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Traducción contra exclusión social

Presente y futuro

Carmen Valero Garcés. Universidad de Alcalá de Henares

En el mundo cada vez más globalizado en el que vivimos y tras los movimientos migratorios de las últimas décadas, la convivencia o contacto de lenguas y culturas bien distintas ha aumentado considerablemente en nuestro entorno. Junto a ello también ha crecido de forma alarmante la incomunicación (la imposibilidad de comunicarse verbalmente por desconocimiento de las lenguas de contacto) y la comunicación defectuosa que lleva a malos entendidos y a equivocaciones por desconocimiento de las culturas. Al final de ese camino podemos encontrar la pobreza y la exclusión social. Para evitar esa falta de comunicación que puede limitar el acceso a los servicios públicos básicos (sanidad, escolarización, vivienda) hacen falta especialistas, traductores e intérpretes preparados que sepan transmitir los mensajes de tal forma que la intención del hablante sea captada por el oyente y que además sepan equilibrar la balanza cuando es necesario añadir información, explicar conceptos, buscar equivalentes o aclarar significados. Para poder realizar todas estas tareas es necesaria la formación y la práctica. Es mi intención hablar brevemente de la formación existente en el campo de la traducción e interpretación en los servicios públicos (TISP) como especialidad que mejor daría respuesta o cubriría estas necesidades, así como perfilar algunos elementos a tener en cuenta en el diseño de formación.

Introducción

Para comenzar trataré de dar respuesta a las siguientes cuestiones:

  1. ¿Qué se necesita para ofrecer formación especializada?
  2. ¿Qué formación existe en traducción e interpretación a nivel nacional?
  3. ¿Qué papel desempeñan los traductores e intérpretes en el ámbito laboral?
  4. ¿Qué formación se perfila a nivel institucional en la UE?
  5. Ejemplo de formación.

1. ¿Qué se necesita para ofrecer formación especializada?

Antes de comenzar a hablar sobre la formación convendría dedicar unas líneas a aquellos elementos que, según los expertos, deben tenerse en cuenta en el diseño curricular de cursos de formación. Estos elementos son:

  • Conocer el contexto institucional y social en el que va a implantarse la formación
  • Establecer los objetivos y logros a conseguir
  • Conocer el sector profesional
  • Conocer la propia sociedad en la que viven
  • Conocer las disciplinas académicas implicadas
  • Conocer los recursos disponibles
  • Perfil de los participantes (alumnos, profesores, instituciones) (Kelly 2005).

Asimismo cabría preguntarse cuál es el objetivo final, qué tipo de traductor e intérprete (T/I) queremos formar y en este sentido mirar hacia el perfil de traductor y los requisitos básicos señalados por la Unión Europea, los cuales son1:

  • Habilidad para acometer temas diversos y con frecuencia complejos; reaccionar en medio de circunstancias cambiantes y saber gestionar y comunicar de forma eficaz la información.
  • Iniciativa e imaginación para afrontar tareas en circunstancias diversas y curiosidad intelectual y motivación para ejercer su trabajo con profesionalidad.
  • Capacidad para trabajar bajo presión y de forma constante, por su cuenta o en equipo, e integrarse en entornos multiculturales.
  • Habilidad para operar sujeto a las reglas administrativas que marque su entorno laboral.

Dichos requisitos se verán cumplidos por los candidatos con el desarrollo de destrezas específicas, que siguiendo las recomendaciones de la UE se dividen en tres grupos:

  • Destrezas lingüísticas: dominio perfecto de todos los aspectos y niveles estilísticos de la lengua materna (o cabría decir «lengua fuente», o «primera lengua» o «lengua de partida» (LP) teniendo en cuenta que las lenguas de trabajo del T/I no siempre incluyen necesariamente su lengua materna).
  • Destrezas temáticas: familiaridad con campos y textos diversos: económicos, legales, financieros, técnico-científicos, etc.
  • Destrezas translatorias: capacidad para comprender textos de diversa índole en la lengua de partida (LP) y de trasladarlos a la lengua meta (LM) manteniendo el registro y cualquier convención lingüística o de otro tipo exigida por el propósito de la traducción, así como capacidad para documentarse sobre el encargo con la rapidez y eficacia tanto en la LP como en la LM con el objetivo de conseguir una traducción profesional, incluso en áreas con temas menos conocidos.
  • Capacidad para manejar herramientas válidas de traducción asistida por ordenador (TAO), herramientas para el manejo de la terminología y otras que vayan surgiendo.

