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El español en el mundo

Tendencias de la lengua española en Estados Unidos

Amparo Morales

2. Tipos de medidas y proyecciones: Residentes

Dada la importancia creciente de las comunidades latinas en Estados Unidos y los continuos debates sobre lengua y educación que se generan en el país, los educadores y sociólogos insisten en la necesidad de realizar estudios sociolingüísticos de gran alcance que analicen los hechos con precisión y objetividad. Ese tipo de trabajo es escaso, y los datos demográficos, socioeconómicos y lingüísticos que ofrecen la mejor información sobre el crecimiento, distribución y características de los residentes de Estados Unidos aparecen recogidos básicamente en los censos de cada diez años, en los que se ofrecen las cifras oficiales brutas. Además, la misma Oficina del Censo hace estimaciones y proyecciones periódicas de esos datos, y mensualmente revisa aspectos específicos de ellos utilizando muestras de población más limitadas (Current Population Survey) 11. Estas revisiones mensuales son los informes estadísticos más conocidos y más usados entre los que publica la Oficina del Censo (especialmente su suplemento de marzo). Los datos generales del censo se obtienen de un recuento completo de la población según los bloques censales establecidos y con visitas posteriores a los domicilios de los que no contestaron12. Las estimaciones de población de los CPS no coinciden necesariamente con los datos generales del censo, porque usan diferente metodología para recoger datos y diferentes diseños, además de otras muestras. Tampoco coinciden entre sí las proyecciones de población de los mismos años, debido a las distintas premisas de las que parten los analistas respecto a la futura fertilidad, muertes, y volumen de inmigración. Algunos estiman que la inmigración va a experimentar un ligero descenso debido a las medidas restrictivas que están imponiéndose. Las agencias del Gobierno interesadas en distintos aspectos de la información (educación, salud, hospitales, etc.) elaboran sus propias estadísticas a partir de los datos del censo13.

El censo del 2000 presentará cambios fundamentales en el diseño y en la distribución de los cuestionarios. Por primera vez aparecerá una categoría «multirracial» para los descendientes de matrimonios mixtos, que han aumentado en los últimos años 14, y habrá cambios en las categorías restantes15. Los cuestionarios estarán redactados en treinta lenguas diferentes y habrá ejemplares disponibles en determinadas tiendas y entidades públicas para quienes no lo hayan recibido por correo 16, y también se podrán conseguir por Internet. Además de la información demográfica, el CPS recoge datos de empleo y sueldo y tiene suplementos con preguntas sobre otros temas. Así, por ejemplo, el de mayo de 1995 investigaba la raza y el origen étnico de la población y las categorías que recogían esta información. Probaba, además, la entrevista telefónica con ayuda de equipo electrónico. Efectuó algunos cambios de diseño después de una cuidadosa evaluación en la que participaron diversas agencias gubernamentales. Se incluyó la categoría de «multirracial», se combinaron las de raza y origen hispano en las opciones, se utilizó «afroamericano» para la categoría que antes era «negro», y «latino» para la que antes era «hispano». Estas novedades son las que se prevé incluir en el censo del año 2000.

Crecimiento de población

1. Los factores considerados más significativos y que, como hemos dicho, se tienen en cuenta para hacer todas las proyecciones de población son la inmigración y la natalidad/fertilidad. Éstas, junto con el promedio de esperanza de vida, componen los «cohorts» (compañeros) del análisis estadístico. En la tabla 2 se presentan los cambios que se proyectan en estos factores entre los años 1995 y 2050. Como puede observarse, los datos se mantienen muy beneficiosos para el grupo hispano.

Efectivamente, los factores con mayor peso en el crecimiento del grupo latino muestran pocos cambios. Si partimos de que el comportamiento de la tasa de inmigración en los últimos años permite pronosticar su vitalidad en el futuro, lo que nos dicen los analistas en sus proyecciones es que no esperan cambios. Cada grupo mantendrá en el 2050 la misma tasa del 1995. Así se ve en las categorías «guionadas», donde en las distintas razas (blancos, negros, etc.) no se cuentan los miembros hispanos. Tanto en natalidad como en inmigración, los promedios de los grupos hispanos son los más altos y, como muestran las tablas, los analistas esperan que se mantengan. El valor exacto de la inmigración es difícil de determinar, pues a la inmigración legal, hay que sumar la gran cantidad de gente que cruza las fronteras sin permiso y la que no abandona el país cuando se cumple su fecha de salida. Son datos difíciles de recoger, y por ello se mantienen constantes las cifras década tras década. Estos índices constituyen las piezas más importantes para prever lo que pasará con la comunidad hispana de Estados Unidos y con su lengua, el español, en particular.

