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Memoria, comunicación y futuro

Paradigmas de la educación superior para el siglo xxi

Por Víctor Manuel González Romero

Debate sobre esta ponencia

El mundo en el siglo xxi

El proceso de globalización ha venido modificando nuestra forma de vivir pero, al comienzo del nuevo milenio, otro elemento decisivo es el desarrollo de las tecnologías, y, principalmente, de aquellas que tienen que ver con las telecomunicaciones. Estas tecnologías se han hecho cada vez más complejas y muestran la tendencia de una innovación continua; con lo cual nuestro mundo se renueva y cambia constantemente. Por lo tanto, hoy el problema es contar con la habilidad y los conocimientos para buscar, encontrar, discriminar, procesar y analizar la información disponible.

Cada vez somos más conscientes de que los recursos naturales son finitos, pero quizás nos hemos demorado demasiado en asumir nuestra responsabilidad. Por ello el concepto de desarrollo sustentable surge por la necesidad de preservar los elementos necesarios para la supervivencia del ser humano y del planeta en un momento en que la diferencia entre ricos y pobres en el mundo es más grande que hace cien años.

En este entorno, la educación cobra una importancia fundamental. Requerimos más educación, y nuestro desarrollo individual y comunitario depende en gran medida del factor educativo. En este mundo cambiante de fin de siglo, los paradigmas educativos se han  transformado, y estamos seguros que continuarán haciéndolo.

Los nuevos paradigmas y su evolución

En términos generales, los paradigmas son ejemplos aceptados que incluyen prácticas y leyes que se aplican en las diferentes áreas particulares de la ciencia (Kuhn, 1962). Los paradigmas son también formas básicas de percibir, pensar, evaluar, asociadas a una particular visión de la realidad (Harmon, 1970). Baker (1992) entiende por paradigma un conjunto de reglas que definen fronteras acerca de algún tema o concepto, y que también describen el comportamiento dentro de esas fronteras. En una primera etapa, por ejemplo, el paradigma de una planta era producir sin llegar a la explotación; después, producir utilizando instrumentos; luego lo importante fue producir de manera eficaz y eficiente y a una velocidad razonable. Pero pasamos ya a la etapa donde es necesario producir optimizando múltiples variables; es la etapa del «menos y más»: menos mantenimiento, más productividad; menos energía, más calidad; menos personal, más capital; se trata de la optimización de variables múltiples.

Una de las nuevas formas de concebir la producción es controlar la planta por las operaciones unitarias, en donde cada operación se controla por sí misma y está autocontenida. Sin embargo, incluso esta forma evoluciona y surge el control integral de la planta, dejando a un lado el concepto de operación unitaria aislada, ya que lo importante son las relaciones que se establecen en las diversas operaciones. Pero la optimización de la planta de producción supone también el concepto de los modelos, que son abstracciones que pueden ser fórmulas, ecuaciones, programas, operaciones matemáticas. Parte de esta forma de producir es la simulación utilizando modelos, lo que consiste básicamente en alterar variables y observar el comportamiento y los resultados en el modelo antes de hacerlo en la planta. Estos modelos sirven no solamente para ver el efecto potencial de un cambio en las variables sino también para entrenar a los operadores.

Si avanzamos un poco más, nos encontramos con lo que se denomina sistema experto interactivo. En este sistema la cuestión es descentralizar la función de los cuartos de control. Es decir que estas funciones puedan realizarse en otros espacios y sin restricciones de tiempo. En pocas palabras, desde cualquier parte y en todo momento se pueda controlar la planta a través de Internet. La idea de estos sistemas es incorporar el conocimiento experto de ingenieros, científicos y técnicos, que tendrían más capacidad que los sistemas que tenemos ahora para modelar y controlar plantas productoras.

Pero se trata no solamente del modelo de la planta sino también del modelo de los negocios, y conseguir la optimización de los dos en conjunto; no sólo del modelo técnico sino también del modelo económico. Así, los negocios y la interacción entre estos es otra etapa en la evolución de los paradigmas para las plantas productivas. Otra forma posible es la interacción directa con el consumidor. El eventual consumidor debe tener más influencia en lo que sucede en la planta, la que produciría de acuerdo a lo que ese consumidor demanda.

