En varias ocasiones se ha mencionado la existencia de otras versiones además de la francesa representada por el poema Doon de La Roche y la castellana de la Historia de Enrique, fi de Oliva. Se trata de un grupo de tres textos nórdicos escritos en noruego antiguo Landres Þáttr [Hieatt, 1975-80], en islandés antiguo Landrésrímur [Jonsson, 1905-22] y en feroese Óluvu Kvaeði [Hammershaimb, 1846-48]. Todos ellos descendientes de una versión en inglés medieval (middle English) perdida,10 la cual se remonta, en última instancia, a un poema francés según muestran Meyer y Huet [1921: LXXVII]:

Meyer y Huet, además, llegaron a la conclusión de que Landres Þáttr está más próximo al primitivo poema de gesta francés del siglo xii que el Doon de La Roche conservado en la British Library; también Smyser [1941: 81] estima que es «the best representative of the original romance of Oliva».
Las versiones septentrionales comparten un fondo común que las diferencia de las versiones románicas. La básica es la desaparición de las aventuras del héroe en oriente y la introducción, en los hechos del protagonista, de elementos mágicos y fantásticos.
Dejando a un lado pequeñas cuestiones de detalle, la historia según las versiones nórdicas es la siguiente. Hugon ~ Hugin (= Doon ~ el duque)11 es el rey y duque del valle Munon. Llegado un momento Hugon desea casarse y tener un heredero. Sabe que el rey de Francia, Pepino, tiene una hermosa hija, Olif ~ Óluva (= Olive ~ Oliva). Hugon cabalga hasta Francia para pedir la mano de Olif. La pareja se compromete y Hugon regresa a Munon para preparar los esponsales. Al poco tiempo nace un niño al que llaman Landres ~ Landrus (= Landri ~ Enrique).
Años más tarde, Hugon se va a una partida de caza, por lo que uno de sus caballeros, Ingelbert de Dynhart ~ Engelbert (= Jofroi de Maïance ~ Jufre de Flandes), se ofrece para quedarse con Olif, pero Hugon lo rechaza y prefiere que se quede Milon ~ Mýlint (= Tomiles ~ Tomillas). Cuando éste ve que todos han partido, se dirige a Olif y trata de que se convierta en su amante, para lo que le ofrece grandes cantidades de oro y plata. Olif lo rechaza muy enfadada. Milon regresa a sus aposentos y prepara un somnífero con el que regresa a la presencia de Olif para disculparse, ya que sólo lo había hecho, dice, para probar su amor hacia Hugon, por lo que le ofrece tomar una copa para sellar su perdón. Le hace creer que él bebe primero, y cuando Olif bebe cae desvanecida. Milon la desnuda y la lleva a la cama, donde trata de forzarla, pero no lo logra, por lo que se levanta y marcha al mercado en donde encuentra a un pobre negro (blámann) al que le ofrece oro si cumple sus órdenes. El negro le responde que él preferiría una buena comida, a lo que accede Milon, pero además le ofrece beber la misma bebida emponzoñada que a Olif, así que cuando la bebe cae dormido. Milon lo desnuda y lo introduce en la cama de Olif haciendo ver que está abrazado a ella. Al regresar Hugon pregunta por Olif, y Milon lo pone al corriente de su traición. Entonces Hugon va al dormitorio y ve a Olif en la cama con el negro. Hugon lo decapita con su espada y cada una de las gotas de la sangre del negro se enciende como una vela, por lo que Hugon teme haber matado a un hombre santo, pero Milon le asegura que no es así, que Olif es una bruja capaz de hacer que las piedras floten y las plumas se hundan. En ese momento se despierta Olif y pregunta qué le ha pasado. Milon la acusa de tener al negro como amante. Olif, para demostrar su inocencia, se ofrece a tres ordalías: la del fuego, la del agua y ser arrojada desde lo alto de una torre. Milon arguye que tales pruebas no son aceptables al provenir de una bruja.
Ingelbert de Dynhart se enfada y golpea a Milon en un ojo y proclama en todo momento la inocencia de Olif y su deseo de ser su campeón. Hugon acepta este combate singular entre Ingelbert y Milon, del que Ingelbert sale vencedor, pero Milon convence a Hugon que ha sido por las malas artes de Olif. Tras esto, se reunen todos los caballeros para decidir cómo ajusticiar a Olif, sin embargo, uno de ellos, Arneis, aconseja a Hugon que mande por el rey Pepino antes de sentenciarla.
