Uliana Stefanova. SETI-COMRADE
En el comienzo de mi intervención querría agradecer a los organizadores de esta Jornada la invitación de participar y exponer mi opinión en representación del Servicio de Traductores e Intérpretes /SETI/, un servicio fundamental de la ONG COMRADE.
Creado en el año 1992 y perteneciente a COMRADE, es un Servicio que desarrolla diversos programas de asistencia lingüística, consistente principalmente en la traducción e interpretación social, que tiene como objetivo facilitar la comunicación entre los inmigrantes y refugiados y la administración, las instituciones, los organismos de todo tipo y la sociedad española en general. Posee gran experiencia y una extraordinaria capacidad de absorción del volumen de trabajo.
La situación económica presente agranda el riesgo de que los inmigrantes se vean excluidos del sistema social. La exclusión social es un proceso acumulativo de lo económico, cultural, laboral y social. Esta situación va acompañada de una elevada dificultad para superar esta inercia negativa, sin la ayuda de las medidas correctoras adecuadas. Una de las dificultades más grave es, sin duda, la pérdida de empleo, algo que puede desencadenar una situación de irregularidad que haga más complicada la renovación de los permisos de residencia y trabajo. Esto influye «aún más» negativamente en los vínculos familiares. Los expedientes de reagrupación familiar continúan siendo procedimientos largos y costosos por el endurecimiento de los requisitos exigidos.
Por todas estas razones y dada la situación económica que está atravesando nuestro país, durante los últimos dos años se observa un aumento de las demandas de nuestros servicios de asesoramiento de empleo, de información sobre prestaciones sociales, de orientación sobre el retorno voluntario, de los problemas existentes en la educación y la salud derivados por la situación económica, de atención a las víctimas de violencia de género, de la lucha contra la exclusión social, de la atención de personas inmigrantes, adictos, etc.
Respecto a las actividades para las personas en riesgo o en situación de exclusión social, SETI presta servicio a:
Tratándose de interpretación social, SETI actúa en el territorio de la Comunidad de Madrid y cuando se trata de traducción lo hace a nivel estatal.
En la actualidad, el servicio de asistencia lingüística está siendo prestado parcialmente por empresas privadas de interpretación telefónica. No obstante, el servicio profesional de interpretación y mediación presencial, tratándose de un colectivo vulnerable, es un recurso de distinta naturaleza, necesario y significativamente más eficaz en situaciones específicas como, por ejemplo, la de los inmigrantes en situación de riesgo de exclusión social. Esto implica la posibilidad de mediación del intérprete, facilitando la transmisión del mensaje, ya que este comprende el conjunto de necesidades expresadas por los inmigrantes y les transmite la información de una forma fiable y clara, ayudándoles a reformular su demanda.
Partiendo de la larga experiencia de SETI en este tipo de servicio, destacamos la labor del mediador lingüístico presencial, muchas veces poco valorado. El intérprete presencial, para determinados tipos de casos, especialmente los relativos a la situación de las mujeres y situaciones sociales, es un mediador necesario e indispensable, ya que hace que el usuario se sienta seguro y sea capaz de comprender y transmitir lo que las partes quieren comunicar. Los inmigrantes, muchas veces, deben expresar públicamente sus circunstancias personales, en las que pueden existir elementos como la vergüenza y la culpa, las cuales se ven sensiblemente mermadas por la presencia de la intermediación lingüística, siendo esto importante para crear una relación de confianza que se va forjando tanto con el trato personal como con el transcurso del tiempo. Interpretar es realizar una comunicación transcultural y para ello han de tenerse en cuenta diferentes aspectos: la importancia y rigidez que da la persona a la jerarquía y el género, así como la forma en que la persona concibe el espacio físico (cercanía física o no con el otro) y el tiempo (puntualidad, duración de la reunión) son de una gran relevancia.
El mediador interlingüístico de SETI forma parte de un proceso que mejora la comunicación y la relación que existe entre las personas, promueve la autonomía y contribuye a la inserción social de las minorías y de otros inmigrantes en situación de riesgo de exclusión social.
