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Arcipreste de Hita

El Pamphilus de Juan Ruiz

Federica Accorsi. Università di Pisa

En un artículo de 1988, Jenaro MacLennan llamó la atención sobre la oportunidad de identificar qué texto de la tradición manuscrita del Pamphilus pudo servir de base a la adaptación juanruiciana, para poderla valorar con mayor precisión. Su ensayo, quizás fruto de una lectura algo apresurada, no convence del todo (luego veremos un ejemplo); sin embargo la propuesta crítica es muy interesante, de modo que he intentado aprovecharla extendiendo el análisis a toda la pieza de forma sistemática. Según Becker, el único editor que ha intentado realizar recensio y collatio completas, la comedia elegíaca nos ha llegado en 59 manuscritos, a los que él añade un florilegio relevante por su extensión y antigüedad y quita un codex descriptus y, obviamente, la trascripción de una edición impresa1. A pesar de ciertas perplejidades sobre los criterios de clasificación de los testimonios y de lo enredado y problemático que resulta el estema, tenemos que ceñirnos a su edición (1972), porque no hay otra que sea tan completa. De hecho, la edición española que apareció poco después (1977) no ha logrado reemplazarla del todo; sus autores, Rubio y Gónzalez Rolán, aunque critican ásperamente (y a veces con razón) al filológo alemán, se limitan a proporcionar las variantes significativas de 15 manuscritos, puestos en relación entre sí de forma bastante vaga, sobre la base del discutible concepto de «tradición en estado líquido», representada por un esquema radial que sustituye el esperado estema2.

Para empezar, hay que decir que la probabilidad de que el manuscrito utilizado por Juan Ruiz se haya conservado es muy escasa, entre otras cosas porque sólo cuatro de los códices conocidos son seguramente anteriores a la composición del Libro3. Además, no podemos excluir que el poeta haya tenido la oportunidad de ver más de un testimonio de la obra, tal vez en momentos distintos de su vida. No creo que la adaptación pueda haberse hecho exclusivamente de memoria, pero no sería extraño que eventuales reminiscencias de lecturas juveniles hubieran dejado sus huellas, constituyendo una fuente más. Mi objetivo ha sido, pues, el de localizar más bien la rama a la que asignar el manuscrito juanruiciano del Pamphilus, o al menos establecer unos lugares textuales fijos y característicos de esta fuente manuscrita, como punto de partida para futuras investigaciones.

He examinado los textos distinguiendo entre dos tipos de indicios, en negativo y en positivo. Los primeros consisten en los pasajes donde uno o más testimonios se alejan tanto de la lección correcta, y evidentemente utilizada en el Libro, que se autoexcluyen como posible fuente. Pero este tipo de argumento tiene un valor limitado, porque los errores en que se apoya son tan macroscópicos que no resultan ni conjuntivos ni separativos, es decir, pueden producirse y subsanarse fácilmente y no son caracterizantes en el ámbito de la tradición; en algunos casos podría haberlos corregido el mismo Juan Ruiz.

Más relevantes —y más raros— son los indicios en positivo, eso es, cuando en el Libro se traduce con seguridad según una precisa variante, generalmente con sentido pero no siempre aceptada por los editores del Pamphilus; técnicamente se trata de variantes adiáforas. El problema de estas lecciones es que a veces no tienen una distribución racional en el estema de Becker, así que cabe preguntarse cómo cierta variante, al parecer no poligenética, puede volver a brotar en las ramas bajas tras haber desaparecido desde hace varias generaciones de copia.

Teniendo en cuenta estos criterios, merecen comentarse tres «variantes-guía». No voy a hablarles de novedades absolutas: dos de ellas, la primera y la tercera, ya han sido señaladas por otros investigadores, pero no se le ha dado importancia para identificar el texto de la comedia utilizado en la adaptación. Cito las dos obras según las ediciones de Becker y de Blecua respectivamente.

1)

Nec tua clara meum lumina lumen habent.»
Aut tu tolle tuas nostro de corde sagittas
Aut tu seva tuis uulnera pasce modis!

¿Non veen los vuestros ojos la mi triste catadura?
Tirat del mi coraçón tal saeta e tal ardura,
conortadme esta llaga con juguetes e folgura,
que non vaya sin conorte mi llaga e mi quexura.