Hugon, viendo lo prudente del consejo, envía una carta a Pepino, quien llega a Munon poco después. Pepino pregunta por su hija y la llevan descalza y sin sirvientes a una sala. Milon trae el cuerpo del negro y lo arroja a los pies de Olif. Milon la acusa de nuevo y ante Pepino de adulterio, por lo que Hugon pide a Pepino que la sentencie. Todos los parientes y amigos de Olif se han vuelto contra ella hasta el punto que su propio padre le da un puntapié y le rompe tres costillas. Envalentonado, Milon golpea a Landres en la cabeza con su bastón de mando, por lo que al niño le quedará para siempre una cicatriz. Karlamagnus, el hermano de Olif, sugiere que no se ajusticie a Olif, sino que se la encarcele en una casa de piedra y que sólo se le dé pan y agua y que si logra sobrevivir siete años se la podrá declarar inocente. Milon, por su parte, introduce un toque de crueldad en este castigo: que la encerrasen junto con sapos y serpientes venenosas, lo que se acepta. Encierran a Olif en la casa de piedra y allí la dejan creyendo que morirá.
Tiempo después Milon le recuerda a Hugon que no tiene heredero y que debe tomar esposa de nuevo. Milon le asegura que Olif ha muerto y le sugiere que se case con su propia hija, Aglavia ~ Galiana (= Audegour ~ Aldigón), y le ofrece como dote todo su oro y plata. Hugon acepta y se casan de inmediato y de ese matrimonio nace un nuevo hijo, Malalandres ~ Málandrus (= Malingres ~ Malindres); el niño es tan malo que a la temprana edad de un año gatea por los suelos mordiendo a los hombres en los pies y piernas. Los dos hermanastros Landres y Malalandres crecen juntos, pero Milon ve que Hugon quiere más a Landres que a su nieto, Malalandres, por lo que siente grandes celos y persuade a Hugon para que despida a Landres de la corte. Éste se refugia en la casa de Siliven ~ Sivja, su madre adoptiva, y vive con ella siete años.
Una mañana, Siliven le dice a Landres que debe ir al palacio de su padre ya que hay un partido especial de pelota, con premios y honores para el ganador. Landres se hace por tres veces sucesivas con la pelota, con lo que gana. Malalandres se enfada y golpea a su hermanastro; Landres le devuelve el golpe con tal fuerza que le arranca los dientes. Tanto Milon como Hugon se enfadan, pero Landres no hace ningún caso del malhumor de ambos y regresa a la casa de Siliven, aunque decide irse para no perjudicarla por cobijarle. Se va al bosque con un arco y unas flechas y caza un pájaro para comer, pero no tiene con qué cocinarlo. Desesperado continúa su camino hasta que ve a cuatro enanos comiendo y bebiendo de un caldero mágico y con un mantel también mágico. Landres los ahuyenta y se apodera de los objetos mágicos; acto seguido, se sacia de comer y beber, pero oye a los enanos hablar de su madre, que está encerrada en una mazmorra.
Landres no sabía nada de esto, por lo que decide ir a buscarla. Por fin encuentra una casa de piedra en cuya ventana hay un pájaro cantando y trata de abatirlo, pero yerra el tiro y hiere, en cambio, a su madre. Ella llora y madre e hijo se reconocen. Landres se hace con un trozo de madera dura para abrir un orificio en la casa. Cuando lo logra no se atreve a entrar por miedo a las serpientes, pero su madre le dice que la han cobijado durante las noches y que así han evitado que muriese debido al frío nocturno. Olif sale de la casa y Landres le entrega el caldero y el mantel mágicos y gran parte de su propia ropa. Olif le pide a Landres que regrese a casa de Siliven para que lo aconseje, mientras que ella se esconde en el bosque.
Siliven le aconseja que viaje a Francia para ver al rey Karlamagnus (Pepino ya había muerto), para lo que le proporciona ropas, armas y un excelente caballo. A la orilla de un estanque Landres se encuentra con un peregrino que, al parecer, regresa de Jerusalén; éste le invita a comer y, cuando Landres descabalga, todas sus cosas y el peregrino desaparecen, por lo que Landres regresa a casa de Siliven a pie y desnudo como un bebé. Siliven le da otra espada llamada Mimung, y un caballo especial llamado Kleming así como todo lo necesario para llegar a su destino. Landres parte de nuevo hacia Francia y llega a una capilla a orillas de un lago; allí se le acerca un hombre vestido de negro que le pide que entre en la iglesia para oír misa. Cuando Landres cabalga hacia la capilla se encuentra, repentinamente, en medio de una fuerte y profunda corriente de la que le salva la fuerza y el valor de su caballo. Continúa cabalgando y se encuentra con un caballero vestido de negro; Landres lucha con él, pero se convierte en una serpiente, entonces el caballo la pisotea y la mata. En ese momento la bruja Aglavia, que es con la que hasta entonces ha estado luchando Landres, regresa a su casa para decirle a Milon y Malalandres que la ha derrotado Landres. Por fin llega Landres a la corte de Karlamagnus y le cuenta a su tío que su madre está aún viva. Entonces Karlamagnus le dice que irá inmediatamente a Munon.
