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Clásicos hispánicos > Don Quijote > Edición. Segunda parte > Capítulo VII (1 de 2)
Don Quijote de la Mancha

Capítulo VIII
De lo que pasó don Quijote con su escudero, con otros sucesos famosísimos (1 de 2)

Apenas vio el ama que Sancho Panza se encerraba con su señor, cuando dio en la cuenta de sus tratos; y imaginando que de aquella consulta había de salir la resolución de su tercera salida, y tomando su manto, toda llena de congoja y pesadumbre se fue a buscar al bachiller Sansón Carrasco, pareciéndole que por ser bien hablado y amigo fresco de su señor1 le podría persuadir a que dejase tan desvariado propósito.

Hallóle paseándose por el patio de su casa, y, viéndole, se dejó caer ante sus pies, trasudando y congojosa. Cuando la vio Carrasco con muestras tan doloridas y sobresaltadas, le dijo:

—¿Qué es esto, señora ama? ¿Qué le ha acontecido, que parece que se le quiere arrancar el alma2?

—No es nada, señor Sansón mío, sino que mi amo se sale, ¡sálese sin duda!

—¿Y por dónde se sale, señora? —preguntó Sansón—. ¿Hásele roto alguna parte de su cuerpo3?

—No se sale —respondió ella— sino por la puerta de su locura. Quiero decir, señor bachiller de mi ánima, que quiere salir otra vez, que con esta será la tercera, a buscar por ese mundo lo que él llama venturas, que yo no puedo entender cómo les da este nombre4. La vez primera nos le volvieron atravesado sobre un jumento, molido a palos. La segunda vino en un carro de bueyes, metido y encerrado en una jaula, adonde él se daba a entender que estaba encantado; y venía tal el triste, que no le conociera la madre que le parió, flaco, amarillo, los ojos hundidos en los últimos camaranchones del celebro5, que para haberle de volver algún tanto en sí gasté más de seiscientos huevos, como lo sabe Dios y todo el mundo, y mis gallinas, que no me dejarán mentir6.

—Eso creo yo muy bien —respondió el bachiller—, que ellas son tan buenas, tan gordas y tan bien criadas, que no dirán una cosa por otra, si reventasen7. En efecto8, señora ama, ¿no hay otra cosa, ni ha sucedido otro desmán alguno sino el que se teme que quiere hacer el señor don Quijote?

—No, señor —respondió ella.

—Pues no tenga pena —respondió el bachiller—, sino váyase enhorabuena a su casa y téngame aderezado de almorzar alguna cosa caliente, y de camino vaya rezando la oración de Santa Apolonia, si es que la sabe, que yo iré luego allá y verá maravillas9.

—¡Cuitada de mí! —replicó el ama—. ¿La oración de Santa Apolonia dice vuestra merced que rece? Eso fuera si mi amo lo hubiera de las muelas, pero no lo ha sino de los cascos10.

—Yo sé lo que digo, señora ama: váyase y no se ponga a disputar conmigo, pues sabe que soy bachiller por Salamanca, que no hay más que bachillear11 —respondió Carrasco.

Y con esto se fue el ama, y el bachiller fue luego a buscar al cura, a comunicar con él lo que se dirá a su tiempo12.

En el que estuvieron encerrados13, don Quijote y Sancho pasaron las razones que con mucha puntualidad y verdadera relación cuenta la historia.

Dijo Sancho a su amo:

—Señor, ya yo tengo relucida a mi mujer a que me deje ir con vuestra merced adonde quisiere llevarme.

Reducida has de decir14, Sancho —dijo don Quijote—, que no relucida.

—Una o dos veces —respondió Sancho—, si mal no me acuerdo, he suplicado a vuestra merced que no me emiende los vocablos, si es que entiende lo que quiero decir en ellos, y que cuando no los entienda, diga: «Sancho, o diablo, no te entiendo»; y si yo no me declarare15, entonces podrá emendarme, que yo soy tan fócil..16.

—No te entiendo, Sancho —dijo luego don Quijote—, pues no sé qué quiere decir soy tanII fócil.

Tan fócil quiere decir —respondió Sancho— ‘soy tan así’.

—Menos te entiendo agora —replicó don Quijote.

—Pues si no me puede entender —respondió Sancho—, no sé cómo lo diga: no sé más, y Dios sea conmigo.

—Ya, ya caigo —respondió don Quijote— en ello: tú quieres decir que eres tan dócil, blando y mañero17, que tomarás lo que yo te dijere18 y pasarás por lo que te enseñare.