Otros autores consideran habilidades distintas que el T/I debe dominar y se marcan otros objetivos, pero es tal la diversidad o complejidad que, sin duda, hay que seleccionar teniendo en cuenta los objetivos de formación. Ello plantea un problema a la hora de diseñar cursos de formación, tanto de especialización como generalistas. Digamos que la tendencia es a cubrir aspectos generales y preparar al estudiante para el autoaprendizaje.

Expertos en formación indican como competencias que el alumno debe adquirir (ANECA):

  1. Competencia textual y comunicativa en al menos dos lenguas y culturas, la cual incluye destrezas tanto activas como pasivas en las dos lenguas de trabajo, así como conocimientos de las convenciones textuales y discursivas en ambas lenguas y culturas.
  2. Competencia cultural e intercultural, entendiendo por cultural que el conocimiento no solo sea general y enciclopédico sobre la historia, geografía o instituciones en las dos culturas en juego, sino también conocimiento específico sobre mitos, creencias, comportamientos, valores o las representaciones textuales de los mismos. A ello hay que unir el conocimiento de aspectos o temas relacionados con la comunicación intercultural y la traducción, tema de creciente actualidad gracias al fenómeno de la globalización y la inmigración, fundamental en el tema que nos ocupa.
  3. Competencia temática referida al conocimiento básico de futuras áreas de trabajo del traductor/intérprete de modo que le permita comprender los textos de partida y documentarse o saber resolver los problemas de traducción que se le presenten.
  4. Competencia profesional e instrumental, referida al uso de recursos de documentación de todo tipo: terminológicos, de gestión, de uso de herramientas, de traducción profesional, programas informáticos de tratamiento de textos, bases de datos electrónicas, Internet, etc.
  5. Competencia actitudinal o psico-fisiológica que incluye conceptos como autoconfianza del traductor, concentración, memoria, iniciativa, etc.
  6. Competencia interpersonal o habilidad para trabajar con otros profesionales que intervienen en el proceso y producción de textos (traductores, revisores, investigadores, terminólogos, gestores de proyectos, maquetadores, etc.), así como capacidad de trabajo en equipo y habilidades negociadoras y de liderazgo.
  7. Competencia estratégica o habilidades organizativas y de planificación, habilidades para identificar y resolver problemas, así como para dirigir o coordinar revisiones o evaluaciones de la calidad de textos traducidos.

2. ¿Qué formación existe en traducción e interpretación a nivel nacional?

Mencionadas las características que el diseño de un curso debe cumplir, así como el perfil del traductor ideal y las competencias a desarrollar, el siguiente paso será analizar la realidad en cuanto a la formación de traductores e intérpretes en nuestro país y las opciones que tienen los futuros T/I.

En la actualidad, nuestro país, al igual que gran parte de los países miembros de la UE, se encuentra inmerso en la implantación definitiva de las nuevas titulaciones universitarias conforme a los requisitos del EEES. Durante el curso académico 2010-2011 todas las universidades que aún no lo hubiesen hecho han sustituido los tradicionales estudios de licenciatura, diplomatura, ingeniería y arquitectura por los nuevos títulos de grado. Evidentemente, la traducción y la interpretación no podían ser ajenas a este proceso. Así, la licenciatura en traducción e interpretación (creada en 1991), heredera, a su vez, de la diplomatura en traducción e interpretación (creada en 1972), ha dado paso a distintos títulos de grado a través de los cuales es posible obtener formación específica en traducción y en interpretación.

