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Clásicos hispánicos > Don Quijote > Edición. Segunda parte > Capítulo LXV (1 de 2)
Don Quijote de la Mancha

Capítulo LXV
Donde se da noticia de quiénI era el de la Blanca Luna, con la libertad de don Gregorio, y de otros sucesos (1 de 2)

Siguió don Antonio Moreno al Caballero de la Blanca Luna, y siguiéronle también, y aun persiguiéronle, muchos muchachos, hasta que le cerraronII en un mesón1 dentro de la ciudad. Entró en él don AntonioIII con deseo de conocerle; salió un escudero a recebirle y a desarmarle2; encerróse en una sala baja, y con él don Antonio, que no se le cocía el pan hasta saber quién fuese3. Viendo, pues, el de la Blanca Luna que aquel caballero no le dejaba, le dijo:

—Bien sé, señor, a lo que venís, que es a saber quién soy; y porque no hay para quéIV negároslo, en tanto que este mi criado me desarma os lo diré sin faltar un punto a la verdad del caso. Sabed, señor, que a mí me llaman el bachiller Sansón Carrasco; soy del mesmo lugar de don Quijote de la Mancha, cuya locura y sandez mueve a que le tengamos lástima todos cuantos le conocemos, y entre los que más se la han tenido he sido yo; y creyendo que está su salud en su reposo y en que se esté en su tierra y en su casa, di traza para hacerle estar en ella4, y, así, habrá tresV meses que le salí al camino como caballero andante, llamándome el Caballero de los Espejos, con intención de pelear con él y vencerle sin hacerle daño, poniendo por condición de nuestra pelea que el vencido quedase a discreción del vencedor; y lo que yo pensaba pedirle, porque ya le juzgaba por vencido, era que se volviese a su lugar y que no saliese dél en todo un año, en el cual tiempo podría ser curado. Pero la suerte lo ordenó de otra manera, porque él me venció a mí y me derribó del caballo, y, así, no tuvo efecto mi pensamiento: él prosiguió su camino, y yo me volví vencido, corrido y molido de la caída, que fue además peligrosa5; pero no por estoVI se me quitó el deseo de volver a buscarle y a vencerle, como hoy se ha visto. Y como él es tan puntual en guardar las órdenes de la andante caballería, sin duda alguna guardará la que le he dado, en cumplimiento de su palabra. Esto es, señor, lo que pasaVII, sin que tenga que deciros otra cosa alguna. Suplícoos no me descubráis, ni le digáis a don Quijote quién soy, porque tengan efecto los buenos pensamientos míos y vuelva a cobrar su juicio un hombre que le tiene bonísimo, como le dejen las sandeces de la caballería.

—¡Oh, señor —dijo don Antonio—, Dios os perdone el agravio que habéis hecho a todo el mundo en querer volver cuerdo al más gracioso loco que hay en él! ¿No veis, señor, que no podrá llegar el provecho que cause la cordura de don Quijote a lo que llega el gustoVIII que da con  sus desvaríos6? Pero yo imagino que toda la industria del señor bachiller no ha de ser parte para volver cuerdo a un hombre tan rematadamente loco; y, si no fuese contra caridad, diría que nunca sane don Quijote, porque con su salud no solamente perdemos sus gracias, sino las de Sancho Panza su escudero, que cualquiera dellas puede volver a alegrar a la misma melancolía7. Con todo esto, callaré y no le diré nada, por ver si salgo verdadero en sospechar que no ha de tener efecto la diligencia hecha por el señor Carrasco.

El cual respondió que ya una por una estaba en buen punto aquel negocio8, de quien esperaba feliz suceso. Y habiéndoseIX ofrecidoX don Antonio de hacer lo que más le mandase9, se despidió dél, y hechoXI liar sus armas sobre un macho10, luego al mismo punto, sobre el caballo con que entró en la batalla, se salió de la ciudad aquel mismo día y se volvió a su patria, sin sucederle cosa que obligue a contarla en esta verdadera historia.

