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María Moliner

Manejo
Diccionario de uso del español

Por José-Álvaro Porto Dapena

4. Consultas gramaticales: sintácticas y morfológicas

En esta función activa o de instrumento para la codificación de enunciados, otro aspecto también fundamental en el Diccionario de María Moliner es sin duda el referente a la información gramatical o morfosintáctica, información que puede ser general o específica. La primera está constituida por lo que la autora llama «artículos con desarrollo gramatical», que en su conjunto no son otra cosa que una gramática del español por orden alfabético; esto es, se trata de artículos relativamente extensos, de tipo enciclopédico, sobre vocablos pertenecientes a la terminología gramatical al uso. La segunda, en cambio, se refiere a aspectos gramaticales concretos de las palabras, tanto en lo concerniente a su morfología como a su comportamiento sintáctico o combinatorio particular. Es por cierto esto último lo que resulta más novedoso en un diccionario común y general como éste, y, por lo tanto, el aspecto en que me voy a fijar aquí, pues ciertamente la inclusión de los «desarrollos gramaticales», aun siendo útil para el tipo de usuarios (preferentemente extranjeros) para los que están pensados, dificulta grandemente la consulta de este diccionario, lo que ha llevado con acierto a los responsables de la última edición a incluir tales desarrollos en un segundo apéndice al final de la obra, los cuales vienen a constituir así un diccionario suplementario de tipo gramatical.

Evidentemente, como muy bien observa M. Seco en la ‘Presentación’ de esta última edición del María Moliner, «la función codificadora no se llena simplemente brindando palabras, porque el mensaje no se construye sólo con léxico, sino con sintaxis»4. De ahí que la autora del DUE se preocupase por ofrecer al mismo tiempo las características relativas al comportamiento sintáctico particular de las palabras, indicación que por cierto corresponde más bien a otra clase de diccionarios, los llamados diccionarios de valencias o de construcción y régimen.

Pues bien, la información de este tipo junto con la concerniente a otros aspectos gramaticales viene registrada en el DUE de diversas maneras y en lugares diferentes del artículo. Digamos, para empezar, que dicha información morfo-sintáctica puede estar registrada explícita o implícitamente.

Esto último ocurre cuando aquélla es deducible de otros elementos presentes en el artículo, como pueden ser las definiciones y, sobre todo, los numerosos ejemplos incluidos en la obra, cuya misión no solo es demostrar de un modo práctico las correspondientes explicaciones teóricas, sino cubrir de alguna manera las deficiencias de éstas. Así, por poner tan solo un ejemplo, en el artículo oponer el régimen preposicional, con a, de este verbo en su primera acepción no viene dado de forma explícita, sino exclusivamente por el ejemplo propuesto. Otro caso de indicación implícita en el Diccionario de María Moliner viene representado típicamente —solo en la primera edición— por la categoría o subcategoría de la palabra (por ejemplo, nombre, transitivo, adjetivo, etc.), presente sin embargo invariablemente en todos los diccionarios; según observa la autora, tal indicación no se realiza por ser fácilmente deducible de la definición5. Por otro lado, hay que añadir que las definiciones —aunque esto no es exclusivo, por supuesto, del DUE pueden a su vez informar implícitamente sobre múltiples características sintácticas o combinatorias de las palabras mediante lo que ha dado en llamarse «contorno definicional», esto es, la parte que indica el contexto semántico-sintáctico del definido; así, por ejemplo, la definición, registrada en el Moliner, «juzgar […] ejercer sus funciones un juez o tribunal», presupone que el definido se construirá siempre con las palabras juez o tribunal como sujetos, y en esta otra: «regañar […] Mostrarse una persona a otra su enfado recíproco con palabras ofensivas o de desprecio» se nos indica que regañar habrá de llevar siempre sujeto y complemento indirecto de persona; como diría Coseriu, hay solidaridad léxica entre los verbos definidos y los vocablos señalados de sus correspondientes definiciones.

Pero fijémonos más que nada en las informaciones explícitas, las cuales, según los casos, vienen dadas, como he dicho, en diversas partes del artículo. Una de ellas es el propio contorno definicional, solo cuando corresponde al complemento directo del verbo que actúa como definido, función que, como hemos observado anteriormente, se indica con un signo especial consistente en una pequeña flecha colocada delante de la palabra de la definición que habrá de desempeñar dicha función; considérense, por ejemplo, a este respecto las definiciones contenidas en percibir, donde cosa y cantidad aparecen precedidas por la flechita, o las del verbo segar, cuyos complementos directos aparecen asimismo indicados mediante el mismo procedimiento. Otro lugar de indicaciones gramaticales, en este caso referentes a las peculiaridades morfológicas de la conjugación de los verbos —esto es, los casos de irregularidad— viene representado, según ya se observó también anteriormente, por un apartado especial introducido por el epígrafe CONJUG. (véase, por ejemplo, el propio artículo segar).

Finalmente, las demás informaciones gramaticales se indican explícitamente en una explicación al lado de la definición, o aparecen registradas entre paréntesis al principio del artículo o inmediatamente antes de la acepción afectada, como es el caso del régimen preposicional. Así, como ejemplo de estos dos últimos casos, obsérvese el artículo correspondientes a optar, donde, por una parte, podemos observar el régimen preposicional, indicado entre paréntesis, junto con particularidades combinatorias de esta palabra, en explicaciones complementarias que siguen a las definiciones.