El Libro Blanco del Título de Grado en Traducción e Interpretación de la ANECA2 propone que, en lo que a traducción se refiere, el grado incluya formación en traducción generalista tanto en la combinación B-A-B como en la combinación C-A, así como introducción a la traducción especializada en la combinación B-A-B (Muñoz, 2004: 120-121). Por su parte, en lo que a interpretación se refiere, recomienda únicamente incluir formación introductoria en interpretación (interpretación de enlace fundamentalmente) y de forma expresa se excluye la interpretación simultánea y se recomienda la creación de posgrados específicos (Muñoz, 2004: 10 y 124).

Más allá de las recomendaciones y propuestas recogidas en la citada obra, lo cierto es que algunas universidades, haciendo uso de su autonomía, proponen títulos de grado que aún permiten cierto nivel de especialización, sobre todo en lo que a traducción se refiere, y en mucho menor número en interpretación, e incluso algunas ofrecen dobles titulaciones, al combinar la traducción con otros ámbitos, como pueden ser las relaciones internacionales, el comercio exterior o las humanidades, la aparición de algún grado en lenguas aplicadas, e incluso la inclusión como lengua de trabajo de la lengua de signos, tanto en programas de grado como de posgrado.

Así las cosas el panorama que ofrece la formación en Traducción e Interpretación en España para el curso 2010-2011 en lo que al Grado se refiere desvela que hay 24 universidades que ofrecen estudios de traducción. De esas 24, la mayoría (18) siguen manteniendo la denominación tradicional de «Traducción e Interpretación», mientras que el resto (6) consideran solo la traducción y añaden otras especialidades como «Comunicación Intercultural», «Lenguas Modernas», «Lenguas Aplicadas», que corresponden por lo general a grados de nueva implantación en centros en los que no existía la Licenciatura en Traducción e Interpretación. Como una de las pocas novedades, podemos apuntar el Grado en Lengua de Signos ofrecido por la Universidad Pompeu Fabra; y en cuanto a las combinaciones lingüísticas, inglés, francés y alemán son las tres lenguas más ofertadas, con claro predominio del inglés; si bien comienzan a aparecer otras lenguas B como es el caso del árabe en Granada y como lenguas C una mayor variedad: chino, portugués, japonés, italiano, ruso, etc., pero la oferta es escasa y poco adecuada si pensamos en las lenguas maternas de aquellas personas que pueden tener un mayor riesgo de exclusión (lenguas africanas, rumano, búlgaro, árabe…).

Si nos fijamos en los Estudios de Postgrado cabe destacar la existencia de distintos tipos de programas de posgrado, según tengan una vocación más investigadora (preparación del doctorado), una tendencia más profesionalizante, o un carácter mixto (profesionalizante e investigador). Así mismo, y al igual que en el caso de los grados y las licenciaturas, conviven diferentes doctorados según la normativa aún vigente. Existen igualmente programas de posgrado cuya formación es más amplia, al dirigirse a titulados de otros ámbitos, así como programas especialmente diseñados para abordar campos como la traducción literaria, audiovisual, etc.3

Este breve repaso pone en evidencia la amplia oferta de formación en T/I pero la escasa oferta especializada en TISP.

3. ¿Qué papel desempeñan los traductores e intérpretes en el ámbito laboral?

Si nos trasladamos al ámbito en el que los profesionales o practicantes de la TISP ejercen su trabajo, el panorama es bien distinto. Y nos referimos a la Administración.

No cabe duda de que el grado de dificultad que conllevan las funciones de traductor e intérprete en la Administración obliga al trabajador a emplear una serie de conocimientos adquiridos y contar con dilatada experiencia en diferentes materias: derecho penal, procesal o administrativo, ciencias forenses, economía, aspectos del ámbito internacional (Unión Europea y terceros países), y lo más importante: el conocimiento cultural de los países de los que se domina el idioma. Los traductores e intérpretes ostentan también un alto grado de responsabilidad, deben respetar las normas de protección de datos personales, protección de testigos, uso de información confidencial, colaborar con las fuerzas de seguridad en sus investigaciones, puesto que pueden ser una pieza clave para resolverlas. Tareas nada fáciles para afrontarlas sin preparación como ocurre en muchos casos.

