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La imprecisión de las fuentes en materia de hablantes, muchas veces, y las distintas
interpretaciones a que se presta el mismo concepto de hablante de una lengua, otras
tantas, dan lugar a una gran variedad de cómputos, que el lector puede comprobar
fácilmente acudiendo a los abundantes estudios, anuarios o enciclopedias que recogen
datos de este tipo. Con el fin de mantener un
seguimiento consecuente, se han aplicado, con pocas excepciones, los mismos criterios de
censo de hablantes que en años anteriores[1],
utilizando nuevas entregas de las mismas fuentes. La principal de ellas es el anuario de
la enciclopedia Británica (Britannica Book of the Year, BBY), que incluye una
sección estadística dedicada exclusivamente a las lenguas. El BBY utiliza para sus
estimaciones una gran variedad de fuentes nacionales e internacionales, incluyendo el Anuario
Demográfico de Naciones Unidas. Para elaborar este apéndice se ha acudido también a
algunas de esas fuentes de forma directa, aunque es preciso advertir que en el curso de un
año han sido pocos los cambios reflejados en ellas. Por ese motivo, buena parte de las
observaciones complementarias aparecidas en el Anuario del Instituto Cervantes 1998,
procedentes de fuentes de naturaleza dispar, son válidas todavía para este año, y no se
ha considerado necesario repetirlas aquí.
En efecto, el cambio demográfico no se
percibe a ojos vistas, y sobre todo, el principal instrumento para su registro los
censos nacionales suele emplearse con una frecuencia no menor a los diez años. Las
estimaciones anuales proporcionadas en especial por las Naciones Unidas se basan entre
tanto en fuentes nacionales complementarias, como los registros civiles y en el cálculo
de las tasas de crecimiento natural de la población. La información lingüística puede
ser aún más intermitente y fragmentaria, pues no todos los países la recogen en sus
censos y los que lo hacen no aplican los mismos procesos y períodos entre sí. Para
llenar estas lagunas, los editores del BBY han recurrido a interpretar datos de otra
clase, como la distribución étnica o procedencia nacional de la población en aquellos
países que los recolectan.
Además del crecimiento natural (positivo o
negativo) de la población, que conlleva un ritmo de cambio lingüístico que podríamos
llamar generacional, dentro de un país pueden producirse cambios más rápidos a causa de
los movimientos migratorios, que pueden formar nuevas minorías lingüísticas o engrosar
otras preexistentes. La repercusión de estos cambios en nuestros datos es
pequeña; en parte porque los movimientos migratorios, al menos los registrados
legalmente, son por lo general poco relevantes estadísticamente a corto plazo; en parte
porque los criterios empleados en los cómputos tienen en cuenta únicamente los hablantes
nativos de una lengua en países donde ésta es oficial, lo que excluye, por ejemplo,
minorías tan importantes como la de los hispanohablantes en Estados Unidos.
En otro aspecto, los criterios empleados para
la elaboración de estas tablas tienen consecuencias más visibles. Al incluir en el censo
de hablantes de una lengua los que la hablan en los países donde es oficial, aunque no
sean hablantes nativos o de lengua materna [2], un cambio de oficialidad en un país puede tener
consecuencias significativas en el cómputo general. A lo largo del año pasado, al menos
tres países incluidos en nuestro estudio, Guinea Ecuatorial, Kenia y Ruanda, tomaron
decisiones sobre sus lenguas oficiales a favor del francés y del inglés. Estas
«anexiones territoriales» son también visibles en la tabla 1,
que recoge la superficie geográfica de las cinco lenguas más extendidas del mundo, si lo
comparamos con el cuadro equivalente del Anuario de 1998. |
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Tabla 1
Superficie geográfica de las cinco lenguas más extendidas del mundo |
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Superficie |
% Superficie del mundo |
| Inglés |
39.742 |
29,6 |
| Francés |
20.449 |
15,2 |
| Ruso |
17.482 |
13,1 |
| Español |
11.990 |
8,9 |
| Chino |
9.610 |
7,2 |
| Total Mundo |
134.023 |
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| Suma de las superficies de los países donde cada lengua
es oficial en miles de km2, y porcentaje de la superficie emergida mundial.
