
Su habla forma parte del español andino serrano.
Bogotá ha tenido en los últimos años cambios dramáticos, radicales, que todo el mundo puede ver, pero el cambio más importante ha sido en el aspecto humano. Siempre Bogotá fue considerada por muchos años la «Atenas suramericana», porque el cachaco bogotano era admirado en el resto del país como una persona de una gran erudición, pero, además, una persona de muy buenos modales, de mucha educación, de mucha cultura y de mucha disciplina. Y a raíz de los miles de desplazados que llegan a Bogotá de las diferentes ciudades del país y de los campos, a veces sacados por la violencia, la gente… se fue de, Bogotá se fue llenando de personas sin ningún arraigo, sin amor por su ciudad, porque no es su ciudad; muchas veces piensan que están aquí de paso solamente. Y yo creo que el mayor logro de las últimas tres administraciones, los últimos tres alcaldes, ha sido disciplinar un poco, educar un poco a la gente, tanto que hace unos diez años para acá atravesamos las calles y las avenidas por las cebras, ya no por cualquier parte de la calle, y hemos tenido en general una mejoría muy grande en todos los aspectos humanos de la sociedad y de la cantidad de gente que vivimos acá. Se disminuyó completamente los índices de violencia, que eran preocupantes. Ahora somos la ciudad más segura de Colombia y una de las dos o tres más seguras de Latinoamérica también. Y hay una gran preocupación por la educación, básicamente de los niños, para que no se queden sin escuela; todos los niños en Bogotá están estudiando en este momento.
Bueno, Bogotá en este momento es una ciudad de ejemplo para las ciudades capitales de Latinoamérica, y yo creo que vamos a seguir teniendo una gran influencia en otras capitales, no solamente de Colombia sino de Latinoamérica, inclusive de Estados Unidos. Además de que ha cesado el desplazamiento de Bogotá, el crecimiento hacia las zonas de frontera, la zona norte especialmente, que es una reserva agrícola más bien; y Bogotá empieza entonces a ser más poblada en la parte central, las partes que estaban despobladas completamente. Y yo creo que en el aspecto puramente humano se está haciendo y se va a seguir haciendo un énfasis muy grande en todo lo que tiene que ver con la parte social y principalmente la educación.
Bogotá en este momento es una gran capital de la cultura. Hemos retomado un poco esta tradición de muchos años cuando el orgullo del cachaco bogotano era contar que se había leído las últimas obras de los grandes autores europeos y principalmente franceses, españoles e italianos. Y hemos regresado. En este momento tenemos cantidad de bibliotecas con una ocupación permanente superior a cualquiera de las bibliotecas de Europa o de Estados Unidos. Y tenemos una afición muy grande de los bogotanos por todo lo que significa el folclor, la música, obviamente con algunos altibajos y en algunos sectores más que en otros. Pero tenemos en este momento exhibiciones permanentes, museos abiertos casi que veinticuatro horas del dia, con entradas gratuitas y presentando obras de maestros del mundo entero, de la pintura y de música y cultura en todos los aspectos.