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Clásicos hispánicos > Enrique, fi de Oliva > Edición > IV (1 de 10)
Enrique, fi de Oliva

De cómo Enrique mandó aparejar sus gentes para ir a pelear con los moros, y cómo los venció (1 de 10)

Después de todo esto passado habló la infanta doña Mergelina y dixo: —Reyes, ya veis cómo el enperador vos ha dado por señor a Enrique fi de Oliva, esso mismo [f. 28v] otórgogelo yo, mas júrolo a Dios y a Santa María si todos a Enrique lealmente no aguardáis347, *122 que a todos quantos de vosotros hallare y a vosotros mismos pienso hazer cruda 348 justicia.

E quando esto ovo dicho, levantóse Enrique en pie con su loriga vestida, y el almófar 349 por las espaldas, y la cofia 350 en la cabeça. Grande es de cuerpo y delgado en la cintura, y las espaldas complidas y muy hermoso en la cara, y muy bien hecho en todo por maravilla. Se despidió del emperador y la mano le besó, y fue a tomar por la mano a la infanta Mergelina diziendo:

—Señora, con vuestra gracia. Y rogad a Dios que vengamos con bien mucho aína.

Y dixo ella:

—Assí plega a Dios, amigo, ca si en otra manera ha de ser, no querría más bevir un día.

Y con mucho lloro lo encomendó a Dios. Y saliéronse a despedir de fuera de la ciudad.

Mas el almirante, como ombre apercebido, tenía allegadas sus gentes, ca serían bien sesenta batallas muy apuestas, y todos muy bien regidos 351 en la manera que havían de pelear. Y las quarenta batallas puso ante sí por los regir mejor. Y fuéronse a pelear los unos con los otros muy de rezio. Y de las gentes muchos fueron heridos.

Y Enrique esforçava 352 muy mucho a los suyos. Y los moros no lo podiendo sofrir, ovieron de dexar el campo y fuéronse yendo hazia la mar pensando que guarecerían 353 en sus navíos. Mas, no sabiendo cómo los christianos los havían tomado, halláronse muy burlados. 354 Y los christianos *123 fueron empós dellos en el alcance 355 hasta dentro en la mar, derrivando *124 y matando muchos dellos. [f. 29r] Assí que murieron muchas gentes, y los más dellos en tierra y dellos en la mar.

Y alcançó Enrique a Miranbel, el almirante, en la ribera de la mar y dos reyes con él, que lo ivan aguardando; a todos tres mató Enrique por su mano.

Tan grandes eran los polvos que unos a otros no se podían devisar, y los de Enrique perdiéronlo de vista y no sabían *125 a quál parte estava. Y hallóse solo en la ribera de la mar, y vio venir muchos moros y ninguno de su compañía.

Ívanse ya tornando de los suyos de cara 356 la ciudad. Y Mergelina supo de cómo havía vencido, y preguntó por Enrique, de cómo venían sin él. Y ellos dixeron que por *126 los grandes polvos que lo perdieran de vista y no sabían a quál parte fuera. Y dixo ella:

—¡Tornadvos alevosos, y idlo a buscar! Y a quantos sin él vinierdes, todos os haré ahorcar.

Y todos ovieron muy grand miedo de su señora, y más por el omenaje que le havían hecho a Enrique. Y tornáronlo todos a buscar con muy gran hemencia, 357 y halláronlo en la ribera de la mar. Y el rey de Sardeña *127 dixo:

—¡Por Dios, señor, por Dios! Que nos jugastes muy mal, que todos éramos en grand pensamiento porque assí vos apartastes de nosotros.

E dixo Enrique:

—Dexemos ya destas razones y mirad cómo está aquí muerto el almirante, el qual era señor destas gentes, y otros dos reyes que lo venían aguardando; por esso hazedlos desarmar, ca paréceme que tienen nobles guarnimentos.

