Pedro Maestre Yenes
Aunque Internet es una red de comunicaciones cuyo desarrollo y utilización empezaron hace tiempo han pasado varios decenios desde su concepción y diseño, la realidad es que tan sólo en el último lustro, y en especial en Estados Unidos, se ha producido su espectacular desarrollo y crecimiento 1. Internet, la red de redes o simplemente la red, está creciendo en la mayoría de los países con cierto nivel de desarrollo a un ritmo superior al 10 % mensual acumulativo. Hoy podemos afirmar que más de 200 millones de usuarios están conectados a Internet y puede estimarse que hay cerca de 550 millones de páginas primarias de información, con la previsión de que en los próximos meses el número de páginas puede alcanzar la cifra de mil millones. John Chambers, director general de Cisco, la empresa de la infraestructura de Internet, asegura que cada segundo se conectan siete nuevos usuarios, lo que supone que el incremento mensual es de dieciocho millones.
Si establecemos en no menos de 50 kbytes la dimensión media de la información contenida en cada una de las páginas primarias, podemos concluir que estamos ante una masa de información de más de 25,6 billones europeos de caracteres, que son casi el doble de los caracteres que podríamos estimar que están contenidos en los más de 70 millones de documentos de la mayor biblioteca del mundo, la del Congreso de Estados Unidos de América, más de diez veces mayor que la Biblioteca Nacional de España y cien veces mayor, por número de documentos, que la legendaria biblioteca de Alejandría, si es que nos podemos fiar de los datos que se vienen dando sobre esta famosa biblioteca. Pero con ser importantes las cifras absolutas tomadas en un determinado momento, más importante aún es la tasa de incremento de la información en la red, que crece a un ritmo del 200% anual, mientras que el de las grandes bibliotecas del mundo se sitúa, como mucho, en el 15%.
Estamos, pues, ante la más fantástica acumulación de información de la historia de la humanidad, con unas peculiaridades que hacen pensar que la revolución de Internet puede tener un impacto superior a la revolución iniciada por Gutenberg, quien, con la incorporación de los tipos móviles y el descubrimiento de la moderna imprenta, creó un ejército de veintiséis soldados que en pocos años conquistó el mundo. Internet ha iniciado una segunda conquista, complementaria de la de Gutenberg, y a un ritmo bastante más rápido. La introducción de Internet en los diferentes países está alcanzando velocidades espectaculares. En Estados Unidos el teléfono tardó sesenta años en llegar a treinta millones de personas, la radio necesitó treinta años en llegar al mismo número de oyentes, la televisión quince, la televisión por cable siete y a Internet le han bastado tres para conseguir treinta millones de usuarios en ese mismo país
Por otra parte, Internet es una tecnología con un enorme poder de multiplicación, lo que constituye, tal vez, la variable más precisa para medir el impacto de una tecnología en la sociedad. El factor de multiplicación del coche es 30; es decir, que de la velocidad de 5 ó 6 km por hora alcanzada por un ser humano, el coche nos permite pasar a los 150 ó 180 km por hora. El factor de multiplicación del avión es 200 y el de unos prismáticos es 20 ó 30. El factor de multiplicación de Internet es de millones, ya que desde nuestro hogar u oficina nos permite acceder a una cantidad de información millones de veces superior a la que podemos tener al alcance de nuestras manos en nuestra casa o despacho cuando no estamos utilizando conexión telemática.
Gracias a Internet y al almacenamiento automático de la información, con las modernas y potentes herramientas para su recuperación, podemos acceder a unos volúmenes de información que serían del todo inaccesibles a través de medios convencionales.
Por ejemplo, desde el siglo xviii hasta nuestros días el número de revistas científicas en el mundo se ha multiplicado por 10 cada cincuenta años. De las diez revistas científicas existentes en el siglo de la Ilustración se ha pasado a las más de doscientas mil actuales, lo que nos pone al borde de la siguiente paradoja: antes con diez revistas se disponía de toda la información científica del mundo, mientras que acceder hoy a la información por medios convencionales es tan costoso que, como algunos analistas han puesto de manifiesto, puede resultar más barato para una empresa volver a descubrir algo que buscarlo en las publicaciones científicas. El crecimiento actual de la producción científica supera el 25% anual acumulativo, lo que provoca que la información sobre ella se duplique cada tres años. En el terreno de la gestión se pueden citar algunos ejemplos llamativos, como los siguientes: la cantidad de papel generada por la administración estadounidense permitiría empapelar varias veces el cañón del Colorado, y el papel que entra en la administración de la Seguridad Social española en una semana igualaría en altura a la torre Picasso de Madrid.
