Capítulo VIII
De lo que pasó don Quijote con su
escudero, con otros sucesos famosísimos (1 de 2)
Apenas vio el ama que Sancho Panza se
encerraba con su señor, cuando dio en la cuenta
de sus tratos; y imaginando que de aquella consulta
había de salir la resolución de su tercera
salida, y tomando su manto, toda llena de congoja y
pesadumbre se fue a buscar al bachiller Sansón
Carrasco, pareciéndole que por ser bien hablado
y amigo fresco de su señor1 le
podría persuadir a que dejase tan desvariado
propósito.
Hallóle paseándose por el
patio de su casa, y, viéndole, se dejó caer
ante sus pies, trasudando y congojosa. Cuando la vio
Carrasco con muestras tan doloridas y sobresaltadas,
le dijo:
—¿Qué es esto,
señora ama? ¿Qué le ha acontecido, que
parece que se le quiere arrancar el alma2?
—No es nada, señor
Sansón mío, sino que mi amo se sale,
¡sálese sin duda!
—¿Y por dónde se sale,
señora? —preguntó Sansón—.
¿Hásele roto alguna parte de su cuerpo3?
—No se sale —respondió ella—
sino por la puerta de su locura. Quiero decir,
señor bachiller de mi ánima, que quiere
salir otra vez, que con esta será la tercera, a
buscar por ese mundo lo que él llama venturas,
que yo no puedo entender cómo les da este nombre4.
La vez primera nos le volvieron atravesado sobre un
jumento, molido a palos. La segunda vino en un carro
de bueyes, metido y encerrado en una jaula, adonde
él se daba a entender que estaba encantado; y
venía tal el triste, que no le conociera la
madre que le parió, flaco, amarillo, los ojos
hundidos en los últimos camaranchones del
celebro5, que para
haberle de volver algún tanto en sí
gasté más de seiscientos huevos, como lo
sabe Dios y todo el mundo, y mis gallinas, que no me
dejarán mentir6.
—Eso creo yo muy bien
—respondió el bachiller—, que ellas
son tan buenas, tan gordas y tan bien criadas, que no
dirán una cosa por otra, si reventasen7. En
efecto8,
señora ama, ¿no hay otra cosa, ni ha
sucedido otro desmán alguno sino el que se teme
que quiere hacer el señor don Quijote?
—No, señor
—respondió ella.
—Pues no tenga pena
—respondió el bachiller—, sino
váyase enhorabuena a su casa y téngame
aderezado de almorzar alguna cosa caliente, y de
camino vaya rezando la oración de Santa
Apolonia, si es que la sabe, que yo iré luego
allá y verá maravillas9.
—¡Cuitada de mí!
—replicó el ama—. ¿La
oración de Santa Apolonia dice vuestra merced
que rece? Eso fuera si mi amo lo hubiera de las
muelas, pero no lo ha sino de los cascos10.
—Yo sé lo que digo,
señora ama: váyase y no se ponga a disputar
conmigo, pues sabe que soy bachiller por Salamanca,
que no hay más que bachillear11
—respondió Carrasco.
Y con esto se fue el ama, y el bachiller fue luego a
buscar al cura, a comunicar con él lo que se
dirá a su tiempo12.
En el que estuvieron encerrados13, don
Quijote y Sancho pasaron las razones que con mucha
puntualidad y verdadera relación cuenta la
historia.
Dijo Sancho a su amo:
—Señor, ya yo tengo relucida
a mi mujer a que me deje ir con vuestra merced adonde
quisiere llevarme.
—Reducida has de decir14, Sancho
—dijo don Quijote—, que no
relucida.
—Una o dos veces
—respondió Sancho—, si mal no me
acuerdo, he suplicado a vuestra merced que no me
emiende los vocablos, si es que entiende lo que
quiero decir en ellos, y que cuando no los entienda,
diga: «Sancho, o diablo, no te entiendo»; y
si yo no me declarare15,
entonces podrá emendarme, que yo soy tan
fócil..16.
—No te entiendo, Sancho
—dijo luego don Quijote—, pues no sé
qué quiere decir soy tanII fócil.
—Tan fócil quiere
decir —respondió Sancho— ‘soy
tan así’.
—Menos te entiendo agora
—replicó don Quijote.
—Pues si no me puede entender
—respondió Sancho—, no sé
cómo lo diga: no sé más, y Dios sea
conmigo.
—Ya, ya caigo
—respondió don Quijote— en ello:
tú quieres decir que eres tan dócil,
blando y mañero17, que
tomarás lo que yo te dijere18 y
pasarás por lo que te enseñare.
