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Hay suficientes argumentos para inferir que la difusión media de la prensa en
Latinoamérica no es de 34.487.000 ejemplares, esto es, 99,1 ejemplares por cada mil
habitantes, como se desprende de las estadísticas de la UNESCO. Lejos de esa evaluación
de conjunto, puede estimarse, a falta de mecanismos de certificación o control de la
circulación, que la prensa, por el volumen de papel consumido, por la cuota del medio en
el reparto de la inversión publicitaria, por las estimaciones de las agencias y centrales
de medios, por las evaluaciones demoscópicas de audiencia (lectores), por las
declaraciones de los editores, etcétera, se define por unas prácticas de consumo
deprimidas, muy alejadas de las que señalan las distintas fuentes.
El universo de diarios escritos en
lengua española se sitúa en una cifra próxima a los 960 títulos, con una difusión
conjunta de 15.906.000 ejemplares diarios, que se corresponden con un índice de 45,7
ejemplares por cada mil habitantes. A partir de estas cifras, es posible colegir que el
número de lectores habituales de la prensa se aproxima al 15 % de la población adulta.
La expresión periodística de la
lengua que hacen los diarios es, en términos de consumo cultural, baja en extremo, propia
de los países en vías de desarrollo, y contrasta marcadamente con la de otras
situaciones lingüísticas. Ni siquiera España (véase tabla
21), el país con más desarrollo del medio, revela prácticas equiparables a las de
los países de referencia de su entorno europeo.
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