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Aproximaciones a la traducción

Enseñanza de la traducción técnica: la formación de traductores no especialistas

Por Natividad Gallardo San Salvador. Universidad de Granada

¿Se pueden formar traductores especializados?

Ya en el año 1984 los profesores de Traducción de la antigua EUTI de Granada nos planteábamos si un centro universitario se debía centrar en la formación de traductores generales o traductores especializados y ya entonces llegamos a la siguiente conclusión: «... nuestro centro no perseguirá la formación de los estudiantes en una especialidad de traducción determinada. Tratará de proporcionar la formación básica que permita al Diplomado abordar una posterior especialización. No obstante, a lo largo de la carrera se darán los principios más importantes que rigen los tipos de traducción más habituales».

No existía por aquella época consenso general en los centros que impartían Traducción sobre la necesidad o no de formar traductores especializados; tampoco existía acuerdo sobre la posibilidad de formarlos (teniendo en cuenta el tipo de alumno con que contaban las EUTIs, sin prueba de acceso que pudiera evaluar la aptitud para la traducción o interpretación del estudiante o el conocimiento de la lengua) y tampoco existía acuerdo sobre el grado de especialización de un texto que era posible abordar desde una formación de traductor general.

Sí existía unanimidad en cuanto al objetivo fundamental que debíamos cubrir y que no era otro que el de formar traductores capaces de integrarse en el mercado de trabajo profesional, con unos conocimientos básicos y suficientes de los mecanismos de la traducción, de sus técnicas y estrategias, de las características de los diferentes tipos de texto, nociones básicas de documentación, terminología, etc. Es decir, pretendíamos formar traductores no especializados pero que conocieran las características y problemas de los tipos de traducción más importantes, por haberlos discutido y trabajado durante sus estudios.

Estas cuestiones han cambiado a lo largo de estos doce años. La puesta en marcha del nuevo plan de estudios de la Licenciatura en Traducción e Interpretación sí contempla el que el alumno a lo largo de sus cuatro años de estudio pueda llegar a especializarse o en Traducción Científico-técnica o en Económico-jurídica. Asimismo las asignaturas que configuran el nuevo plan de estudios están orientadas hacia esa especialización del alumno. Esas nociones básicas de documentación, terminología e informática han quedado contempladas en el nuevo plan de estudios en materias propias dada la importancia que tienen en el plano de la traducción especializada.

Nosotros sí creemos que se pueden formar traductores especializados al igual que todos los centros que en la actualidad imparten los estudios de Traducción e Interpretación en el territorio nacional, lo que ocurre es que a la hora de organizar esa formación de traductores especializados hay que plantearse una serie de cuestiones que son totalmente necesarias para poder elaborar la metodología más adecuada y eficaz que nos conduzca a la consecución del objetivo que nos hemos planteado y que no es otro que la formación de traductores científico-técnicos.

Una de las cuestiones por la que deberíamos empezar es si la traducción especializada la debe de hacer un especialista o un traductor. En el caso de que consideremos que la puede hacer un traductor sin la necesidad de ser especialista en el campo, hay que contemplar cómo se debe de orientar la formación de traductores especializados; el tipo de alumno; las características del Centro y del Plan de Estudios; las necesidades del mercado; los objetivos que se quieren cubrir o los que creemos que deben de adquirir los alumnos para poder afrontar la traducción científica; qué grado de especialización pueden llegar a alcanzar nuestros estudiantes y qué grado de especialización o de conocimiento del campo temático necesita tener el profesor.

Si delimitamos el mercado de trabajo profesional podemos concluir que la traducción científico-técnica ocupa los primeros puestos dentro del mercado al que accederán nuestros futuros traductores, ya que la necesidad de comunicación en campos específicos del saber ha aumentado considerablemente en las últimas décadas.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología, de los medios de comunicación, de las relaciones internacionales y del comercio internacional son factores que han contribuido a esta situación. La producción de objetos, de nuevas técnicas y la creación de conceptos nuevos comporta dos grandes problemas: su denominación de una forma clara y distinta en la lengua donde se originan y su denominación de una forma clara y distinta en la lengua a la que se exporta. Una buena parte de estas nuevas realidades se origina en países de habla inglesa, en cuyo caso la denominación inglesa conquista inevitablemente un lugar en la lengua término, a no ser que en ésta se haya creado una nueva denominación que se imponga en detrimento de la denominación inglesa original. Hoy en día se calcula que alrededor del 90% de todas las publicaciones científico-técnicas se publican en inglés, por lo que podríamos decir que la traducción científico-técnica adopta un papel primordial en la transmisión e intercambio de conocimientos. Este es el caso concreto de España en lo que a lenguaje y a traducción científico-técnica se refiere. Por todo ello, creemos que quedan suficientemente explícitas las razones por las que es necesario formar traductores científico-técnicos que cubran ese mercado existente en la actualidad.

El traductor de textos científico-técnicos se va a encontrar con exigencias especialmente importantes a la hora de manejar la información extralingüística (el conocimiento sobre el campo temático) y la información lingüística, que va a encontrar formulada en dos lenguas y que tiene dos vertientes: la terminología y la estilística. Cuando comentamos las dificultades con las que se encuentra el traductor de textos científico-técnicos, nos estamos refiriendo a futuros traductores que, en su mayoría, no presentan una formación en los campos científicos, por lo que los podríamos considerar no especialistas. Contamos con un tipo de alumno que presenta normalmente una formación humanística, pero no por ello podemos dejar a un lado el campo de la traducción científico-técnica, ya que con ello estaríamos formando a unos traductores que en el terreno profesional tendrían pocas posibilidades y que al mismo tiempo no cubrirían las necesidades del mercado. No es menos cierto que el hecho de que el nuevo plan de estudios permita en su segundo ciclo la incorporación de alumnos procedentes de otros estudios (que bien pudieran ser del campo de la Ciencia o de la Tecnología) va a contribuir a que las posibilidades de formación de traductores científico-técnicos, en cierto modo, se vean ampliadas.

