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El español en el mundo

La difusión de la prensa diaria en lengua española

Bernardo Díaz Nosty

4. La prensa en los países americanos de lengua española

Existe en España, entre los profesionales de la comunicación e incluso en los medios académicos, la idea muy extendida de que en Latinoamérica la difusión de la prensa es relativamente alta, superior en muchas naciones a la de España17. Hay diversas razones que mantienen viva la creencia, entre las que pueden destacarse:

  1. La existencia de cabeceras de referencia, como son Clarín y La Nación en Argentina, Excélsior y El Universal en México, El Mercurio en Chile, El Espectador en Colombia, El Universal y El Nacional en Venezuela, El Comercio en Perú, La Prensa en Nicaragua, Listín Diario en la República Dominicana, etcétera, a las que se atribuyen, generalmente sin mayor fundamento que las declaraciones de las empresas editoras, unas cifras de tirada y circulación comparables a las de los grandes diarios europeos. Es cierto que Clarín mantiene una difusión muy elevada, comúnmente admitida como la mayor en el ámbito periodístico de lengua española.
  2. La vitalidad e implantación del medio en Latinoamérica están definidas por el gran número de títulos regionales y locales que salen a la calle. Sólo en México, según la UNESCO, cada día se distribuyen más de 300 periódicos, cifra que únicamente supera en el continente americano Estados Unidos (1.533). En Argentina se editan 190; 89 en Venezuela; 48 en Perú; 34 en Colombia; incluso en pequeñas naciones como Uruguay se mantienen 32 diarios. En total, en el conjunto de naciones americanas de lengua española, se editan diariamente 838 periódicos18.
  3. En términos estadísticos se dan dos circunstancias que añaden confusión. La primera, la inexistencia, salvo en algunos casos aislados, de instituciones que verifiquen la difusión de la prensa; la segunda, las estadísticas culturales de la UNESCO, que recogen series periódicas sobre la circulación de los diarios en el mundo, desglosadas por países, en las que las naciones de Latinoamérica alcanzan, en muchos casos, valores que superan los de países como Francia, Grecia, Italia y España 19. Según esta fuente, en 1995 se editaban 34,5 millones de ejemplares diarios, con un índice relativo de 99,1 ejemplares por cada mil habitantes. En términos parecidos se expresan las cifras del Anuario Iberoamericano de la Agencia Efe y el International Yearbook de Editor & Publisher.
  4. Hay también, por último, un factor que afecta a la memoria histórica de la creencia. La imagen de una prensa pujante en América, con elevadas tiradas e influyente, se forja en los años cuarenta y cincuenta, cuando más elevado era el contraste económico y cultural entre España y las naciones con mayor presencia de la emigración o del exilio español.

Bases para una hipótesis

A partir del supuesto ampliamente aceptado sobre la dimensión de la prensa diaria (tablas 11, 12a y 12b), que incluso alimentan o recrean las mismas organizaciones profesionales de periodistas20, en el marco del Proyecto Infoamérica21, se iniciaron algunas catas de verificación periféricas, dada la inexistencia de servicios estadísticos, que descubrían debilidades en el sector, extrañas a la idea de una prensa sólida o con una fuerte implantación. Dos simples datos, que se repiten en otras situaciones, detectan un problema estructural y abren expectativas para el planteamiento de una hipótesis:

  1. La inversión publicitaria en prensa significa en México un 7% del total aplicado a los medios22, cuando en España, donde el índice de difusión de los diarios no llega a la mitad del valor medio de los países de la Unión Europea, el porcentaje invertido alcanza el 35,7%23.
  2. El consumo de papel prensa en Latinoamérica es entre 5 y 6 veces inferior al de la Unión Europea24, circunstancia que abre una vía indiciaria sobre el alcance de la circulación de los diarios.