Contó don Antonio al visorrey todo lo que Carrasco le había contado, de lo que el visorrey no recibió mucho gusto, porque en el recogimiento de don Quijote se perdía el que podían tener11 todos aquellos que de sus locuras tuviesen noticia.

Seis días estuvo don Quijote en el lecho, marrido12, triste, pensativo y mal acondicionado, yendo y viniendo con la imaginación en el desdichado suceso de su vencimiento. Consolábale Sancho, y, entre otras razones, le dijo:

—Señor mío, alce vuestra merced la cabeza y alégrese, si puede, y dé gracias al cielo que, ya que le derribó en la tierra, no salió con alguna costilla quebrada; y pues sabe que donde las dan las toman13 y que no siempre hay tocinos donde hay estacas, dé una higa al médico14, pues no le ha menester para que le cure en esta enfermedad, volvámonos a nuestra casa y dejémonos de andar buscando aventuras por tierras y lugares que no sabemos. Y si bien se considera, yo soy aquí el más perdidoso15, aunque es vuestra merced el más malparado: yo, que dejé con el gobierno los deseos de ser más gobernador16, no dejé la gana de ser conde, que jamás tendrá efecto si vuesa merced deja de ser rey, dejando el ejercicio de su caballería, y así vienen a volverse en humo mis esperanzas.

—Calla, Sancho, pues ves que mi reclusión y retirada no ha de pasar de un año, que luego volveré a mis honrados ejercicios, y no me ha de faltar reino que gane y algún condado que darte.

—Dios lo oiga —dijo Sancho— y el pecado sea sordo17, que siempre he oído decir que más vale buena esperanza que ruin posesión18.

En esto estaban, cuando entró don Antonio, diciendo con muestras de grandísimo contento:

—¡Albricias, señor don Quijote, que don Gregorio y el renegado que fue por él está en la playaXII! ¿Qué digo en la playa? Ya estáXIII en casa del visorrey y seráXIV aquí al momento.

Notas:

  • (1) cerraron: si no es errata, habrá que entender ‘encerraron’.II, º volver
  • (2) Se refiere ahora al Caballero de la Blanca Luna. volver
  • (3) no se le cocía el pan: ‘no podía contener la impaciencia’ (véase I, «Urganda...», pp. 22-23, vv. 5-10). volver
  • (4) di traza: ‘me las ingenié’. º volver
  • (5) además: ‘muy’. volver
  • (6) Está jugando con la fórmula horaciana del «deleitar aprovechando» (prodesse et delectare). º volver
  • (7) Estas palabras recuerdan las del Prólogo de la Primera parte: «Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa» (I, Pról., 18). º volver
  • (8) una por una: ‘efectivamente’, ‘de hecho’ (I, 25, 281, n. 77). volver
  • (9) Fórmula cortés de despedida, frecuente en las cartas. º volver
  • (10) ‘mulo’. volver
  • (11) ‘el gusto que podían tener’. volver
  • (12) ‘afligido’, ‘desfallecido’, ‘mustio’. º volver
  • (13) Frase proverbial. º volver
  • (14) ‘despreocúpese del médico’, frase quizá creada sobre el refrán «Mear claro y una higa para el médico», o, con mayor probabilidad, en la letrilla de Góngora «Buena orina, buen color, / y tres higas al doctor», ya considerada proverbial por Correas. º volver
  • (15) ‘el que más pierde’. volver
  • (16) más: ‘nunca más’. volver
  • (17) ‘y que no lo oiga el diablo’ (véase II, 58, 1097, n. 24). volver
  • (18) Refrán que se empleaba para responder, desairándole, a quien ponía en duda la calidad de alguien. º volver

Notas críticas:

