
La fisonomía del español mexicano yucateco está condicionada por el contacto con la lengua maya.
De acuerdo con los cronistas e historiadores, pues, dice, dice, que desde el segundo o tercer viaje de Cristóbal Colón en sus trabajos, de su navegación, de su descubrimiento del Nuevo Mundo, se cruzó con una canoa con indígenas mayas más o menos a la altura del canal de Yucatán. Pero no hubo ni realmente ningún contacto directo o real, sino fue hasta 1511 cuando un grupo de náufragos que venían de Santo Domingo recalaron a las costas cubanas y ellos en una canoa fueron llevados por las corrientes hasta las costas de lo que luego supieron que era Yucatán. Ellos desembarcaron, eran once personas, y de los cuales solamente la Historia recogió el nombre de dos, de Gonzalo Guerrero y de Jerónimo de Aguilar. El primero continuó figurando en la Historia, pues porque se quedó a vivir con los mayas de Chetumal, que entonces se llamaba Chectemal y se reunió o se unió o se casó con las hijas del cacique Nachán Can de Chetumal, y ahí se quedó a vivir y fue un magnífico asesor de los mayas en sus enfrentamientos con los españoles. Gonzalo Guerrero se convirtió en el padre del mestizaje de la República Mexicana, porque tuvo dos hijos cuyos nombres se perdieron en el olvido, o en la época era natural, en la época se ignoraban ese tipo de sucesos, porque se consideraban herejías, decía que eran. Y Gonzalo Guerrero sigue figurando hasta la fecha después de tantos años, de 1511 a la fecha, como el padre del mestizaje de México.
Después de Gonzalo Guerrero, surgió el capitán Francisco de, este, Hernández de Córdoba que salió de Cuba para investigar la costa que veían enfrente, la parte poniente, que luego supieron que era Yucatán. Ellos desembarcan en 1517 en un lugar, un extremo, una saliente de la isla de Holbox, que no sabían ellos de qué se trataba. Fueron a su encuentro un grupo de mayas a investigar qué les traía o qué les llevaba allá, y ellos, como estaban afectuosos, lo mismo que los mayas, y los invitaron a ir y dieron el nombre original de lo que hasta la fecha se conoce como Cabo Catoche. Ellos preguntaron por señas, seguramente, qué lugar era ese y los mayas en el idioma maya le dijeron Ecab Cotoch, Ecab Cotoch que ellos entedieron y anotaron como Cabo Catoche. En realidad, es que la tierra, el lugar de ellos se llamaba Ecab, era la provincia de Ecab. Entraron, quisieron cometer ciertos abusos, de despojar de sus alhajas, de sus prendas a los mayas, fueron expulsados, y Hernández de Córdoba, con muchos heridos, salió y fue rodeando lo que era la penísula de Yucatán; llega y descubre además Campeche, ese mismo año de 1517; no le da importancia al lugar y continúa hacia el extremo de la península y descubre Champotón. En Champotón recibe un nuevo recibimiento violento, agresivo y le causa muchas más bajas; entonces, decide él huir, sale y regresa y al pasar por la parte que se llama actualmente Río de Lagartos, creen que es agua de río, es agua dulce y bajan y se dan cuenta que era nada más parte de la ciénaga, y como había muchos lagartos en ese estero, lo bautizan como Río de Lagartos. Continúan su marcha por el mismo camino que lo llevó y lo tratan de convencer para que fuera a La Florida, que cruzara hacia La Florida, pero ahí es nuevamente recibido con violencia posiblemente por los indios seminolas y termina toda su travesía en Cuba, donde muere, y ya nunca más vuelve a dar un viaje.