No obstante, no nos queda ninguna duda de que en condiciones ideales de trabajo para la traducción científico-técnica deberíamos contar con la persona que cubriera las facetas de traductor y especialista a la vez (dominio del campo temático y de las técnicas y estrategias de traducción), pero esto se da en la realidad en muy contadas ocasiones y, por otra parte, sería insuficiente para hacer frente al volumen de trabajo de la traducción científica en nuestro país. Con lo cual nos encontramos con tres posibles alternativas.

  1. Que la traducción especializada la realizara un especialista, con el conocimiento del campo temático pero sin la formación lingüística y conocimiento de las técnicas y procedimientos de traducción que posee el traductor.

    Esta opción es la que se ha materializado hasta ahora en el campo científico en la traducción (inglés-español) fundamentalmente de manuales de Medicina, Bioquímica, Fisiología, Medicina del Deporte, Farmacia, Ciencias Biológicas, Ciencias de la Salud, etc., sin olvidar que son sólo una minoría los traducidos al español. Los resultados de esta práctica, que hasta ahora ha sido mayoritaria, no son todo lo satisfactorios que la comunidad implicada en la comunicación científico-técnica desearíamos. En bastantes ocasiones, tras la lectura del manual se observa con claridad que se trata de una traducción: expresión forzada en la lengua término (LT), utilización de anglicismos, estilo artificial que refleja la estructura propia del inglés pero que se aparta de las mínimas reglas sintácticas del español, etc.

  2. Que la traducción especializada fuera llevada a cabo por un traductor sin conocimiento alguno del campo temático. El resultado, obviamente, sería desastroso. No obstante, con bastante frecuencia se ha dado esta práctica en traducción inversa especialmente (español-inglés), cuando el especialista se ha visto en la necesidad de traducir sus trabajos al inglés si quería verlos publicados en las revistas especializadas de su campo y ha recurrido a traductores no profesionales, es decir, nativos de la lengua inglesa.

  3. Que el traductor trabaje de forma conjunta con el especialista. Nos inclinamos por esta última opción por considerarla la más adecuada y la que ofrece unos resultados más positivos a la hora de la calidad de la traducción. Pensamos que se pueden formar traductores que con las adecuadas técnicas de documentación y el conocimiento de la terminología específica de la lengua de la especialidad en cuestión sean capaces de traducir textos científicos en temas con los que no se encontraban demasiado familiarizados. En este caso la colaboración entre el traductor y el especialista debe de ser muy estrecha; de este modo, el traductor ocupa un lugar muy definido como profesional de la comunicación que no puede ser ocupado ni por redactores, ni por lingüistas ni por especialistas.

Esto nos lleva a la cuestión del grado de especialización que pueden alcanzar nuestros estudiantes y al grado de especialización o conocimiento del campo temático que necesita tener el profesor que imparte esa asignatura.

En muchas ocasiones me he planteado que realmente no sabemos cómo el traductor o el profesor asimila el contenido de los textos sin llegar a ser un especialista en el campo y también me resulta muy difícil definir el grado de especialización que adquiere el profesor y que le permite trabajar con textos especializados, escritos por especialistas, alguno de los cuales ha pasado gran parte de su vida adquiriendo esos conocimientos. La capacidad de comprensión o de conocimiento de un campo es distinta desde el prisma del profesor y del especialista ya que el profesor no llega a dominar totalmente el tema en el sentido de que sería incapaz de escribir un texto de ese tipo, pero sí es capaz de comprenderlo y de traducirlo. Con lo cual la explicación más lógica es la de que posee un conocimiento pasivo que le permite comprender el texto y transmitirlo a otra lengua, pero carece del conocimiento activo para poder crear textos en campos temáticos determinados, competencia propia del especialista. Esto, que puede resultar paradójico o incluso difícil de asimilar para algunos, tuve la oportunidad de comentarlo en una ocasión con el profesor Juan C. Sager en una visita a nuestra Universidad y me confirmó que efectivamente era así e incluso me comentó que en trabajos que él había realizado con estudiantes de su Universidad se había comprobado que podían llegar a elaborar una buena traducción simplemente transfiriendo unidades del discurso, a nivel sintáctico, con ayuda de un diccionario y sin que hubieran llegado a haber entendido el texto en cuestión.

Nosotros creemos que el profesor debe tender a una especialización en su preparación a la hora de formar a sus estudiantes, creemos que la elección de esa especialización se debe hacer teniendo en cuenta su propia formación cultural, su experiencia, su afinidad o interés por el tema y sus posibilidades de mantenerse al día en ese campo escogido. En mi caso concreto, la elección por la traducción científica (campo temático relacionado con la Fisiología, Nutrición, Medicina, Deporte y en general las Ciencias de la Salud) se ha debido en parte al estar en contacto con ese campo por motivos familiares, porque es un tema que en el fondo siempre me ha atraído y a la facilidad que me supone el contar en todo momento con la colaboración precisa y necesaria por parte de especialistas para recabar cualquier tipo de ayuda o cooperación.

