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Por último, es preciso tener en cuenta el factor quizá menos predecible de
los considerados aquí: el político o institucional. Como se ha visto anteriormente, las
decisiones políticas sobre la situación formal de una lengua dentro de un país no son
infrecuentes, aunque a corto plazo tengan una repercusión limitada sobre la realidad
sociolingüística. Más influyentes sobre el cambio lingüístico pueden ser las
decisiones sobre los idiomas en la enseñanza y en la administración. En este aspecto, el
francés y el inglés tienen un terreno de expansión del que el español carece, siempre
que la condición de lengua oficial siga favoreciéndolos: aquellos países donde son
lenguas oficiales y la proporción de sus hablantes respecto a la población nacional es
baja [17]. También pueden
tener importantes consecuencias en este aspecto las transferencias territoriales (Hong
Kong), los procesos de descentralización político-administrativa (España, Bélgica), la
formación de bloques económicos regionales (Unión Europea, Mercosur) o la desaparición
de Estados (URSS).
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