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Clásicos hispánicos > Don Quijote > Edición. Primera parte > Capítulo XLIII (1 de 4)
Don Quijote de la Mancha

Capítulo XLIII
Donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas, con otros estraños acaecimientos en la venta sucedidosI (1 de 4)

    —Marinero soy de amor1
y en su piélago profundo
navego sin esperanza
de llegar a puerto alguno2.
    Siguiendo voy a una estrella
que desde lejos descubro,
más bella y resplandeciente
que cuantas vio Palinuro3.
    Yo no sé adónde me guía
y, así, navego confuso,
el alma a mirarla atenta,
cuidadosa y con descuido4.
    Recatos impertinentes,
honestidad contra el uso,
son nubes que me la encubren
cuando más verla procuro.
    ¡Oh clara y luciente estrella
en cuya lumbre me apuro5!
Al punto que te me encubras,
será de mi muerte el punto.

Llegando el que cantaba a este punto, le parecióII a Dorotea que no sería bien que dejase Clara de oír una tan buena voz, y, así, moviéndola a una y a otra parte, la despertó, diciéndole:

—Perdóname, niña, que te despierto, pues lo hago porque gustes de oír la mejor voz que quizá habrás oído en toda tu vida.

Clara despertó toda soñolienta, y de la primera vez no entendió lo que Dorotea le decía, y, volviéndoselo a preguntar ella6, se lo volvió a decirIII, por lo cual estuvo atenta Clara; pero apenas hubo oído dos versos que el que cantaba iba prosiguiendo, cuando le tomó un temblor tan estraño como si de algún grave accidente de cuartana estuviera enferma7, y, abrazándose estrechamente con DoroteaIV, le dijo:

—¡Ay señora de mi alma y de mi vida! ¿Para qué me despertastes? Que el mayor bien que la fortuna me podía hacer por ahora era tenerme cerrados los ojos y los oídos, para no ver ni oír a ese desdichado músico.

—¿Qué es lo que dices, niña? Mira que dicen que el que canta es un mozo de mulas.

—No es sino señor de lugares8 —respondió Clara—, y el que le tiene en mi almaV, con tanta seguridad9, que si él no quiere dejalle, no le será quitado eternamente.

Admirada quedó Dorotea de las sentidas razones de la muchacha, pareciéndole que se aventajaban en mucho a la discreción que sus pocos años prometían, y, así, le dijo:

—Habláis de modo, señora Clara, que no puedo entenderos: declaraos más10 y decidme qué es lo que decís de alma y de lugares y deste músico cuya voz tan inquieta os tiene... Pero no me digáis nada por ahora, que no quiero perder, por acudir a vuestro sobresalto, el gusto que recibo de oír al que canta, que me parece que con nuevos versos y nuevo tono torna a su canto11.

—Sea en buen hora —respondió Clara.

Y por no oílle se tapó con las manos entrambos oídos, de lo que también se admiró Dorotea; la cual, estando atenta a lo que se cantaba, vio que proseguían en esta manera:

—Dulce esperanza mía12,
que rompiendo imposibles y malezasVI
sigues firme la vía
que tú mesma te finges y aderezas:
no te desmaye el verte
a cada paso junto al de tu muerte13.
    No alcanzan perezosos
honrados triunfos ni vitoria alguna,
ni pueden ser dichosos
los que, no contrastando a la fortuna14,
entregan desvalidos15
al ocio blando todos los sentidos.
    Que amor sus glorias venda
caras, es gran razón y es trato justo,
pues no hay más rica prenda
que la que se quilata por su gusto16,
y es cosa manifiesta
que no es de estima lo que poco cuesta17.
    Amorosas porfías
tal vez alcanzan imposibles cosas;
y, ansí, aunque con las mías
sigo de amor las más dificultosas,
no por eso recelo
de no alcanzar desde la tierra el cielo.

Notas:

  • (1) El romance de don Luis se organiza sobre el tópico de la nave de amores. º volver
  • (2) piélago: ‘aquella parte de la mar que dista ya mucho de la tierra’; obsérvese el doble significado, por la segmentación de los versos, de sin esperanza / de llegar. volver
  • (3) Piloto de la nave de Eneas. º volver
  • (4) ‘con preocupaciones de amor y despreocupada de sí misma’; la asonancia en úo de descuido es normal. º volver
  • (5) ‘me consumo’ y ‘me purifico’; en clara se hace referencia a la hija del oidor, a quien se dirige la serenata. volver
  • (6) preguntar quizá se usa aquí en el sentido de ‘instar, solicitar’, paralelo al de ‘pedir’ que a menudo tiene (I, 36, 433: «Preguntó luego a Dorotea le dijese cómo había venido...»).III volver
  • (7) accidente de cuartana: ‘ataque de paludismo o malaria’ (I, 19, 201, n. 14); accidente: ‘enfermedad, mal’. º volver
  • (8) O señor de vasallos: ‘el que tiene jurisdicción sobre alguna aldea y los lugares que le corresponden’; era categoría más alta que la de la hidalguía, y normalmente iba acompañada de buena posición económica (gracias a la cual a menudo se había adquirido). º volver
  • (9) ‘el lugar que tiene en mi alma (es) tan seguro’. º volver
  • (10) ‘explicaos mejor’. volver
  • (11) nuevo tono: ‘nueva melodía’. volver
  • (12) La forma elegida para el nuevo canto es la oda. º volver
  • (13) Zeugma disémico sobre los posibles significados de la palabra paso, ‘movimiento al andar’ y ‘agonía’. volver
  • (14) ‘sin enfrentarse a la fortuna’. volver
  • (15) ‘sin valentía, cobardes’, en su acepción primitiva. º volver
  • (16) ‘la que se valora por el gusto que produce’. volver
  • (17) Es idea proverbial, con variadas formas de expresión. º volver