—Apostaré yo —dijo
Sancho— que desde el emprincipio me caló y
me entendió, sino que quiso turbarme, por
oírmeIII
decir otras docientas patochadas.
—Podrá ser —replicó don
Quijote—. Y en efecto ¿qué dice
Teresa?
—Teresa dice —dijo
Sancho— que ate bien mi dedo con vuestra merced19, y que
hablen cartas y callen barbas20, porque
quien destaja no baraja21, pues
más vale un toma que dos te daré. Y yo digo
que el consejo de la mujer es poco22, y el
que no le toma es loco.
—Y yo lo digo también
—respondió don QuijoteIV—.
Decid, Sancho amigo, pasadV
adelante, que habláis hoy de perlas.
—Es el caso —replicó
Sancho— que, como vuestra merced mejor sabe,
todos estamos sujetos a la muerte, y que hoy somos y
mañana no, y que tan presto se va el cordero
como el carnero23, y que
nadie puede prometerse en esteVI
mundo más horas de vida de las que Dios quisiere
darle; porque la muerte es sorda, y, cuando llega a
llamar a las puertas de nuestra vida, siempre va de
priesa, y no la harán detener ni ruegos, ni
fuerzas, ni ceptros, ni mitras, según es
pública voz y fama, y según nos lo dicen
por esos púlpitos24.
Notas:
- (1) fresco:
‘reciente’. º volver
- (2) ‘está a
punto de morir de angustia’. volver
- (3) Juega burlonamente
con la triple acepción de salirse:
‘marcharse’, ‘derramarse’ y
‘desvariar’. º volver
- (4) El ama confunde
aventura con ventura (‘buena
fortuna’), como en II, 6, 671. º volver
- (5)
camaranchones: figuradamente, ‘cavidades,
celdillas’; véase también I, 16,
168, n. 7. º volver
- (6) El ama incorpora la
parte final del cuento del testimonio del asno, que se
ha contado en I, 44, 519 (véase allí la
n. 42). º volver
- (7) si:
‘así, aunque’; criadas se
utiliza en el doble sentido de ‘cuidadas’ y
‘educadas’. º volver
- (8) ‘En
fin’. º volver
- (9) ‘sucesos
extraordinarios’. volver
- (10) Santa
Apolonia es abogada de dientes y muelas; su
oración aparece ya citada en La
Celestina, IV. El chiste tiene varios sentidos:
Sansón Carrasco alude a sus propios dientes, que
piensa utilizar para comer; el ama cree que la
oración es por DQ, enfermo de los cascos
(‘la cabeza’), cuyo dios protector es
Apolo, que ella entiende como masculino de Apolonia;
lo hubiera: ‘tuviera dolor’.
º volver
- (11) ‘ser muy
bachiller’, por serlo de la más importante
de las universidades mayores; pero también
‘hablar mucho’ e incluso ‘mentir con
aplomo’. º volver
- (12) Esta
anticipación narrativa se resuelve en II, 14-15.
º volver
- (13) el se
refiere a tiempo. volver
- (14) reducida:
‘convencida’; pero lucir –de
donde se derivaría irónicamente
relucida– significa también
‘azotar’. º volver
- (15)
‘explicase’. volver
- (16) Podría
también entenderse focil, palabra aguda:
‘de carácter inflamable,
polvorilla’. º volver
- (17)
‘manejable’, ‘obediente’, pero
también ‘ladino, astuto’; por eso
Sancho puede decir, más abajo, que lo
entendió emprincipio, ‘a la
primera’. º volver
- (18)
tomarás: ‘aceptarás’.
º volver
- (19) ‘que me
asegure en el trato que hago con vuestra merced’.
º volver
- (20) ‘merecen
más respeto los escritos que las
palabras’. º volver
- (21) ‘uno solo no
debe decidirlo todo’; destajar es
‘cortar en los juegos de naipes’. º volver
- (22) ‘la mujer
aconseja pocas veces o en pocos asuntos’.