En cuanto al grado de especialización que pueden llegar a alcanzar los alumnos, Daniel Gile en su obra Basic Concepts and Models for Interpreter and Translator Training expone que en torno al grado de comprensión que se puede alcanzar en textos especializados hay dos posturas extremas: por un lado, los que creen que la Traducción es para el bilingüe y que para traducir textos científicos, incluso los muy especializados, sólo basta con conocer las palabras y, por otro lado, los que se sienten intimidados, entre los que incluye a los traductores principiantes y a los traductores no especializados, por la dificultad que entraña la traducción de textos científicos muy especializados en campos con los que no se encuentran familiarizados. De hecho, muchos clientes e incluso algunos traductores profesionales piensan que sólo se puede realizar un trabajo decente de traducción en campos que se conoce tan bien -o casi tan bien- como los especialistas.

Nosotros, al igual que Daniel Gile, pensamos que se pueden traducir textos científicos muy especializados de campos temáticos de los que el traductor no posee conocimientos exhaustivos, creemos que pueden llegar a alcanzar una comprensión del texto total apoyándose en el conocimiento de la lengua, en el conocimiento extralingüístico y en el análisis del texto y por lo tanto pueden ser capaces de realizar la translación del mensaje independientemente del grado de especialidad del texto.

No hay duda de que hoy en día existe en la traducción científico-técnica una necesidad de que el traductor se especialice; la tecnología moderna y los términos en los que se discute entre especialistas se ha hecho tan complicada que el traductor que no esté al menos familiarizado con los principios básicos de la materia de la que va a traducir no va a poder comprender el texto; por lo cual será totalmente incapaz de hacer una traducción correcta.

Lógicamente el grado de conocimiento del campo de especialidad dependerá del tipo de texto que tenga que traducir. Si el texto se va a utilizar para uso interno y con el objetivo de que llegue a todos los especialistas a nivel pasivo desde el punto de vista de transmisión de un mensaje, el lector de la traducción puede llegar a ser consciente de que está leyendo una traducción y en todo caso aceptará el uso de un término que sea claro en lo que a denominación del concepto se refiere, aunque no sea el utilizado por un especialista. Si, por el contrario, es un texto para publicarse se tendrá que ajustar a las pautas de estilo, terminología y fraseología propia del especialista y lógicamente el conocimiento del campo temático será imprescindible para el traductor. Ahora bien, en todo caso la necesidad de consultar con los especialistas en el campo es obvia, aunque muchas veces pueda resultar difícil.

Si tuviéramos que formular el grado de especialidad que debe alcanzar un alumno al término de su formación para poder realizar un trabajo de traductor profesional (y por tanto los objetivos que nosotros nos planteamos que debemos conseguir) éste sería el de un traductor con el conocimiento, la formación básica y experiencia en la disciplina para el que la comprensión del texto, el uso correcto de la terminología correspondiente y de las pautas del lenguaje especializado fluyan de forma natural y no le planteen dificultades. Para ello siempre debe mantenerse al día e ir adquiriendo conocimientos en el campo escogido mediante lecturas sobre ese campo en sus distintos niveles (Manuales generales, revistas especializadas), asistiendo a asignaturas o cursos del campo temático en cuestión o realizando prácticas en Departamentos.

Objetivos generales

Las asignaturas de Traducción especializada B-A y A-B se imparten en el tercer curso y es el primer contacto del estudiante con la traducción de textos especializados. Partiendo de la base de los conocimientos adquiridos en las asignaturas de Traducción General B-A y A-B del segundo curso se introducirá al estudiante a la tipología de textos, al manejo de los recursos propios de la traducción especializada, a los lenguajes de especialidad y a las estrategias propias de la traducción especializada. Al finalizar el curso de Traducción Especializada B-A el estudiante debe ser capaz de manejar los recursos disponibles para la traducción (informática, documentación, terminología) con el fin de analizar y reconocer las distintas tipologías de textos dentro de los diferentes campos de conocimiento de los que se ocupa esta asignatura y que son:

  • la traducción de textos jurídicos (incluyendo la traducción jurada)
  • la traducción de textos económicos/comerciales
  • la traducción de textos científicos (incluyendo la confección de resúmenes o abstracts)
  • la traducción de textos técnicos.

El estudiante demostrará su capacidad en definir correctamente la tipología de textos, el uso adecuado del lenguaje de especialidad y la aplicación de las estrategias de traducción pertinentes. Más concretamente, deberá ser capaz de traducir de su lengua B al castellano un texto especializado de unas 300 palabras en aproximadamente dos horas de tiempo. La calidad exigida vendrá determinada por los siguientes parámetros: comprensión de los niveles conceptuales y formales del texto en lengua origen (LO), precisión en el manejo de las lenguas de especialidad de la LT y aplicación de las técnicas propias de la traducción especializada.

Traducción inversa

Hay dos preguntas que surgen en torno a este apartado: ¿Se deben cubrir los mismos objetivos que con la traducción directa? y ¿existe un mercado distinto?

Con relación a la primera cuestión y en el caso de España, a diferencia del Reino Unido en el que la traducción se hace hacia la lengua materna, la respuesta es afirmativa si queremos formar traductores competitivos en el mercado de trabajo; no debe haber diferencias en cuanto a objetivos o grado de especialización, aunque también es obvio que hay una dificultad añadida en lo que a la lengua se refiere, no por el contrario en lo que respecta al conocimiento del campo temático, de la terminología, fraseología y pautas de los lenguajes especializados.

