La difusión de la prensa diaria en lengua española
Bernardo Díaz Nosty
2. Objetivos del análisis
El interés de este análisis no radica tanto en la relación entre la prensa y la alfabetización o entre la prensa y el desarrollo cultural, aunque son imprescindibles en el planteamiento. Más bien se trata de entender la prensa como soporte cotidiano de expresión de la lengua, a la vez que medio cuya circulación alcanza el universo de los sectores más influyentes, creadores de opinión, referentes en sus entornos culturales, sociales y políticos6
(tablas 1 , 2 y 3), y por ello, también instrumentos de control y desarrollo de los usos lingüísticos.
Entre los muchos enfoques que abordan la dimensión de la lengua, que van del demográfico7
a la amplia gama de análisis relacionados con manifestaciones culturales producciones editorial y cinematográfica, literatura científica, investigación, etc., resulta sorprendente que los estudios de la prensa en el espacio común de Latinoamérica, como manifestación escrita diaria, sean casi inexistentes.
Más que valorar el uso de la lengua por los medios, que es un ejercicio académico de penalizaciones tan extendido como necesario, pero también escasamente eficaz, este primer enfoque se repliega hacia un análisis métrico de la difusión de la prensa, próximo al inicial enfoque de la UNESCO, pero con metodologías y planteamientos distintos.
Los efectos de los medios, en cualquiera de sus manifestaciones, están estrechamente relacionados con su implantación en la sociedad, por lo que, como primera cautela en el trazado de un marco para futuros análisis del medio o, incluso, del sistema de medios de lengua española, se hace necesario ordenar una serie de aspectos básicos.
- Saber cuántos diarios se imprimen en lengua española.
- Conocer la circulación que tiene la prensa en el territorio lingüístico de referencia.
- Describir cómo se reparte geográficamente el consumo.
- Establecer unos trazos de contraste con otras áreas lingüísticas.
Necesariamente, en este planteamiento hay que distinguir tres planos:
- España. Configura una dimensión del análisis diferenciada por valores socioeconómicos, que definen posiciones de desarrollo propias de los países del llamado primer mundo. Las estadísticas sobre los medios son muy amplias y bastante rigurosas, con credibilidad entre los actores de la comunicación. Se conoce el alcance de la prensa diaria a través de la venta de ejemplares, la lectura, las cifras de negocio, el consumo de materias primas, la inversión publicitaria, etcétera. La autoexclusión de los sistemas estadísticos o la alteración intencionada de las cifras de circulación, descalifican en España a los medios que así proceden8.
- Latinoamérica. A diferencia de las especificaciones anteriores, las evaluaciones sistemáticas, homologables entre las naciones, son casi inexistentes. La diversidad de los territorios, el distinto nivel de evolución económica y cultural y el escaso desarrollo, en la mayoría de los casos, de la prensa como industria, hacen extremadamente difícil el esbozo de un marco fiable sobre el alcance real del medio. A pesar de estar unida por una misma lengua, Latinoamérica discurre entre situaciones tan diferentes como las que van de las costas del Caribe a las nieves de Tierra del Fuego.
Las carencias estadísticas se unen a las de la producción bibliográfica9
, lo que obliga a un enfoque arriesgado, que parte del cuestionamiento de las creencias ampliamente divulgadas sobre la difusión de la prensa en Latinoamérica.
Una actitud conservadora en términos académicos hubiera llevado a la aceptación acrítica de los escasos materiales encontrados. La utilización de los recursos estadísticos disponibles permitiría desviar hacia las fuentes la credibilidad del marco cuantitativo del análisis, pero el cuestionamiento de éstas, cuando hay indicios claros de inexactitud, es, en términos dialécticos, una condición del trabajo académico.
- Visión integradora en el espacio de habla hispana. De la suma de los dos apartados previos se obtiene la dimensión conjunta de la implantación de la prensa como extensión de referencia lingüística para el contraste con otras realidades.