El traslado de las competencias a las Comunidades Autónomas ha generado incluso más diferencias. Se observa que, además de las variables relacionadas con factores como el volumen de inmigrantes, variedad de lenguas y tipo de servicios, las soluciones que van dando las distintas administraciones, nacionales o autonómicas, derivan con frecuencia del grado de concienciación por parte de sus responsables sobre la necesidad de contar con buenos comunicadores.

Si miramos a nuestro alrededor es fácil comprobar que las personas que están haciendo de «traductores e intérpretes» o de intermediarios son con frecuencia voluntarios, sin preparación específica, con conocimientos deficientes de las lenguas de trabajo, con desconocimiento de la terminología específica de las instituciones y que trabajan en situaciones difíciles o sin herramientas de consulta. El resultado es una enorme variedad tanto a nivel nacional como internacional en la provisión, formación y acreditación de los traductores e intérpretes que trabajan o colaboran con los servicios públicos. Los trabajos entre otros de Phelan (2001: 20-38), Valero Garcés (2003: 3-30) o Corsellis (2002: 180-191) ilustraban esa realidad hace unos años. Tal y como apuntaba Corsellis (2005), ¿no haría falta investigación para ofrecer líneas comunes de actuación y formación a estos T/I voluntarios? ¿No sería útil un paquete de mínimos? Las investigaciones de Maribel Abril (2005), Juan Miguel Ortega (2005) y Raquel Lázaro (2009) son buenos ejemplos de investigación que tratan de dar respuesta a dichas preguntas.

Profesionalizar esta figura a través de la formación y la exigencia por parte de la administración de un mínimo de requisitos para poder ejercer como traductor e intérprete ayudaría también a su reconocimiento laboral y económico.

En definitiva, junto a pasos inciertos de cambio, la realidad muestra falta de homogeneidad en la prestación de servicios, diversidad de perfiles de los traductores e intérpretes, variedad en las funciones que deben desempeñar y ausencia de requisitos específicos de acceso para actuar como traductores e intérpretes.

En el caso de España, para combatir tal situación se está trabajando en la elaboración del Libro Blanco de la Traducción e Interpretación Institucional, proyecto presentado en la Representación de la Comisión Europea en España en abril de 2010 y cuyos objetivos son:

  1. Radiografiar la situación actual mediante la consulta a los interesados
  2. Hacer propuestas de mejora y, en su caso, proponer un cambio en la legislación.
  3. Elaborar una propuesta de código deontológico de traductores e intérpretes de la Administración.

El lema que orienta este estudio coincide con la propuesta de la Directiva europea: «lograr una traducción e interpretación de calidad». Se está aún en la fase inicial, pero a tenor de lo ya conocido, se piensa ya en las siguientes propuestas de reforma:

  1. Un nuevo modelo de organización para la traducción e interpretación (T/I) institucional en España basado en servicios de T/I, ya sea unificados o propios de cada ministerio, dirigidos por profesionales conocedores de las necesidades y peculiaridades de la T/I.
  2. Una vía de acceso a la T/I en la Administración basada en criterios de excelencia y competencia.
  3. Condiciones laborales acordes con las funciones desempeñadas (clasificación laboral, remuneración, condiciones materiales, formación continua, etc.).
  4. Una norma jurídica reguladora de la actividad de la T/I en la Administración.

Este proyecto unido a la noticia meses más tarde (8 de octubre 2010) de la aprobación por parte de los ministros de justicia de la Unión Europea de una Directiva que garantiza los derechos de traducción y de interpretación en los procesos penales, tal y como se refleja en la noticia que sigue, indica que se va avanzando.

4. ¿Qué formación se perfila a nivel institucional en la UE?

A nivel europeo los esfuerzos se encaminan a conocer la realidad y a partir de ahí diseñar líneas generales a aplicar en todo el territorio UE en propuestas formativas. El ámbito legal es el que más avances evidencia, pero sus esfuerzos son aplicables en general a otros ámbitos de la TISP. Cabría citar los proyectos Grotius, Agis o Building Mutual Trust, Med Int u Optimale, subvencionados por la UE.

