Eloy Ybáñez Bueno
Esta organización, según señala el Embajador Ortega en su Memoria para la Escuela Diplomática 61, vino a sustituir al Instituto Internacional Agrícola creado en Roma en 1905, pero puede considerarse sin embargo como una creación ex novo. Se aprobó su Constitución el 16 de octubre de 1945 en Quebec. Su artículo XXII establece: «Textos auténticos de la Constitución. Los textos en árabe chino, español, francés e inglés de la presente Constitución tienen igual fuerza legal». La sede se estableció en Roma en abril de 1951.
El artículo XLVII del Reglamento General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (Food and Agricultural Organization, FAO) establece: «Idiomas: el árabe, el chino, el español, el francés y el inglés son los idiomas de la Organización» 62. Estos idiomas se utilizan sistemáticamente tanto en las reuniones de las Conferencias como de los Consejos de la Organización, así como en los documentos de trabajo que se distribuyen para dichas reuniones.
Aunque en los estatutos de la FAO no se regulan de forma expresa los idiomas de trabajo, en la inmensa mayoría de los casos se utilizan inglés, francés y español y en ellos se realizan la mayoría de las publicaciones de la Organización.
Sólo en contadas ocasiones, cuando se trata de reuniones regionales en las que participan muchos países árabes, se utiliza también el árabe como idioma de trabajo.
En la práctica se observa una utilización cada vez mayor del inglés, en detrimento del francés y del español, en el seno de la FAO.
En el seno de la FAO existe una asociación de hispanohablantes cuyo coordinador es el Sr. Danilo Reyna y que con más de 250 miembros es, según me informó el 8 de abril de 1997 el Representante Permanente de España, D. Ignacio Trueba, que manifiesta tener un asiduo contacto con ella, la asociación más importante en la Organización.
La Representación Permanente de España, según su titular Ignacio Trueba, mantiene una estrecha coordinación con el Grupo Regional Latinoamericano (GRULAC).
Según me informó el 12 de junio de 1997 el Director General de Recursos Pesqueros de la Secretaría General de Pesca Marítima, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, D. José Ramón Barañano Fernández, «en las reuniones, tanto del Consejo como de la Conferencia y del Comité de Pesca de la FAO, uno de los idiomas oficiales es el español. Por tanto, los documentos están disponibles en este idioma y las intervenciones también se realizan en la misma lengua.
»No obstante, debido al intento de reducir gastos en interpretación, cada vez es más frecuente que cuando se prolongan las sesiones del Comité de Redacción o se constituyen Grupos de Trabajo informales, ambas actividades se realicen sólo en lengua inglesa, tanto en lo que se refiere a los documentos como a las intervenciones. España está intentando reconvertir la situación actual reivindicando la obligación del uso del español».
En el Consejo General de Pesca del Mediterráneo (CGPM), Órgano Regional de la FAO, me informa el citado Director General de Recursos Pesqueros que «los documentos se elaboran únicamente en francés e inglés. No obstante, en las reuniones del Consejo, uno de los idiomas a efectos de intervenciones oficiales es el español».
En el Comité de Pesquerías del Atlántico Centro Oriental (CPACO), también Órgano Regional de la FAO, «se siguen los mismos procedimientos que con el anterior. Los documentos se distribuyen en inglés y francés y sólo en las reuniones del Consejo se utiliza el español como lengua oficial en las intervenciones». Me informa asimismo de que estos procedimientos son también los del Comité de Pesquerías del Atlántico Centro Occidental (COPACO), también Órgano Regional de la FAO.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), el organismo de ayuda alimentaria de las Naciones Unidas, es la mayor organización de asistencia alimentaria multilateral del mundo.
Fue creado el 24 de noviembre de 1961 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y la Conferencia de 1961 de la FAO. Es un órgano de las Naciones Unidas vinculado al Consejo Económico y Social (ECOSOC) y a la Asamblea General.
Su cometido consiste en combatir el hambre que aflige a una de cada siete personas del planeta. Es la principal organización que proporciona ayuda alimentaria a víctimas de desastres naturales o provocados por el hombre y a la población pobre de los países en desarrollo con la finalidad de hacerla autosuficiente. En 1995 repartió alimentos a 50 millones de personas de 90 países y entregó unos 3 millones de toneladas de productos. La mitad de las personas beneficiadas eran víctimas de situaciones de urgencia.