—Apostaré yo —dijo Sancho— que desde el emprincipio me caló y me entendió, sino que quiso turbarme, por oírmeIII decir otras docientas patochadas.

—Podrá ser —replicó don Quijote—. Y en efecto ¿qué dice Teresa?

—Teresa dice —dijo Sancho— que ate bien mi dedo con vuestra merced19, y que hablen cartas y callen barbas20, porque quien destaja no baraja21, pues más vale un toma que dos te daré. Y yo digo que el consejo de la mujer es poco22, y el que no le toma es loco.

—Y yo lo digo también —respondió don QuijoteIV—. Decid, Sancho amigo, pasadV adelante, que habláis hoy de perlas.

—Es el caso —replicó Sancho— que, como vuestra merced mejor sabe, todos estamos sujetos a la muerte, y que hoy somos y mañana no, y que tan presto se va el cordero como el carnero23, y que nadie puede prometerse en esteVI mundo más horas de vida de las que Dios quisiere darle; porque la muerte es sorda, y, cuando llega a llamar a las puertas de nuestra vida, siempre va de priesa, y no la harán detener ni ruegos, ni fuerzas, ni ceptros, ni mitras, según es pública voz y fama, y según nos lo dicen por esos púlpitos24.

Notas:

  • (1) fresco: ‘reciente’. º volver
  • (2) ‘está a punto de morir de angustia’. volver
  • (3) Juega burlonamente con la triple acepción de salirse: ‘marcharse’, ‘derramarse’ y ‘desvariar’. º volver
  • (4) El ama confunde aventura con ventura (‘buena fortuna’), como en II, 6, 671. º volver
  • (5) camaranchones: figuradamente, ‘cavidades, celdillas’; véase también I, 16, 168, n. 7. º volver
  • (6) El ama incorpora la parte final del cuento del testimonio del asno, que se ha contado en I, 44, 519 (véase allí la n. 42). º volver
  • (7) si: ‘así, aunque’; criadas se utiliza en el doble sentido de ‘cuidadas’ y ‘educadas’. º volver
  • (8) ‘En fin’. º volver
  • (9) ‘sucesos extraordinarios’. volver
  • (10) Santa Apolonia es abogada de dientes y muelas; su oración aparece ya citada en La Celestina, IV. El chiste tiene varios sentidos: Sansón Carrasco alude a sus propios dientes, que piensa utilizar para comer; el ama cree que la oración es por DQ, enfermo de los cascos (‘la cabeza’), cuyo dios protector es Apolo, que ella entiende como masculino de Apolonia; lo hubiera: ‘tuviera dolor’. º volver
  • (11) ‘ser muy bachiller’, por serlo de la más importante de las universidades mayores; pero también ‘hablar mucho’ e incluso ‘mentir con aplomo’. º volver
  • (12) Esta anticipación narrativa se resuelve en II, 14-15. º volver
  • (13) el se refiere a tiempo. volver
  • (14) reducida: ‘convencida’; pero lucir –de donde se derivaría irónicamente relucida– significa también ‘azotar’. º volver
  • (15) ‘explicase’. volver
  • (16) Podría también entenderse focil, palabra aguda: ‘de carácter inflamable, polvorilla’. º volver
  • (17) ‘manejable’, ‘obediente’, pero también ‘ladino, astuto’; por eso Sancho puede decir, más abajo, que lo entendió emprincipio, ‘a la primera’. º volver
  • (18) tomarás: ‘aceptarás’. º volver
  • (19) ‘que me asegure en el trato que hago con vuestra merced’. º volver
  • (20) ‘merecen más respeto los escritos que las palabras’. º volver
  • (21) ‘uno solo no debe decidirlo todo’; destajar es ‘cortar en los juegos de naipes’. º volver
  • (22) ‘la mujer aconseja pocas veces o en pocos asuntos’. º volver
  • (23) ‘todos somos iguales ante la muerte’ (véase también II, 20, 800). º volver
  • (24) ceptros: ‘cetros’, grafía culta. Los refranes de Sancho son recreaciones populares de los tópicos Pallida mors aequo... y de la Danza de la Muerte (véase I, Pról., 14, y n. 57); se tornan cómicos al creer en lo ineluctable de la muerte porque es pública voz y fama y porque nos lo dicen por esos púlpitos. º volver

Notas críticas:

