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Clásicos hispánicos > Don Quijote > Edición. Primera parte > Capítulo XXXV (1 de 3)
Don Quijote de la Mancha

Capítulo XXXV
Donde se da fin a la novela del «Curioso impertinente»I, 1 (1 de 3)

Poco más quedaba por leer de la novela, cuando del camaranchónII donde reposaba don Quijote salió Sancho Panza todo alborotado, diciendo a voces:

—Acudid, señores, presto y socorred a mi señor, que anda envuelto en la más reñida y trabada batalla que mis ojos han visto. ¡Vive Dios que ha dado una cuchillada al gigante enemigo de la señora princesa Micomicona, que le ha tajado la cabeza cercen a cercen2, como si fuera un nabo!

—¿Qué dicesIII, hermano? —dijo el cura, dejando de leer lo que de la novela quedaba—. ¿Estáis en vos, Sancho? ¿Cómo diablos puede ser eso que decís, estando el gigante dos mil leguas de aquí?

En esto oyeron un gran ruido en el aposento y que don Quijote decía a voces:

—¡Tente, ladrón, malandrín, follón, que aquí te tengo y no te ha de valer tu cimitarra3!

Y parecía que daba grandes cuchilladas por las paredes. Y dijo Sancho:

—No tienen que pararse a escuchar, sino entren a despartir la pelea4 o a ayudar a mi amo; aunque ya no será menester, porque sin duda alguna el gigante está ya muerto y dando cuenta a Dios de su pasada y mala vida, que yo vi correr la sangre por el suelo, y la cabeza cortada y caída a un lado, que es tamaña como un gran cuero de vino.

—Que me maten —dijo a esta sazón el ventero— si don Quijote o don diablo no ha dado alguna cuchillada en alguno de los cueros de vino tinto que a su cabecera estaban llenos, y el vino derramado debe de ser lo que le parece sangre a este buen hombre.

Y con esto entró en el aposento, y todos tras él, y hallaron a don Quijote en el más estraño traje del mundo. Estaba en camisa, la cual no era tan cumplida que por delante le acabase de cubrir los muslos y por detrás tenía seis dedos menos5; las piernas eran muy largas y flacas, llenas de vello y nonada limpias; tenía en la cabeza un bonetillo colorado6, grasiento, que era del ventero; en el brazo izquierdo tenía revuelta la manta de la cama7, con quien tenía ojeriza Sancho, y él se sabía bien el porqué, y en la derecha, desenvainada la espada, con la cual daba cuchilladas a todas partes, diciendo palabras como si verdaderamente estuviera peleando con algún gigante. Y es lo bueno que no tenía los ojos abiertos, porque estaba durmiendo y soñando que estaba en batalla con el gigante: que fue tan intensa la imaginación de la aventura que iba a fenecer, que le hizo soñar que ya había llegado al reino de Micomicón y que ya estaba en la pelea con su enemigo; y había dado tantas cuchilladas en los cueros, creyendo que las daba en el gigante, que todo el aposento estaba lleno de vino. Lo cual visto por el ventero, tomó tanto enojo, que arremetió con don Quijote y a puño cerrado le comenzó a dar tantos golpes, que si Cardenio y el cura no se le quitaran, él acabara la guerra del gigante; y, con todo aquello, no despertaba el pobre caballero, hasta que el barbero trujo un gran caldero de agua fría del pozo y se le echó por todo el cuerpo de golpe, con lo cual despertó don Quijote, mas no con tanto acuerdo8, que echase de ver de la manera que estaba.

Dorotea, que vio cuán corta y sotilmente estaba vestido, no quiso entrar a ver la batalla de su ayudador y de su contrario.

Andaba Sancho buscando la cabeza del gigante por todo el suelo y, como no la hallaba, dijo:

—Ya yo sé que todo lo desta casa es encantamento, que la otra vez, en este mesmo lugar donde ahora me hallo, me dieron muchos mojicones y porrazos, sin saber quién me los daba, y nunca pude ver a nadie; y ahora no parece por aquí esta cabeza, que vi cortar por mis mismísimosIV ojos, y la sangre corría del cuerpo como de una fuente9.