Su órgano rector es el Comité de Políticas y Programas de Ayuda Alimentaria (CPA), que se transformó en 1996 en la Junta Ejecutiva del PMA, de conformidad con lo dispuesto en la Resolución 48/162 de la Asamblea General. Su primer período de sesiones se celebró en enero de 1996 en la propia Sede del Programa, que está establecida en Roma.
La Junta Ejecutiva se compone de 36 miembros que desempeñan su mandato por tres años y pueden ser reelegidos. Las funciones de esta Junta Ejecutiva son examinar y aprobar operaciones de socorro y desarrollo, trazar planes administrativos y financieros y preparar presupuestos, asegurar que las actividades y estrategias operativas del Programa concuerden con la política global establecida por la Asamblea General y ECOSOC, y seguir de cerca los resultados del Programa.
El PMA y su órgano rector han comenzado recientemente un proceso de reforma y revitalización que comprende la aprobación de un Plan Estratégico y Financiero a medio plazo en que se incorpora una visión estratégica para un período de cuatro años. En el proceso de reforma también se incluyen nuevas políticas de dotación de recursos y financiación a largo plazo que se basan en el pleno reembolso de los costos y en una mayor responsabilidad y rendición de cuentas.
La Secretaría del PMA, con sede en Roma y oficinas en más de 80 países, está encabezada por una Directora Ejecutiva designada por el Secretario General de las Naciones Unidas y el Director General de la FAO, en consulta con el órgano rector. La Directora Ejecutiva, responsable de la gestión y administración del programa, responde ante la Junta Ejecutiva en todo lo relativo al Programa y está asistida por un Subdirector Ejecutivo.
El Programa se financia con contribuciones voluntarias de Estados Miembros de las Naciones Unidas y de la FAO, así como de órganos intergubernamentales como la Unión Europea. Las contribuciones se hacen en productos, dinero y servicios.
Los gastos totales en 1995 ascendieron a 1.200 millones de dólares americanos. Desde su creación el PMA ha asignado en total 21.000 millones de dólares a proyectos de socorro y desarrollo en todo el mundo. La mayor parte de las contribuciones recibidas por el PMA corresponden a las obligaciones asumidas en virtud de los Convenios sobre la Ayuda Alimentaria (CAA), cuya última revisión se realizó en 1995. Estos Convenios constituyen mecanismos jurídicamente vinculantes con arreglo a los cuales los gobiernos contribuyen con cereales a la ayuda alimentaria.
Son idiomas oficiales del PMA el inglés, francés, español y árabe e idiomas de trabajo el inglés, francés, español, árabe y portugués. Durante las Sesiones Regulares y Anuales del Consejo de Administración se cuenta también con interpretación al chino. La documentación oficial se distribuye en inglés, francés, español y árabe y la información general se proporciona en inglés, excepto cuando va dirigida específicamente a un público hispano o de habla francesa. En Internet están disponibles documentos oficiales del Consejo de Administración en inglés, francés, español y árabe. En soporte de papel la información está en inglés, aunque también hay información básica en francés, español y árabe.
En inglés están sus publicaciones periódicas: WFP in Statistics, The Food Aid Monitor; Situation Reports y WFP Progress Reports.
Han sido traducidas al español las publicaciones: La Paradoja del hambre en un mundo de abundancia (34 páginas); El hambre, un legado con el que hay que acabar (12 páginas); Informe anual 1996: llevar la ayuda a quienes padecen hambre (44 páginas).
Esta información sobre el PMA ha sido proporcionada por la Secretaria Adjunta de su Junta Ejecutiva, Dña. Lucía Echecopar, al Representante Permanente de España ante este organismo y la FAO, D. Ignacio Trueba, el 4 de septiembre de 1997, y me ha sido transmitida el 17 del mismo mes por el Representante Permanente Adjunto de España ante la FAO, D. Javier Piernavieja.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no ha establecido ningún idioma oficial ni de trabajo y, de una forma bastante pragmática y caso a caso, ha dejado la decisión a sus órganos, que se mueven en torno a los seis idiomas que venimos citando como privilegiados en el seno de Naciones Unidas, más, para algunos casos concretos en general por cortesía, pues la sede está en Viena el alemán.
