Bernardo Díaz Nosty
Dentro del espacio analizado, la posición de España en Internet es manifiestamente mejor que la del resto de naciones. Las circunstancias determinantes, descritas a partir de la economía y de las infraestructuras de telecomunicaciones e informática, diferencian claramente la realidad española, tanto por el nivel de renta per cápita, próximo a los 15.000 dólares anuales, como por el desarrollo de las redes telefónicas, que en 1997 llegaban a 403,2 líneas por cada mil habitantes, o el equipamiento informático, que en el primer trimestre de 1998 permitía el acceso al 25% de la población41.
Esta posición destacada de España respecto de las naciones del entorno latinoamericano no es, sin embargo, sobresaliente en Europa (véase tabla 19). El equipamiento telefónico aparece, en términos de líneas instaladas, 14 puntos porcentuales por debajo de la media de los países de la UE. También, en los parámetros que fijan el consumo social de Internet, España aparece en una posición rezagada, aunque los valores económicos de referencia ofrecen una gran elasticidad para el crecimiento de los usuarios de la red, lejos de los límites marcados por la dualización de la mayoría de las sociedades de Latinoamérica.
La posición de España en cuanto a número de usuarios (véase tabla 18) es la mejor entre las naciones mediterráneas42 y se aproxima a las de Austria y Bélgica. No obstante, queda a distancia significativa de las naciones de los espacios anglosajón y escandinavo. En los países escandinavos se dan los porcentajes de usuarios más elevados del mundo, con valores como los de Finlandia o Suecia, que multiplican por cinco los de España.
Por lo que respecta al número de direcciones IP en Internet a las que se ha asignado una denominación, la posición de España, con 243.436 direcciones en junio de 1998, es, en términos relativos, una de las más bajas de Europa, 8,3 puntos porcentuales por debajo de la media de la UE. Frente a las 100,7 direcciones por cada mil habitantes de Finlandia, que es líder mundial, España sólo alcanza 6,1; valor, no obstante, superior al de Italia (5,6), Portugal (4,6) y Grecia (3,8). En Alemania y Reino Unido los índices se elevan, respectivamente, a 14,0 y 20,5 por cada mil habitantes.