Tal vez la pregunta sería cómo si la opinión general, incluso la de los mismos inmigrantes, es contraria a la inmigración ilegal, ésta se mantiene tan pujante. La respuesta podría partir del hecho de que la situación ha pasado a ser un asunto político de gran repercusión en el panorama electoral. El Gobierno está en cierto sentido maniatado, porque los partidos políticos del país necesitan los votos hispanos y sus líderes se muestran muy activos en la defensa de sus derechos y se hacen oír con fuerza en el Congreso. Estas circunstancias crean una actitud ambivalente por parte del Gobierno, que, por miedo a perder votos de una gran parte del electorado, actúa con mucha cautela. Las pasadas elecciones al Congreso de 1998 y las próximas presidenciales del 2000 obligan a hacer ciertas concesiones en ese sentido. Así, por un lado, proponen leyes restrictivas, como las de IRCA y IIRIRA, y quieren enmendar la ley para que los hijos de ilegales, nacidos en el país, no tengan derecho a la ciudadanía; pero, por otro, especialmente la presidencia y el partido demócrata, detienen muchas de estas medidas y reponen beneficios a los más necesitados (por ejemplo, el SSI y Medicare para los ancianos y los desvalidos inmigrantes legales que iban a perder esos derechos con las leyes del 1996). Los republicanos no siempre se oponen: el grupo latino parece ser ya demasiado numeroso para enfrentarse a él.

La inmigración está sujeta a muchos factores difíciles de predecir. Además de los cambios ocasionales de las leyes federales, que varían según el contexto político particular de cada país latinoamericano y las medidas con que quiera protegerlo el Gobierno en una situación dada, hay que tener en cuenta el grado de refuerzo de las fronteras para contener la inmigracion ilegal y las leyes que se aprueban en contra de ella. Estas leyes cambiantes se promulgan generalmente en situaciones especiales cuando considera que determinados grupos necesitan ayuda. Por ejemplo, como dijimos, se concedió a 50.000 nicaragüenses y a 250.000 guatemaltecos y salvadoreños, todos ellos ilegales, que debían haber sido deportados a su país por las medidas de 1996, y se les permitió quedarse como refugiados o se retrasó su deportación por la situación creada por el huracán Mitch. El Gobierno ha demostrado en reiteradas ocasiones que no tiene una política clara y que, por miedo a perder votos o por humanidad, está dispuesto a adoptar posiciones contradictorias.

El Servicio de Inmigración y Naturalización (Inmigration and Naturalization Service), la Migra para los mexicanos, que lleva a cabo el control de fronteras, parece estar atado de pies y manos, pues no hay suficientes jueces, juzgados y cárceles para tantos indocumentados, de los que aproximadamente un millón son detenidos cada año en las fronteras, aunque otros muchos consiguen pasar. En febrero de 1997 el INS informó que en 1996 había más de 5 millones de inmigrantes ilegales. La mayor vivía en California, con 2 millones (40 por ciento), Texas, con 700.000 (14 por ciento), Nueva York con 540.000 (11 por ciento) y Florida con 290.000 (6 por ciento) (Duignan y Gann, 1998:368). La mayor parte de la inmigración ilegal procede de México, país de procedencia del 54 por ciento de los ilegales contabilizados en el año 1996.

La opinión general sobre la INS, la entidad encargada del control, es que está haciendo muy mal trabajo, e incluso se contempla la posibilidad de dividir sus funciones entre varios departamentos17. Gran parte de las responsabilidades económicas están ahora en manos de los estados, por lo que en los últimos años éstos se dedican a identificar a los ciudadanos ilegales que no cumplen los requisitos para los servicios que piden. Un estudio realizado en Illinois en 1982 indicaba que se habían pagado 450 millones de dolares anuales en concepto de beneficios de desempleo a inmigrantes ilegales en ese Estado (Duignan y Gann, 1998:166). California se dedicó pronto a identificar a los que no cumplían los requisitos para la percepción de los beneficios, especialmente en la ciudad de Los Ángeles. Otros estados ya habían comenzado a recortar beneficios y a revisar papeles (Washington y las capitales del Estado, Michigan, Nueva Jersey y Ohio)18.

