Presentar esta publicación, que recoge útiles reflexiones sobre el papel que la traducción y la interpretación pueden desempeñar en la lucha contra la exclusión social, es un doble placer para mí, tanto en calidad de Director de la Representación de la Comisión Europea en España (institución que ha organizado esta Jornada junto con la CEAR y con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad), como desde mi condición de internacionalista muy atento a los retos que la acción correctora del Derecho nos plantea en un ámbito tan importante como es el de la lucha contra la pobreza y la exclusión social cuando esta tiene que ver con los desequilibrios económicos y políticos internacionales.
Cuando hablamos de multilingüismo en la UE tendemos a pensar exclusivamente en el aspecto funcional de este concepto, referido a la traducción e interpretación necesarias para que funcionen correctamente nuestras instituciones, nuestra comunidad multilingüe de Derecho (y aquí el prefijo «multi» adquiere todo su valor porque equivale nada menos que a las 23 lenguas oficiales de la UE). Pero además de esta acepción institucional nuestras sociedades conocen un multilingüismo, mucho más amplio y menos regulado, que es el que resulta de la interacción cotidiana de nuestras lenguas oficiales con otras lenguas europeas y no europeas.
Abordar de manera inclusiva este multilingüismo (y la convivencia de las diferentes culturas sobre las que reposa) es una tarea compleja. La UE ha decidido garantizar, al menos en ciertos ámbitos específicos, los derechos lingüísticos de todos los habitantes del territorio de la Unión. La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, nuestro propio Bill of Rights, basado sobre todo en el Convenio europeo para la protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (CEDH), en la Jurisprudencia de los Tribunales de Justicia de Estrasburgo y de Luxemburgo, en los otros Convenios sectoriales del Consejo de Europa y en nuestras tradiciones constitucionales comunes, prohíbe la discriminación ejercida por razones de lengua (art. 21) y garantiza el respeto a la diversidad lingüística (art. 22). Hay que destacar que, desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, la Carta tiene el mismo valor vinculante que los tratados. La Vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, Comisaria de la UE responsable de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía, ha manifestado públicamente su compromiso para que el espíritu y el contenido de esta Carta impregnen de manera transversal todos los actos jurídicos de la Unión.
Y tratándose de traducción e interpretación no puedo dejar de mencionar la Directiva 2010/64/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de octubre de 2010, relativa al derecho a la interpretación y a la traducción en los procesos penales, que establece un marco de referencia para la provisión de estos servicios. Tienen ustedes, pues, unas buenas bases para el trabajo futuro. Estoy seguro de que las reflexiones y propuestas recogidas en estas actas contribuirán a dar a estos dos oficios lingüísticos, esenciales para la construcción europea, la importancia que se merecen. Muchas gracias por su trabajo, que hace posible que avancemos, como reza nuestra divisa, unidos en la diversidad.
Francisco Fonseca
Director de la Representación de la
Comisión Europea en España
El Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, 2010, comenzó su andadura en octubre de 2008 por la decisión conjunta del Parlamento Europeo y el Consejo.
La elección del 2010 para celebrar un año dedicado a las personas que viven en situación o riesgo de exclusión social revestía una importancia estratégica para las Instituciones Europeas y los estados miembro, pues se trataba de un momento clave para fijar la orientación y preparación de las políticas de inclusión social y reducción de la pobreza para los próximos 10 años, en el marco de la Estrategia EU 2020.
Siguiendo las orientaciones de la Comisión Europea, cada Estado miembro presentó su programa de actividades en el que se establecían prioridades en torno a los cuatro objetivos básicos marcados por la Comisión:
Relacionados con estos objetivos y de acuerdo con el programa de actividades de España se celebraron en todo el Estado diversos eventos dirigidos a sensibilizar, informar, debatir, reflexionar y avanzar en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
En este marco se celebró la Jornada «La traducción y la interpretación contra la exclusión social», coincidiendo con la celebración en Europa del Día europeo de las lenguas y organizada por la Dirección General de Traducción e Interpretación de la Comisión Europea en España, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, la Universidad de Alcalá de Henares y la Universidad de Salamanca, con la colaboración de la Fundación Academia Europea de Yuste.