El proyecto Grotius, aunque centrado en la traducción e interpretación jurídica, recomienda el diseño de varias modalidades de formación para cubrir todas las necesidades de interpretación jurídica con el fin de contar con profesionales en todas las posibles situaciones. Cuatro son las modalidades que Corsellis y Ostarhild (2001: 55-59) y Hertog (2002: 153-156) describen: formación de «emergencia» o de «crisis», formación de pregrado, de postgrado y formación continua.

Corsellis y Ostarhild (2001a: 47-48) (recogidas también en Grotius) incluyen recomendaciones para la armonización de criterios de selección previa a la formación para garantizar el máximo aprovechamiento de la formación. Se señalan tres áreas de competencia: lingüística, de transferencia y las destrezas interpersonales y de madurez personal para afrontar la gran variedad de situaciones con las que se pueden encontrar. Proyectos posteriores han desarrollado propuestas que se ven resumidas en el círculo ideal que dibuja Corsellis (2008):

Esquema que víncula circularmente los conceptos 'investigación de calidad', 'políticas de actuación sólidas' y 'desarrollo fructífero'.

Para completar este círculo se necesita establecer alianzas lo suficientemente sólidas entre todas las partes interesadas para poder encarar la oposición y la inercia. Los objetivos de tales alianzas son:

  • Políticas nacionales serias, porque una política que sea clara desde el principio confiere orientación y apoyo a los principios, incluso en aquellas ocasiones en que no disponga de recursos suficientes. Y si dichas políticas son capaces de encontrar su equivalente a escala internacional, tanto mejor4.
  • Planificación clara, porque una organización llevada a cabo de forma consciente, con fases graduales y coordinadas cubre el terreno y permite que la gente consiga sus objetivos.
  • Aplicación, porque la calidad y cantidad de su aplicación deben estar presentes en la elección, formación, evaluación y buenas prácticas tanto de los traductores e intérpretes como del personal de los servicios públicos con el que trabajen. Son además necesarias estructuras sólidas para los profesionales que incluyan registros, códigos deontológicos y medidas disciplinarias, estructuras a las que poder recurrir y que les sirvan de respaldo, guía, control y supervisión y les permitan crear una comunidad digna de tal práctica, así como unas condiciones laborales aceptables.

Un breve repaso sobre otros proyectos de la UE en esta línea ofrece lo siguiente:

Grotius II: Aequitas: Equal Access to Justice Across Language and Culture in the EU.
Objetivo: Análisis de la situación de los T/I en el ámbito judicial en el territorio de la UE y de las garantías que ofrece el acceso a la justicia para la población.
Agis: Aequilibrium. Instruments for Lifting Languages Barriers in Intercultual Proceedings (Utrech: ITV Hogeschool).
Objetivo: Búsqueda de estrategias y recursos para mejorar el acceso de la población a la justicia.
AGIS II: Status Questionais: The Provison of Legal Interpreting and Translation in the EU.
Objetivo: Elaboración de propuestas de formación para la profesionalización de los T/I legales.
Building Mutual Trust: A Framework Project for Implementing EU Common Standards in Legal Interpreting and Translating.
Objetivo: Crear un repositorio de materiales y lanzar líneas generales para el diseño de cursos de formación destinados a los traductores e intérpretes judiciales.
EULITA
Objetivo: Creación de una red de T/I judiciales en la UE: European Union Legal Interpreters and Translators Association

Optimale, proyecto que arranca en enero de 2011 y quizá el más cercano sobre el tema que nos ocupa. Participan 64 instituciones de todo el territorio UE que pretenden investigar y analizar la realidad a la que se enfrentan los traductores para dibujar esos nuevos perfiles de la profesión del traductor con el fin de diseñar los programas más adecuados para formar a traductores competentes.

En el ámbito sanitario, el proyecto UE Med+In supone un avance al proponer el diseño de un programa de formación basado en las competencias y perfil del traductor que marca la UE.

En definitiva, hoy por hoy, no hay mucha formación especializada en el ámbito de la TISP pero las perspectivas son buenas.