Tampoco parece estar muy claro si la presencia de inmigrantes beneficia o perjudica al país, si resta empleos a la población americana menos cualificada o si por el contrario llena una laguna laboral. Desde 1980 se está pidiendo mano de obra más cualificada, porque la agricultura y las empresas de manufactura se están modernizando y mecanizando. Parece haber consenso general en cuanto a que el país no necesitará más a los menos cualificados y que por ello debe evitar su entrada.

Desde 1950 hasta el presente el patrón inmigratorio ha cambiado mucho. De una preponderancia de inmigrantes europeos en los primeros años se pasó a la de orientales en la década de los setenta; y desde 1980 hasta la actualidad, la mayor cantidad proviene de Latinoamérica, con México a la cabeza19. Los datos actuales mantienen que los inmigrantes hispanos (de todo tipo, legales e ilegales) entran en el país a un ritmo de 350.000 al año (de un total de 820.000), datos un tanto inferiores a los de 1992 y 1994, que estimaban un total de 880.000 inmigrantes. De ellos, el grupo más importante proviene de México, con un 63 por ciento de representación cuantitativa.

Los efectos que la ley de 1986 (IRCA), y las posteriores medidas del 1996 puedan tener sobre la inmigración aún no se han podido analizar. La mayoría de los analistas coinciden en que, de reducirse la inmigración, la población en general, y particularmente la hispana, bajaría significativamente. Se estipula que si se hubiera detenido la inmigración en 1994, la población del 2000 sería 5 millones más baja de lo que indican las estimaciones actuales; y además, la composición étnico-racial de la población habría cambiado.

2. La tasa de natalidad, otro de los factores importantes para establecer el crecimiento demográfico, es especialmente significativa en la población hispana, que tiene el valor más alto. Desde 1980, el promedio general de nacimientos es de 2,1 por mujer, mientras que el de la mujer hispana es de casi 3 (2,97). La tasa ha permanecido en un nivel similar desde 1976 (Bachu, 1992). No está demasiado claro, según señalan los especialistas, si el nivel se mantendrá o si decrecerá; pero, debido a que la mujer hispana tiene un promedio más alto de nacimientos, y a que esta población va en aumento, la tasa general de fertilidad del país podría crecer. En esa dirección van las proyecciones, como se ve en la tabla 2b, que en algunas categorías comparte la información de fertilidad con inmigración20.

Para algunos analistas, el crecimiento de la población hispana está asegurado durante un largo período de tiempo, incluso sin inmigración futura, pero, por el contrario, el grupo blanco (no hispano) decrecerá en la primera mitad del siglo xxi. Los datos que ofrece Day (1996:21) muestran un porcentaje de distribución de nacimientos en el grupo hispano con aumento continuo desde 1995 a 2050 (de 15,6 por ciento a 32,8 por ciento). Los otros grupos descienden o se mantienen igual, salvo el asiático, que se mueve de 3,8 por ciento a 8,3 por ciento en esos mismos años. Cuando las categorías étnico-raciales establecidas incluyen a los hispanos, como las que aparecen sin guión en la tabla 2, el incesante crecimiento de éstos eleva las proyecciones. Por todo ello, algunos analistas del censo conceden a la inmigración, y no a la fertilidad, el primer lugar entre los factores determinantes del aumento de población en general y del de los hispanos en particular.

3. Los índices de mortalidad han descendido, y el promedio de vida es mayor en los últimos años. La población mayor es la que tiene los índices de crecimiento más altos, en lo que parece influir el fenómeno del baby boomer21, ciudadanos que ahora tienen alrededor de 50 años en los próximos quince o veinte años formarán parte de la población de 65 años o más. Cerca del 20 por ciento de la población general tendrá más de 65 años en el 2030. El grupo hispano, aun manteniendo una media más joven que el resto, sigue el mismo proceso de envejecimiento general; y la esperanza de vida es también mayor en este grupo: de 78,6 años en 1995 se proyecta a 87 en el 2050 (la general era de 76 en 1995, con una proyección para el 2050 de 82 años de vida).

Como hemos visto, los factores determinantes del crecimiento de la población favorecen al grupo hispano. Las últimas proyecciones del 1996 se mueven en la misma dirección y predicen que el grupo hispano aportará más gente a Estados Unidos después del 2020 que todas las otras minorías juntas. El descenso proporcional de la población blanca no ofrece duda, y todos los analistas insisten en que el crecimiento del grupo blanco no hispano en la década de los ochenta ha sido el más bajo y es el de menor proyección para los años venideros.