Cabe plantear, como elemento central de este capítulo, una hipótesis razonada, no para ser verificada en términos resolutivos, sino como base metodológica para sucesivas indagaciones. Esa hipótesis señala una situación que sí es certificable —la circulación de la prensa en Latinoamérica no se corresponde con la idea optimista ampliamente divulgada—, y ajusta más la carga del supuesto con una aproximación: el índice de difusión medio puede estimarse, con criterios conservadores, entre 35 y 45 ejemplares por cada mil habitantes.

Así pues, la hipótesis que se argumenta en las páginas que siguen puede definirse con un enunciado muy genérico:

El alcance cultural de la lectura de la prensa diaria escrita en español es muy bajo en relación con los que se conocen, a través de valores estadísticos contrastados, en otros espacios de expresión lingüística territorialmente diseminada, como son el anglófono y el francófono. Esta situación es especialmente pobre en los países de Latinoamérica, donde el índice de difusión de la prensa diaria se sitúa entre 35 y 45 ejemplares por cada mil habitantes, valor muy alejado del umbral de desarrollo del medio, cifrado en los años setenta por la UNESCO en 100 ejemplares por cada mil habitantes, una cota que en la comunidad latinoamericana sólo supera España.

En el entorno descriptivo del supuesto hay datos y valoraciones que cualifican y añaden atributos a la prensa de expresión hispana, como son las que hacen referencia a los contenidos, a la entidad de las sociedades editoras, a la inversión publicitaria, etcétera, que serán empleados como información necesaria para la aproximación al núcleo de la cuestión.

El primer problema para el análisis radica en la ausencia de repertorios de evaluación estadística rigurosos y continuados, que, cuando existen, suelen ofrecer una fiabilidad escasa.

A la orfandad estadística se une la ausencia de bibliografía pertinente sobre la circulación de los diarios. Tampoco hay una denuncia de esas carencias en las escuelas y corrientes de investigación de las naciones de Latinoamérica.

Introducción al análisis

La diversidad del mapa americano y, más concretamente, del espacio de lengua española obliga a hacer algunas precisiones para poder abordar, con una cierta eficacia, el objeto de estudio.

