
El español de Canarias es una de las variedades específicas de la lengua en España. Se caracteriza por prolongar la impronta innovadora de Andalucía, enriquecida con otros contactos lingüísticos, especialmente con el portugués, y por su posición intermedia en la ruta hacia y desde América.
Yo procedo de las islas Canarias, que son siete islas, bueno, u ocho, porque también contamos la isla de la Graciosa, e incluso otras pequeñitas, como la isla de Lobos, etc., pero bueno, las principales son las siete islas estas y la Graciosa. Son dos provincias; yo pertenezco a la provincia de Las Palmas, que abarca las islas de Lanzarote y Fuerteventura; luego hay otra provincia, que es la occidental y que abarca las islas, la central, que es la de Tenerife, pero también La Palma, La Gomera, El Hierro, o sea que, bueno, son islas maravillosas, de un clima fantástico, siempre primaveral.
Y tenemos dos universidades: la Universidad de La Laguna fue la primera. Yo le debo toda mi formación a la Universidad de La Laguna; fue allí donde estudié. Recuerdo mi juventud de forma maravillosa en esa calle de la Carrera de La Laguna. Luego incluso conocí al que luego iba a ser mi marido, que también es profesor ahora de Las Palmas; lo conocí en La Laguna y ahí nos quedamos a trabajar; y nuestra primera hija nació también ahí en La Laguna, y tengo grandes recuerdos.
Era muy bueno, solamente había una universidad en Canarias, y la verdad es que era bueno en el sentido de que nos unía a todos los jóvenes canarios. Como teníamos que ir allí, nos pasábamos todo el curso, menos las pequeñas vacaciones, pues nos unía muchísimo, incluso a veces, pues, esas pequeñas rivalidades que había se evitaban, no existían, porque éramos todos jóvenes, que lo pasábamos muy bien, pero, claro, poco a poco Gran Canaria fue sintiendo la necesidad de que hubiera otra universidad, y no solo por motivos económicos, que también eran muy importantes, y había muchos grancanarios que no podían ir a estudiar a La Laguna porque no tenían medios, pero también por motivos sociales; por ejemplo, muchas mujeres…, sus padres, por ejemplo, se negaban a que fueran a La Laguna, aunque pudieran pagarlo, pero, bueno, por el hecho de tener que irse de casa tan jóvenes, etc., y bueno, y después de varios años, pues, bueno, ya se decidió que hubiera dos universidades; entonces yo estoy por eso en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en la que estoy desde que se fundó, porque primero fue una universidad técnica, politécnica, y no había estudios humanísticos; los humanísticos estaban en la Universidad de La Laguna, pero luego ya, me parece que en el año 89, ya se hizo en Las Palmas una universidad completa.
Precisamente los primeros estudios humanísticos fueron los de la Escuela de Traducción e Interpretación, que tuve el gran honor de ser de las primeras, creo que la primera profesora, junto con otro profesor, de lengua española, y la verdad es que fue una experiencia interesantísima; luego ya se creó la Facultad de Filología, donde estoy actualmente, y, bueno, estoy encantada.
La verdad es que vivir en Las Palmas, bueno, aunque parezca un poco exagerado, pero creo que es una especie de lotería y de privilegio. Tengo un compañero, profesor de literatura y novelista, que dice que para poder trabajar, para poder escribir tiene que irse de Las Palmas, porque se vive tan bien allí que muchas veces no tienes ganas de encerrarte a trabajar, ¿no? Estoy bastante de acuerdo, pero hemos logrado trabajar también en Las Palmas y es una delicia, porque a lo mejor a media tarde o al final de la tarde o cuando terminamos de nuestros estudios y todo esto, nos vamos a la playa de las Canteras, que eso es una maravilla, una playa bastante grande, en plena ciudad, en plena capital, de una arena dorada maravillosa, con unos tonos de luz indescriptibles, o sea, además, va cambiando a lo largo del día, y el anochecer y el atardecer en Las Palmas me encanta, sobre todo cuando no es época de alisios, porque, bueno, los alisios a mí es lo que menos me gusta, porque son unos vientos un poquito fuertes, que refrescan, que por un lado es bueno, porque, por ejemplo, en verano nos refresca muchísimo; podemos estar en Las Palmas, en plena ciudad, en el mes de agosto, y prácticamente no pasamos calor, pero, bueno, son un poco molestos para, por ejemplo, para ir a pasear a la gran avenida de Las Canteras.
Y además los alisios, bueno, son el motivo un poco de un deporte muy entrañable de los canarios, que es la vela latina, que son unos veleros que hacen regatas los fines de semana y que precisamente empiezan esas regatas, empiezan con los alisios a mediados de marzo y acaban a mediados de septiembre. Es muy bonito ver cómo se vuelca casi todo el pueblo de Las Palmas y de Gran Canaria casi, bordeando toda la avenida marítima. Incluso se ha puesto una guagua que conduce a esas personas que van a ver ese campeonato, y une mucho a todo el pueblo el deporte de vela latina.