Notas críticas:

  • (I) 500.18-19 Donde se cuenta [...] sucedidos edd. om. A (texto) Donde se cuenta [...] sucedidos. Comienza «Marinero soy de amor» A (Tabla) [FL coloca el epígrafe unas líneas más arriba, inmediatamente antes de Recogidas, pues, las damas..., de acuerdo con las conclusiones de R.M. Flores (1979; y cf. 1975:16), donde se apuntan convincentemente las anomalías provocadas por la composición simultánea de los cuadernoss Ii, Kk y Ll por parte de tres cajistas. De tales peculiaridades, sin embargo, no se desprende necesariamente que la rúbrica en cuestión estuviera en el original situada en el lugar donde la pone FL. No es menos aceptable pensar que, por el contrario, los desajustes tipográficos contribuyeron a que el epígrafe quedara postergado, sin advertirse el descuido hasta el momento de insertar en la Tabla (preparada antes sobre el manuscrito: cf. arriba, 35.6. Véase la nota crítica I ubicada en el capítulo 01) la indicación del folio en que comenzaba el capítulo en el texto impreso y paliando entonces el error con el insólito Comienza..., pero sin poder ya restaurar el título donde le correspondía y donde nosotros lo insertamos, en cabal coincidencia con los principios de I, 14 y 40 (ó 34). Es sobre todo este último dato el que aconseja desechar la valiosa sugerencia de FL. (Para el romance, cf. 500, n. 1 °.) volver
  • (II) 501.9 Llegando el [...] le pareció edd. Llegando le [...] el pareció BR volver
  • (III) 501.15 volviéndoselo a preguntar ella, se lo volvió a decir edd. [Las otras edd. modernas, cuando menos desde RM, puntúan preguntar, ella... Puntúese como se puntúe, quien pregunta debe ser Clara, y quien se lo volvió a decir, Dorotea. El pasaje es confuso, y ni siquiera puede descartarse enteramente que nos las hayamos con un lapsus (o una errata) por ‘y volviéndose (dándose la vuelta) ella a preguntarlo...’. volver
  • (IV) 501.19 Dorotea edd. Teodora A B [Cf. arriba, 333.10. volver
  • (V) 501.26-27 el que le tiene en mi alma A BR SB el que él tiene en mi alma B C el que él tiene en mi alma es FL [Nótese la excelente restitución de BR. volver
  • (VI) 502.15 malezas edd. maleza B volver

Notas complementarias:

  • (1) 500.1—Para el romance de don Luis, Alín [1968:237-243]; Rovira [1992], muy parcial; Reckert y Macedo [s.f.]; una amplia antología del tema en la poesía española puede triarse de J.M. Blecua [1945b]; cf. también Aubrun [1951:187 y 246n]. ¶ A. Sánchez [1991:259-260] establece un contraste entre el zagal Antonio (I, 11), don Luis y Vicente de la Rosa (I, 51), también romancistas; cf. Porqueras Mayo [1991:92]. ¶ El poema aparece anónimo en el manuscrito 3.985, f. 142, de la Biblioteca Nacional de Madrid, sin variantes de interés. volver
  • (2) 500.3—BW, Marasso [1947/54:106], Puccini [1989/92:47]. Virgilio, Eneida, III, 513-516: «Surgit Palinurus, et omnes / explorat ventos, atque auribus aera captat: / Sidera cuncta notat tacito labentia coelo; / Arcturum, pluviasque Hyadas, geminosque Triones, / armatumque auro circumspicit Oriona». volver
  • (3) 501.4—RM, Rico [1983:64 y n. 40]. Para la rima, Devoto [1977]. volver
  • (4) 501.7—Garcilaso, soneto XXXVII: «Movióme a compasión ver su accidente». volver
  • (5) 501.8señor de lugares: Domínguez Ortiz [1973b:56-58] y Salazar Rincón [1986]. ¶ Sobre don Luis, Nieto [1973], Braschi [1977], Mancing [1983:60-61, 97-103] y Lara Zavala [1988:63-65]. volver
  • (6) 501.9—RM. volver
  • (7) 502.12—Para la oda, SB aduce de Soriano Fuertes [1855-1859:II, 87, y lám. 5] la noticia de que «Don Salvador Luis, cantor de capilla y cámara de Felipe II, puso en música en el año 1591... esta canción, y añade que C. quiso perpetuar el nombre del compositor de música al poner la canción en boca de don Luis». ¶ El poema está recogido en el manuscrito 3.985, f. 142v, de la Biblioteca Nacional de Madrid, sin variantes de interés. volver
  • (8) 502.15—desvalidos: «Perdu de courage, lasche» (Oudin). volver
  • (9) 502.17—Correas, Vocabulario, p. 220a: «Lo que poco cuesta, poco se precia; o poco se estima». volver
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