º volver
- (23) ‘todos somos
iguales ante la muerte’ (véase
también II, 20, 800). º volver
- (24) ceptros:
‘cetros’, grafía culta. Los refranes
de Sancho son recreaciones populares de los
tópicos Pallida mors aequo... y de la
Danza de la Muerte (véase I, Pról., 14, y
n. 57); se tornan cómicos al creer en lo
ineluctable de la muerte porque es pública
voz y fama y porque nos lo dicen por esos
púlpitos. º volver
Notas críticas:
- (I) 677.22 VII
edd. VI A
MA volver
- (II) 679.24 tan
edd. ta
A volver
- (III) 680.5 oírme
edd. orime A volver
- (IV) 680.12 Quijote
edd. Quijo-
| to A volver
- (V) 680.13 pasad
RAE2 pasa edd. pasá RM [Ni
el tú ni la forma vulgar son propias del
contexto; diáfana, en cambio, la
haplología: pasad adelante. volver
- (VI) 680.17 este
edd. esta
A volver
Notas complementarias:
- (1) 677.1—CL, MZ.
volver
- (2) 678.3—RM, MU. «Salirse de seso:
devenir fol» (Oudin).
volver
- (3) 678.4—RM, MZ, AA.
volver
- (4) 678.5—VG lo compara con el retrato del
dómine Cabra: «...los ojos, avecindados en
el cogote, que parecía que miraba por
cuévanos» (Buscón, p.
67).
volver
- (5) 678.6—Bobes Naves [1994:133] plantea la
duración novelesca en función del tiempo
que se tardaría en consumir los seiscientos
huevos. Cf. Pérez Botero [1981].
volver
- (6) 678.7—CL, MZ.
volver
- (7) 678.8—RM, VG.
volver
- (8) 679.10—BW. CL y RM recogen oraciones del
folclore; otras, en Castillo de Lucas [1943:31-39]; G.
y G. [1882:3] publica una versión recogida en
Esquivias. ¶ Para la devoción a Santa
Apolonia en la península, Paiva Boléo
[1960; 1968a; 1968b]. ¶ A. Castro
[1925/87:267-268] postula un rasgo erasmista en la
crítica a los cultos supersticiosos.
volver
- (9) 679.11—RM. «Bachillerear: faire
l’entendu et alleguer des raisons frivoles»
(Oudin); cf. Covarrubias, Tesoro.
volver
- (10) 679.12—Juan Bolufer [1993:306] hace
inventario de las prolepsis y analepsis de esta Segunda
parte; C. usa las segundas para crear un clima de
suspense. ¶ Sobre la mediación de
Sansón Carrasco y sus trucos y artificios,
Romero Muñoz [1991], Quiroga [1987], Alfred
Rodríguez y García Sprackling
[1987-1988].
volver
- (11) 679.14—CL, MU, Alonso Hernández
[1976].
volver
- (12) 679.16—En tal caso, la sustitución que
más abajo DQ hace por dócil
sería una prevaricación, y no sólo
idiomática, del caballero, pues
aprovecharía la paronomasia para traducir la
palabra de Sancho por lo que le conviene. Cf. DCECH,
s.v. «fusil». «Fusil,
le chien d’une arquebuse ou pistolet»
(Oudin); «A little flash or flame of fire
suddenly made and quickly out again, as of gunpowder or
such like; also a steele to strike fire with, a tinder
boxe; also the name of a certain bone in the
armes» (Minsheu, cf. Tesoro
lexicográfico). Gorfkle [1993:121].
volver
- (13) 680.17—MZ, VG. Oudin sólo recoge el
segundo sentido. Cf. también II, 1, 628, y 73,
1214, n. 24. ¶ El sustantivo parece aludir al
comienzo del evangelio de San Juan, I, 1: «In
principio erat Verbum...» , que se leía en
todas las misas. C. Cuevas.
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- (14) 680.18—CL, RM.
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- (15) 680.19—BW, RM. «Atar bien su
dedo, atarse bien el dedo, atar su dedo es
‘hacer seguro el trato y concierto con otro para
no perder nada de la hacienda’» (Correas,
Vocabulario, p. 613a).
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- (16) 680.20—BW, CL, MZ. Cf. Horozco,
Teatro, núm. 1248.
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- (17) 680.21—CL, MZ. Cf. Horozco, Teatro,
núm. 2537. Oudin traduce el refrán:
«Qui bastit bien son marché et
considère la besogne par le menu, il n’y a
point de dispute». ¶ Étienvre
[1990:76] ve una posible relación entre ambos
refranes.
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- (18) 680.22—RM, MZ.
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- (19) 680.23—BW, RM. «O que considere... que
le dará una apoplejía o cualquiera otra
enfermedad que lo acabe; pues tan presto se va el
cordero como el carnero» (Guzmán de
Alfarache, II, I, 7, p. 554). Cf. Horozco,
Teatro, núm. 2900. ¶ Para los
refranes anteriores, cf. Casalduero [1949/75:240-244],
Aveleyra [1973:12-13], Flores [1985] y Horozco,
Teatro, núms. 894, 1818.
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- (20) 680.24—CL, VG, Ricard [1964:266-267].
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