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Clásicos hispánicos > Enrique, fi de Oliva > Edición > III (1 de 7)
Enrique, fi de Oliva

De cómo se partió de Jerusalem Enrique, hijo de la infanta doña Oliva, y pasó a Constantinopla en ayuda del emperador, que era ciego y viejo, contra el almirante Miranbel que lo tenía cercado, y de cómo lo venció a él y a toda su huste que aí traía (1 de 7)

Enrique estando en Jerusalem assosegando 278 su tierra y poniéndola en recaudo 279 como pudiesse bevir en paz y en justicia, ovo nuevas de cómo Miranbel, Soldán de Babilonia, [f. 20v] que havía ayuntado muchas gentes para pelear con él y que se havía tornado del camino y avía *95 entrado sobre mar con todas sus gentes, y que se iva para ganar la tierra del Inperio de Constantinopla porque pensava que no havía quien gelo defendiesse 280 porque *96 el enperador era ciego de grand vejez que tenía.

Y Enrique ovo ende muy grand pesar porque los moros tan buena andança havían havido. Y mandó llamar a todos los crusados por saber quántos podía tomar dellos para llevarlos consigo para socorrer a Constantinopla, y apenas pudo hallar mil cavalleros que fuessen tales para sofrir armas. Mas todos los otros estavan aí, dellos dolientes 281 y dellos 282 heridos, y destos mil tomó los trezientos para llevar consigo. Y luego pensaron de andar y fueron a pasar el braço que dizen Aymad. 283

Y el tienpo ovieron muy fuerte 284 y con la grand fortuna pereció 285 la nave en que ivan. Y quiso Dios que Enrique y su amo, el conde Jufre, y otro cavallero y no más se ovieron de librar 286 en una tabla grande de las que se quebraron de la nave; y nunca osó 287 alguno dellos destravarla. 288 Y como estavan ya cerca de la ribera, 289 las ondas 290 echáronlos fuera en calças y en camisas, 291 ca quando la grand fortuna vieron, luego se despojaron y assentáronse todos tres en la ribera y començaron muy fuertemente de llorar. Y entonces dixo Enrique a su amo, el conde Jufre:

—Señor, ¿qué consejo me dáis o de nos *97 qué será?

E dixo el conde:

—¡Conortadvos, señor, que esto bien parece que son tormentos de Dios el qual nos quiere provar! Y, pues que lo prometistes, vamos adelante a acorrer aquellas gentes, si pluguiere a Dios de ayudarnos, por [f. 21r] que no se pierdan.

Y luego començaron de ir su viaje quanto más pudieron hasta que llegaron a Constantinopla muy muertos de hambre, que no havían comido en aquellos cinco días sino de las yervas que hallavan por el campo, y assimesmo no bevían sino de las aguas que hallavan. Y quando llegaron cerca de la puerta de la ciudad dixo Enrique al conde:

—Entrad vos y esse cavallero a la ciudad a demandar alguna vianda por amor de Dios para que comamos, y yo esperaros he aquí en este lugar. Y quando viniere la noche, que será tiempo de dormir, buscaremos algún lugar o alguna casa do nos acojamos. 292

Y Enrique estando allí, a un pie de una torre, mientra que los otros entraron a la ciudad, pensando en su desaventura que le avía acontecido, fieramente 293 començó a llorar diziendo sus quexas y nonbrándose cómo era hijo del duque de La Rocha y de la infanta doña Oliva, y sobrino del rey Pepino; y cómo por servicio de Dios viniera a aquel lugar, y cómo sobre la mar perdiera sus gentes y que no quedaron sino sólo él, y su amo y el cavallero los quales eran entrados a la ciudad. Y de cómo él era muy fatigado de hanbre. Y dixo:

—Señor Dios o me da algún socorro o me tira 294 luego la vida.

Notas:

  • (278) assosegando: ‘pacificando’; «Fijos dalgo castigó / e partió las asonadas, / sus tierras asosegó, / óvolas bien aforadas», PAO, 335. volver
  • (279) en recaudo: ‘en orden’; «e puso su condado e su tierra en recabdo, e despidióse dellos e de todos los otros hombresbuenos de la tierra, e fuese para Ultramar», GCU, III, CCXXV, p. 80. volver
  • (280) defendiesse: ‘impidiese’; «Tanto avié grant feuza e firme voluntat / que nos le defendié castillo nin çibdat», Alex., 308ab. volver
  • (281) dolientes: ‘enfermos’; «commo contesció a un omne que era muy mal doliente», Luc., VIII, p. 45. volver
  • (282) dellos … y dellos: ‘los unos … y los otros’; «en la mi casa se crían muchos moços, dellos omnes de grand guisa et dellos que lo non son tanto», Luc., XXIV, p. 96. volver
  • (283) Aymad: brazo de San Jorge. volver
  • (284) tienpo … muy fuerte: ‘tiempo malo, tormentoso’; «El tiempo era fuerte e el sol ferviente», Alex., 882a. volver
  • (285) perecer: ‘naufragar, hundirse’; «ouiéronse las naves todasa peresçer», Apol., 111b. volver
  • (286) librar: ‘salvar’; «¡Dios libre tod christiano de tan mala pelambre!», Alex., 2343d. volver
  • (287) osó: ‘se atrevió’; «exir a la batalla ninguno non osava», Alex., 607b. volver
  • (288) destravarla: ‘desprenderla’. Según el DME es palabra del siglo xv, o al menos es la única documentación que ofrece, el DCEHC no da ninguna. volver
  • (289) ribera: ‘orilla’; «Fueron en arenal las áncoras echadas, / fueron por la ribera las tiendas assentadas», Alex., 275ab. volver
  • (290) ondas: ‘olas’; «Mas aquel estanque era tamaño, que quando fazía gran viento llegavan las ondas bien fasta el muro de la villa», GCU, I, CCXIX, p. 409. volver
  • (291) en calças y en camisas: ‘en paños menores’. volver
  • (292) acojamos: ‘refugiemos’; «Pensaron mucho aína todos de se acojer», LBA, 136a. volver
  • (293) fieramente: ‘desesperadamente’; «tovo desto muy grand pesar et entristeció muy fieramente», Luc., XLII, p. 169. volver
  • (294) tira: ‘quita’; «El dinero quebranta las cadenas dañosa; / tira çepos e grillos e cadenas peligrosas», LBA, 497ab. volver

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