Estos últimos paradigmas son los que están en evolución y se prevé que operarán en el próximo siglo.

Construcción del conocimiento

El concepto de construcción del conocimiento es uno de los paradigmas que se utilizan hoy primordialmente en la educación superior. Si el conocimiento es lo que se aprende realmente, la universidad del siglo xxi, tendrá que enfocarse más en el aprendizaje mismo. Esto es, lo importante será lo que se aprenda, más que lo que se enseñe. Por eso la educación estará centrada en el estudiante. Habrá que pensar también que, en el caso de una universidad, los estudiantes que ingresan a ella ya no son niños, por lo que el uso de la pedagogía, que es el arte de enseñar a los niños, ya no tiene razón de ser.

Es necesario utilizar la andragogía, que considera a los estudiantes como constructores de su conocimiento y como poseedores de sus propias habilidades para hacerlo. En este sentido, la universidad deberá preocuparse por formar más que por informar.

En el próximo siglo la universidad se dedicará al proceso de aprendizaje y esa será su función primordial. La certificación tendrán que realizarla otras instancias externas a la universidad, como ya sucede en varios países del mundo. La investigación, en una universidad, será un medio para aprender. La separación entre investigación y docencia que hoy todavía predomina, cada vez será menor. La investigación adquirirá importancia en la medida que produzca aprendizaje en el individuo y en la humanidad. Otro concepto es el de aprender a emprender. Cuando vemos algo, recordamos mejor, ya que es más fácil recordar algo cuando se ve que cuando únicamente se escucha. Pero cuando se hace es cuando realmente se llega a conocer. Es por ello que el «hacer» será cada vez más decisivo en el proceso educativo.

También los modos de interactuar van a ser diferentes. Hoy en día la idea es que no haya sólo un profesor para un grupo de alumnos sino que varios de ellos participen y que los estudiantes a su vez interactúen entre ellos, en grupos de trabajo, o en círculos de estudio para que puedan así enriquecer su proceso de aprendizaje.

La sociedad del conocimiento

Datos del Departamento de Trabajo de Estados Unidos señalan que en 1860 aproximadamente el 35% de la economía se basaba en el sector agrícola, casi el mismo porcentaje en la industria, el 22% en servicios y  el porcentaje que correspondía al conocimiento era mínimo. Sólo un 5% de la economía tenía que ver con el conocimiento. Si revisamos lo que sucede en 1990, la situación cambia mucho: la agricultura prácticamente ha dejado de figurar, la industria aporta cada vez menos, los servicios han crecido pero no de manera significativa, y lo que ha aumentado notablemente es el sector del conocimiento. Según estos datos, en la economía actual lo que le está proporcionando mayor valor añadido a los productos y servicios es el conocimiento.

Quizás por estas razones, en la actualidad, en los niveles superiores y sobre todo en la parte de la educación continua, las empresas han adquirido mayor importancia. Para afrontar esta sociedad del conocimiento, la universidad deberá tener como primera estrategia la calidad. La universidad deberá realizar investigación de vanguardia, que es aquella que tiene como objetivo que el individuo aprenda y avance traspasando límites del conocimiento y superando los paradigmas actuales en beneficio de todos.

Una universidad abierta e incluyente

La universidad será abierta e incluyente y carecerá de límites de tiempo y espacio; deberá pensar en educar en donde sea, a la hora que sea, a quien sea y como sea. Bajo el concepto de que el aprendizaje es lo más importante, las barreras tendrán que irse eliminando. La universidad deberá ser flexible y dinámica para adaptarse a las nuevas necesidades. La universidad deberá ser plural, incluir todas las ideas de carácter universal, «las ideas fuerza». La universidad deberá ser cooperativa con otras universidades, con otros niveles educativos, con otras instituciones, con la gran diversidad de organizaciones y, sobre todo, deberá cooperar con el entorno laboral en el que se desenvolverán sus egresados. Para brindar realmente una educación adecuada necesitamos hacer una alianza con las empresas.

