Por José-Álvaro Porto Dapena
Y ya, para terminar, por si con lo que llevamos visto no fuera suficiente para demostrar las grandes posibilidades de consulta que ofrece este diccionario, todavía podemos señalar otras que no hemos tenido en cuenta hasta aquí, como pueden ser las relativas a la pronunciación y, sobre todo, las representadas por las frecuentes observaciones de orden pragmático, o lo que es lo mismo, referentes a las situaciones de uso de las palabras, que se encuentran a cada paso a lo largo de la obra.
Dada la casi completa correspondencia en español entre los niveles gráfico y fónico, representaría sin duda un gasto innecesario de espacio si cada palabra-entrada fuese acompañada, como ocurre en otros diccionarios, de la correspondiente transcripción fonética. Esta indicación, sin embargo, no es ni mucho menos inútil cuando, aunque sea en contados casos, la pronunciación no es deducible de la grafía. Así, a un hablante del español se le pueden presentar dudas acerca de cómo pronunciar palabras, generalmente préstamos, como sándwich (y sus derivados), leasing, pianissimo, maître, majorette, o siglas como IPC, IRPF, ISBN, e incluso palabras más netamente españolas como ión, pronunciada según el Moliner con dos sílabas.
Más frecuentes son las indicaciones de tipo pragmático, relativas a las condiciones de uso de una palabra, de una expresión o de una acepción determinada. Las hay de muchos tipos:
Otras veces, en fin, la indicación corresponde a una situación o hecho muy concreto, como es el caso, por ejemplo, de la explicación que el DUE incluye a propósito de patera:
«Particularmente, la utilizada por inmigrantes magrebíes para cruzar el estrecho de Gibraltar y entrar ilegalmente en España.»
Se alude, en fin, a situaciones de tipo social y cultural, como lo que se dice en la acepción 3 de la palabra comadre: «Se dan entre sí este nombre las mujeres de los pueblos de algunas regiones, vecinas o amigas», a lo que se añade en la siguiente acepción: «[…] particularmente, cuando se las considera en reunión, murmurando o charlando», atendiendo así, como se ve, a la actitud o actividad del referente. Las posibilidades, como puede suponerse, son enormes.
Concluiré, pues, insistiendo en la enorme utilidad del Diccionario de María Moliner, obra que a buen seguro como ocurre con la inmensa mayoría de los diccionarios se le suele sacar muy poco partido, sencillamente porque la generalidad de los usuarios desconocen en toda su dimensión las grandes y variadas posibilidades informativas de esta obra. Yo me consideraría plenamente satisfecho si con mi sencilla y modesta aportación consiguiera despertar en ustedes el interés y atención por este diccionario, que sin duda representa uno de los mejores logros de la lexicografía española actual y, probablemente, de todos los tiempos.