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El español en el mundo > Anuario 1999 > A. Morales. Condiciones socioeconómicas
El español en el mundo

Tendencias de la lengua española en Estados Unidos

Amparo Morales

3. Tipos de medidas y proyecciones: Condiciones socioeconómicas

Los hispanos no constituyen un grupo homogéneo, pues las condiciones educativas y económicas de las distintas comunidades hispanas son muy diferentes. Frente a individuos de alto nivel social y elevada formación que se refugian en Estados Unidos para huir de una determinada situación política, se encuentra una inmensa mayoría de personas, de muy escasos recursos económicos y educativos, que entra ilegalmente en Estados Unidos para conseguir modos de vida más satisfactorios. El país de origen parece ser importante en esta distribución, y los mexicanos representan la mayor parte de este segundo grupo. En este sentido, Estados Unidos se enfrenta a un problema muy particular: la frontera con México separa a un país rico y próspero de uno muy pobre; las diferencias sociales y económicas entre ambos son las mayores que existen en el mundo entre países que comparten fronteras. No es de extrañar, por ello, el continuo trasiego fronterizo, pues la proximidad física y las diferencias socioeconómicas propician la inmigración legal e ilegal. Además, Estados Unidos atrae más inmigrantes que la suma del resto de países del mundo: junto a una gran cantidad de vietnamitas, camboyanos o polacos, se refugian en este país cubanos y nicaragüenses, que buscan asilo político, y mexicanos, salvadoreños, colombianos, argentinos, etcétera, que buscan mejores oportunidades económicas. No en vano algunos retratan a la sociedad estadounidense como un melting pot o «crisol». Dentro de él, los hispanos constituyen su propio melting pot, con muy diferentes condiciones económicas y educativas y con posiciones muy distintas respecto a su lengua y a su patria.

La población de origen hispano en Estados Unidos, debido a sus características migratorias, presenta una composición interna un tanto diferente de la de la población general. Ésta presentaba, en 1998, una ligera mayoría de mujeres (un 51 por ciento de la población), mientras que en la hispana la mayoría la constituyen los hombres (51,3 por ciento). La media de edad para la población general es de 34,3 años, mientras que para las personas de origen hispano es de 26,1. En la tabla 3 se puede observar la distribución general de edad que presentan ambas poblaciones, la general norteamericana y la latina. Los porcentajes favorecen a los grupos hispanos más jóvenes.

Los hispanos crecen en términos económicos y educativos, pero todavía se mantienen por debajo del nivel general. Los datos globales que recogían García y Montgomery (1990) eran favorables: el desempleo en 1990 (8,2 por ciento), era la mitad del de 1983 (16,5 por ciento) y el salario familiar medio en 1989 (23.400 dólares) era un 12 por ciento más alto que el de 1982. Había asimismo un porcentaje más alto de familias hispanas con salarios de 50.000 dólares o más (14,7 por ciento frente a un 11,8 por ciento en 1982). Los datos posteriores no permiten ser muy optimistas, y los cambios entre 1991 y 1996 son escasos. Las tablas 4a y 4b ofrecen datos al respecto. El ingreso per cápita ha aumentado ligeramente entre 1991 y 1996, aunque los hispanos, junto con los negros, continúan constituyendo las minorías peor remuneradas. Los grupos asiáticos muestran el nivel más alto de ingresos. Tampoco hay grandes diferencias económicas en las distintas comunidades hispanas, pero se destacan los cubanos, con el mejor salario, y los puertorriqueños, con el salario más bajo.

Los porcentajes de personas bajo el nivel de pobreza aún mantienen diferencias notables entre los grupos hispanos y la población general (tabla 4c). La última medida del 1992 muestra que la población hispana en esas condiciones casi triplica a la general. A lo largo de casi una década, los porcentajes se mantienen casi iguales para todos los grupos, lo que indica que las condiciones sociales del país no logran elevar el nivel de los más pobres.

Los datos educativos de 1997 mejoran otras estimaciones previas para los latinos: bajan a un 9,4 por ciento los que tienen estudios primarios o menos de escolaridad y aumentan a 54,7 por ciento los que tienen estudios medios y a 10,3 por ciento los que consiguen alguna licenciatura universitaria. En la comparación interna entre los grupos destacan los cubanos y los centroamericanos y sudamericanos con los niveles más altos de educación, según los datos recogidos en los informes de población de 1992 y 1997. (Tablas 5a y 5b)

Hay personas de origen hispano en todos los Estados norteamericanos, incluyendo Vermont y Alaska, de poca concentración latina; pero las mayores concentraciones se dan en diez Estados. En la tabla 7 y su gráfica se presenta la distribución de los hispanos en estos Estados, según el censo de 1990. Destacan California, Texas, Nueva York y Florida como los que acogen a mayor número de personas de origen hispano.

Como muestra la tabla 6, el censo de 1990 señalaba a California como el Estado con mayor número de hispanos, pero es Nuevo México el que tiene el porcentaje más alto respecto a la población general del Estado, con un 38,2 por ciento. En California y Texas los hispanos representan un 25 por ciento y en Arizona un 18,8 por ciento; en los otros Estados su proporción es menor 22. Los cambios más significativos respecto al censo de 1980 los presentan California, Texas, Florida y Nueva York. Estos Estados continúan atrayendo a gran cantidad de latinos, y su proporción continúa aumentando. Hay que destacar que Nevada y Nueva Jersey, con baja proporción de latinos, han incrementado significativamente la población hispana en 1990. Colorado es el Estado con menor cambio en 1990 (el crecimiento de población hispana fue sólo de un 1 por ciento). En California y Texas esta población está constituida principalmente por mexicanos y centroamericanos. Así, el 73 por ciento de todos los mexicanos vivían en esos Estados en 1980, situación que continúa en el presente. La mayor cantidad de puertorriqueños residen en Nueva York, y el mayor colectivo cubano, en Florida. En el resto de Estados la población es más variada.

En cuanto a su país de origen, en el censo de 1990 los grupos más numerosos eran los mexicanos, con 13,5 millones de personas, los puertorriqueños, con 2,7 millones, y los cubanos, con algo más de un millón. Respecto a los otros grupos menores, destacan los dominicanos, los salvadoreños y los españoles, con cifras que sobrepasan el medio millón.

Se ha repetido muchas veces que los hispanos se concentran en los grandes núcleos urbanos de algunos Estados (el 90,4 por ciento de la población hispana vivía en la zona metropolitana en 1990 y de ellos un 51,5 por ciento dentro de las ciudades). Las capitales con mayor concentración de estos grupos son Los Ángeles, Nueva York, Miami, San Francisco y Chicago. En Los Ángeles reside un 20 por ciento de toda la población mexicana del país, Nueva York acoge un 43 por ciento de los puertorriqueños y gran cantidad de dominicanos y Miami es el lugar de residencia de más de la mitad de la población cubana de Estados Unidos. Estas características de distribución urbana capitalina tienen consecuencias lingüísticas importantes para los hispanos.

  • (22) Los Estados de crecimiento más lento en cuanto al número de hispanos que añadieron en 1990 fueron Nuevo México, Arizona y Colorado. volver
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