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Don Quijote de la Mancha

Dedicatoria. Al duque de Béjar1

MARQUÉS DE GIBRALEÓN, CONDE DE BENALCÁZAR Y BAÑARES,
VIZCONDE DE LA PUEBLA DE ALCOCER,
SEÑOR DE LAS VILLAS DE CAPILLA, CURIEL Y BURGUILLOS

En fe del buen acogimiento y honra que hace Vuestra Excelencia a toda suerte de libros, como príncipe tan inclinado a favorecer las buenas artes2, mayormente las que por su nobleza no se abatenI al servicio y granjerías del vulgo3, he determinado de sacar a luz4 al IngeniosoII hidalgo don Quijote de la Mancha5 al abrigo del clarísimo nombre de Vuestra Excelencia, a quien, con el acatamiento que debo a tanta grandeza, suplico le reciba agradablemente en su protección6, para que a su sombra, aunque desnudo de aquel precioso ornamento de elegancia y erudición de que suelen andar vestidas las obras que se componen en las casas de los hombres que saben, ose parecer seguramente7 en el juicio de algunos que, no continiéndoseIII en los límites de su ignorancia, suelen condenar con más rigor y menos justicia los trabajos ajenos; que, poniendo los ojos la prudencia de Vuestra Excelencia en mi buen deseo, fío que no desdeñará la cortedad de tan humilde servicio.

Miguel de Cervantes Saavedra

Lectura comentada (Jaime Moll)

Notas:

  • (1) AL DUQUE DE BÉJAR. Don Alonso López de Zúñiga y Sotomayor, duque de Béjar (desde 1601 hasta su muerte en 1619), fue repetidamente ensalzado por los poetas de la época (hasta Góngora, quien le dedicó las Soledades) y costeó las Flores que de los más ilustres reunió Pedro Espinosa y se publicaron en Valladolid (1603-1605), donde el Duque se había trasladado con la corte y donde C. pudo tener acceso a él y solicitarle, no sabemos con qué resultados, ayuda o apoyo. La dedicatoria está zurcida, línea a línea, con retazos de la que Fernando de Herrera puso al frente de las Obras de Garcilaso de la Vega con anotaciones (1580), más algún fragmento del prólogo de Francisco de Medina a ese mismo volumen. Por otro lado, el primer pliego del Q. muestra un excepcional desahogo tipográfico, con blancos insólitos, que hacen evidente que en el momento de componerlo no se disponía de todos los textos preliminares que era usual incluir en cabeza de los libros. Una y otra circunstancia llevan a pensar que el mismo accidente que provocó el extravío de esos otros textos (en particular, licencia y aprobaciones) hizo también que no se tuviera a mano la dedicatoria escrita por C. y, en la urgencia por acabar la impresión, el editor, Francisco de Robles, con un proceder muy propio de su oficio, recurriera a improvisar otra, enteramente ajena a C., con fragmentos de Herrera y Medina. º volver
  • (2) príncipe: ‘gran señor, magnate’; véase I, «Urganda...», p. 22, vv. 15-16. volver
  • (3) «...del buen acogimiento y honra con que favorece Vuestra Excelencia todas las obras del ingenio...» (F. de Herrera); «Habiendo sido nuestros príncipes y repúblicas tan escasas en favorecer las buenas artes, mayormente las que por su hidalguía no se abaten al servicio y grangerías [‘ganancias’] del vulgo» (F. de Medina). La muestra basta para dejar claro que el autor, fuera quien fuese, escribía con las Obras de Garcilaso ante los ojos. Sobre el vulgo, compárese I, Pról., 11, n. 25. volver
  • (4) determinar es uno de los muchos verbos que en el Siglo de Oro se construían normalmente con la preposición de, un uso que hoy se sentiría como incorrecto. º volver
  • (5) al «Ingenioso», y no necesariamente «El ingenioso», porque los títulos formados por el nombre del protagonista solían tratarse exactamente igual que los nombres propios: «Mal año para Lazarillo...» (I, 22, 243). º volver
  • (6) En los siglos XVI y XVII, el leísmo (le reciba) era ya comunísimo en Castilla la Vieja y Madrid. º volver
  • (7) ‘aparecer sobre seguro, sin miedo’ (y no con el sentido de probabilidad que hoy suele tener seguramente). volver

Notas críticas:

  • (I) 7.8 abaten  edd. abate C volver
  • (II) 8.1 al Ingenioso  edd. El ingenioso CL HZ FK FL [Cf. n. 4 y, por otro lado, FL I: XXXII. volver
  • (III) 8.7-8 que no continiéndose edd. que continiéndose A [La lectura de A no es imposible, en el sentido de ‘obrando de acuerdo con las constricciones de su ignorancia’ (Sabor de Cortazar y Lerner 1964:187); pero el texto de F. de Herrera aprovechado aquí (sea quien fuere el responsable de la copia) reza: «no conteniéndome en los límites...». volver

Notas complementarias:

  • (1) AL DUQUE DE BÉJAR—Astrana Marín [1948-1958:V, 572-585], Jammes [1994:73-81]. La huella de Herrera y Medina fue notada por HZ y, junto a otros pormenores, se comenta en RM, VG III:12-17, Carrascón [1991] y –desde un punto de vista narratológico– Parr [1984] y Paz Gago [1993b]; cf. también Lanuza [1973:61-68], MacCurdy y Rodríguez [1981b] y Lecturas. ¶ Sobre el carácter apócrifo de la dedicatoria impresa en la princeps, Rico [1996]. volver
  • (2) 7.3—Náñez [1984]. volver
  • (3) 8.4—«Según siente Celesti[na]» (I, «Del donoso...», p. 29, v. 8); «Dar a la estampa al gran Pirsiles» (Viaje del Parnaso, IV, v. 47, f. 28v). volver
  • (4) 8.5—Sobre el leísmo, Demmer y Wright [1948], Lapesa [1980:§ 97.7]. volver
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