Pese a que en su futuro puede haber un descenso si la situación migratoria se alterara, la representatividad de la población hispana va aumentando constantemente por ahora y así lo hará en los próximos años. De representar el 4,5 por ciento de la población general en 1970, será ya un 11 por ciento en el 2000. Su ritmo de crecimiento es el más significativo de esa década.

Las tablas 1a, 1b y 1c sobre crecimiento de la población (ver la introducción de este artículo) ofrecen los datos numéricos más importantes.

  • (11) El censo trabaja con dos cuestionarios, el largo y el corto, lo que tiene como consecuencia la recogida de dos totales de población diferentes: la real y la aproximada. La muestra es más pequeña, y el formulario largo se entrega a uno de cada seis domicilios. volver
  • (12) El recuento del censo es importante por sus consecuencias políticas, ya que se utiliza para establecer las fronteras de los distritos congresuales y de otros funcionarios elegidos por votación directa del pueblo, así como para determinar cómo se distribuyen los fondos federales de ayuda. Aparentemente, el viejo sistema deja fuera a grandes sectores de la población que viven concentrados en determinadas barriadas de las capitales. Los CPS están orientados a obtener información laboral más precisa en el formulario P-20; los formularios P-25 y P-26 presentan las estimaciones y proyecciones de población. volver
  • (13) Los matrimonios mixtos han ido creciendo paulatinamente. En 1960, las parejas interraciales representaban el 0,4 por ciento de la población; en 1980, el 2 por ciento, y en el 1990, el 3 por ciento; según los datos del Current Population Survey, 1995. volver
  • (14) Quienes contestan los cuestionarios deben situarse en uno de quince grupos raciales. Los de 1990, iguales a los del 1980 y diferentes de los anteriores, eran: blanco, negro, indio americano, esquimal, aleuta, chino, filipino, hawaiano, coreano, vietnamita, japonés, asiático, samoano, guameño y otro. En la pregunta siguiente debían indicar si eran de origen hispano o no, y en el primer caso, indicar si eran de origen mexicano, puertorriqueño, cubano u otro. En los CPS, la raza tiene menos categorías: blanco; negro; indio americano, esquimal o aleuta; asiático o isleño del Pacífico; e hispano. volver
  • (15) Serán sus depositarias las tiendas 7-Eleven, muy populares en Estados Unidos, junto a las bibliotecas públicas y algunas oficinas gubernamentales. Se tomarán medidas especiales para evitar su utilización indiscriminada. volver
  • (16) Los datos generales que se recogen en todos estos informes basados en los censos pueden proceder de enfoques metodológicos diferentes. Además de las dos versiones de cuestionario, uno breve, para toda la población, y otro más largo, sólo para una muestra, muchas de estas investigaciones parciales tienen en cuenta a los militares que están en bases del exterior y a las personas que viven en instituciones (residencias infantiles o de ancianos, cárceles, etc.), mientras que otras investigaciones no lo hacen, lo que genera datos numéricos diferentes en los recuentos. Las categorías establecidas son responsables de otra fuente de variación, al igual que el diseño y los índices básicos de natalidad, mortalidad e inmigración. Estas medidas se describen con todo detalle en el Current Population Reports Series O-25, n.º 952, 20-21. volver
  • (17) De hecho, el presupuesto del INS ha aumentado notablemente desde que depende del Ministerio de Justicia. En 1993 era de 1,5 millones y pasó a 3,5 en 1997. Sus empleados son ya 26.000. En los primeros cuatro meses de 1997 la patrulla fronteriza detuvo a 380.000 ilegales. volver
  • (18) El Ministerio de Bienestar Social de Los Ángeles señala que entre 1980 y 1990 rechazó 19.088 reclamaciones fraudulentas de individuos ilegales. Dos años más tarde, la cifra fue de 35.153. Este tipo de petición va en aumento. volver
  • (19) Las cantidades entre 1980 y 1990 son: 3.458.000 latinoamericanos, 2.738.000 asiáticos, 762.000 europeos, 157.000 canadienses y 224.000 de otros lugares. volver
  • (20) El índice de fertilidad o natalidad viene dado por el número de nacimientos que podría tener en su vida una mujer multiplicado por mil. También se da el de crecimiento vegetativo, que tiene en cuenta los nacimientos y muertes que ocurren en el año en cuestión. volver
  • (21) Con este nombre se hace referencia a la gran cantidad de nacidos después de la Segunda Guerra Mundial. volver
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