«En el norte decimos: "los niños no deben jugar con fuego", pues las niñas andaluzas, bien que juegan con él.» Viaje por España.
Sus manitas estaban muertas de frío. ¡Ah, una cerillita le vendría bien! ¡Si se atreviera a sacar una del manojo, a frotarla contra el rascador para calentarse los dedos! Sacó una. ¡Richch! ¡Cómo chisporroteaba al arder! Era una llama caliente y clara...
H. C. Andersen: Cuentos completos, tomo I.
Traducción de Enrique Bernárdez, Madrid: Ed. Anaya, 1989