P 66 modis] iocis: Lo/ J To Vg3/ P5 / Θ Wt/ Ξ/ λ P4 S1/ Ga Ko Vg2/ Ma/ E1/ Φ; iocis vel modis: Ba2
LBA 605c: juegos S, ungentes G

Aquí no hay duda de que la fuente de Juan Ruiz debía tener iocis, porque de otro modo la coincidencia sería demasiado anómala. Los primeros en percatarse de ello fueron Rubio y Gónzalez Rolán, que citan el testimonio del Libro para confirmar la lección elegida4. La hipótesis de Blecua de una difracción a partir de juguetes parece válida, apoyada por la misma correspondecia (juguetes-iocis) en P 100 = LBA 625a5.

2)

Sic multi multas multo temptamine fallunt,

Sic multas fallit ingeniosus amor.

»Bien así engañan munchos a otras munchas
[Endrinas:
el omne tan engañoso así engaña a sus vezinas;

P 188 amor] homo: P3/ L Lo/ η B2 Pg To/ P2 Vg1/ σ/ Vg2/ ss. Ka; amor vel homo: V36
LBA 665b: omne

A pesar de la tendencia de nuestro autor hacia lo concreto, el cambio autónomo desde amor a omne sería bastante fuerte y poco probable, sobre todo considerando el buen nivel de correspondencia del pasaje. Además esta observación es confirmada a contrario por otra presencia del sintagma en P 597 = LBA 846a, en un contexto muy parecido de personificación del amor («Ingeniosus amor portas et claustra relaxat», «El amor engañoso quiebra caustras e puertas»). Notemos que aquí Blecua, siguiendo a Morreale, corrige engañoso (lección de G, justamente preferida a cobdiçioso de S) en engeñoso; pero la enmienda no es necesaria, porque la concordancia de los dos pasajes (665b y 846a) en la traducción de ingeniosus como engañoso certifica que éste es el significado que Juan Ruiz atribuye al adjetivo latino.

3)

Sed michi displicuit, quod dare disposuit.
Promisit ueteres cum pellicio michi uestes,
Sic sibi uile meam munus ademit opem.

»Yo lo trayo estorvado por quanto non lo afinco,
ca es omen bien escaso, pero que es muy rico:
mandóme por vestüario una piel e un pellico,
diómelo tan bien parado, que nin es grande nin [chico.

P 303 uestes] pelles (pellis: B3, vestes: Kr/ λ/ Ga) : Γ Br1 K1 Ma Ol P4 S1 Wt
LBA 714c: piel

La identidad perfecta de los términos y la difusión de la lección en la obra latina son argumento suficiente para establecer cuál debía de ser el texto-modelo en ese pasaje, sobre el que ya llamaron la atención Rubio y Gónzalez-Rolán (como en el caso de modis/iocis)8. Tal vez requiere aquí unas palabras de explicación el aparato de Becker: el filólogo opina que pelles es una corrupción debida al subarquétipo Γ, subsanada casualmente por unos copistas de forma independiente; así, en vez de registrar todas las familias descendientes de Γ que tienen pelles, atribuye la variante directamente a Γ y destaca como excepciones los testimonios derivados de este subarquetipo que tienen vestes (colocados entre paréntesis).

Evaluemos, ahora, la distribución de las tres lecciones en la tradición manuscrita. La primera está muy extendida —se encuentra en poco más de la mitad de los testimonios— mientras que la segunda está menos presente y por lo tanto se revela más útil. Coinciden en los manuscritos siguientes:

Lo/ To Vg3 (Τ)/ Vg2 (θ> Λ> Δ)/ σ (ρ> λ> Λ > Δ)

La tercera, a pesar de su difusión, nos permite eliminar toda la rama λ, y con ella la σ.

Quedamos, así, con este reducido grupo de códices: Lo/ To Vg3 (Τ)/ Vg2 (θ).

Ahora bien, al lado de estos indicios de fuerte relevancia, hay muchos otros pasajes del texto castellano a favor o en contra de parte de la tradición del Pamphilus, en su mayoría de tipo «negativo». Estos no modifican sustancialmente el panorama delineado, pero confirman lo que se podía razonablemente suponer desde el principio: ninguno de los manuscritos representa exactamente la versión conocida por Juan Ruiz —ni siquiera el célebre Toletanus, antiguo sí, pero de origen italiano, y posiblemente llegado a la península solo en el s. xviii, con el cardenal Zelada. Además, resulta claro que la traducción del poeta castellano se basó en un texto en gran medida de buena calidad y donde no se encuentran rastros de las interpolaciones conocidas, a pesar de lo que intentó demostrar Jenaro MacLennan, sugiriendo paralelos bastante débiles. Veamos un ejemplo (P 345-46 = LBA 728c-729a)9; en bastardilla he puesto los sintagmas del Libro y de la interpolación que el estudioso considera relacionados:

