Centro Virtual Cervantes
Literatura

Escritores > Vicente Aleixandre > Alejandro Sanz
Vicente Aleixandre

La calle de la poesía

Por Alejandro Sanz
Presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre

«Durante casi toda su vida, exceptuando el periodo de la Guerra Civil, Velintonia 3 fue la Casa de la Poesía, lugar de encuentro de la mayoría de los poetas del 27 y de las generaciones literarias sucesivas»

En mayo de 1927, Vicente Aleixandre se trasladaba en compañía de sus padres, Elvira y Cirilo y de su hermana Conchita, a un chalé de dos plantas con jardín, sito en la calle de Wellingtonia, en un antiguo extrarradio de Madrid, al final de la avenida de la Reina Victoria. La nueva casa se hallaba en el parque urbanizado entre 1920 y 1925 por la Compañía Urbanizadora Metropolitana que fundaron los hermanos Otamendi y Juan Carlos Mendoza. Según rezaba la propaganda de la Compañía se propusieron «crear un parque urbanizado con hoteles modestos, rodeados de jardines y huertas, donde la clase media, al terminar sus ocupaciones, gozara del reposo y tranquilidad del hogar». De esta casa hará nuestro joven poeta su residencia definitiva hasta el mismo año de su muerte en 1984. «Al fondo, la azulada masa de la Sierra, casi vaporosa bajo un cielo de luces increíbles. Delante, las largas tierras de la Moncloa, apenas movidas, llanas, todavía precisas hasta el confín», escribe el poeta en uno de los encuentros que dedica a Cernuda cuando visita por vez primera su casa en octubre de 1928. Durante casi toda su vida, exceptuando el periodo de la Guerra Civil, Velintonia 3 fue la Casa de la Poesía, lugar de encuentro de la mayoría de los poetas del 27 y de las generaciones literarias sucesivas. Una casa recordada y cantada por la poesía en lengua española del siglo xx, desde Neruda en su célebre poema «¡Ay, mi ciudad perdida!» de Memorial de Isla Negra, hasta Juan Luis Panero o Pere Gimferrer.

De Wellingtonia a Velintonia

En las primeras cartas que escribe Vicente Aleixandre desde su nueva residencia a algunos amigos y compañeros de generación como Gerardo Diego o Jorge Guillén, el poeta utiliza en sus encabezamientos manuscritos la palabra Velingtonia y no Wellingtonia como correspondía al nombre oficial de la calle, quizá para facilitar su lectura y pronunciación. A finales de 1928 escribirá ya en toda su correspondencia Velintonia que, curiosamente, nunca figuró en las placas municipales de la calle. Tanto el término original wellingtonia, como el que castellanizó el propio Aleixandre, se incluyeron por vez primera en el Diccionario de la RAE, en 1970, en su decimonovena edición1. Tuvieron que pasar más de cuarenta años para que la palabra velintonia fuera aceptada —por la insistencia del poeta ante sus compañeros de la Real Academia2—, como término español del nombre científico de esta especie de secuoya gigante propia de la Sierra Nevada de California.

Tras la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1977, las autoridades municipales de la capital anunciaron el cambio de nombre de la calle de Wellingtonia por el de Vicente Aleixandre. Al poeta le disgustó que la calle que él había castellanizado y que todos conocían como Velintonia adoptase su nombre. El 24 de mayo de 1978 se inauguró oficialmente la lápida de azulejos que hoy, veinticinco años después de su muerte, continúa destrozada, víctima del vandalismo y del olvido. Asistieron al solemne acto municipal el entonces alcalde de Madrid, José Luis Álvarez, y académicos como Alonso Zamora Vicente, Camilo José Cela, Antonio Buero Vallejo, Joaquín Calvo Sotelo, Pedro Laín Entralgo, Eugenio Montes o Luis Rosales. Vicente Aleixandre declaró que aunque se sentía honrado por el reconocimiento municipal hubiera preferido que su nombre se hubiera utilizado para otra calle cualquiera y se limitó a saludar a los asistentes desde la ventana de su casa, quizá también porque aún estaba recuperándose del herpes zóster que a punto estuvo de dejarle ciego. Hoy, esta casa sigue siendo víctima del abandono y del desprecio de las administraciones públicas, pese a que en ella aún vibran los ecos de quienes la vivieron y habitaron, de toda la poesía española más notable y de quien contribuyó magistralmente, como pocos, a dignificarla con su obra.

Notas

  • (1) Definiciones en los Diccionarios de la RAE:

    (19.ª ed., Madrid: Espasa-Calpe, 1970).

    velintonia.
     (De wellingtonia). f. Especie de secuoya, propia de la Sierra Nevada de California, de hojas escamiformes; pasa por ser el árbol de mayor talla en el mundo.
    wellingtonia.
     (Nombre dado por el botánico inglés Lindley en recuerdo del primer Duque de Wellington, 1769-1852.) f. Nombre científico de la velintonia.

    (22.ª ed., Madrid: Espasa-Calpe, 2001).

    velintonia.
     (De wellingtonia). f. Especie de secuoya, propia de la Sierra Nevada de California, en los Estados Unidos de América, de hojas escamiformes. Pasa por ser el árbol de mayor talla en el mundo.
    wellingtonia.
     (Del primer Duque de Wellington, 1769-1852, militar y político británico, a quien John Lindley, botánico compatriota y coetáneo suyo, dedicó este árbol). f. velintonia. volver
  • (2) Vicente Aleixandre fue elegido miembro de número de la RAE en la sesión del 30 de junio de 1949. El 22 de enero de 1950 leería su discurso En la vida del poeta: el amor y la poesía y pasaría a ocupar el sillón O. volver
Volver a la página anterior Subir al principio de la página Ir a la página siguiente
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es