Esta es la razón por la que, en nuestro centro, la traducción científica, a diferencia de otros tipos de traducción, se imparte en sus dos modalidades B-A (en nuestro caso inglés-español) y A-B (español-inglés). Esto se debe, en primer lugar, a la demanda existente en el mercado de trabajo. De hecho, muchos especialistas españoles dominan la lengua inglesa lo suficientemente como para leer textos relacionados con su campo de trabajo; sin embargo, a la hora de publicar sus trabajos de investigación se ven obligados a redactarlos en la lengua extranjera si quieren que tengan la difusión esperada, para lo cual precisan los servicios de un traductor. Esto podría entenderse como que la demanda de la traducción inversa en el campo científico supera la de la traducción directa, pero sería más preciso hablar de dos demandas diferentes y por lo tanto de mercado de trabajo distinto.

En el caso de la traducción inversa es obvio lo que acabamos de comentar, pero tampoco hay que olvidar que otra vía de publicidad de los trabajos de investigación de los especialistas son los congresos, seminarios, reuniones científicas, coloquios, etc. y aquí contaríamos con un volumen cada vez mayor de traducción directa. Asimismo contamos con literatura, generalmente manuales en ciertas especialidades, que están escritos en inglés y que teniendo en cuenta que van dirigidos fundamentalmente a un público que está empezando su formación y que no suele contar con el conocimiento de la lengua extranjera, también ocupa un lugar dentro del mercado. Tampoco hay que olvidar que en casos concretos como Medicina o Informática, por poner un ejemplo, la demanda de traducción directa superaría a la de la traducción inversa; en Medicina, revistas que con mayor frecuencia presentan ediciones bilingües para una mejor distribución entre los especialistas de su campo y en Informática, traducción de manuales, instrucciones de funcionamiento, programas de ordenador, etc. Con lo cual podemos concluir que se alcanza un equilibrio entre ambas y ésa es la razón para que la traducción científica en sus dos vertientes esté incluida en el Plan de estudios de la Licenciatura en Traducción e Interpretación.

Programación

En este apartado vamos a introducir brevemente una serie de cuestiones que, ateniéndonos a todo lo comentado anteriormente, deben contemplarse en la programación de la disciplina de Traducción Científica.

Diferencias entre traducción general o literaria y traducción especializada

Se introduce al alumno en las diferencias que hay entre la traducción general y la traducción especializada y la traducción literaria frente a la traducción especializada.

Lenguajes especializados

El alumno, que ya ha completado un curso de traducción general, es la primera vez que se enfrenta a este tipo de textos especializados, por lo que se le explica que una de las características propias de estos textos son los lenguajes de especialidad. ¿Qué se entiende por lenguajes especializados? ¿Cuáles son sus características?, etc., y se les suministra una serie de textos sobre temas generales y otros especializados de una dificultad de comprensión mínima (grado de especialidad bajo) para que puedan apreciar las diferencias.

La cuestión de qué se entiende por lenguaje especializado frente a lengua general es bastante polémica, por lo que se les introduce a las distintas opiniones o definiciones sobre qué es un lenguaje especializado; nociones de comunicación especializada y su diferencia de la general por el tipo de textos que produce y por el uso de la terminología específica del mismo. También se explica que es el instrumento básico de comunicación entre los especialistas y que la terminología es el elemento más importante que diferencia, por un lado, a los lenguajes especializados de la lengua general y, por otro lado, a los distintos lenguajes de especialidad entre sí. Para ejemplificarlo se ven textos especializados de distintos campos temáticos, científicos y jurídicos, ya que cada uno de ellos sería característico y diferente de los otros.

¿Qué distinción hacemos entre textos científicos y técnicos? ¿Cómo llevamos a cabo esta distinción?

Los textos científico-técnicos se distinguen, frente a los textos literarios, por servir especialmente para transmitir una información y no ser en ellos la estética la función dominante sino la informativa; por prevalecer en ellos el fin sobre el medio; por su carácter más o menos didáctico; por su carácter divulgativo...

Frente a los textos pragmáticos, los científico-técnicos se distinguen por el uso de las llamadas lenguas de especialidad o terminologías y por precisar para su comprensión de conocimientos específicos en un campo del saber determinado que normalmente está vedado para los no especialistas.

Nosotros, como ya hemos comentado anteriormente, los textos especializados los clasificamos en textos jurídicos, textos económicos/comerciales, científicos y técnicos.

Para la división en estos cuatro grupos, seguimos las Clasificaciones Científicas de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y la Nomenclatura internacional de la UNESCO para los campos de Ciencia y Tecnología. Considerando científicos todos los que entran dentro de estas clasificaciones en la Ciencia y técnicos en la Tecnología.

Clasificación de las ciencias

  1. CIENCIAS HUMANAS
    • Filosofía
    • Teología
    • Historia y Arte
    • Lengua y Literatura
  2. CIENCIAS SOCIALES
    • Ciencias Jurídicas
    • Ciencias Políticas y Administrativas
    • Economía
    • Sociología
    • Psicología
    • Pedagogía y Didáctica
  3. CIENCIAS EXACTAS
    • Matemáticas
    • Física
    • Química
    • Química-Física
    • Bioquímica, Metabolismo
    • Geología, Geografía Física
    • Paleontología
    • Astronomía
  4. CIENCIAS BIOLÓGICAS Y MÉDICAS
    • Ciencias biológicas y Médicas en general
    • Biofísica
    • Genética
    • Microbiología
    • Ecología
    • Botánica
    • Zoología
    • Agronomía
    • Medicina del hombre y de los vertebrados
    • Diagnóstico
  5. CIENCIAS TECNOLÓGICAS
    • Ingeniería Química
    • Electrónica
    • Electrotecnia
    • Tecnología de materiales, etc.