—¿Qué sangre ni qué fuente dices, enemigo de Dios y de sus santos? —dijo el ventero—. ¿No vees, ladrón, que la sangre y la fuente no es otra cosa que estos cueros que aquí están horadados y el vino tinto que nada en este aposento, que nadando vea yo el alma en los infiernos de quien los horadó?

—No sé nada —respondió Sancho—: solo sé que vendré a ser tan desdichado, que, por no hallar esta cabeza, se me ha de deshacer mi condado como la sal en el agua.

Y estaba peor Sancho despierto que su amo durmiendoV: tal le tenían las promesas que su amo le había hecho. El ventero se desesperaba de ver la flema del escudero y el maleficio del señor10, y juraba que no había de ser como la vez pasada, que se le fueron sin pagar, y que ahora no le habían de valer los previlegios de su caballería para dejar de pagar lo uno y lo otro, aun hasta lo que pudiesen costar las botanas que se habían de echar a los rotos cueros11.

Tenía el cura de las manos a don Quijote, el cual, creyendo que ya había acabado la aventura y que se hallaba delante de la princesa Micomicona, se hincó de rodillas delante del cura, diciendo:

—Bien puede la vuestra grandeza, alta y fermosaVI señora, vivir de hoy más segura queVII le pueda hacer mal esta mal nacida criatura; y yo también de hoy más soy quito de la palabra que os di12, pues, con el ayuda del alto Dios y con el favor de aquella por quien yo vivo y respiro, tan bienVIII la he cumplido.

—¿No lo dije yo? —dijo oyendo esto Sancho—. Sí, que no estaba yo borracho: ¡mirad si tiene puesto ya en sal mi amo al gigante! ¡Ciertos son los toros: mi condado está de molde13!

Notas:

  • (1) El título no menciona el episodio de la lucha con los cántaros de vino, contada en el presente capítulo (I, 35), mientras que el epígrafe del siguiente (I, 36) la anuncia pese a quedar ya atrás. Son anomalías que deben atribuirse a una insuficiente revisión final del manuscrito por parte de C.I, º volver
  • (2) ‘de raíz’. º volver
  • (3) ‘sable corto que se ensancha hacia la punta’; en el siglo XVI se considera arma propia de turcos. Con ella caracteriza Sancho la nación del gigante Pandafilardo. º volver
  • (4) ‘poner paz entre los contendientes’. º volver
  • (5) Recuérdese que, en la penitencia de Sierra Morena, se había arrancado una gran tira para hacerse un rosario (I, 26, 291-292, y n. 12). º volver
  • (6) ‘gorro de dormir’; el color le da un matiz ridículo. º volver
  • (7) A falta de escudo o rodelaArmas blancas, como defensa contra armas contrarias. La ojeriza de Sancho alude al episodio del manteamiento (I, 17, 184). º volver
  • (8) Se juega con el sentido de acordar ‘despertar’ y ‘tener juicio, conciencia’. volver
  • (9) El episodio se ha podido inspirar en un relato medieval o en El asno de oro de Apuleyo (mojicones: ‘puñetazos en la cara’). º volver
  • (10) flema: ‘tranquilidad, pachorra’; maleficio: ‘acción mala, destrozo’, en su valor etimológico (es posible que, como valor secundario, se entienda ‘el gafe de DQ’). volver
  • (11) botanas: ‘parches con que se arreglan los agujeros de los pellejos’. volver
  • (12) ‘quedo liberado de la palabra que os di’. volver
  • (13) puesto en sal: ‘requetemuerto’, en sal como los animales para acecinarlos; ciertos son los toros: ‘no cabe ninguna duda’; está de molde: ‘está seguro, está hecho’. º volver

Notas críticas:

  • (I) 415.2 impertinente edd. impertinente y se cuenta la brava y descomunal batalla que don Quijote tuvo con unos cueros de vino tinto BR [En el epígrafe, A trae impertiente (mientras en la Tabla imprime impetinente: ¿alguna anomalía del original favoreció el reiterado desliz?), errata no recogida por FL. La RAE tituló el capítulo Que trata de la brava y descomunal batalla que don Quijote tuvo con unos cueros de vino tinto, y se da fin a la novela del Curioso impertinente (Cf. n. 1, y abajo, 424.4, sobre el título de I, 36). volver
  • (II) 415.3 camaranchón C caramanchón edd. [Cf. 368.13 Véase la nota crítica VII ubicada en el capítulo 32. volver
  • (III) 415.11 dices edd. decís BR C volver
  • (IV) 416.31 mismísimos A+ mismos B+ volver
  • (V) 417.9 durmiendo edd. duermiendo A dormiendo BR volver
  • (VI) 417.19 fermosa C famosa edd. [fermosa o hermosa señora aparece en el Q. casi una docena de veces, mientras famosa no vuelve a encontrarse, y no hay razón para suponer aquí un uso singular. volver
  • (VII) 417.20 segura que edd. segura sin que C volver
  • (VIII) 417.23 tan bien PE también edd. volver

Notas complementarias:

  • (1) 415.1—Por lo que se refiere al epígrafe de I, 35, cf. PE; Balbín Lucas [1950] lo considera resultado de un olvido; Avalle-Arce [1975:140-142] lo justifica desde un punto de vista estético e ideológico; Flores [1979a:152-158] supone que el error se produjo al reordenar los capítulos de la novela, en una búsqueda de equilibrio con el discurso de las armas y las letras. Cf. también Percas de Ponseti [1975:I, 126-127] y Orozco Díaz [1992:148]. volver
  • (2) 415.2cercen a cercen: RM. La pronunciación era llana: cf. Cuervo, Apuntaciones, § 112, con numerosos ejemplos. volver
  • (3) 415.3cimitarraArmas blancas: CL. Es definida ‘cuchillo de turcos’ en el Vocabulario de Nebrija. Leguina y Vidal [1912:234]. volver
  • (4) 415.4despartir: CT; CC, con ejemplos de Avellaneda, Guillén de Castro y Quevedo. volver
  • (5) 416.5—Asensio y Toledo [1902:351-353] justifica, a partir de esta frase, la lectura de la princeps en I, 26, 291.26-27 Véase la nota crítica XIV ubicada en el capítulo 26, corregida en B. volver
  • (6) 416.6—RM. volver
  • (7) 416.7—La manta revuelta puede dar una versión jocosa del caballero que en el romancero lleva el manto revuelto al brazo; cf. El Infante vengador (Romancero, p. 257). volver
  • (8) 416.9—El cuento medieval es señalado como fuente del episodio de los cueros de vino por R. Menéndez Pidal [1920/58:54; 1948/52:23]; el fin del libro II y principios del III de El asno de oro, notado como fuente por PE, han sido recogidos modernamente por Shklovsky [1925/71:194], Prjevalinsky Ferrer [1948], Petriconi [1961], Scobie [1976] y J.R. Jones [1981:113]. Cf. Lecturas. ¶ En la comedia atribuida a Lope de Vega El saber por no saber, p. 353, San Julián de Alcalá tranquiliza a un criado que cree que ha matado a un hombre diciéndole que ha dado las estocadas a un cuero de vinoLa cocina, vasijas y recipientes. Arco y Garay [1951a:129] supone que el episodio está inspirado en la contribución extraordinaria sobre la venta del vino que las Cortes aprobaron en 1604. ¶ Martín Morán [1993:415] subraya que el episodio se ha anunciado, en prolepsis, en I, 5, 74. volver
  • (9) 417.13—Para las frases hechas de Sancho, BW, CL, RM, Iribarren [1974:32]. «Eso está de molde –respondió don Quijote» (II, 73, 1213). volver
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