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Refranero multilingüe

No por mucho madrugar amanece más temprano

Paremia

Tipo: Refrán

Idioma: Español

Enunciado: No por mucho madrugar amanece más temprano

Ideas clave: Esfuerzo

Significado: No basta la diligencia ni conviene precipitarse en nuestro trabajo para apresurar el logro de algo, porque los acontecimientos deben seguir su curso natural.

Marcador de uso: Muy usado

Observaciones léxicas: Aína significa «pronto», «temprano».

Fuentes: Autoridades «amanecer»; Terreros

Observaciones: Por mucho que madrugue no amanece más aína (La Celestina XIV 139). Por mucho madrugar no amanece más aína (La Lozana Andaluza 62). En ocasiones, los hablantes juegan con la forma clásica y crean variantes, como No por mucho madrugar, la cola será más corta, con el objetivo de producir un efecto cómico.

Variantes

Enunciado: No por mucho madrugar amanece más aína

Sinónimos

Enunciado: Una cosa es correr y otra llegar

Antónimos

Enunciado: A quien madruga Dios le ayuda

Enunciado: Ayúdate, y te ayudaré

Contextos

Contexto: «Rojas.- Juana Vázquez y yo comenzamos desta manera : [LOA XXV]
Juana.- No por mucho madrugar amanece más aína» (Agustín de Rojas Villadrando, El viaje entretenido. Madrid: Espasa-Calpe, 1603=1977, II, 64).

Contexto: «PINCIANO De veras podréis decir agora que por mucho madrugar no amanece más aína. Decidme cómo os ha ido, que yo os prometo que, aunque habéis llegado primero a esta Puente de Duero, os he habido lástima, y que en parte quisiera haberos tenido compañía» (Juan de Arce de Otárola, Coloquios de Palatino y Pinciano. Madrid: Turner, 1550=1995, II, 924).

Contexto: «¡Esperar!... Aunque hubieran caído capuchinos de bronce... ruedas de molino, no dejo yo el viaje... ¡Pues no faltaba más! ¡Jo, jo, jo! Yo soy así. Conque vamos al caso. Yo tenía que venir a Santander a resultas de tres expidientes que andan por acá a punto de resolución, y, a la verdá, lo dejaba, lo dejaba por aquello de que "no por mucho madrugar amanece más temprano", cuando, amigo de Dios, ocúrreme ayer, ¡paño!, ese disgusto sin más acá ni más allá, que, vamos, fue como si me plantaran un rejón en seco en metá de la nuca» (José María de Pereda, Tipos y paisajes. Santander: Ediciones Tintín, 1871 = 1989, pp. 501-502).

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