5. Ejemplo de formación

Para terminar mostraremos un ejemplo de formación especializada en TISP, siendo prácticamente el único que existe a nivel nacional y de la UE pero que puede servir como ejemplo ante el creciente interés por esta especialización. Nos referimos al «Máster Universitario en Comunicación Intercultural, Interpretación y Traducción en los Servicios Públicos», ofertado en nueve pares de lenguas (alemán-español, árabe-español, búlgaro-español, chino-español, francés-español, inglés-español, polaco-español, rumano-español, ruso-español), que tiene carácter de investigación y profesionalizante y responde al avance de la sociedad española hacia una realidad multicultural que ha hecho que surgiesen nuevos retos y necesidades que exigen una respuesta. La educación es una de ellas. Se trata de un programa fruto de una necesidad que había que atender ante una situación nueva que surge en muy poco tiempo y espacio. Me refiero al fenómeno migratorio, con el contacto de lenguas y culturas que implica y la consiguiente necesidad de traducción e interpretación.

Atendiendo a esta necesidad creciente de desarrollar programas, cursos o actividades para facilitar la convivencia y el desarrollo entre la población extranjera que no habla o no domina el español y los servicios públicos y privados, la Universidad de Alcalá puso ya en marcha en el año 2000 como título propio una acción única en nuestro país destinada a cubrir dichas necesidades. Desde entonces, ha ido aumentado la oferta de cursos propios, un máster y actividades centradas en la TISP en aquellos pares de lenguas con más demanda en el entorno de la UAH. En el año 2005, el máster propio que venia ofreciéndose, se convierte en Máster Oficial (RD 1393/2007) y en el año 2009 entra a formar parte de la red de Másteres Europeos de Traducción (http://ec.europa.eu/dgs/translation/programmes/emt). El máster, con un número creciente de alumnos, vino a llenar un vacío en la formación de especialistas de la comunicación que sirvan de enlace lingüístico y cultural entre los servicios públicos y privados y la población extranjera en pares de lenguas en los que, sobre todo en algunas combinaciones (p. e. ruso, búlgaro, rumano, polaco, chino), no existe formación específica en ningún otro centro nacional ni europeo y para los que se percibe una creciente demanda social y un aumento de interés tanto académico, como científico o profesional del mismo. El considerable aumento de estudiantes matriculados en las tres ediciones en las que ya se ha impartido corrobora dicha afirmación. (Véase http://www2.uah.es/traduccion)

La Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos (TISP) comenzó a ganar cierto reconocimiento académico a nivel mundial hace poco más de una década (Critical Link, 1995, Canadá, se considera como el origen), ayudada sin duda por el fenómeno de la inmigración. Mientras se trabaja para llegar al nivel de formación, profesionalización e investigación que han alcanzado otras áreas dentro de los Estudios de Traducción (ET) (traducción literaria, técnica, jurídica o interpretación de conferencias), los avances en la TISP son claros y se le augura un buen futuro tal y como demuestra la continua aparición de publicaciones o la celebración de congresos, seminarios y proyectos europeos5. Por ejemplo, Sandra Hale, Community Interpreting, 2007; Linguistica Antverpiensia, monográfico dedicado a la TISP con el sugerente título Taking Stock: Research and Methodology in Community Interpreting, editado por Erik Hertog y Bart van der Veer en 2006, y la colección de estudios agrupados bajo el título de Crossing Borders in Community Intepreting. Definitions and Dilemmas, editado conjuntamente con Ann Martin (2008) e Investigación y Práctica en Traducción e interpretación en los servicios públicos. Desafíos y alianzas / Challenges and Alliances in Public Service Interpreting and Translation. Research and practice (2008). Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos: Nuevas necesidades para nuevas realidades. / Community Interpreting and Translating: New Needs for New Realities (2002); Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos. Contextualización, actualidad y futuro (2003); Traducción como mediación entre lenguas y culturas / Translation as mediation or how to bridge linguistic and cultural gaps (2005).