Criterios para la selección del campo temático

Para la asignatura de Traducción Especializada B-A, que se cursa en el tercer año y en el bloque de textos científicos, hemos pensado que es más práctico y eficaz ver varios campos especializados a nivel general (Física, Biología, Medicina, Geología) y en el cuarto curso limitarlo a un sólo campo específico, con lo que se vería un mayor grado de especialidad en lo que al contenido temático se refiere.

En función de qué criterios se escogen los campos temáticos: dentro del bloque de textos científicos, la decisión de por qué un Departamento propone como campo temático la Medicina o la Fisiología, la Nutrición o la Medicina del Deporte, por poner unos ejemplos, se debe decidir por criterios de idoneidad basándose en los siguientes parámetros:

  • Mercado de trabajo (dependerá del marco en que está enclavado el centro universitario y variará entre unos centros y otros)
  • Especialización del profesor
  • Asignaturas del campo temático que pueda ofertar la Universidad a través de asignaturas de libre disposición, optativas o cursos no reglados de especialización temática ofertados por la Universidad.
  • Colaboración con especialistas en ese campo temático con la que se puede contar para la preparación de los textos, elaboración y documentación de los mismos, etc.
  • Disponibilidad de consulta con esos especialistas, tanto por parte del profesor como por parte del alumno.

Aunque los campos temáticos (Medicina-Fisiología) se mantienen, se suelen introducir variaciones dentro de estos campos del saber con el objetivo de una mayor diversidad y también con la intención de escoger temas más o menos atractivos para un estudiante que no presenta una formación en dicho campo y que al proceder, en su mayoría, de las ramas de letras presentan pocos conocimientos científicos. Por esta misma razón suelen rechazar los textos científicos al considerarlos de difícil comprensión y, en definitiva, las dificultades con las que se encuentran son mayores. Algunos de los campos estudiados son: Nutrición y deporte, ejercicio físico, nutrición y dieta, obesidad, colesterol, enfermedades cardiovasculares, aceite de oliva, etc.

Características de los textos científicos

La principal característica distintiva de los textos científicos frente a los generales es el tema, seguido de su terminología y de ciertas peculiaridades gramaticales y estilísticas que a su vez los puede diferenciar tanto de los textos generales como de otros especializados.

Tema:

Propio de un campo de especialidad, ya sea Fisiología o Bioquímica o Nutrición; pero habrá otros subtemas, ya que nunca son tan generales como el concepto de la ciencia que define en sí. En un texto concreto con el que trabajamos en clase, el subtema puede ser la carga de glucógeno en el ejercicio físico, o incluso en el desarrollo de un determinado ejercicio físico, como pueden ser las pruebas de resistencia. Y así sucesivamente.

Terminología o léxico especializado:

Al estudiante hay que hacerle ver que el conocimiento y dominio de la terminología de un campo de especialidad determinado no implica el conocimiento y comprensión de otros campos de especialidad afines o de materias del mismo campo, incluso aunque se encuentren ligadas o relacionadas. El especialista conoce la terminología de su propio campo de especialidad y desconoce las del resto. Si bien esto se puede dar a todos los niveles del lenguaje, no es más cierto que es característico de los textos científicos en los que no sólo es necesario conocer el término, sino también el concepto que designa dicho término y ambas exigencias deben ser parejas.

Gramática:

En los textos científicos se da una preferencia de formas nominales en la sintaxis sobre las verbales y las frases tienden a ser más cortas, con menor densidad sintáctica, tendencia a la parataxis frente a la hipotaxis, frases precisas, concisas y evitando estructuras oscuras o ambiguas y primando siempre la exactitud en la transmisión del mensaje. Abundan las formas pasivas o la denominada pasiva refleja y el uso impersonal, ya que siempre se pone en el mensaje más énfasis en los logros obtenidos que en el sujeto agente que ha llevado a cabo esa investigación.

Esta fase de características del texto es relativamente fácil desde el punto de vista didáctico ya que, sin hacer previamente una enumeración de las mismas, sino trabajando con un texto, el alumno suele casi siempre observarlas tras una tarea de orientación del profesor, dirigiendo una serie de preguntas destinadas a que sea el mismo alumno el que llegue a descifrar esas peculiaridades desde la práctica con el texto en clase.

Estilo:

Hay unas características que podríamos considerar globales, aunque hay diferencias en el estilo dependiendo del tipo de texto con el que trabajemos. No es lo mismo la redacción de un capítulo de un Manual o Libro de texto dirigido fundamentalmente a estudiantes iniciados en el tema (no especialistas todavía) o a especialistas de áreas afines, pero tratando el tema desde puntos de vista más generales, que el estilo de un artículo especializado que se va a publicar en una revista de índice de impacto de gran difusión y que va dirigido única y exclusivamente a especialistas que trabajan en el mismo campo con un grado máximo de especialización.

No obstante, en líneas generales sí podríamos decir que una característica es la claridad en la exposición de los hechos, estructura del texto, sin olvidar que un texto científico tiene como objetivo prioritario la información. Para ello contamos con Manuales de Estilo o Manuales de redacción y publicación de textos científicos que sirven de ayuda.