Y decendieron y hizieron luego como Enrique man/dó. [f. 29v] Y en los guarnimientos del almirante hallaron piedras de muy grand virtud, y espada muy noble y muy tajante, 358 y una cinta de oro guarnecida 359 con piedras preciosas las quales eran muy nobles a maravilla. E tornáronse todos muy alegres a la ciudad.

Otro día en la mañana, quando el sol quería salir, los de la villa vieron a Enrique. Mucho alabaron con él el nonbre de Dios porque atán buen acorro les viniera por él.

Tan grande y tan apuesto era en todo, ca un codo 360 venía más alto que los otros reyes. Y fueron él y los reyes a decender al palacio do estava el emperador y la infanta. E dixo el rey de Sardeña: *128

—Señores, ved aquí vuestro huesped Enrique, que mejor cavallero que él no nació en el mundo que assí sufriesse penas y afanes. Y comoquier que trabajo mucho haya pasado, viene tan rezio y tan alegre que da a entender que aún querría batallar; 361 y tened por bien que vamos a holgar a nuestras posadas, e después mandad cómo hagamos.

Notas:

  • (347) aguardáis: ‘custodiáis, cuidáis’; «su fijo, que andava aguardando a su señor et serviéndol cuanto podía», Luc., V, p. 272. volver
  • (348) cruda: ‘duro, cruel’; «cadí en un exilio crudo e destemprado», Mil., 295c. volver
  • (349) almófar: ‘capucha o esclavina de cota de malla’; «fue a ferir a un cavallero de los de Saxoña del espada por encima de la cabeça, de tan gran ferida, que le falsó el yelmo e el almófar. Mas el bacinete que traýa de yuso era muy fuerte, que gelo no pudo falsar; mas abollógelo», GCU, I, XCIII, p. 192. volver
  • (350) cofia: ‘especie de capucha de tela empleada para proteger la cabeza del roce de la cota de malla’; «la cofia fronzida, ¡Dios, cómmo es bien barbado!», Cantar, 789. volver
  • (351) regidos: ‘mandados’; «E quando fueron cerca de la cadena, los de la cibdad e los de la torre rescibiéronlos con piedras e saetas, e tanto los combatían, que desmayaron los que regían la coca», GCU, IV, CCLXXVI, p. 118. volver
  • (352) esforçava: ‘animaba’; «estavan en el campo firmes e denodados; / esforçavan sus gentes como omnes senados», Alex., 563bc volver
  • (353) guarecerían: ‘refugiarían’; «un omne vino a mí por guarescer comigo», Luc., XXVIII, p. 127. volver
  • (354) burlados: ‘engañados’; «no son hombres a quien deves contar chufas; que ellos se hallarían burlados, e tú rescebirías gran daño», GCU, II, XLVII, p. 603. volver
  • (355) alcance: ‘persecución’; «En alcance los llevaron / muy gran tierra de andadura», PAO, 70ab. volver
  • (356) de cara: ‘hacia’; «Cara por hazia usan algunos, pero yo no lo usaré jamás», Valdés, [1984: 154]. volver
  • (357) hemencia: ‘ahínco, vehemencia’; «Mas sepas que los que son con el rey non fueron con él sienpre, mas con femençia alcançaron las dignidades del rey», Cal., p. 127. volver
  • (358) tajante: ‘afilada’; «todos eran tajantes como foz podadera», Alex., 1347d. volver
  • (359) guarnecida: ‘adornada’. volver
  • (360) codo: ‘medida de longitud’; «bien avié treinta cobdos del pie a la garganta», Alex., 1364d. volver
  • (361) batallar: ‘pelear’; «Batallar, pugno, as», Vocabulario. volver

Aparato crítico:

  • (122) aguardáis] aguadais A volver
  • (123) christianos] christianes A volver
  • (124) derrivando] derrimando A volver
  • (125) sabían] sabía A volver
  • (126) por] om. A volver
  • (127) Sardeña] Sardenñ A volver
  • (128) Sardeña] Sardena A volver
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