El Estatuto del Organismo, aprobado en la Conferencia de Lake Success de 1956, tiene cinco versiones consideradas todas auténticas: chino, español, francés, inglés y ruso 63. A petición de Siria se publicó, después de aprobado el Estatuto, una versión «semioficial» en árabe. Austria, la República Federal Alemana y Suiza prepararon una traducción al alemán, que, al haber sido publicada en sus países de manera oficial, tiene carácter de texto auténtico para estos tres Estados y que fue también publicada por el OIEA en diciembre de 1967.
Para el Acuerdo de Sede con Austria existen seis textos auténticos: chino, inglés, francés, alemán, ruso y español. Esta amplia panoplia de textos auténticos no ha sido respetada en otros convenios firmados por el OIEA, que ha preferido siempre reducir el número lo más posible, incluyendo siempre inglés o francés, pero aceptando usar ruso o español, si lo pide la otra parte, en cuyo caso el OIEA pide un texto auténtico en inglés. Su preferencia es tener un único texto auténtico: en inglés o en francés.
La regla 86 del Reglamento de la Conferencia General menciona como sus idiomas oficiales el árabe, chino, español, francés, inglés y ruso, y como idiomas de trabajo el árabe, chino, español, francés, inglés y ruso 64.
Lo mismo disponen las reglas 51 y 52 del Reglamento de la Junta de Gobernadores 65.
Es interesante señalar que en muy contadas ocasiones se ha hecho uso, en la Conferencia General o en la Junta de Gobernadores, de la posibilidad de utilizar un idioma no de trabajo, haciéndose cargo de los gastos, y que en las reuniones de la Conferencia General en Viena el Gobierno austríaco sufraga los gastos de interpretación de las Sesiones Plenarias al alemán. También el alemán ha sido utilizado por el Auditor Externo en sus intervenciones en la Conferencia General y en la Junta de Gobernadores, con cargo al Organismo, por entender que se trataba de un servicio al OIEA.
Los documentos y Actas del Comité Consultivo Científico se redactan sólo en inglés y ruso. Inglés, francés, ruso y español fueron también los cuatro idiomas oficiales y de trabajo de la Conferencia de Viena sobre Responsabilidad Civil por Daños de Origen Nuclear, celebrada en 1963, y en ellos están redactados los textos auténticos del Acta Final del Convenio de Viena sobre Responsabilidad Civil por Daños de Origen Nuclear y del Protocolo Opcional.
Las circulares informativas que el Director General envía a los Estados Miembros están casi siempre redactadas en inglés, francés, ruso y español, añadiéndose a estos cuatro idiomas el alemán para las notas dirigidas a los medios informativos.
Las comunicaciones escritas del Organismo, según su Manual administrativo, se realizan en inglés o francés, de acuerdo con los deseos que hayan sido manifestados por cada destinatario individual, pero deben ser acompañadas por una traducción al español o al ruso, si se sabe que el destinatario tiene uno de estos dos idiomas como oficial. Como cortesía se sugiere la posibilidad de dirigirse en alemán a autoridades, sociedades o personas austríacas.
Los miembros de la Secretaría pueden corresponder, entre ellos, en ruso o español, pero deben conservar en archivo una traducción al francés o inglés de estas comunicaciones.
La Asamblea de Personal utiliza los idiomas de trabajo del Organismo y el alemán. El Consejo de Personal trabaja en inglés y alemán, pero las Actas se redactan sólo en inglés, a no ser que el Consejo pida una traducción al alemán. El informe anual de este Consejo se publica en inglés, con traducción al alemán.
El OIEA no exige formalmente ningún requisito lingüístico para el reclutamiento de su personal, pero obviamente es esencial para poder desempeñar eficazmente el trabajo encomendado conocer, al menos, uno de los cuatro idiomas de la Junta de Gobernadores, excepto para los niveles más bajos de los Servicios Generales, para los que puede bastar con el conocimiento del alemán en la sede de Viena o del italiano en el Centro de Trieste; sin embargo, los conocimientos lingüísticos se tienen, en la práctica, muy en cuenta para establecer contratos de larga duración.