  • (I) 677.22 VII edd. VI A MA volver
  • (II) 679.24 tan edd. ta A volver
  • (III) 680.5 oírme edd. orime A volver
  • (IV) 680.12 Quijote edd. Quijo- | to A volver
  • (V) 680.13 pasad RAE2 pasa edd. pasá RM [Ni el ni la forma vulgar son propias del contexto; diáfana, en cambio, la haplología: pasad adelante. volver
  • (VI) 680.17 este edd. esta A volver

Notas complementarias:

  • (1) 677.1—CL, MZ. volver
  • (2) 678.3—RM, MU. «Salirse de seso: devenir fol» (Oudin). volver
  • (3) 678.4—RM, MZ, AA. volver
  • (4) 678.5—VG lo compara con el retrato del dómine Cabra: «...los ojos, avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos» (Buscón, p. 67). volver
  • (5) 678.6—Bobes Naves [1994:133] plantea la duración novelesca en función del tiempo que se tardaría en consumir los seiscientos huevos. Cf. Pérez Botero [1981]. volver
  • (6) 678.7—CL, MZ. volver
  • (7) 678.8—RM, VG. volver
  • (8) 679.10—BW. CL y RM recogen oraciones del folclore; otras, en Castillo de Lucas [1943:31-39]; G. y G. [1882:3] publica una versión recogida en Esquivias. ¶ Para la devoción a Santa Apolonia en la península, Paiva Boléo [1960; 1968a; 1968b]. ¶ A. Castro [1925/87:267-268] postula un rasgo erasmista en la crítica a los cultos supersticiosos. volver
  • (9) 679.11—RM. «Bachillerear: faire l’entendu et alleguer des raisons frivoles» (Oudin); cf. Covarrubias, Tesoro. volver
  • (10) 679.12—Juan Bolufer [1993:306] hace inventario de las prolepsis y analepsis de esta Segunda parte; C. usa las segundas para crear un clima de suspense. ¶ Sobre la mediación de Sansón Carrasco y sus trucos y artificios, Romero Muñoz [1991], Quiroga [1987], Alfred Rodríguez y García Sprackling [1987-1988]. volver
  • (11) 679.14—CL, MU, Alonso Hernández [1976]. volver
  • (12) 679.16—En tal caso, la sustitución que más abajo DQ hace por dócil sería una prevaricación, y no sólo idiomática, del caballero, pues aprovecharía la paronomasia para traducir la palabra de Sancho por lo que le conviene. Cf. DCECH, s.v. «fusil». «Fusil, le chien d’une arquebuse ou pistolet» (Oudin); «A little flash or flame of fire suddenly made and quickly out again, as of gunpowder or such like; also a steele to strike fire with, a tinder boxe; also the name of a certain bone in the armes» (Minsheu, cf. Tesoro lexicográfico). Gorfkle [1993:121]. volver
  • (13) 680.17—MZ, VG. Oudin sólo recoge el segundo sentido. Cf. también II, 1, 628, y 73, 1214, n. 24. ¶ El sustantivo parece aludir al comienzo del evangelio de San Juan, I, 1: «In principio erat Verbum...» , que se leía en todas las misas. C. Cuevas. volver
  • (14) 680.18—CL, RM. volver
  • (15) 680.19—BW, RM. «Atar bien su dedo, atarse bien el dedo, atar su dedo es ‘hacer seguro el trato y concierto con otro para no perder nada de la hacienda’» (Correas, Vocabulario, p. 613a). volver
  • (16) 680.20—BW, CL, MZ. Cf. Horozco, Teatro, núm. 1248. volver
  • (17) 680.21—CL, MZ. Cf. Horozco, Teatro, núm. 2537. Oudin traduce el refrán: «Qui bastit bien son marché et considère la besogne par le menu, il n’y a point de dispute». ¶ Étienvre [1990:76] ve una posible relación entre ambos refranes. volver
  • (18) 680.22—RM, MZ. volver
  • (19) 680.23—BW, RM. «O que considere... que le dará una apoplejía o cualquiera otra enfermedad que lo acabe; pues tan presto se va el cordero como el carnero» (Guzmán de Alfarache, II, I, 7, p. 554). Cf. Horozco, Teatro, núm. 2900. ¶ Para los refranes anteriores, cf. Casalduero [1949/75:240-244], Aveleyra [1973:12-13], Flores [1985] y Horozco, Teatro, núms. 894, 1818. volver
  • (20) 680.24—CL, VG, Ricard [1964:266-267]. volver
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