Est stulto stultus et miti mitis ut agnus:

Stulticie sapiens iure resistit homo.

con los locos fázese loco, los cuerdos d’él bien
[dixieron
manso más que un cordero, nunca pelear lo vieron.
»El sabio vençer al loco con seso non es tan poco:

344ab add. post 344 Ol: Hic nimis est sapiens et cuncta facit sapienter/ seque parem cunctis dulciter exhibuit
seso] Blecua: consejo.

Los versos 728ab corresponden cada uno a un hemistiquio latino, que completan con añadidos por sinonimia y por oposición. «nunca pelear lo vieron» no está más cercano de la interpolación «dulciter exhibuit» que del original «miti mitis ut agnus», del que representa una amplificación hacia lo concreto. Del mismo modo, no veo cómo «hic nimis est» (‘él es muy…’) pueda haber sugerido «no es tan poco» (‘no es cosa de poca importancia’). Aquí, como en los otros casos comentados por Jenaro MacLennan, las interpolaciones no son más que glosas o expansiones del tema principal, técnicas que utiliza a menudo el propio Juan Ruiz en su traducción, así que pueden observarse concordancias aproximativas, sin que aparezca una relación más estrecha con el texto interpolado que con el (supuestamente) original.

Ahora quisiera darles una muestra de los pasajes de importancia secundaria relevados a lo largo del cotejo, para proporcionar una idea más clara de la situación y de los criterios que me han llevado a seleccionar las variantes-guía.

Contamos con lugares donde unos manuscritos sustituyen palabras que evidentemente el autor castellano leía en su fuente, como: notis, veris por votis P 28 (deseos LBA 586c), mens por spes P 151 (esperança, confuerto LBA 651c), tactus, rectus, fictus, certus, res por tectus P 570 (encobierto LBA 873d), consilij por auxilij P 616 (ayuda LBA 850d). A veces la variante latina no altera el sentido, pero elimina la correspondencia lexical, como en vetat por negat P 112 (negar LBA 629c), o parasti por dedisti P 761 (davas LBA 882c). Más problemáticas son las variaciones en las desinencias verbales o en la persona y número de pronombres y posesivos, en general fáciles de corregir o susceptibles de alteraciones voluntarias.

Veamos el caso de P 290 = LBA 706b: «Ipsa suis dictis me, nisi fallor, amat» «ella si me non engaña, paresçe que ama a mi». La palabra fallor da lugar a muchas variantes, seguramente erróneas, entre las cuales algunas suponen una tercera persona (fallat, fallet, fallit, fallax). Pues bien, muy probablemente Juan Ruiz leía aquí una de éstas, aunque el deslizamiento hacia una responsabilidad dolosa de la mujer no estaría fuera de lugar en el contexto de la adaptación. De todos modos no podemos apoyarnos en este pasaje por una razón de orden filológico, es decir por la facilidad con la que puede surgir tal error; además, su presencia no se registra en los códices más antiguos y es rarísima en las ramas altas del estema (lo que contrasta con las conclusiones anteriores). Blecua avanza la hipótesis de un error de arquetipo en el Libro, que podía tener la lección me engaño; la propuesta en sí no es inaceptable, pero sospecho que se funda en una excesiva confianza en los manuscritos del Pamphilus actualmente conservados en España, el Toletanus y el Matritensis, con los que Rubio y Gónzalez-Rólan simpatizan abiertamente10.

Otro caso ejemplar es el de P606 = LBA 848b «Est pudor atque nephas seducere fraude puellas, / hinc decus et magnum crimen habere potes» (o sea: ‘de aquí, de lo que vas a hacer, puede derivarte honra o gran infamia’) «Es maldat e falsía las mugeres engañar, / grand pecado e desonra en las ansí dañar». La lectura de Juan Ruiz no podía corresponder más que con dedecus (además el mismo sintagma está correctamente traducido en P336 = LBA 721c «crimen et omne decus» «la onra e desonra»). La variante aparece en varios manuscritos (dedecus, hoc dedecus por hinc decus), pero estos casi no tienen relación entre sí, lo que se explica por ser evidentemente facilior (la tentación de desechar aquel decus surge; así ha hecho el último editor, Pittaluga11). Por esta razón debemos tomar en cuenta la lección para el establecimiento del hipotexto utilizado por el autor castellano, pero no para buscar su colocación entre los supervivientes.

