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Traducción contra exclusión social

Sociedad multicultural y demanda de traducción e interpretación: necesidades y carencias actuales

Bárbara Navaza. Intérprete de la Unidad de Medicina Tropical, Hospital Universitario Ramón y Cajal

La Unidad de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal de Madrid (UMT) lleva más de 18 años atendiendo a población inmigrante. Actualmente existen dos convenios con la ONG Karibu y MPDL. Este tipo de colaboración permite que los usuarios de las ONG puedan acudir a la Unidad para realizarse un examen general de salud y se beneficien de un seguimiento médico. Muchos pacientes de la UMT se encuentran en riesgo de exclusión social y tienen que hacer frente a numerosas barreras para conseguir acceder al sistema sanitario. Debemos tener en cuenta que algunas de las personas que acuden a estas ONG no poseen documentos de identificación y, por lo tanto, tienen grandes problemas para empadronarse y acceder a la tarjeta sanitaria individual (TSI)1.

Incluso una vez superadas las trabas administrativas, las personas inmigrantes que todavía no dominan el español, se encuentran de nuevo con una barrera para recibir una atención médica adecuada: la barrera lingüística.

En 2005, Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaba que los inmigrantes en situación irregular se enfrentan a numerosos obstáculos que dificultan el disfrute de un buen estado de salud y que se deben principalmente a la discriminación, a las dificultades sociales y económicas, a las trabas administrativas y a las diferencias lingüísticas y culturales2.

Dos años después, en 2007, la ONG Médicos del Mundo publicaba un estudio según el cual el 76% de los «sin papeles» en la Unión Europea no tenía acceso a los servicios sanitarios. En 2009, Médicos del Mundo volvió a publicar un estudio en el que se señalaban las principales barreras de acceso a la sanidad, y donde la barrera lingüística se encontraba entre las diez principales razones. En este contexto, podemos constatar que la importancia de la traducción y la interpretación para evitar las desigualdades en salud es fundamental.

En España, a medida que llegaba población procedente de países alófonos, los problemas de comunicación en la consulta médica iban incrementando. Al igual que sucedió en otros países receptores de inmigración, se comenzó empleando a los intérpretes ad hoc para solucionar estos problemas de comunicación, es decir, familiares/amigos de los pacientes o personal sanitario con conocimiento de ambas lenguas. Sin embargo, no debemos olvidar la responsabilidad que recae en los intermediarios lingüísticos ya que de la calidad de sus actuaciones determinará el grado de comprensión alcanzado entre el personal sanitario y los pacientes. Poco a poco, se fue reconociendo la importancia de que los facilitadores de la comunicación en hospitales y centros de salud fueran profesionales debidamente formados. Diversas universidades, como la Universidad de Alcalá de Henares, la Universidad de Castellón o la Universidad de La Laguna, pusieron en marcha estudios de postgrado en Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos, en los que se abarca el ámbito sanitario. En otras ocasiones, fueron los propios servicios sanitarios los que emprendieron proyectos formativos para capacitar a personas bilingües y biculturales a ejercer de puente comunicativo en el ámbito sanitario, como es el caso del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona o el Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

A veces se denomina a estos profesionales como «intérpretes», otras como «mediadores interculturales», otras como «mediadores sanitarios» y podríamos continuar citando otras muchas etiquetas que se les colocan sin que todavía exista una denominación establecida para esta profesión ni una delimitación clara de sus funciones. En general, en España se enfatiza la labor de mediación intercultural, entendiendo esta como una labor de asesoramiento, tanto a pacientes como a personal sanitario, sobre aquellas cuestiones culturales que no estén siendo percibidas y pudieran influir en la comunicación en consulta médica. No todos los mediadores interculturales ejercen labores de interpretación, como es el caso de los mediadores que trabajan con población procedente de Latinoamérica o con población de etnia gitana.

No obstante, también existen mediadores interculturales que sí realizan tareas de traducción e interpretación sin haber recibido una formación en estas disciplinas, repitiéndose el lastre que acompaña a los traductores e intérpretes desde hace siglos: la creencia de que el conocimiento de varias lenguas es suficiente para saber traducir e interpretar. Las consecuencias de una mala traducción o interpretación en el ámbito sanitario pueden tener consecuencias graves e ir en detrimento de los derechos de las personas no hispanohablantes, ya que según la ley 41/2002, reguladora de la autonomía del paciente y de sus derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, se establece que: «la información y la documentación clínica serán verdaderas y se comunicarán al paciente de forma comprensible y adecuada a sus necesidades» (Cap. 2, Art. 1).

En el Hospital Ramón y Cajal de Madrid se dispone de personas formadas en traducción, en interpretación y en mediación intercultural que atienden las necesidades comunicativas que surgen entre el personal sanitario y las personas procedentes de otras culturas. Este tipo de servicio también está presente en más hospitales y centros de atención primaria españoles. Sin embargo, la figura de traductor/intérprete/mediador intercultural en los servicios sanitarios todavía no está concebida desde un punto de vista institucional y se debe fundamentalmente al impulso de ONGs, asociaciones y fundaciones.

La situación varía si nos fijamos en la interpretación telefónica, cuyos servicios dependen de empresas privadas que suelen salir a concurso público y que representan una inversión mayor de fondos por parte de las instituciones. No debemos olvidar que se trata de una herramienta fundamental para solventar problemas de comunicación interlingüística en consulta médica, con una rapidez, cobertura horaria y número de lenguas mucho mayor de lo que hoy en día puede ofertar un servicio de interpretación presencial. Existen situaciones en las que, sin embargo, esta opción no resulta suficiente para lograr una comunicación óptima entre médico y paciente (problemas técnicos, pérdida del lenguaje no verbal...). Existen también otras situaciones, menos complejas, en las que una aplicación multimedia interactiva como Universal Doctor Speaker ayuda a salvar la barrera lingüística entre médico y paciente.

Hoy en día, las tres herramientas mencionadas anteriormente (la interpretación presencial, la telefónica y las aplicaciones multimedia multilingües) están presentes en varios hospitales y centros de salud españoles. Sin embargo, todavía falta mucho camino por recorrer en el reconocimiento y la valoración de las competencias necesarias para trabajar de intérprete/traductor en los servicios sanitarios.

En España todavía existen numerosas carencias en el ámbito de la traducción y la interpretación en los servicios sanitarios. En otros países (Australia, Reino Unido...) se han creado registros nacionales de intérpretes médicos y se ha avanzado en la creación de un marco legal más específico y acorde a las necesidades comunicativas actuales en los servicios sanitarios, como sucede en algunos estados de los EE. UU., en los que los pacientes tienen el derecho de disponer de un intérprete médico en caso de que no hablen inglés.

Este fenómeno puede entenderse como la aparición de un servicio para cubrir las necesidades de una sociedad multilingüe y multicultural. Sin embargo, no debemos perder de vista el hecho de que se trata de mucho más que eso: el trabajo del traductor/ intérprete en la sanidad, la justicia o la educación representa la garantía del acceso de los ciudadanos a dichos servicios públicos y supone, por tanto, una herramienta indispensable en la lucha contra la exclusión social.

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