Objetivo y fin del texto científico

Dado que la comunicación entre profesionales de un campo de especialidad se realiza en el lenguaje propio de esa especialidad y que el lenguaje especializado que manejan conforma una terminología específica de ese campo que utilizan los especialistas para comunicarse entre sí y que los distingue de otros colectivos o profesionales de campos de especialidad distintos, nos encontramos con que los textos que producen esos especialistas también tienen un fin y un objetivo concreto:

Informar con precisión, claridad y economía a un receptor que está supuestamente al mismo nivel de comunicación que el emisor y que por lo tanto no tendrá problemas a la hora de descodificar el mensaje.

Tipología de textos

Nuestra tipología de textos es la siguiente:

  • Textos divulgativos
  • Abstracts: la redacción de abstracts ocupa un lugar importante en nuestra tipología de textos por el papel que juega en la comunicación científica, debido a la explosión de revistas especializadas que impediría a un especialista leerse todo lo que se publica, por lo que se resumen y así se limita el número de lecturas.
  • Manuales
  • Comunicaciones a congresos
  • Monografías
  • Revistas especializadas de índice de impacto
  • Revistas especializadas de resúmenes de artículos

Grado de especialización de los textos

Por textos especializados nos referimos a cualquier comunicación realizada en el seno de los lenguajes de especialidad.

Estos textos pueden ser de distinto tipo, tal como apunta Teresa Cabré en su libro La terminología, ya que el carácter especializado de un texto no se determina únicamente por la restricción del tema de que trata, sino también por las circunstancias específicas y peculiaridades en que esos textos se producen o por las finalidades que deban cumplir. Es decir, el concepto de especialidad referido a los textos debe entenderse al menos en un triple sentido:

  • Especialización por la temática de que tratan (Química, Física, Bioquímica, Matemáticas)
  • Especialización por las circunstancias de comunicación en que se producen (artículos especializados en revistas de índice de impacto, comunicaciones a congresos, capítulos de un manual, etc.)
  • Especialización por el objetivo que persiguen (descriptivos, divulgativos, informativos, etc.)

Progresión en la dificultad y especialización de los mismos

La progresión en la dificultad y en la especialización son cualidades que van paralelas, el grado de dificultad de un texto va unida a su especialización en el campo temático, un texto es más difícil cuanto más especializado. Nosotros seguimos una progresión en este sentido partiendo de textos de dificultad mínima hasta llegar a un grado de especialidad máxima siguiendo un orden progresivo, es decir, comenzamos con textos divulgativos y terminamos haciendo traducciones de artículos de revistas especializadas.

Condiciones reales de trabajo

El tipo de texto con el que un estudiante va a trabajar debe ser el más próximo al que se va a encontrar en condiciones reales de trabajo (textos muy especializados en ambas direcciones); si bien también es cierto que en muchas ocasiones no se van a ver completos: sólo los párrafos que planteen más dificultad o un determinado apartado como pueda ser la Discusión o las Conclusiones de una tesis doctoral o un proyecto de investigación. Sin embargo, en el caso de textos científicos cuando se trata de abstracts, reseñas de trabajos en revistas, artículos de revistas, desarrollo de proyectos de investigación, comunicaciones a congresos, etc., se ven en su totalidad.

Ya que nuestra intención es que trabajen en condiciones reales en la medida de lo posible, los alumnos van a tener que resolver una serie de barreras que les pueden plantear ciertas dificultades:

  • Tema: Puede que sea la primera vez que tengan que trabajar con ese tema, que conozcan sus posibilidades y comiencen a documentarse sobre el mismo.
  • Terminología o léxico especializado: los especialistas son los usuarios primarios de la terminología, pero a los traductores y los intérpretes se les debe considerar también usuarios de la terminología ya que son los que facilitan la comunicación entre los especialistas. Los traductores actuarán como terminólogos para resolver puntualmente cuestiones que se les plantean a la hora de elaborar su traducción. Ya que el papel del traductor como terminólogo es ocasional y limitado, el problema más importante no es el de la creación terminológica, sino el de la documentación terminológica.
  • Aspectos gramaticales.
  • Aspectos estilísticos: registro. Tablas y figuras. Siglas. Pies de figuras. Consideraciones ortográficas y tipográficas. Grafía de fórmulas matemáticas, químicas... Abreviaturas y símbolos científicos. Sistemas de nomenclatura. Deberían conocer los Manuales de Estilo y de Redacción y Publicación de textos científicos.

¿Cómo se debe analizar un texto? ¿Qué hay que hacer al acercarse a un texto científico?

  • Localización del texto en sus distintos niveles:
    • Área de especialidad del texto
    • Medio: texto escrito o hablado
    • Grado de especialización del texto: (comunicación a un   congreso, Manual, texto divulgativo, artículo especializado que va dirigido y comprensible sólo para especialistas en el campo o, por el contrario, dirigido a un público especializado pero tratando el tema de forma más general, o se trata de un texto divulgativo adaptado a un público lego en la materia).
  • Intención del autor
  • Tipo de texto
  • Lector al que va dirigido
  • Medio de publicación

Las tres últimas características van unidas en el sentido de que el tipo de texto va a verse determinado por el lector al que va dirigido y por el medio en el que se publica; no va dirigido al mismo tipo de lector un manual o un artículo especializado, lo mismo que el medio donde se publique va a depender de si es un manual o un artículo.