Volviendo ahora a los códices anteriormente identificados, obsérvese que, aunque ninguno de ellos ofrece un texto impecable desde nuestro punto de vista, representan todas las familias en las que aparecen las tres variantes guías, es decir: Τ, los descendientes directos de Γ y θ. A esto podemos añadir algunas consideraciones acerca de las características materiales de estos grupos. Para empezar, entre T y θ el primero es claramente superior: incluye dos de los códices más antiguos (B1 y To, s. xiii), está más cercano del arquétipo y, salvo alguna extravagancia individual, está formado por testimonios bastante válidos. Al contrario θ cuenta con un solo manuscrito del s. xiv (V1; los demás son del xv) y está plagado de errores frecuentes, a veces muy fuertes. En cambio no tenemos datos decisivos para elegir entre T y los descendientes directos de Γ (en su mayoría del s. xiv, pero superiores por posición estemática12): el propio Becker señala la buena calidad de estos testimonios, que se encuentran todos encima del subarquetipo Δ13. Por lo tanto, en estos dos grupos cabría situar, con mayor probabilidad, el modelo de Juan Ruiz.

Pero estas conclusiones pueden resultar parcialmente invalidadas por la debilidad del estema de Becker, sobre el que se rige toda mi argumentación. En efecto, las ramas seleccionadas presentan un denominador común incómodo: dificilmente concuerdan en su interior, es decir, parecen de constitución muy dudosa. Eso es patente para la rama Γ, bajo la cual Becker reúne, por explícita admisión, testimonios de identidad incierta y posiblemente contaminados14. En cuanto a θ, sus manuscritos tienen en común sólo la presencia de la interpolación «Vrgeor immenso» (característica que remonta al subarquetipo Λ) en el mismo punto (al final de la obra, en vez que después del verso 680, como los demás manuscritos de Λ)15. Por último, T carece por completo de un error probatorio común a toda la rama, contando con varias lecciones características de varios de sus manuscritos16.

De todos modos, dejando a los filológos mediolatinos la tarea de poner orden en la intrincada tradición del Pamphilus, a través de este cotejo espero haber definido, al menos en línea teórica, el perfil del texto de la comedia tal como la leyó Juan Ruiz; y esto permite fijar con precisión cada vez mayor los límites entre traducción e invención.

Apéndice: el manuscrito de Barcelona

Poco después del Congreso recibí noticia de la existencia de otro testimonio del Pamphilus, desconocido para los editores de la obra: el manuscrito 178 del Archivo de la Catedral de Barcelona (Barc), cuyo descubridor, Alturo i Perucho, considera copiado posiblemente en la escuela catedralicia barcelonesa alrededor del año 1200, lo que lo llevaría a ser el más antiguo conservado17. Basándome en la colación hecha por el investigador con el aparato de Becker, he intentado filiar el manuscrito, pero sin éxito, lo que confirma nuevamente las dudas ya mencionadas. Lo único que se puede decir es que Barc presenta una secuencia de 12 versos añadidos, o sea, que pertenecería a la familia Δ18. Lo interesante de este testimonio desde nuestra perspectiva, además de su fecha y procedencia19, es que lleva las variantes-guía (1) y (3) en su primera redacción, y la (2) gracias a la corrección de una segunda mano; desde luego a lo largo del texto se encuentran muchas intervenciones de manos coetáneas o posteriores a la principal, «tal com és propi de les obres escolars de gran difusió i ús». Así que Barc, aunque no en su forma original, sino después de una contaminación (que no tenemos elementos para datar), representa otro candidato a ser al menos pariente del texto conocido por Juan Ruiz. Sin embargo, no es de preferir en absoluto a los anteriormente seleccionados, porque como ellos no es falto de errores o lecciones que no se corresponden con la traducción, en el sentido ya comentado.