Por supuesto que sin un conocimiento razonable del inglés (en teoría, al menos, del francés como equivalente) es difícil trabajar eficazmente en este Organismo, cuyos directivos estiman que una política demasiado generosa en este punto puede reducir la eficacia.
El párrafo 38 de los denominados «Revised Safeguard Documents» señala que «salvo disposición en contrario en el acuerdo de salvaguardias aplicable, los informes deben presentarse en una de las lenguas de trabajo de la Junta de Gobernadores».
En cuanto a los datos que deben ser conservados a efectos de estas inspecciones, el párrafo 34 establece que «si no están en uno de los idiomas de trabajo de la Junta, el Estado» (es decir, el Estado inspeccionado) «debe tomar las medidas necesarias para facilitar su examen por los inspectores». Estos párrafos se incorporan siempre a los acuerdos de salvaguardias y nunca se ha utilizado la posibilidad de cambiar lo dispuesto en el citado párrafo 38.
En los contratos de investigación se especifica el idioma en que deben presentarse los informes, normalmente uno de los de trabajo de la Junta y, en algunas ocasiones, el alemán.
En cuanto a las publicaciones, el Organismo procura encontrar un equilibrio entre la conveniencia de alcanzar la máxima difusión posible y las dificultades presupuestarias, y para obtenerlo la Secretaría suele incluir en las propuestas de Presupuesto y Programa que la Junta presenta a la Conferencia General, una declaración sobre el deseo de que todas las publicaciones aparezcan en todos los idiomas de trabajo, seguida de unas precisiones más inspiradas por las citadas exigencias presupuestarias que suelen traducirse en la publicación de los trabajos científicos en el idioma en que fueron redactados, con extractos en los idiomas de trabajo, y existiendo la posibilidad, para publicaciones de menor número de destinatarios potenciales, de utilizar uno o dos idiomas de trabajo únicamente, teniendo en cuenta el uso más apropiado del contenido 66.
De 1957 a 1991 el OIEA tuvo su propia Sección de Interpretación y los intérpretes eran miembros de la plantilla del Organismo. En 1991, con la aprobación de la Junta de Gobernadores, el OIEA estableció un acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas en Viena (United Nations Office at Vienna, UNOV), según el cual UNOV proporcionaría servicios de interpretación al OIEA. Se acordó que este acuerdo se revisaría posteriormente.
En 1996 la Secretaría del OIEA revisó este acuerdo con la ayuda de un consultor independiente que tenía experiencia de interpretación en el Organismo. Según este acuerdo, se proporciona interpretación en todas las reuniones de los órganos decisorios del Organismo, es decir, la Conferencia General y la Junta de Gobernadores y sus Comités, de y a los seis idiomas oficiales y de trabajo de la Conferencia y de la Junta (árabe, chino, inglés, francés, ruso y español). También se proporciona esta interpretación en otras reuniones, incluyendo conferencias, simposios y seminarios, sobre la base de las necesidades de los participantes y las estipulaciones del Manual Administrativo.
Este acuerdo no funcionó satisfactoriamente a juicio de los Representantes Permanentes de los países miembros del Grupo Latino Americano y del Caribe (GRULAC) y de España, que, preocupados por el avance, en la práctica, del inglés, mandaron a una delegación compuesta por el Presidente del GRULAC, Embajador Demetrio Boersnen (Venezuela), el decano del Cuerpo Diplomático Latinoamericano, Embajador Carlos Peyrat (Paraguay) y el Representante Permanente de España ante los Organismos Internacionales con sede en Viena, Embajador José Antonio de Yturriaga, que se entrevistaron, el 2 de febrero de 1996, con el Director General Adjunto para Asuntos Administrativos del OIEA, el Sr. David B. Waller (estadounidense), acompañado del Secretario General de la Junta de Gobernadores, el Sr. Muttusami Sanmuganathan.