El intérprete mediador de SETI ha de reunir una serie de características: ha de ser una persona habituada a trabajar en contextos multiculturales, conocer no solo la lengua, sino tener habilidades sociales y comunicativas y conocer el funcionamiento de los servicios públicos. En el largo proceso de intervención con un inmigrante o refugiado con riesgo o en situación de exclusión social (que puede durar hasta dos años o más en seguimiento), resulta fundamental el apoyo, la empatía de una persona que habla su lengua y entiende su cultura, que realiza una escucha activa de todas las partes y, sobre todo, que aporta confianza. La confianza para expresarse, para comunicarse, es un proceso que se consigue cuando se mantienen las partes, emisor e intérprete, en diferentes momentos, por esto se respeta el seguimiento con el mismo intérprete social. Para el inmigrante, la mayor parte de las veces, es un orgullo mostrar sus avances ante los profesionales y el intérprete social.
El servicio de asistencia lingüística de SETI se realiza en más de 25 idiomas disponibles según la demanda (árabe, bereber, chino, francés, inglés, rumano, ruso, ucraniano, búlgaro, polaco, kurdo, farsi, somalí, lingala, amárico, urdu, etc.). Incluye interpretación social y traducción de documentos, sobre todo de carácter personal, para que los beneficiarios puedan realizar diversos trámites, tanto de carácter administrativo, como informativo, como de orientación para los inmigrantes en general.
SETI cuenta con una plantilla de hasta ocho traductores/intérpretes sociales contratados y unos 55 colaboradores, todos formados en mediación intercultural. El hecho de que falte un registro de mediadores lingüísticos, capacitados para trabajar en los servicios públicos, sobre todo en idiomas poco demandados (como bengalí, urdu, kurdo, lingala, bambara, birmano, etc.) a veces dificulta la rapidez del servicio. Por esto, las ONGs cuentan con sus propios registros o hacen «intercambio» de traductores e intérpretes sociales para no paralizar su actividad.
Por otra parte, en la actualidad, también las ONGs estamos sometidas a una fuerte presión del mercado. Si antes existía una necesidad, hoy existe un mercado, lo que nos hace competir en licitaciones para poder prestar servicios a empresas, sin igualdad de condiciones respecto a la capacidad financiera, pero sí respecto a la capacidad de gestión y atención a los colectivos, lo cual, en la mayor parte de ocasiones, no es valorado.
Una ONG pequeña, como la nuestra, cubre su necesidad de financiación, principalmente, con la subvención de los programas encomendados, es decir, depende de las subvenciones públicas, y, como el proceso desde que se aprueba el pago de la subvención hasta el ingreso de la misma es muy largo, se generan muchas dificultades para la continuidad de su actuación por falta de otros recursos estables.
Pero a diferencia de lo que ocurre en una empresa privada, los intérpretes que trabajan en una ONG son gente con mucha vocación que no prioriza los beneficios económicos. La formación especializada que obtienen está estrechamente relacionada con los casos tratados, por lo se puede decir que existe una gran vinculación teórico-práctica.
El tipo de trabajo realizado está sometido a una alta presión. Para SETI, es importante proporcionar espacios físicos donde los intérpretes encuentren el alivio del estrés, de las tensiones acumuladas, y se recuperen del desgaste emocional que soportan.
Unas condiciones de trabajo óptimas, un cambio de intensidad de trabajo, una programación debidamente organizada de los servicios de interpretación, unos espacios de formación específica y el intercambio de experiencias crean un buen ambiente entre estos profesionales.
En conclusión, hay que apreciar la gran labor que se realiza desde una ONG. Una ONG no sabe vender la capacidad que posee. Los profesionales que trabajan para ella ven incrementada su satisfacción personal, pero los resultados obtenidos quedan «ocultos» para las instituciones de las que depende su existencia. Las cartas de agradecimiento, por parte de las entidades públicas y privadas que utilizan sus servicios y de los beneficiarios inmigrantes, son vistas únicamente por la propia organización y unos pocos interesados. Esto se tiene que tener muy presente a la hora de valorar el trabajo realizado por las ONGs.