Fase de comprensión de un texto científico

Tal como afirma Juan C. Sager, hay muchas técnicas de lectura dependiendo del grado de familiaridad con el tema y el conocimiento del campo temático del traductor: desde comenzar leyendo el texto completo hasta ir leyendo párrafo por párrafo. En nuestro caso contamos con alumnos que no tienen un conocimiento profundo del campo temático, por eso la estrategia que seguimos es la de darle una importancia primordial a la comprensión del texto en primer lugar, para continuar con la forma en la que está redactado ese texto.

A continuación presentamos un texto de los que trabajamos en clase el esquema de análisis que seguimos a nivel de comprensión del texto para comprobar que se ha entendido y para, en caso de no haberse comprendido totalmente, facilitar la comprensión. A nivel de conocimiento:

  • ¿De qué va el texto?, comprensión a nivel muy global: Acidos grasos, colesterol y tensión arterial.
  • ¿Qué dice el texto?, un nivel de comprensión más profundo: Se ha estudiado el efecto que ejercen los ácidos grasos mono y poliinsaturados sobre el LDL y el HDL colesterol (el colesterol de las lipoproteínas de baja y alta densidad) y sobre la presión arterial en personas sanas.
  • ¿Qué dice el texto de forma más detallada?, comentando los distintos párrafos y partes en que está dividido: Se cree que los ácidos grasos poliinsaturados reducen el colesterol de forma más eficaz que los monoinsaturados. Parece que el efecto hipocolesterolemiante del ácido linoleico se debe a que reduce el HDL colesterol. Ahora bien, este efecto es desfavorable ya que el HDL colesterol previene las enfermedades cardiovasculares. A continuación seguiríamos con los métodos, tipo de dieta a seguir, alta o rica en aceite de oliva frente a otra de aceite de girasol, nutrientes en la composición de la dieta, conclusiones, etc.
  • ¿Cuál es el nivel de conocimiento que se tiene que transferir al texto de la LT?

Este es un análisis que nos va a permitir conocer el contenido del texto. El enfoque del traductor a la hora de preparar una traducción va a ser distinto al de un alumno que se está formando así como su fase de preparación de la traducción. Igual ocurre con el doblete profesor/alumno.

No hay duda de que un traductor profesional, tanto en la fase de análisis del contenido como de la forma, lo va a hacer de forma inconsciente, natural; pero al alumno hay que entrenarlo en una primera etapa de los pasos que debe de seguir y que se pueden resumir (a nivel lingüístico) en:

  • Tipo de texto, es decir, los rasgos lingüísticos que definen un tipo de texto
  • ¿Cómo está estructurado sintácticamente el texto?
  • Modo de expresión: ¿qué términos utiliza?
  • ¿Cómo se debe expresar y redactar el texto en la LT?

Prácticamente podríamos concluir que las dificultades de comprensión en textos científicos surgen en torno a los términos que hacen referencia a conceptos científicos. De ahí que la diferencia entre los textos especializados y los no especializados radica en el hecho de que en los primeros los términos denotan conceptos que no son conocidos por un público no especializado, es decir, por un lector en general. Ahora bien, si conseguimos entender la lógica de las frases y reducirlas a simples proposiciones, los sistemas de enlace e hilación de las frases son los mismos que en textos generales.

Fuentes de documentación

La documentación temática es la que menos problemas presenta para nuestros estudiantes; de hecho es algo que manejan desde su primera etapa de aprendizaje, aunque en este caso de traducción científica necesitará de una mayor orientación. No obstante, los alumnos también cuentan con una asignatura de especialidad dentro del plan de estudios. La existencia de una universidad grande en Granada facilita el acceso a información especializada en todos los campos científicos a través de los profesores de los distintos departamentos y de los servicios de biblioteca de la universidad. La mayoría son capaces de encontrar información para comprender de manera suficiente los textos que se traducen. Podríamos resumir las fuentes de documentación en:

  • Diccionarios especializados (mono y bilingües). Glosarios
  • Fuentes generales de documentación:
    • Manuales
    • Libros de texto
    • Enciclopedias
    • Manuales de estilo, de redacción
  • Revistas divulgativas
  • Revistas especializadas de índice de impacto
  • Revistas de abstracts
  • Actas de congresos
  • Tesis doctorales, tesinas
  • Textos paralelos
  • Consulta con especialistas
  • Prácticas en Departamentos

Todos sabemos la distancia tan abismal que existe entre la teoría y la práctica, a veces debido a la falta de cooperación entre los teóricos de la traducción y los profesionales que realizan las traducciones y otras veces a la dificultad a la hora de conjugar parámetros y planteamientos de investigación frente a aspectos puntuales que surgen a la hora de elaborar una traducción y que un traductor tiene que resolver sobre la marcha.

Esta misma distancia se da en muchas ocasiones, más de las deseadas, entre el especialista y el traductor especializado. En nuestro departamento comenzamos hace tres años un programa de prácticas de alumnos de los últimos cursos a realizar en distintos departamentos de la Universidad de Granada y, aunque se trataba de una experiencia piloto, creemos a tenor de los comentarios de los propios alumnos y de los trabajos de traducción presentados por los estudiantes que estaban en departamentos de ciencias, que por lo menos les ha servido para reducir las diferencias entre los métodos de trabajo de un especialista y del estudiante de traducción, para acercarles, en definitiva, al sistema y metodología de trabajo del especialista.