Todo esto nos permite comprender fácilmente que sólo con las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y especialmente con Internet se puede estar en condiciones de dominar la información que nos invade día a día en mayor cantidad y a un ritmo cada vez más rápido.
Desde el punto de vista tecnológico, las funcionalidades que podrá proporcionar Internet serán progresivamente más significativas. Hoy se critica la velocidad de acceso, situada en España, con carácter general, en no más de 50.000 bits por segundo. Con las modernas técnicas ADSL se podrán alcanzar velocidades de hasta 10 millones de bits por segundo para recibir información en nuestros ordenadores personales. Estas técnicas no requieren la instalación de nuevo cableado, sino que aprovechan el viejo par de hilos telefónicos; únicamente hay que adquirir un nuevo adaptador que sustituirá al módem convencional y cuyo coste será similar al de éste. Los operadores de cable, éstos sí a través de fibra óptica y cable de par trenzado, van a suministrar servicio de Internet a 10 megabits en pocos años. En Estados Unidos ya suministran este servicio a una gran parte de la población a un precio de 19,95 dólares mensuales en modalidad de tarifa plana; es decir, precio fijo independiente de las horas de consulta efectuadas. Además, los operadores de telefonía móvil de cobertura mundial a través de redes de satélites de baja altura como son los sistemas Iridium y Teledesic también aportarán soluciones para poder acceder a la red desde cualquier parte del mundo, aunque no se disponga de cableado o infraestructuras tradicionales.
Uno de los factores que se ha criticado y se sigue criticando a Internet es el de la falta de seguridad en la información que circula a través de sus redes. Si eso representó un cierto problema en sus inicios, en estos momentos se puede afirmar que con especificaciones de seguridad del tipo de las SET y con algoritmos de encriptación de la información como el DES, los niveles de seguridad alcanzados son perfectamente razonables y bastante mejores que los existentes en la transferencia de información a través de otros medios más convencionales. Encontrar la clave de desencriptación de un algoritmo tipo DES puede ser tan difícil, utilizando un símil tradicional, como encontrar una aguja en un pajar de las dimensiones del Aconcagua o hallarla en 300.000 pirámides como la de Keops, la mayor del mundo.
En el modelo definido por Negroponte, director del Media Lab del MIT, Internet es el sistema ideal para el transporte de bits, es decir de impulsos de información sin materia, sin átomos. La investigación, la cultura, la enseñanza se reducen a bits de información totalmente inmateriales y por tanto, idóneos para ser transportados a través de la red, y gracias a ello su desarrollo en el próximo siglo será impresionante.
Por todo lo dicho, la situación que las diferentes lenguas y los diferentes países van ocupando en Internet es un claro exponente de su desarrollo y de la posición que alcanzarán a lo largo del siglo xxi. No estar en Internet o no estarlo con penetración suficiente será síntoma evidente de haber perdido el tren del desarrollo y de la modernidad. Estados Unidos considera que el mantenimiento de su posición de liderazgo en el mundo durante el siglo xxi dependerá del desarrollo de las redes de comunicaciones y de la potenciación de Internet, para lo que han iniciado ya un gigantesco plan conocido como Internet 2. Si este país consiguió su vertebración inicial, fue gracias a la construcción de la red de ferrocarriles a finales del xix. Al logro de su liderazgo mundial contribuyó en gran medida el desarrollo de las autopistas en las décadas de los cuarenta y los cincuenta. Con las redes de telecomunicaciones pretende mantener su actual posición predominante a lo largo del siglo xxi.
La información recogida en Internet presenta una serie de nuevas características, entre las que se podrían destacar como más importantes las siguientes:
Internet surge de la red Arpa, diseñada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos con un objetivo fundamental: crear una red de comunicaciones totalmente descentralizada para evitar los peligros estratégicos de una red convencional centralizada, mucho más vulnerable en un contexto de guerra fría como el que existía cuando se decide diseñar Arpanet.