Fuente: Britannica Book of the Year 1998 (events of 1997) [3]. |
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Es evidente que no por declararse una lengua oficial
se convierten de inmediato los habitantes de un país en hablantes de esa lengua, pero las
decisiones políticas pueden tener indirectamente o a mayor plazo influencia sobre la
distribución demolingüística de la población, en particular si esas decisiones atañen
a la lengua principal de la enseñanza o al uso de las lenguas en la administración
pública.
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En la tabla 2 se muestra el número de hablantes de español
en los países donde es oficial. Una vez más es preciso advertir que para el censo de
hablantes se ha utilizado el concepto de lengua materna en un sentido amplio, sumando
aquellos hablantes de español a los que se les supone un conocimiento de la lengua
equivalente al de un hablante nativo. Esto incluye, por
ejemplo, a los que el BBY registra como bilingües español-lenguas amerindias en países
como Paraguay, Perú o Guatemala, y a quienes en España tienen como lengua materna otras
lenguas peninsulares [4].
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Tabla 2
Hispanohablantes en países y territorios donde la lengua española es oficial |
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Número de hablantes |
Población |
Hablantes % población |
Argentina |
35.300.000 |
35.409.000 |
99,7 |
Bolivia |
6.810.000 |
7.767.000 |
87,7 |
Chile |
13.080.000 |
14.583.000 |
89,7 |
Colombia |
35.850.000 |
36.200.000 |
99,0 |
Costa
Rica |
3.382.000 |
3.468.000 |
97,5 |
Cuba |
11.190.000 |
11.190.000 |
100,0 |
Ecuador |
11.100.000 |
11.937.000 |
93,0 |
El
Salvador |
5.662.000 |
5.662.000 |
100,0 |
España |
38.969.000 |
39.323.000 |
99,1 |
Guatemala |
7.270.000 |
11.242.000 |
64,7 |
Guinea
Ecuat. [5 ] |
443.000 |
443.000 |
100,0 |
Honduras |
5.718.000 |
5.823.000 |
98,2 |
México |
92.890.000 |
94.275.000 |
98,5 |
Nicaragua |
4.112.000 |
4.632.000 |
87,4 |
Panamá |
2.088.000 |
2.719.000 |
76,8 |
Paraguay |
2.805.000 |
5.089.000 |
55,1 |
Perú |
19.440.000 |
24.371.000 |
79,8 |
Puerto
Rico |
3.741.000 |
3.809.000 |
98,2 |
Rep.
Dominicana |
7.650.000 |
7.802.000 |
98,1 |
Uruguay |
3.050.000 |
3.185.000 |
95,8 |
Venezuela |
22.060.000 |
22.777.000 |
96,9 |
Total |
332.610.000 |
351.706.000 |
94,6 |
Estimaciones para mediados de 1997. Fuente: Britannica Book of
the Year 1998. Para una información más detallada sobre el cómputo de hablantes en
cada país, véase el Anuario del Instituto Cervantes 1998. |
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La tabla 3 presenta algunos datos de
procedencia diversa sobre los hablantes de español en países y territorios donde la
lengua española no es oficial. Si los datos de la tabla
2 han de tomarse con las mayores precauciones, éstos son aún más imprecisos,
empezando porque la selección de países se ha realizado en función de la disponibilidad
de las fuentes. Es probable, en este sentido, que haya también grupos significativos de
hispanohablantes en Países Bajos, Reino Unido o Brasil, como los hay en Bélgica,
Alemania o Filipinas [6]. |
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Tabla 3
Hispanohablantes en países y territorios donde
el español no es lengua oficial |
Países |
Número de hablantes |
Alemania |
140.000 [7] |
Andorra |
30.000 |
Antillas
holandesas (Bonaire y Curazao) |
189.602 |
Aruba |
6.000 |
Australia |
97.000 |
Bélgica |
50.000
|
Belice |
130.000
[8 ] |
Brasil |
43.901 |
Canadá |
177.425 |
Estados Unidos |
20.150.000 |
Francia |
220.000 |
Filipinas |
1.816.389
[9 ] |
Gibraltar |
10.061 |
Guam |
793 |
Israel |
50.000
[10 ] |
Luxemburgo |
3.000 |
Marruecos |
20.000 |
Sáhara Occidental |
16.648
[11 ] |
Suecia |
56.000 |
Turquía |
23.175 |
Islas Vírgenes |
13.000 |
Suiza |
123.708 |
| Fuentes: Britannica Book of the Year 1998 (events of
1997), United Nations Demographic Yearbook, años sucesivos [12], y Ethnologue, Dallas, Summer Institute of