La jornada sirvió para constatar una vez más que vivimos en una sociedad multicultural y multilingüe, en la que conviven personas procedentes de diversos países y con diversas lenguas, y puso de manifiesto que resulta imprescindible garantizar una correcta comunicación entre la ciudadanía y los servicios públicos para que todas las personas puedan ejercer sus derechos en igualdad de condiciones.
El trabajo de traductores e intérpretes, que en muchas ocasiones resulta invisible al resto de la sociedad, es imprescindible para conseguir este objetivo, pero ¿cuál es la situación real a la que se enfrentan inmigrantes y refugiados en sus relaciones cotidianas con los servicios sanitarios, sociales, administrativos, judiciales y educativos?, ¿pueden entender correctamente la información que se les transmite, expresar sus necesidades o tramitar sus documentos?
Esta Jornada trató de dar respuesta a estas y otras cuestiones y abordar las necesidades que se dan en nuestra sociedad con respecto a los servicios de traducción e interpretación para las personas en situación o riesgo de exclusión social, las ofertas actuales de formación especializada y las posibles propuestas de mejora de la situación actual.
Constituyó un foro de debate y reflexión del que se extrajeron conclusiones y propuestas interesantes que quedan recogidas en esta publicación, con la que se pretende contribuir a su difusión y uso por parte de profesionales, entidades y organismos competentes en la materia.
Inmaculada Lasala
Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad
Muy queridos amigos y amigas:
Agradezco profundamente la oportunidad que me habéis dado para dirigiros unas palabras al inicio de estas sesiones. Quiero, en primer término, dar las gracias a la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea que ha tomado esta iniciativa. También a las Universidades de Alcalá de Henares y de Salamanca que participan en las mismas.
Yo voy a detenerme en un solo aspecto, el papel que desempeñan los traductores, aun siendo consciente de que aquí se van a abordar otros temas de sumo interés también. En mi condición de Presidenta de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, quiero poner en valor el trabajo que llevan a cabo los traductores en los temas relacionados con los solicitantes de asilo y refugio. A nadie se le oculta la terrible fragilidad de las personas que llegan a nuestro país como solicitantes de asilo. Su situación es delicada por su origen, el país de persecución y por su situación en nuestro país, donde deben acreditar que tienen razones justificadas para solicitar esa protección que necesitan. Procedentes de una diversidad de culturas y lenguas, en sus primeros momentos en nuestro país deben afrontar los primeros pasos para solicitar esa protección y, en ese momento, en muchos casos, son los traductores los que van a ejercer un papel de mediadores especialmente delicado: interpretar, no solo lo que materialmente dicen, sino también conseguir que trasmitan aquello que es más importante para conseguir la protección que necesitan y que, tal vez por miedo, no se atreven a manifestar. Para nosotros, que estas personas encuentren en los traductores la comprensión y la profesionalidad necesaria es de un valor incalculable.
Los traductores son esenciales en estos primeros momentos, pero también lo son cuando los casos llegan a los tribunales, como nueva instancia y definitiva, para conseguir la protección que los solicitantes de asilo necesitan. A esto se une la grave responsabilidad que asumimos todos nosotros cuando las personas a las que atendemos corren el riesgo de ser objeto de persecución, e incluso, de perder la vida.
Finalmente, quiero agradecer a Luis González, responsable de la Dirección General de Traducción en la Representación de la Comisión Europea en España, y a Carmen las Heras, responsable del Servicio de Traducción e Interpretación de CEAR, haber tomado esta iniciativa y el trabajo que han llevado a cabo para el éxito de estas Jornadas. Agradezco una vez más la participación de todos vosotros y os deseo un provechoso debate.
María Jesús Arsuaga
Comisión Española de Ayuda al Refugiado