Estema que muestra la derivación arbórea de los testimonios del 'Pamphilus'

Stemma codicum del Pamphilus

Tabla de los manuscritos (Becker)

  • A Strasbourg, cod. 85 (s. xv)
  • B1 Berlin, cod. Hamilt. 390 (s. xiii)
  • B2 Berlin, cod. Diez. B. Sant. 4 (s. xiv)
  • B3 Berlin, cod. Lat 4° 781 (1468)
  • B4 Berlin, cod. Diez. C. qu. 59 (1804)
  • Ba1 Basel, cod. F VI 15 (xv sec.)
  • Ba2 Basel, cod. F IV 9 (1445-1449)
  • Bg1 Brugge, cod. 548, ff. 56v-71v (s. xiv)
  • Bg2 Brugge, cod. 548, ff. 107r-122v (s. xiv)
  • Br1 Breslau, cod. IV 2° 42 (s. xiv)
  • Br2 Breslau, cod. IV 4° 53 (s. xv)
  • Bs Bruxelles, cod. 20787-89 (s. xiv)
  • Bu Budapest, cod. 99 (s. xv)
  • E1 Erfurt, cod. Ampl. 2° 20 (s. xiv)
  • E2 Erfurt, cod. Ampl. 4° 1 (s. xiv)
  • Er Erlangen, cod. 624 (s. xv)
  • Ga Gaesdonck, cod. 9 (s. xv)
  • H Hamburg, cod. philol. 126 (s. xv)
  • J Jena, cod. Bud. q. 105 (s. xv sec.)
  • K1 Kremsmünster, cod. 74 (s 1478)
  • K2 Kremsmünster, cod. 11 (s. xv)
  • Ka Karlsruhe, cod. Ettenheimmünster 35 (1474)
  • Ko Kopenhagen, Gl. kgl. Saml. 1634 (s. xv)
  • Kr Krakow, cod. 2458 (1460-‘80)
  • L Leiden, cod. Lipsii 51 (s. xiv)
  • Lo London, cod. Cotton Titus A XX (s. xv)
  • M1 München, clm. 416 (1439)
  • M2 München, clm. 25187 (s. xv)
  • Ma Madrid, cod. 4245 (s. xv)
  • N Napoli, cod. V. E. 55 (s. xv)
  • Ol Olmütz, cod. C. O. 300 (1456)
  • Ox Oxford, cod. e. Mus. 213 (s. xv)
  • P1 Paris, cod. Lat 15155 (s. xiii, florilegio)
  • P2 Paris, cod. Lat 8513 (s. xiv)
  • P3 Paris, cod. Lat 8430 (s. xiii-xiv)
  • P4 Paris, cod. nov. acq. lat. 153 (s. xv)
  • P5 Paris, cod. franc. 25405 (s. xiii)
  • Pg Perugia, cod. G 85 (s. xv)
  • Pr1 Praha, cod. X. E. 6 (1460-‘70)
  • Pr2 Praha, cod. I. G. 34 (1474)
  • Pr3 Praha, cod. L. 18 (s. xv)
  • S1 Stuttgart, cod. poet. 4° 28 (1468)
  • S2 Stuttgart, cod. poet. 4° 28 (1472)
  • Tb Tübingen, cod. Mc 104 (s. xv)
  • To Toledo, cod. 102–11 (s. xiii)
  • U Utrecht, cod. 820 (s. xv)
  • V1 Roma, cod. Vat. Lat. 2868 (s. xiv)
  • V2 Roma, cod. Vat. Lat. 5185 (s. xv)
  • V3 Roma, cod. Chig. H VI 205 (s. xv)
  • V4 Roma, cod. Vat. Lat. 2864 (1430-‘50)
  • V5 Roma, cod. Palat. Lat. 1900 (1470-‘85)
  • Vg1 Venezia, cod. Lat. XII 44 (4375) (1444)
  • Vg2 Venezia, cod. Lat. XII 116 (4386) (s. xv)
  • Vg3 Venezia, cod. Lat. XIV 335 (10704) (s. xv)
  • W1 Wien, cod. 303 (s. xiii-xiv)
  • W2 Wien, cod. 3219 (s. xv)
  • W3 Wien, cod. 3123 (s. xv)
  • W4 Wien, cod. 3114 (s. xv)
  • Wt Trebon, cod. A 4 (1452-‘58)
  • Z Zürich, cod. C 103 (s. xv)

Bibliografía

Ediciones del Pamphilus

  1. Becker, Franz G., Pamphilus. Prolegomena zum Pamphilus (de amore) und kritische Textausgabe, Ratingen-Kastellaun-Düsseldorf, A. Henn, 1972.
  2. Rubio, Lisardo y González Rolán, Tomás, Pamphilus de amore (Pánfilo o el arte de amar), Barcelona, Bosch D. L., 1977.
  3. Pittaluga, Stefano, Pamphilus, en Commedie latine del xii e xiii secolo, ed. F. Bertini, vol. II, Genova, Istituto di Filologia Classica e Medievale, 1980.