Hay que insistir en el hecho de que, dado que los problemas terminológicos son los que se presentan con mayor frecuencia en la traducción científica, los glosarios y los diccionarios no siempre son de fiar ni exhaustivos y rara vez facilitan al alumno la solución definitiva que resuelva sus problemas terminológicos:

  • porque no aparece el término en el glosario.
  • porque al no ir acompañado de una definición, puede ofrecer varios términos equivalentes y el alumno no puede determinar cuál es el correcto en el contexto que está traduciendo.
  • porque el equivalente que le ofrece resulta inadecuado, situación que se suele dar con cierta frecuencia en los diccionarios bilingües y plurilingües y, naturalmente, en los glosarios.

En este sentido hay que tener en cuenta que el especialista ha adquirido la teminología de forma natural, mientras que en el caso del traductor tendrá que comprobar y verificar el concepto que designa el término para asegurarse de que su elección ha sido la correcta.

Metodología

Para iniciar el aspecto propiamente metodológico, hay que hacer ver al estudiante que traducir un texto científico está al alcance de aquellos que no han recibido una formación propia en ese campo específico que el especialista está para consultar, pero que los que tienen los conocimientos lingüísticos son ellos y que en todo caso la última decisión la va a tomar el traductor y no el especialista, que conoce los conceptos y los términos, pero desconoce la lengua y los recursos lingüísticos y estilísticos.

Se comienza con una introducción al campo temático impartida por uno o varios especialistas; escogemos temas pioneros de investigación a nivel internacional llevados a cabo en un Departamento de la Universidad de Granada para que nuestros alumnos puedan seguir recibiendo colaboración y recabando ayuda de los especialistas en el tema. La duración de esta introducción variará dependiendo de la dificultad del campo temático. Durante este curso se imparte una asignatura del campo temático Terminología y Conceptos en Ciencias Fisiológicas y Nutricionales haciéndola coincidir con el periodo de la realización de los textos científicos para que la colaboración sea aún más estrecha.

  • Charla-conferencia introductoria del especialista
  • Comentario sobre la bibliografía especializada del tema
  • Apoyo de asignaturas del campo temático
  • Contacto directo con el especialista
  • Ejercicios de síntesis, resúmenes en la LT
  • Ejercicios de vaciado terminológico del texto
  • Fases de preparación del texto
  • Fase de comprensión del texto
  • Fase de análisis del texto
  • Traducción de textos (trabajo conjunto con especialistas del campo temático). Incluimos la redacción de abstracts.
  • Revisión conjunta

Un tipo de ejercicio que suele ofrecer buenos resultados es presentarles a los estudiantes un texto científico y decirles que lo puntúen según el grado de dificultad de comprensión en una escala de 0 a 5 (0 = comprensión nula, 5 = comprensión total).

Cuando el profesor les pregunta dónde centrarían ellos el punto que les impide la comprensión del texto o qué es lo que no entienden, casi siempre señalan términos precisos, relacionados con términos especializados que desconocen, por lo cual también desconocen el concepto que designan. A veces el término lo han escuchado en alguna ocasión, o incluso les resulta familiar, como por ejemplo carga de glucógeno, pero no saben a qué se refiere porque desconocen el concepto que designa.

A continuación se les pide que indiquen los términos de los que no entienden nada o los que no han visto nunca y, con ayuda del profesor, basándose en el contexto y en un análisis morfológico del texto se les puede ir orientando cómo pueden llegar a recibir el mensaje o parte de la información que reside en el texto. Este ejercicio se puede realizar con distintos tipos de textos para que sean conscientes de cómo varía la comprensión de un texto dependiendo del grado de especialización del mismo.

Lógicamente en esta primera etapa, trabajamos con textos fundamentalmente de Ciencias de la Salud y no introduciríamos ningún texto en el que hubiera conceptos más abstractos o de formulación de física, matemáticas, etc., o un alto grado de fórmulas y abreviaturas en el mismo que implicara la necesidad de mayor documentación o de búsqueda de textos paralelos en la LT, ya que no es el objetivo principal de este tipo de ejercicio.

Una vez que el profesor ha realizado una serie de preguntas sobre el texto, enfocadas a que el alumno pueda comprender mejor el mismo, se les vuelve a preguntar si ha mejorado la comprensión o no y siempre afirman que sí.

También es cierto que con este ejercicio no se consiguen respuestas para todas las dudas de los alumnos y que para traducir textos especializados este planteamiento solo no es suficiente. Pero sí es importante que observen que existen esos mecanismos para la comprensión primaria del texto, aunque después, naturalmente, tendrán que seguir documentándose en todo tipo de fuentes, incluido el especialista si se cuenta con esa posibilidad.

Como puede observarse, en el caso de la enseñanza de la traducción científica prestamos en un principio mayor importancia a toda la fase previa a la traducción, es decir, a las etapas de la preparación de la traducción que al hecho de la reformulación misma, sin dejar ésta de lado, claro está. En la traducción científica lo más complicado para el estudiante es la fase de descodificación del mensaje más que la reformulación de la traducción propiamente dicha y esa es la razón por la que en las primeras etapas de aprendizaje se deba uno de centrar más en la descodificación del mensaje que en la versión final que ofrece el traductor.

Por lo tanto, hemos dejado sin comentar en profundidad aspectos tales como las estrategias y procedimientos de traducción, etapas en el proceso de traducción, problemas con los que se encuentran los alumnos, normalización terminológica, evaluación y revisión, etc., ya que se trataba sólo de exponer una serie de cuestiones básicas que se tienen que tener en cuenta a la hora de elaborar la metodología más adecuada para el objetivo que nos proponemos.

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