Landres, satisfecho, regresa a casa, en donde Milon y Malalandres tratan de asesinarlo. De nuevo le salva el caballo, que mata a Malalandres de una coz. Milon se asusta y huye, mientras que Landres decapita a Aglavia con su espada Mimung. Por fin llega Karlamagnus a la corte de Hugon. Milon le pide a Landres que no le mate, lo que acepta si revela todas las maquinaciones que urdió contra Olif, por lo que Milon cuenta toda la historia. Entonces Landres decide que Milon debe sufrir el mismo castigo que Olif, por lo que lo encadenan y lo llevan hasta la casa en el bosque, en donde encuentran a Olif sana y salva. Encierran a Milon con las serpientes y le oyen gritar que las serpientes le están comiendo.
Llevan a Olif a casa, pero rehúsa volver con su marido ya que no la había tratado como era debido, por lo que decide retirarse a un convento, en el que acabará sus días. Poco después muere Hugon y Landres hereda el reino, que gobernará bien durante mucho tiempo.
La versión feroese,12 recogida en la primera mitad del siglo xix, cambia y adapta ligeramente algunos aspectos. Para empezar, Hugin ha de ir por barco a la corte de Pepino y es la misma Óluva la que decide si acepta a Hugin como marido. Al negro que Mýlint había introducido en la cama de Óluva lo mata Mýlint y no Hugin. Para conseguir Mýlint que el rey Pepino sentencie a su hija de acuerdo con sus deseos, le ofrece una bebida que le hace olvidar el amor por su propia hija. Cuando Óluva se despide de su hijo, Mýlint le dispara un dardo y le hiere en la ceja, lo cual le sirve para acusar a Óluva de que ha intentado asesinar a su propio hijo, y para demostrar su inocencia se ofrece a que la lleven al bosque y la dejen con las bestias salvajes, prueba de la que sale indemne, como de las otras dos anteriores, finalmente la encierran con las serpientes. Hugin se lamenta por la pérdida de su esposa Óluva. Landrus y Málandrus crecen juntos y acaban peleándose; en una de las peleas Landrus hiere a su hermanastro en una ceja, por lo que aquél se tiene que ir de la corte y refugiarse en la casa de Sivja, ya que Mýlint pedía venganza. Sivja le equipa tres veces, ya que pierde todo debido a las asechanzas de Galiana; por fin Sivja le dice que debe vengarse de Galiana, por lo que parte a caballo. Poco después oye a dos enanos hablando sobre Óluva, que lleva quince años presa. Éstos tienen unas ropas mágicas, que aseguran el fin de toda pena a quien las vista. Landrus se hace con la vestidura mágica para su madre y para sí consigue una espada. Continúa su viaje y oye cantar a un ruiseñor pero, cuando le dispara, marra el tiro y hiere a su madre, quien pide al cazador que se identifique; entonces se reconocen madre e hijo y éste le cuenta que Hugin se ha vuelto a casar y que tiene otro hijo, Málandrus. Óluva le pide que vuelva a casa de Sivja y le consiga algo de ropa. Al regresar Landrus a casa de Sivja ésta no le cree cuando le cuenta que Óluva está viva, pero Landrus insiste en que ha hablado con ella; entonces, Sivja le prepara unas vestimentas y le dice que debe vindicar a su madre. En el momento en que Landrus vuelve a buscar a su madre es Navidad y, cuando se dirige a una iglesia, se encuentra en un torrente profundo y rápido, pero su caballo logra alcanzar la orilla. Después se encuentra con un dragón que arroja fuego, de nuevo el caballo le salva matando al dragón; al mismo tiempo que el dragón muere, Galiana cae muerta del trono en el palacio de Hugin. Landrus lleva a su madre al palacio de Hugin y, cuando entra, agarra a su padre de la barba y se la mesa; mientras tanto Mýlint pide clemencia a Landrus, que no le hace nada hasta que confiesa toda la trama; entonces decide que debe sufrir el mismo castigo que le habían aplicado a su madre, por lo que le encierran con las serpientes y éstas le atacan inmediatamente. Hugin le pide a Óluva que vuelva con él, pero ella prefiere retirarse a un convento y su hijo Landrus es un valeroso caballero.
Lo más interesante, y quizá lo más importante, es que estas dos versiones nórdicas presentan una serie de detalles que coinciden con la Historia de Enrique, fi de Oliva que pueden servir para postular la probable existencia de una versión basada en la serie nórdica que permitiría explicar los versos de Villasandino «desque Enrryque fi de Oliua / salga de ser encantado», puesto que en ellas encontramos al hijo de doña Oliva luchando contra los encantamientos de su madrastra (Aglavia / Galiana). Veamos cuáles son esas coincidencias, aunque no todas las comparte la versión castellana con ambos textos septentrionales, pues en algunos casos se dan en una y no en la otra.