  1. Hay un aspecto insoslayable en el cuestionamiento de la teóricamente buena circulación de la prensa en Latinoamérica: el económico. En naciones de economías dualizadas, con el predominio de capas sociales deprimidas, la compra de la prensa se convierte para estas capas en un lujo inalcanzable. «Actualmente —señalaba al comienzo de la década el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Manuel Jiménez—, en numerosos países latinoamericanos, el coste anual de compra regular de un diario representa entre el 5 y el 10% del salario anual de un trabajador medio»25. Esta situación se ha mantenido y, en ocasiones, como consecuencia del aumento del precio de los ejemplares en algunos países, como es el caso de México, se ha agravado. Por el precio de un diario puede comer una persona en un comedor popular del Distrito Federal, como se mencionó anteriormente.
  2. Un segundo aspecto resulta asimismo determinante: el del desarrollo formativo y cultural. Los indicadores de alfabetización de adultos y escolarización son factores que condicionan, junto con los valores socioeconómicos, los perfiles tipo del lector de prensa. Poder adquisitivo y nivel de instrucción son, en todo el mundo, elementos atribuidos al lector del medio o, al menos, de la prensa de referencia. En Latinoamérica se siguen apreciando debilidades en algunos países y, aunque el índice medio de analfabetismo ha descendido en el conjunto al 13,4% de las personas mayores de quince años, hay naciones como Guatemala o Nicaragua, donde suponen, respectivamente, el 44,4 y el 34,3% (véase tabla 3). El analfabetismo funcional es, lógicamente, mucho más elevado26.
  3. La socialización en los hábitos de lectura se produce, fundamentalmente, en el hogar. La marginación sostenida de amplias capas sociales y su exclusión de los núcleos de lectura impide en gran parte la expansión generacional del medio.
  4. Las grandes extensiones de algunos territorios nacionales, la dispersión de la población y las desigualdades dentro de un mismo país dificultan la distribución, de modo que las naciones con mayor población urbana parecen más propicias para la venta de diarios. En este sentido, Guatemala, Honduras y El Salvador son las que tienen una población rural más amplia, con más del 50% de sus habitantes fuera de las ciudades.
  • (17) En un texto del Centre de Formation et Perfectionemente des Journalistes (CFPJ), La presse écrite, 1990-1991, París, 1991, seis naciones de la América hispana se sitúan en la relación de los 40 países, entre las que no figura España, con mayor circulación mundial de diarios: Uruguay, en el puesto 32, con 185 ejemplares por mil habitantes; Venezuela, 33 y 176, respectivamente; Cuba, 36 y 140; Chile, 38 y 117; México, 37 y 120, y Argentina, 40 y 115. volver
  • (18) UNESCO, Statistical Yearbook 1997, París, 1997. Estos valores difieren en otras fuentes, por lo que cabe estimar que la cifra real se encuentra entre 810 y 860 títulos diarios, que no corresponde al universo de cabeceras diarias en español, ya que es necesario considerar 125 títulos editados en España y unos ocho más en Estados Unidos y Canadá. Así pues, el número de periódicos diarios escritos en lengua española se aproxima al millar. volver
  • (19) La UNESCO parece consciente de la debilidad de sus estadísticas, a pesar de ser la única organización mundial que puede requerir a los Estados miembros información continuada sobre sus esferas de competencia. En la Conferencia General de octubre de 1997, celebrada en París, se presentó el «Plan Estratégico para el fortalecimiento de los programas y servicios estadísticos», que incluye la creación de un Instituto Internacional de Estadística de la UNESCO y la implantación de «normas rigurosas en términos de exactitud, alcance y oportunidad de los datos». volver
  • (20) En una publicación de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Datos económicos, sociales, comunicacionales y políticos de la región, Buenos Aires, 1995, se recogen cifras que, en algún caso, superan los valores de difusión publicados por la UNESCO, Efe y E&P. volver
  • (21) Bajo la denominación Proyecto Infoamérica, impulsado por la sección española de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y el Centro Iberoamericano de Comunicación y Estudios Sociales (CICES), se han desarrollado tres investigaciones de análisis de flujos informativos sobre los espacios Argentina-España y Chile-España, así como análisis de agenda de la prensa diaria en torno a hechos relevantes, como la visita del Papa a Cuba, y dos estudios sobre la evolución de la prensa digital en lengua española. volver
  • (22) WAN, World Press Trends 1998, París, 1998. Este valor ha descendido en los últimos años. En 1995 suponía el 9% (Adcebra, núm. 56, octubre 1996). volver
  • (23) Según Infoadex, La inversión publicitaria en España 1998, Madrid, 1998. La cifra, referida a 1997, incluye la publicidad en los suplementos de los diarios y supone una inversión de 218.660 millones de pesetas (unos 1.560 millones de dólares). volver
  • (24) Aunque el escenario demográfico de Hispanoamérica es en su conjunto superior al de la Unión Europea, el consumo de papel prensa, en 1995, era de 1,8 millones de toneladas en Latinoamérica frente a 9,4 millones en Europa (Norske Skog, New Paper Machine in Golbey, Oslo, 1997). volver
  • (25) Intervención en el Congreso de la FIEJ, actual Organización Mundial de Diarios (WAN), en Fillion, Patrick, «Lecture de la presse écrite, tendences et contrastes», L'etat des medias, La Découverte, París, 1991, pág. 210. volver
  • (26) En 1978, la UNESCO definió el analfabetismo funcional en los términos siguientes: «Es funcionalmente analfabeto una persona incapaz de ejercer todas las actividades para las cuales la alfabetización es necesaria en el buen funcionamiento de su grupo o comunidad y también para permitirle continuar leyendo, escribiendo y calculando en beneficio de su desarrollo personal y el de su comunidad». La UNESCO define asimismo la condición del iletrado, que puede vincularse más claramente a la incapacidad de lectura de un diario: «Iletrado es el que, habiendo aprendido a leer y escribir, ha perdido la práctica hasta el punto de no poder comprender un texto simple y breve en relación con su vida cotidiana». volver
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