
Su habla forma parte del español andino serrano costeño, de la subzona ecuatoriana.
La industria camaronera en el Ecuador se inició alrededor de los años 70. Las primeras granjas camaroneras eran de alrededor de veinte hectáreas, porque la infraestructura que el país tenía no permitía desarrollar una hectariaje mayor por las dificultades de acceso, de equipos, de maquinaria para la construcción, etcétera. En la actualidad las camaroneras medianas están consideradas las que tienen un hectariaje de alrededor de 100 hectáreas. La gran mayoría de camaroneros se mueven entre 80 y 200 hectáreas; sin embargo, hay grupos grandes que tienen ya 1000 o 2000 hectáreas. Los mercados que El Ecuador ha logrado capturar con su producción camaronera están concentrados en los Estados Unidos en un 50% y el otro 50% en Europa y Oriente.
La industria camaronera tiene su principal fuente de recursos en el agua; el camarón es un animal totalmente acuático y, por ende, la estación de bombeo donde se introduce el agua a un canal principal es vital que tenga un perfecto funcionamiento. Desde ese canal principal, a través de unas compuertas que tienen sus filtros respectivos, ingresa el agua a las piscinas donde tenemos el cultivo ya realizado, entonces digamos, el cultivo ya preparado. ¿Cómo lo preparamos? Metiendo el agua y fertilizándola para que se produzca un bloom de algas, de tal manera que, cuando la semilla o la larva o el camarón minúsculo es puesto en estas pozas, encuentre un alimento natural que le permita iniciar su desarrollo. Sin embargo, hemos descubierto que, alimentando con suplementos de balanceado desde el principio, se obtienen unas mejores producciones; de esa manera, se alimenta al voleo las piscinas a partir de los 15 días hasta llegar a los 120 días que el camarón se cosecha. La forma de cosecha es a través de una compuerta similar a la de entrada, donde se sacan los filtros y las tablas respectivas y se permite evacuar el agua y se pone una malla al final donde el camarón se queda detenido, se captura, se retira en gavetas, se sube hasta los muros donde está la balanza para hacer el peso y se procede a hacer el enhielado y el embarque en el camión. Este, también es importante tener en cuenta los parámetros del agua, como son la temperatura, la salinidad. La calidad de la larva con la que trabajamos es de dos tipos: la uno, una larva de laboratorio producida en instalaciones industriales, puestas al pie del mar; y la otra, es una larva salvaje, que se denomina «salvaje» porque es capturada por pescadores en los esteros del estuario del río Guayas o en las playas o en los sitios donde revienta la ola.