El máster, basado en una metodología de triple interacción («cross-fertilization») como la definen los investigadores Corsellis, Pöchhacker o Hertog (fig. 1), persigue dos objetivos fundamentales: por un lado, proporcionar a los alumnos los conocimientos y las herramientas necesarias para desempeñar la profesión de traductor, intérprete o mediador intercultural, figura emergente, pero cada vez con más presencia en nuestra sociedad como ya se ha señalado; y, por otra parte, iniciar al estudiante en la investigación, ya que se forma al alumnado en las distintas corrientes y líneas de investigación que en la actualidad estudian la comunicación intercultural y la traducción e interpretación en los servicios públicos.

El plan de estudios se articula en torno a tres ejes: formación académica, el practicum e investigación, tal y como se muestra en el dibujo que sigue, e incluye tres módulos:

  1. Comunicación Intercultural, que incluye técnicas y recursos para la TISP
  2. Traducción e Interpretación en el Ámbito Sanitario (en el par de lenguas elegido)
  3. Traducción e interpretación en el Ámbito Jurídico-Administrativo (en el par de lenguas elegido)

Además de prácticas en instituciones y una Memoria de Máster o Proyecto de Investigación.

Metodología: triple interacción (cross-fertilization). Formación, investigación, relaciones con las instituciones/práctica, (A. Corsellis, F. Pöchhacker, E. Hertog)

Figura 1. (Más información en Valero Garcés, 2009)

A modo de conclusión

Los criterios de admisión de la red de Másteres Europeos en Traducción (European Master´s in Translation, EMT), a la que el máster arriba mencionado pertenece, elevan el estándar a un límite muy alto y ofrecen líneas de actuación al estipular que: los candidatos deben poseer un título universitario reconocido o equivalente y tener un excelente dominio de su lengua materna; tener un conocimiento profundo de sus idiomas de trabajo y estar bien informados acerca del contexto económico, social y cultural de los países en los que se utilizan sus idiomas de trabajo. El T/I debe tener además un buen poder de concentración; la capacidad de captar variadas y a menudo complejas cuestiones con rapidez, un alto grado de motivación y curiosidad intelectual; una inclinación a mostrar iniciativa e imaginación; capacidad para trabajar constantemente y bajo presión, de forma independiente y también como miembro de un equipo; disposición para aceptar consejos y la habilidad de brindar sus opiniones.

Es de esperar que surjan más opciones de formación y que los esfuerzos que están haciendo las ONG e instituciones se vean compensados con una amplia oferta de formación acompañada de demanda de trabajo.

