Gilles Luquet. Universidad de Buenos Aires (Argentina)
Ponencia (144 Kb)
Una de las particularidades del español es que en esta lengua existen —simplificando las cosas— tres grandes sistemas de representación pronominal de la segunda persona: el que opone tú y usted, en singular, a vosotros, vosotras y ustedes, en plural (sistema en vigor en la mayor parte de la península ibérica); el que opone el tú y el usted a ustedes (sistema en vigor en una parte de Andalucía, en Canarias, las Antillas y en la mayor parte de México, Colombia, Venezuela y Perú); el que opone vos y usted a ustedes (sistema en vigor en Argentina, Paraguay y Uruguay, así como en Costa Rica, Nicaragua y Guatemala). Por otra parte, no es infrecuente que las posibilidades que ofrecen estos sistemas se combine en algunos países de la América hispanohablante y que las formas tú, vos y usted se opongan a la forma plural ustedes, como ocurre en Chile, Bolivia, en parte de Perú, de Ecuador, de Colombia, de Venezuela, en la región limítrofe de Panamá y Costa Rica y en el estado mexicano de Chiapas.
¿Cómo es posible que, en una sola y misma lengua, la representación más informal de la persona singular que es el interlocutor se confíe, según los casos, a una forma lingüística de segunda persona de singular (tú) o a una antigua forma de segunda persona del plural (vos)? ¿Cómo describir la relación que se establece entre significados y significantes en los diferentes sistemas de representación de la segunda persona en español? ¿Cómo ha llegado la lengua a instaurar estas relaciones a través de la historia? Estos son los temas alrededor de los que se articula la comunicación que aquí presentamos.