
El habla de Cuzco forma parte del español andino serrano.
Lo incaico aparece en la etapa española no muy visiblemente, porque la cultura dominante fue la española y la sometida fue la incaica; pero nosotros podemos notar con un poco de sutileza que, por ejemplo, en el aspecto artístico, en la arquitectura, por ejemplo, la estructura, la concepción del monumento, de la casa, del templo, de la construcción española fue europea, pero la realización, la obra misma, fue hecha por manos indígenas, que alcanzaron una maestría en el manejo de la piedra a la que estaban acostumbrados que no se ha logrado sino en muy contadas oportunidades y en muy contados lugares del mundo.
Uno de los ejemplos más notables de este trabajo realizado por los indígenas en el Perú es el claustro del convento de la Merced en Cuzco, que es un trabajo de filigrana hecho al milímetro. La concepción del edificio, las formas estructurales del edificio son españolas; pero el trabajo minucioso de encaje en piedra, en una piedra realmente, extraordinariamente dura, que asombra, es de manos indígenas; ellos son los que hacen esta maravilla de monumento colonial de Cuzco.
Y otro monumento extraordinario ya dentro de la decoración interior de los templos es el púlpito de San Blas, una obra que obedece a la munificencia, a la generosidad, la protección a las Bellas Artes de la época del siglo xvii, de un madrileño, el obispo don Manuel de Mollinedo y Angulo, que fue el que protegió la reconstrucción del Cuzco después del destructor terremoto de 1650. Prácticamente, el hombre que nosotros tenemos que admirar, por su decisión y por su generosidad como mecenas que propició todos los aspectos de la reconstrucción de Cuzco en el aspecto artístico, particularmente arquitectónico, fue, pues, el madrileño don Manuel de Mollinedo y Angulo, a quien muy justamente en el Cuzco se le ha hecho un monumento. Sus obras, las obras más notables en el aspecto artístico que conserva el Cuzco histórico han sido obras realizadas bajo los auspicios o la protección económica y posiblemente bajo las sugerencias del mismo obispo, que era un hombre de extraordiario gusto artístico. La prueba está que en el inventario de los bienes que trajo de España se cuentan dos cuadros de El Greco, y aquí, los monumentos más representativos del arte cuzqueño están hechos en la época y bajo la protección económica del obispo Mollinedo; entre ellas tenemos el templo de San Sebastián, el templo de San Antonio Abad y su seminario, la iglesia de San Pedro, la iglesia de Belén y la exornación extraordinaria que tiene la catedral, la basílica-catedral del Cuzco realizada, pues, bajo los auspicios, y, como digo, la decisión, el desinterés de este hombre, que alguna vez, estudiando su tarea, dijimos que no es cierto que todo el oro que encontraron los españoles en el Perú se lo hubieran llevado, porque queda en gran cantidad en la maravilla de sus retablos, y de sus templos y de sus obras artístico-monumentales, que le dan al Cuzco la gran categoría de la calidad de monumento de significación universal.