Bibliografía

  1. Abril Martin, M.ª I. La interpretación en los servicios públicos: Caracterización como género, contextualización y modelos de formación. Hacia unas bases para el diseño curricular. Tesis Doctoral, 2005.
  2. Abril, I. y Martin, A. 2008. «Profesionalizar en la práctica: la competencia en Interpretación en los servicios públicos como base para la formación de profesionales», en Valero-Garcés, C. et al (eds.), Investigación y práctica en Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos: desafíos y alianzas / Research and Practice in Public Service Interpreting and Translation: challenges and alliances. Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad.
  3. Corsellis, A. (2002): «Interpreting and Translation in the UK Public Service. The pursuit of Excellence versus, and via, expediency», en Anderman, G. y Rogers, M. (Ed.): Translation Today. Trends and Perspectives, 180-191.
  4. Corsellis, A. (2008). «Relación entre el desarrollo y la investigación académica». Conferencia plenaria leída en el IV Congreso Internacional de TISP, celebrado en Alcalá de Henares, 23-25 abril 2008. (Traducido por Carmen Valero-Garcés)
  5. Corsellis, A. y Ostarhild, E. (2001a). «Selection of students for training (at first degree and initial professional level)». En Hertog, E. (ed.) Aequitas: Access to Justice across Language and Culture in the EU (Grotius project (98/GR/131), pp. 46-50. Amberes: Lessius Hogeschool. Documento disponible en: www.legalinttrans.info. (Consultado: 2009, 27 julio).
  6. Corsellis, A. y Ostarhild, E. (2001b). «Training (at first degree and initial professional level)». En Hertog, E. (ed.) Aequitas: Access to Justice across Language and Culture in the EU (Grotius project (98/GR/131), pp. 54-61. Amberes: Lessius Hogeschool. Documento disponible en: www.legalinttrans.info. (Consultado: 2009, 27 julio).
  7. Gentile, A. (1997). «Community interpreting or not? Practices, standards and accreditation». En Carr, SE., Roberts, R., Dufour, A., Steyn, D., (eds.). The Critical Link: Interpreters in the Community, pp. 109-118. Amsterdam/Filadelfia: John Benjamins.
  8. Hale, S. 2007. Community Interpreting, Nueva York: Plagrave/Macmillan.
  9. Hertog, E. et al. (ed.) 2007. Taking stock: research and methodology in community interpreting. Linguistica Antverpiensia, New Series. Journal of The Hoger Instittute, New Series 5/2006. http://web.fu-berlin.de/elc/tnp1/SP7profiles.pdf. (Consultado: 2009: 20 enero).
  10. Kelly, D. (2005). A Handbook for Translator Trainers. Manchester/Northampton: St Jerome.
  11. Lázaro, R. 2009. Análisis del discurso institucional entre hablante nativo (HN) y hablante no nativo (HNN) en los servicios públicos. Tesis Doctoral, 2010.
  12. Ortega, J.M. 2005. Análisis de la práctica de la interpretación judicial en España: el intérprete frente a su papel profesional. Tesis Doctoral, 2005.
  13. Phelan, M. 2001. The Interpreter´s Resource. Manchester: Multilingual Maters.
  14. Pöchhacker, F. (1999). «"Getting organized": The evolution of community interpreting». Interpreting 4 (1), pp. 125-140.
  15. Valero-Garcés, C. (Ed.) 2002. Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos: Nuevas necesidades para nuevas realidades. /Community Interpreting and Translating: New Needs for New Realities. Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad.
  16. Valero-Garcés, C. (Ed.) 2003: Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos. Contextualización, actualidad y futuro. Granada: Comares.
  17. Valero-Garcés, C. (Ed.) 2005. Traducción como mediación entre lenguas y culturas / Translation as mediation or how to bridge linguistic and cultural gaps. Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad.
  18. Valero-Garcés y Martin, A. (Eds.) 2008. Crossing Borders in Community Interpreting. Definitions and Dilemmas. Ámsterdam: Benjamins.
  19. Valero-Garcés, C. 2008. Investigación y Práctica en Traducción e interpretación en los servicios públicos. Desafíos y alianzas / Challenges and Alliances in Public Service Interpreting and Translation. Research and Practice, Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad.
  20. Valero-Garcés, C. 2010. «Diseño y evaluación de la calidad de un Programa de Postgrado en Comunicación Intercultural Multilingüe», Revista Colección Formación e Innovación Educativa de la Universidad de Vigo, pp. 99-104.
  • (1) Más información sobre este punto puede hallarse en el portal de la Unión Europea: http://europa.eu.int/comm/dgs/translation/
    workingwithus/recruitment/translator_profile_en.htm. volver
  • (2) Obra publicada en el marco de las iniciativas llevadas a cabo de cara a la implantación del EEES y del consiguiente proceso de diseño de los nuevos títulos de grado, bajo los auspicios de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). En dicha obra se recogen como principales perfiles profesionales de egreso, los siguientes: Traductor profesional «generalista»; Mediador lingüístico y cultural; Intérprete de enlace; Lector editorial, redactor, corrector, revisor; Lexicógrafo, terminólogo y gestor de proyectos lingüísticos; Docente de lenguas. Cf. Muñoz, 2004. volver
  • (3) En el siguiente enlace es posible acceder a un catálogo más detallado de programas de posgrado: http://www.guiauniversidades.uji.es/postgrados2010/index.html. volver
  • (4) Hertog, E. (ed.) 2001. Aequitas: access to Justice across language and culture in the EU. Lessius Hogeschool. Antwerp. También disponible en www.legalinttrans.info/publications. Consultado el 01.01.08. volver
  • (5) Ver http://criticallink.org; http://www.iol.org, http://www2.uah.es/traduccion. volver
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