El tipo de indicación gramatical que sin duda merece destacarse especialmente es el referente al régimen y construcción, el cual aparece, como acabamos de observar, en los paréntesis inicial o de acepción. Es típico del DUE informar en este caso sobre el régimen preposicional de los verbos y adjetivos, o acerca de las palabras con que habitualmente se combina el vocablo que hace de entrada. Así, como ejemplo, de lo primero obsérvese el propio artículo optar, en cuyos paréntesis de acepción se registran las preposiciones por y entre en el primero, y a en el segundo; para lo segundo véase el artículo paisaje, cuyo paréntesis de la primera acepción registra una serie de verbos con los que suele construirse esa palabra.

Notemos, finalmente, que el registro con mayúscula o minúscula inicial de las palabras comprendidas en el paréntesis tiene a su vez una función de marcación sintáctica: la de informarnos acerca de su colocación delante o detrás, respectivamente, del vocablo que hace de entrada.

Y dicho todo esto, paso a plantear algunos casos concretos de búsqueda en el DUE en relación con el plano exclusivamente gramatical del léxico. Realmente, después de lo visto, una consulta de este tipo no puede ofrecer mayores dificultades ni complicaciones.

Veamos en primer lugar algunos ejemplos relativos a la morfología:

  1. Si se trata, por ejemplo, de averiguar una forma irregular de un verbo, no hay más que acudir, lógicamente, al apartado CONJUG. del artículo correspondiente a ese verbo. Vamos a suponer que en un determinado momento necesitamos utilizar la tercera persona de singular del indefinido de roer; abrimos el Diccionario en el lugar correspondiente a esta palabra y allí encontramos conjugado, entre otros tiempos, el pretérito indefinido.
  2. Pero vamos a suponer ahora que nuestra duda se refiere a la pronunciación —y correspondiente ortografía— de la primera persona de singular del presente de indicativo del verbo adecuar, que no sabemos si es adecuo o adecúo. Buscamos, pues, el verbo correspondiente, y también en el apartado dedicado a la conjugación se informa que se pronuncia como en averiguar, esto es, con diptongo, aunque también se usa con hiato.
  3. El problema en este momento nos lo plantea la palabra currículum, que necesitamos utilizar en plural y no sabemos si es currícula, como en latín, currículos (esto es, en forma castellanizada) o currículums, que nos suena peor. Consultado el María Moliner, observamos que lo más aconsejable es la utilización de esta palabra como invariable, aunque también es posible (no frecuente) la forma plural latina.
  4. Consideremos todavía un último caso de consulta sobre morfología gramatical. En una crónica deportiva a alguien se le ocurre escribir:

    «En la Plaza de la Cibeles se concentró una multitud de seguidores del Real Madrid después de que éste ganase con autoridad la copa de Europa.»

    Pero en el momento de corregir se le ocurre dudar de la corrección de la forma ganase, que aquí, obviamente, tiene valor de pluscuamperfecto de indicativo. Sobre su mesa no tiene otro libro de consulta que el Diccionario de María Moliner, el cual, aunque no lo parezca, puede resolverle perfectamente la duda. No se trata, naturalmente, ahora de buscar en la parte alfabética o diccionario propiamente dicho, sino en el apéndice dedicado a cuestiones gramaticales, donde bajo el epígrafe Uso de los tiempos de subjuntivo correspondiente al artículo encabezado por VERBO, a propósito del imperfecto de subjuntivo, se informará de que, con valor de pluscuamperfecto de indicativo, el imperfecto de subjuntivo tan solo podrá emplearse con las formas en -ra, lo que quiere decir que la forma ganase deberá ser sustituida por ganara o, evidentemente, por había ganado.

Consideremos ahora tan solo unos cuantos casos referentes a la sintaxis particular de algunas palabras:

  1. Vamos a suponer en primer lugar que tenemos dudas acerca de la palabra que debe utilizarse como complemento directo de corregir, porque no sabemos si hay que decir corregirle las faltas de ortografía a un escrito, corregir de las faltas de ortografía un escrito o corregir las faltas de ortografía de un escrito (o en un escrito), etc. Nuestra duda se resolverá si acudimos al DUE, en cuyo artículo corregir se dice que el complemento directo puede ser el autor de la cosa hecha, la cosa —en este caso el escrito— o el aspecto a que se refiere la corrección, esto es, aquí las faltas de ortografía.
  2. ¿Cómo se dice: tratar un asunto o tratar de un asunto; tratar en ganado o tratar con ganado; tratar con la gente o tratar a la gente? Todas estas dudas —y más— pueden ser perfectamente despejadas consultando este diccionario en el artículo correspondiente a tratar, donde aparecen las indicaciones pertinentes sobre el régimen preposicional propio de cada acepción. En esta misma línea podemos consultar los distintos regímenes preposicionales de, por ejemplo, el verbo disponer, según que lo utilicemos en el sentido de ‘tener’ (disponer de tiempo, de dinero), ‘utilizar la ayuda de una persona’ (disponer de alguien), o, en construcción pronominal, ‘prepararse’ (disponerse para la lucha), etc.
  3. Un último ejemplo: sea el caso de un extranjero que necesita utilizar un adjetivo en función predicativa, pero ignora si ha de usarlo con el verbo ser o estar. El DUE informa sobre el particular mediante un paréntesis de acepción, cuando el adjetivo admite, según el significado en que se tome, el uso de ambos verbos. Así, supongamos que se trata del adjetivo conforme, que, como puede verse, en la acepción 1 lleva, según se hace notar, ser, y en la 5, estar. Pero aun tratándose de adjetivos que no ofrezcan esa alternancia, el María Moliner suele indicar asimismo, implícitamente por medio de los oportunos ejemplos, el uso con ser o con estar.
  • (4) Cfr. DUE, pág. XII. volver
  • (5) Cfr. DUE, pág. XXIII. volver
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