Ediciones del Libro de buen amor

  1. Ruiz, Juan, Libro de buen amor, ed. Joan Corominas, Madrid: Gredos, 1967. [= Corominas 1967]
  2. Id., Id., ed. Alberto Blecua, Madrid, Cátedra, 1992 [= Blecua 1992].

Estudios

  1. Alturo I Perucho, Jesús, «El manuscrit més antic del Pamphilus, copiat a Barcelona?», Faventia, 19 (1997), pp. 65-74.
  2. Jenaro Maclennan, Luis, «Sobre el texto del Pamphilus en el Libro de buen amor», Revista de Filología Española, 68 (1988), pp. 143-151.
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NOTAS

  • (1) Becker (1972: 16-17, 110-112 y 201). volver
  • (2) Rubio-González Rolán (1977: 69-76). volver
  • (3) Se copiaron en el s. xiii los códices B1, P5, To, W1. A estos se podrían quizás añadir P3 y V1, los cuales son, respectivamente, de los ss. xiii-xiv y de comienzos del s. xiv. Obviamente, a pesar de su antigüedad, no podemos tomar en cuenta el florilegio P1, por su caracter fragmentario. Una pormenorizada descripción de los testimonios se encuentra en Becker (1977: 11-135). volver
  • (4) Rubio-González Rolán (1977: 72). volver
  • (5) Blecua (1992: 519). volver
  • (6) En realidad en el aparato se lee ζ, por η (Becker, 1972: 233), con lo cual no se explicaría la presencia de Pg, que pertenece a la rama ζ y estaría así repetido. En efecto, acudiendo a las páginas introductivas se descubre el error de imprenta (ibid.: 185). volver
  • (7) Blecua (1992: 527). En defensa del texto transmitido Corominas (1967: 324) documenta en bajo latín galicano casos de ingeniare en el sentido de engañare, y el propio Blecua proporciona un paralelo en la tradición de Flores de filosofía, pero acaba por aceptar la propuesta de Morreale. volver
  • (8) A esta variante los editores españoles dedican una digresión en apéndice (Rubio-González Rolán 1977: 181-182). volver
  • (9)Jenaro MacLennan (1988: 147-148). volver
  • (10) Blecua (1992: 521). La parcialidad de los editores españoles es manifiesta: To y Ma son los únicos códices que describen, además de dedicar un par de páginas a la «rehabilitación» del tardío Matritensis (Rubio-González Rolán 1977: 70-75). volver
  • (11) Pittaluga (1980: 57 y 118-119). volver
  • (12) Bg1, L y Lo son del s. xiv; Ba2 es de mediados del xv, pero creo que habría que excluirlo de la cuenta. Reconoce Becker (1977: 187, n. 1) que no ha conseguido filiar con seguridad el testimonio, pero además no se entiende el porqué de su posición en la familia Γ en vez que en la Δ. De hecho los manuscritos de Δ están caracterizados por la presencia de versos añadidos, lo que no ocurre con P1, P3 y Γ. Pues bien, de la descripción de Ba2 (ibid.: 21) y del aparato consta que éste tiene tres versos añadidos, pero Becker parece olvidarse de ello cuando, en las conclusiones de la fijación del estema lo considera entre los testimonios sin añadiduras (ibid.: 187, n. 2). volver
  • (13) Becker (1977: 187, en particular n. 2). volver
  • (14) Ibid. volver
  • (15) Ibid.: 170-173. volver
  • (16) Ibid.: 183-186. volver
  • (17) Alturo i Perucho (1997: 70). volver
  • (18) Como me ha aclarado personalmente el profesor Alturo, cuya disponibilidad agradezco, estos versos se encuentran al final del manuscrito. El hecho de que constituyan un paso orgánico (aunque de dificil lectura, por el pésimo estado de conservación) lleva a pensar que podría tratarse de un trozo del Vrgeor immenso, cuyo texto nadie publica; esto permitiría situar Barc bajo la rama Λ. Diversamente, tales versos podrían ser un elemento para distinguir el testimonio dentro de la tradición de la comedia. volver
  • (19) En la época de Juan Ruiz, las relaciones de Castilla con Cataluña no eran más estrechas que, por ejemplo, las que unían a Castilla con Francia. De todos modos es significativa la presencia de un manuscrito tan antiguo en la península, y éste tendrá más posibilidad de estar relacionado con el texto conocido por el poeta castellano que los copiados en Italia. volver
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