Es muy importante que en la universidad del próximo siglo se dé una educación más integral. Una formación más integral y holística que ofrezca una educación humanística más sólida. La universidad tendrá que fortalecer los valores universales: la libertad, la justicia, la democracia, la naturaleza, la verdad, la paz, la familia, la comunidad.

La universidad cambiará también su forma de ser concebida; pensamos en la universidad como el lugar donde el profesor enseña y los estudiantes asisten para aprender. En primer término, la universidad será una organización para el aprendizaje sin límite de edades y condición, sin límite de tiempo y espacio, y con una base tecnológica y logística muy importante que deberá ser utilizada para propiciar ambientes de aprendizaje significativo. La universidad tendrá un ambiente que ofrezca oportunidades para aprender y dejará de ser solamente el espacio físico en donde los profesores enseñen a los estudiantes.

El uso de las tecnologías para el aprendizaje

La universidad del siglo xxi será una organización con una intensa base tecnológica. La importancia del aprendizaje en línea adquirirá una importancia cada vez mayor. Aprendizaje en donde, por ejemplo, yo puedo tener conferencias en la red de cómputo simultáneas provenientes de cualquier parte del mundo y en donde se utilizarán traductores simultáneos.

El uso de hipertextos didácticos y la manera en como se puede navegar a través de ellos proporciona una gran cantidad de información. Es un hecho que, con los adelantos tecnológicos, están cambiando los conceptos de aprendizaje y búsqueda de información. También la utilización de los módulos de aprendizaje interactivos, y la parte de administración de cursos en línea tendrá una mayor importancia en el futuro cercano. Con Internet II será posible solicitar un vídeo a otra institución que esté conectada y tenerlo accesible, ya sea en una computadora, proyectado en una pantalla, en un televisor, en un pizarrón inteligente, y todo esto sin restricciones de tiempo. En este caso, las universidades que hagan uso de Internet II deberán cooperar y aportar videos para que otros tengan acceso a ellos. Esta es la clave de la red.

La biblioteca digital es otro elemento que cobrará fuerza en la educación. Por ejemplo, actualmente en el mundo existen más libros digitalizados que todos los libros que se encuentran en las universidades mexicanas. Y hay que recordar la gran ventaja que son los buscadores de palabras.

El potencial es enorme, y por la cantidad de tráfico de información son necesarios anchos de banda mucho más grandes por lo cual se diseñó Internet II. También con ello, serán posibles los telelaboratorios y la telemedicina. Por ejemplo, un médico que se encuentre en San Diego podría operar a una persona en Singapur.

El uso de las tecnologías, sin duda va a cambiar las características de la universidad, aunque no dejará de existir la interacción del profesor con el estudiante en una clase. Más bien se va a combinar la presencia física con todo lo que implica el modelo virtual. Es decir, los modos de aprendizaje serán sincrónicos y asincrónicos. Se participará en cursos en vivo y presenciales, o en vivo pero con una señal que se esté generando lejos de nuestro espacio, y también en el aspecto asincrónico: grabaciones en vídeo, vía satélite, archivos en correo electrónico, etc.

Aprender durante toda la vida es otro de los paradigmas actuales. Este aprendizaje continuo ya lo estamos viendo, y una muestra de ello son las personas jubiladas que vuelven a la universidad. Creemos que la diversidad de edades en las universidades va a ser cada vez más común. Pero también se está dando la diversidad de intereses por aprender aspectos muy específicos, por lo que la educación continua tendrá que incrementar su oferta y desarrollarse aún más.

El hecho de terminar una carrera o un postgrado no tendrá ya tanta importancia, sino más bien representará el término de una etapa en un continuo. Asimismo los profesores deberán aprender y actualizarse. Los profesores deben enseñar con el ejemplo, y si exigimos de los estudiantes el aprendizaje de por vida, tendrán que hacerlo también ellos. El conocimiento es un bien y una inagotable fuente de riqueza y aprender es la habilidad que se requiere para adquirir y utilizar ese conocimiento. Entonces aprender será el objetivo principal de una universidad, la que a su vez será la catalizadora del desarrollo en el mundo.

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