Oliva ofrece tres ordalías para demostrar su inocencia: la del fuego, la del agua en la versión castellana es cuando se pide que la arrojen a un río con una rueda de molino atada al cuello y la de la alta torre. En los textos noruego y feroese aparece esa misma prueba del fuego, y en las tres versiones sale sana y salva.13 En la Landres Þáttr aparece la prueba de arrojarse desde lo alto de la torre, ordalía que no aparece ni en Doon ni en Óluvu Kvaeði,14 en ésta se sustituye por la de que dejan a Óluva en el bosque a merced de las fieras, aunque esta ordalía es para demostrar que no había tratado de asesinar a su hijo.
Otro punto de contacto entre las versiones castellana y feroese es que al arlote (el negro en los textos nórdicos) lo mata el traidor (Tomillas ~ Mýlint), mientras que en el Doon y en la versión noruega es el marido (Doon ~ Hugon) el que da cuenta de él.
Un tercer punto de coincidencia, aunque no se da dentro de la misma secuencia de hechos, es que en la versión castellana doña Oliva se retira a un convento cuando se ve repudiada por su marido, y en las versiones nórdicas Olif ~ Óluva se retira a un convento, en el que acabará sus días, cuando se ha visto vindicada por su hijo y ella misma rechaza volver con Hugon ~ Hugin. Es una simpleza afirmar, como hacen Meyer y Huet [1921: LXXVIII], que el que doña Oliva se retire a un convento es una «idée qui semble bien propre à un Espagnol dévot», lo que acepta Smyser cuando dice que «the author of the Landres Þáttr (or the author of Olive and Landres) was obviously very pious; so was the Spanish author» [1941: 81, n. 40].
En la Landres Þáttr se requiere la presencia de Pepino por medio de una carta, lo mismo sucede en el Enrique mientras que en los otros dos testimonios sólo se sabe que se envía un emisario en busca del rey.
En las versiones nórdicas se aplica al traidor Milon ~ Mýlint el mismo castigo que se le impuso a Olif ~ Óluva, mientras que en la castellana se aplica al duque de La Rocha, para que comprenda cuán errado había estado, el mismo procedimiento que Tomillas utilizó para hacer parecer culpable a doña Oliva, lo que en ningún caso se da en Doon.
En la versión castellana y en las nórdicas tienen un papel destacado y fundamental los objetos mágicos. En el Enrique el anillo y la carta encantada, en la Landres Þáttr el caldero y el mantel mágicos y en la Óluvu Kvaeði el vestido mágico. Elementos absolutamente ausentes en la versión francesa.15
Por otra parte, la versión noruega y la castellana son lineales en su narración, mientras que en Doon se entremezclan las acciones de Landris y su padre y en Óluvu Kvaeði unos hechos se adelantan a otros, aunque éstos bien pueden deberse a la transmisión oral que ha tenido la balada hasta que fue recogida a principios del siglo xix.
A pesar de estas coincidencias de detalle, lo que está claro es que las versiones románicas forman un núcleo, mientras que las escandinavas forman otro con motivos y pasajes absolutamente independientes hasta el punto de que, en el grupo hispano-francés, el motivo básico es la falsa acusación de adulterio, y en las versiones nórdicas este motivo es consecuencia de otro anterior: el amante rechazado que se venga con una falsa acusación de adulterio, lo cual supone una reelaboración parcial, pero sustancial, de la canción de gesta francesa primigenia, como lo es la total eliminación de las correrías orientales del héroe, salvo que se acepte que en O1, el poema original francés, según la hipótesis de Meyer y Huet, no existían y que son una innovación de la remodelación efectuada en O2.
(12) Para el conocimiento del contenido de la balada feroese sigo el resumen hecho por Smyser [1941: 74, n. 23]. El rímur islandés, titulado «Landres rímur sonar Hugions hertoga af Englandi og Olifar, systur Karlamagnús keisara», del que su recopilador obtuvo dos versiones, sigue sin haber sido analizado con detalle debido a la inexistencia, no de una traducción a una lengua moderna existe una traducción libre al danés, sino tan siquiera de una edición del texto. El comienzo se puede leer en el artículo de Smyser [1941: 74], y sólo sirve para determinar que el rímur islandés es una derivación directa de la versión noruega:
Bjarni Erlendsson blið og hýr
bezta kunni fraeðir,
sá hehr í Bjargkiep seima týr
setið með fraegðar aeði
að í norraenu orva meiðr
ensku máli vendi
puesto que dice que Bjarni Erlendsson de Bjargkiep la vertió del inglés.