Frente a los sistemas tradicionales de información libros y documentos, la información acumulada en los servidores y accesible desde cualquier lugar por Internet es susceptible de ser actualizada dinámicamente, recogiendo todo lo nuevo que se va presentando en una sociedad también dinámica y que se transforma cada vez a mayor velocidad.
Cualquier persona o cualquier organización y en cualquier parte del mundo, con unos escasos conocimientos técnicos, equivalentes a los necesarios para trabajar con un procesador de textos, puede generar páginas de información en Internet y mantenerlas en la red sin coste alguno. Ya no es necesario pasar por las grandes cadenas editoriales, o por los diferentes medios de comunicación de masas, para que todos los ciudadanos del mundo conozcan los contenidos que otros han generado y consideran oportuno o necesario poner a su alcance.
Frente al formato tradicional y único que se ofrecía en libros, documentos, enciclopedias y demás soportes convencionales de información, los contenidos accesibles por Internet pueden revestir las más variadas formas, desde la simplemente textual, construida con los corrientes caracteres alfanuméricos, es decir, letras y números, hasta informaciones en forma de imagen, voz o vídeo.
Con un sistema de información como el que proporciona Internet se está en condiciones de recuperar, casi instantáneamente, la información que cada uno necesite en cada momento. Frente al sistema de búsqueda alfabética de las enciclopedias tradicionales único disponible para recuperar la información en los almacenamientos convencionales, los sistemas de búsqueda y recuperación de la información de la red están avanzando de forma continua. Hoy día, por medio de los denominados indizadores y de los servidores universales se puede recuperar cualquier tipo de información que se desee, ya sea textual o de imagen, sin necesidad de realizar ningún trabajo previo de clasificación en el momento de cargar la información en los servidores de la red donde se almacena.
Los grandes portales de Internet proporcionarán activamente la información que cada usuario haya definido previamente como de su especial interés. De esta manera, cada mañana, cada semana o cada mes, el interesado en un determinado asunto encontrará las referencias relativas a él servidas en su ordenador personal de forma automática en cuanto se conecte a Internet.
Los traductores automáticos, cada vez más perfeccionados es previsible estimar que las traducciones automáticas satisfarán las exigencias de los puristas más exigentes en un período de diez a quince años, acabarán proporcionando las mismas oportunidades a todos los generadores de información y de conocimientos independientemente del idioma en el que trabajen y que prefieran. Si hasta hace pocos años llegar a ser conocido en el mundo significaba traducir las producciones a las lenguas más difundidas, especialmente al inglés, la situación actual y su previsible evolución nos permite asegurar que el plurilingüismo en la red se irá acentuando, sin menoscabo de que todo el que esté interesado en obtener una determinada información la podrá alcanzar aunque esté en una lengua totalmente desconocida para él y solamente utilice una lengua cuantitativamente poco significativa.
En los medios convencionales, la recepción de la información se basaba en la pasividad por parte del que la recibía. Internet permite la interactividad en tiempo real o diferido, dando la oportunidad de relacionarse a todos con todos en un ágora permanente, virtual, supraespacial y supratemporal. Decía el poeta Eliot que el infierno es el lugar donde nada se comunica con nada. Aquellos países que no consigan que todos sus ciudadanos, instituciones y empresas se conecten a través de medios como Internet se convertirán en un infierno.
De las características y datos aportados, estamos en condiciones de inferir que nos encontramos ante una situación nueva, casi desconcertante, de alcance imprevisible pero, sin el menor género de dudas, con capacidad para ocasionar uno de los mayores impactos que jamás se haya producido en el capítulo de la comunicación humana.
Ante Internet no podemos permanecer pasivos; debemos adoptar una actitud activa encaminada a aprovechar este medio de la mejor manera posible. Por ello se hace necesario analizar con detalle qué está ocurriendo en la red con relación a un asunto tan importante como es el de la participación de las diferentes lenguas, y en especial del español, en la información accesible a través de Internet.
Del análisis de la situación actual y de su evolución, estaremos en condiciones de extraer una serie de conclusiones que deberían hacernos reflexionar sobre las necesidades de actuación y las diferentes alternativas posibles para lograr los objetivos que en un momento determinado se pudiesen establecer 2.