Linguistics, 1996 (www.sil.org). Para una información más detallada sobre el
cómputo de hablantes en cada país, véase el Anuario del Instituto Cervantes 1998. |
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| NOTAS: |
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1. Estos criterios consisten en sumar los hablantes que el anuario
de la enciclopedia Británica (BBY) da como hablantes de una lengua materna sólo de
aquellos países donde la lengua es oficial. Se añaden también los que la usan como
lengua franca o en régimen de bilingüismo con otras lenguas dentro de los mismos
países. Se ha aplicado un criterio lato en la identificación de los hablantes de algunas
variedades del inglés y del francés (creoles, patois) como
hablantes de estas lenguas. La noción de «lengua oficial» se entiende también en un
sentido amplio, incluyendo situaciones muy diversas, desde la oficialidad legal explícita
hasta la costumbre generalizada y no escrita, pasando por oficialidades parciales o
regionales dentro del mismo país. No es infrecuente que la situación legal de una lengua
tenga poco que ver con su empleo real dentro de un país dado. Aquí seguimos el criterio
del BBY. 2. Para el BBY, lengua materna es la primeramente aprendida por un
individuo y, habitualmente, la que mejor domina. Sobre esta cuestión véase F. Moreno y
J. Otero, «Demografía de la Lengua Española», en El español en el
mundo. Anuario del Instituto Cervantes 1998, Alcalá de Henares, 1998.
3. Las
variaciones respecto a los datos recogidos en el Anuario del Instituto Cervantes 1998
se deben bien a correcciones de errores propios o de la fuente, bien a «anexiones»
territoriales, tales como las de Ruanda y Kenia por el inglés, o la de Guinea Ecuatorial
por el francés.
4. Este criterio
institucional se ha aplicado también a los casos de Francia y el Reino Unido, entre
otros, donde se supone igualmente un alto grado de homogeneidad lingüística a pesar de
las importantes minorías de inmigrantes (magrebíes en Francia, asiáticos en el Reino
Unido) y de los recientes procesos de descentralización (especialmente en el Reino Unido
y en España). |
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5.
Se sigue aquí el criterio de A. Quilis, quien considera bilingüe a toda la
población guineana (véase el Anuario del Instituto Cervantes 1998, pág. 75). El Britannica
Book of the Year pone unos prudentes puntos suspensivos en la línea del español en
Guinea Ecuatorial. Otras fuentes dan la cifra de 11.500 hablantes (Barbara F. Grimes, ed.,
Ethnologue, Dallas, Summer Institute of Linguistics, 1996; www.sil.org). 6. Estos datos no se han
sumado a los de la tabla 2 para las comparaciones del
español con otras lenguas, porque su «valor demográfico» es al menos discutible. Salvo
en contadas excepciones, la existencia de estos grupos se debe a migraciones más o menos
recientes y minoritarias, y su presencia en estos países es transitoria o no influye
significativamente en el equilibrio lingüístico.
7. Esta
es la cifra que recoge el BBY de 1997. En la edición de 1998 se ha suprimido este dato.
8. El
BBY distingue: 130.000 hablantes de español como lengua franca y 72.000 nativos.
9. Estos
datos, tomados del Calendario Atlante de Agostini 1997 (Novara, Istituto Geografico
de Agostino, 1996), contrastan con el censo filipino de 1990, que dio un número de
hispanohablantes de 2.657.
10. Esta
es la cifra que recoge el BBY de 1997. En la edición de 1998 se ha suprimido este dato.
11. Datos
del censo español de 1970. El recuento de los hablantes de español entre la población
saharaui es particularmente impreciso, dadas las características del poblamiento en este
territorio y la situación política de la ex colonia española.
12. El
Anuario Demográfico de las Naciones Unidas ofrece datos lingüísticos por última
vez en 1995 (datos de 1985 a 1993). |
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