Gabriela Scurtu y Anda Râdulescu. Universidad de Craiova (Rumania)
Ponencia (153 Kb)
Nuestro trabajo tiene una doble finalidad:
Dado que los pronombres personales pertenecen a una clase cerrada de palabras, de un número limitado de términos pero muy frecuentes, no es en absoluto sorprendente que estos manifiesten una gran estabilidad y que se hayan conservado en el paso del latín a las lenguas romances. En cambio, como las lenguas han innovado en lo que se refiere a la expresión de la reverencia, es en esta área donde, en nuestra opinión, se justifica plenamente una aproximación analítica (de una sola lengua o comparativa).
La riqueza de los paradigmas del pronombre personal de tratamiento que marca la interlocución [± deferencia], [± plural], [± femenino] varía de una lengua a otra, según el carácter más o menos estratificado de la sociedad que los utiliza.
El sistema rumano de formas pronominales de tratamiento es tridimensional y bastante complejo, debido al uso de toda una serie de locuciones pronominales de deferencia formadas por un nombre femenino seguido de un adjetivo posesivo. Las hemos estudiado en función de tres oposiciones fundamentales: la notoriedad, la autoridad y la actitud del hablante.
En cuanto a las diferencias estilísticas en las formas de tratamiento, hemos distinguido el código oral del escrito. Del código oral, hemos estudiado su uso en el estilo conversacional más o menos formal y, del código escrito, su distribución en diferentes estilos (literario, científico, jurídico, administrativo y periodístico).