«Un soldado español me cogio en brazos y me apretó una medalla contra los labios; yo tenía tres años.» Viaje por España.
Todos los soldaditos eran iguales, menos uno que tenía una sola pierna, pues lo habían fundido el último, cuando no quedaba plomo suficiente. Pero estaba tan firme sobre su única pierna como los demás sobre las dos, y era precisamente el que más llamaba la atención.
H. C. Andersen: Cuentos completos, tomo I.
Traducción de Enrique Bernárdez, Madrid: Ed. Anaya, 1989