  • (I) 1161.14 noticia de quién HZ noticia quién edd. [El uso de A es posible, pero extraño a C., pues en todos los casos no dudosos dar noticia rige en el Q. la preposición de (desde luego, no es excepción, como creen CT y VG, «sin que nos diese noticia ... dónde...», I, 9, 105), que aquí, por lo demás, tampoco falta al final del epígrafe (y de otros...). Cf. II, 22, 808.20 Véase la nota crítica I ubicada en el capítulo 22. volver
  • (II) 1161.18 cerraron edd. [Es lectura sumamente dudosa, quizá inducida por el encerróse un par de líneas posterior, donde el original diría dexaron. Con todo, puede suponerse que C. usó cerrar ‘encerrar’ en relación con persiguieron ‘acosaron’, como si se tratara, por ejemplo, del «encierro de los toros» (Covarrubias). volver
  • (III) 1161.18-19 en él don Antonio MA1730 LO RAE SB el don Antonio edd. con él don Antonio FL [No es admisible un caso excepcional de el para un personaje tantas veces mencionado sin ese disonante artículo (>VG). volver
  • (IV) 1161.24 para qué edd. para FL [Errata de FL. volver
  • (V) 1162.3 tres edd. tras A volver
  • (VI) 1162.13 esto edd. esso V volver
  • (VII) 1162.17 lo que pasa edd. lo pasa A volver
  • (VIII) 1162.25-26 a lo que llega el gusto edd. a lo que llega al gusto A MA volver
  • (IX) 1163.2 habiéndose edd. habiéndole HZ SB FL [Descartado que las tres edd. modernas manejaran ejemplares con corrección en prensa, no llegamos a entender de dónde sale la lectura que aquellas comparten (pero que HZ3 ya ni siquiera menciona) y que provoca las dos enmiendas de FL y la primera de HZ que registramos a continuación; como sea, la ese alta está clara en todos nuestros textos (no así, en cambio, en ciertos facsímiles, como el de López Fabra). volver
  • (X) 1163.2-3 ofrecido edd. ofrecido a HZ FL volver
  • (XI) 1163.4 hecho edd. hechas HZ haciendo FL volver
  • (XII) 1164.7 está en la playa edd. están en la playa LO RM FL [Al igual que en las dos variantes siguientes, A usa una â, y, dado el contexto tipográfico de esa plana (f. 252v, Ii4v), puede entenderse que el componedor pretendía ganar espacio mediante abreviaturas y, no disponiendo de aes con tilde, se sirvió de las acentuadas con circunflejo. Esa interpretación, que pudiera ser la de FL (LO sin duda corrige a ojo), nos parece un tanto rebuscada, y pensamos más bien, con VG, que el ‘sujeto psicológico’ es don Gregorio y que la y funciona como el con empleado más abajo (vino con el renegado...). volver
  • (XIII) 1164.7 está edd. están LO FL volver
  • (XIV) 1164.8 será edd. serán LO FL volver

Notas complementarias:

  • (1) 1161.1cerrar: «enfermer» (Oudin)II. volver
  • (2) 1162.4—Juan Bolufer [1993:307-308] estudia la analepsis en boca de Sansón Carrasco. volver
  • (3) 1162.6—PE trae otro pasaje horaciano: «...‘pol me occidistis, amici, / non servastis’ ait, ‘cui sic extorta voluptas / et demptus per vim mentis gratissimus error’» (Epístolas, II, II, 138-140). volver
  • (4) 1162.7—RM ilustra el pasaje con uno de Huarte de San Juan sobre un paje, que «caído en enfermedad [melancolía], eran tantas las gracias que decía, los apodos..., que por maravilla le venían gentes a ver y oír, y el propio señor jamás se quitaba de la cabecera, rogando a Dios que no sanase» (Examen, IV [VII], p. 308). volver
  • (5) 1163.9—CT. «En lo demás que me mandéis, yo, señor, lo haré y de muy buena voluntad» (Guevara, Epístolas, I, p. 52) volver
  • (6) 1163.12—CL, CT, DCECH. Cf. Lecturas. volver
  • (7) 1163.13—Correas, Vocabulario, p. 334b. volver
  • (8) 1163.14—CT, MU; Morby [1958/68:156], Jammes [1980:126]. Cf. Horozco, Teatro, núm. 1871; Correas, Vocabulario, p. 363a y n. 74. volver
  • (9) 1164.18—Correas, Vocabulario, pp. 540ab, comenta: «Responden a esto los desbarbados por sí, y motejando a los otros de mala barba cuando a ellos los llaman “barbilucios”; y aplícase a otras cosas». volver
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