, entre los cuales se encontraba Guillén.
Inicia una larga peregrinación de exilado que lo lleva de París a Italia donde ofrece distintos recitales y conferencias en Roma, Nápoles, Venecia, Turín, Milán, Bolonia y Florencia. Regresa a París y se embarca rumbo a México desde donde inicia un recorrido por Guatemala y Centroamérica. Viaja a Estocolmo para participar en el Congreso de la Paz. Sigue a Varsovia y luego a Moscú, donde recibe el Premio Internacional Lenin de la Paz.
Regresa a París, procedente de Moscú, y se establece en la capital francesa donde permanecerá algunos meses.
Allí asiste al lanzamiento de una antología bilingüe de su obra, cuya presentación está a cargo de Louis Aragon. Viaja a Helsinki, y nuevamente a Moscú —donde se publica una antología de sus versos en ruso con una tirada de 150.000 ejemplares—, Zurich, Sofía, Budapest y Varsovia son las nuevas escalas de su dilatado viaje.
Escribe la Elegía a Emmett Till. Se desplaza a Berlín para asistir al Congreso de la Paz. Regresa a París y continúa su vida itinerante: Bucarest, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bélgica, Varsovia, Estocolmo, y nuevamente la URSS. En Cuba los revolucionarios del Movimiento 20 de julio, bajo el mando de Fidel Castro, desembarcan en la isla a bordo del barco Granma e inician la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra contra el régimen de Batista.
Prosigue su errancia de poeta consagrado y emprende un nuevo periplo que, partiendo de las capitales europeas de Bruselas y Nápoles, lo va llevar a la India, donde visita las populosas ciudades de Bombay y Ceilán.
Regresa a París y remite los libros Elegías y La paloma de vuelo popular a Buenos Aires para su publicación en la prestigiosa editorial Losada. Su pasaporte caduca y el consulado cubano en París se niega a renovárselo, el poeta es detenido e interrogado por la inmigración francesa, instigada, posiblemente, por el gobierno de Batista. Es llevado a juicio y absuelto pero se le exige abandonar el país. Rafael Alberti acude en su auxilio y consigue que el gobierno argentino le otorgue el visado del país austral. Viaja a Argentina y ofrece recitales y conferencias en Buenos Aires y en otras localidades, como Santa Fe, Corrientes y Rosario. En diciembre sale de las prensas la primera edición de su Paloma de vuelo popular y empieza a agitar las alas de su protesta contra la injusticia.
Los revolucionarios de Sierra Maestra descienden a La Habana y toman el poder en Cuba. El dictador Fulgencio Batista huye a EE. UU. y, en su lugar, se establece en la isla el nuevo gobierno revolucionario liderado por Fidel Castro.
Nicolás Guillén se suma a los actos públicos realizados en Buenos Aires para saludar el advenimiento del nuevo régimen en Cuba y, con el fin de conmemorar el momento histórico, publica en el semanario Propósitos el soneto Che Guevara, dedicado a la figura del joven revolucionario argentino que empieza a erigirse como nuevo héroe romántico de Latinoamérica.
El poeta regresa a Cuba tras casi seis años de exilio y a su llegada ofrece un recital para el ejército rebelde en La Habana, el recital es presidido por el mismo comandante Che Guevara. A este recital le siguen otras presentaciones que realiza a lo largo y ancho del país. Restituido en sus derechos ciudadanos y convertido en un símbolo del carácter popular que la revolución desea imprimir a su gobierno, el poeta reanuda sus colaboraciones en diarios y revistas de la isla y de distintos medios internacionales y emprende, nuevamente, su vida itinerante pero ahora como principal representante de la cultura de su país. Viaja a Budapest, Viena y Pekín. En julio aparece en Buenos Aires la segunda edición de su libro La paloma de vuelo popular pero, esta vez, incluida dentro de la colección «Poetas de España y América» que dirigía Rafael Alberti. En este libro, desde el «Arte poética» que le sirve de obertura, puede verse cómo los temas de la injusticia, la esclavitud, y el colonialismo, simbolizados en el trabajo de los cañaduzales, asumen un primer plano no solo por la denuncia que encierran sino porque los mismos parecen llegar a su término ante el inminente advenimiento de un reino de justicia y fraternidad: «Se alza el foete mayoral. / Espaldas hiere y desgarra. / Ve y con tu guitarra / dile al rosal. / Dile también del fulgor / con que un nuevo sol parece: / en el aire que la mece / que aplauda y grite la flor».
Desde el romance al son, desde el verso libre a la prosa poética, todo sirve a Guillén para expresar su solidaridad con todos los oprimidos de la tierra y en el batir de alas de su Paloma de vuelo popular, recoge las impresiones de su condición errante de exilado que lo ha llevado a presenciar las injusticias del colonialismo en sitios tan disímiles como Chile y Paraguay, Guatemala y Puerto Rico, hasta la lejana China, pasando por el África de sus ancestros donde los combatientes de Kenya luchaban contra la opresión británica. Y para cortar con el destino inicuo de explotación secular llama al pueblo blanquinegro de Cuba y Latinoamérica a formar una muralla contra el alacrán y el ciempiés del colonialismo y la explotación: «Para hacer esta muralla, / tráiganme todas las manos: / los negros, sus manos negras, / los blancos, sus blancas manos. / Ay, / una muralla que vaya / desde la playa hasta el monte, / desde el monte hasta la playa, bien, / allá sobre el horizonte (…)».