La entrevista fue considerada sumamente positiva y el Sr. Waller tomó nota de la postura de esta delegación de Representantes Permanentes, que insistió en el respeto al Reglamento de la Conferencia General y de la Junta de Gobernadores y en su protesta contra cualquier discriminación en contra de nuestro idioma. Muy concretamente se opusieron al proyecto de redactar las actas únicamente en inglés, proyecto sobre el que el Sr. Waller manifestó que no pensaba insistir la Secretaría
El 11 de abril de 1996, según me informó el Embajador Representante Permanente ante las Organizaciones Internacionales con sede Viena, D. Antonio Ortiz, el 6 de junio de 1997 la Secretaría informó a la Junta de Gobernadores de que, al revisarse este acuerdo se habían considerado dos posibles opciones para mejorar la calidad de los servicios de interpretación: restablecimiento de los servicios de interpretación propios del OIEA o reforzamiento del acuerdo. La Secretaría se inclinó por la segunda opción.
La preocupación continúa y se mantiene también la colaboración entre los Representantes Permanentes de los países de nuestro idioma, instrumentada a través del Comité al que me referiré en los párrafos dedicados a la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y a la Oficina de las Naciones Unidas en Viena (ONUV).
La Constitución de esta Organización, aprobada en Viena el 8 de abril de 1979, está redactada en árabe, chino, español, francés, inglés y ruso, a cuyos textos el artículo 29 de la misma da carácter de «auténticos» 67.
Estos mismos seis idiomas son los que el artículo 65 del Reglamento de la Junta de Desarrollo Industrial (aprobado por la Junta en sus sesiones de 10 de diciembre de 1985 y 18 de octubre de 1988) considera «idiomas de la Junta», cuya utilización (según el artículo 66 del mismo Reglamento) dará lugar a la interpretación a los otros cinco; mientras que, si se utiliza otro idioma, quien lo haga deberá proporcionar la interpretación a uno de los idiomas de la Junta, sobre la cual los intérpretes de la Secretaría podrán basarse para completar las restantes interpretaciones (artículo 67) 68.
El artículo 68 establece que:
Sin embargo, en la práctica, las habituales dificultades presupuestarias han llevado en ocasiones a un incumplimiento de este principio de igualdad entre los idiomas de la Junta cuando se trata de reuniones de comités y grupos de trabajo, lo que llevó a una alianza de hecho entre francófonos e hispanófonos para reiterar la necesidad del respeto de este principio, pidiéndose (por ejemplo, en el tercer período de sesiones de la Conferencia General celebrada en Viena del 20 al 24 de noviembre de 1989) al Director General «que proporcione servicios de interpretación a los Comités y Grupos de Trabajo establecidos por los órganos normativos durante los períodos de sesiones y entre éstos, en la medida en que lo permitan los recursos disponibles en la partida presupuestaria pertinente».
«Para ahorrar recursos», me ha informado el pasado 6 de junio de 1997 el actual Representante Permanente de España ante los Organismos Internacionales con Sede en Viena, D. Antonio Ortiz, lo que era muy necesario dada la difícil situación económica de esta Organización, «con fecha 1 de abril de 1995, la Oficina de las Naciones Unidas en Viena (ONUV) se hizo cargo de los servicios de traducción de ONUDI». Por tanto en ONUDI se reflejan todos los problemas generales de las Naciones Unidas, agravados por la difícil situación económica de la propia ONUDI.
En la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas en Viena se aplican las normas generales de la ONU a que ya me he referido y que, por tanto no repito aquí. Así como en Nueva York y Ginebra suelen plantearse con frecuencia quejas de los Representantes Permanentes ante incumplimientos de la normativa, como por ejemplo, la carta de 19 de febrero de 1997 del Embajador Representante Permanente de España ante las Organizaciones Internacionales con Sede en Viena, D. Antonio Ortiz, al Director General de la ONUV, Sr. Giorgio Giacomelli (diplomático italiano que estuvo destinado en Madrid), porque el «Informe anual de actividades de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE)», presentado ese mismo día por su Presidente, Sr. Schroeder, no estuviera disponible en español.
El Director General de ONUV respondió el 17 de marzo de 1997 al Representante Permanente de España que compartía «plenamente la inquietud manifestada con tal motivo por la Delegación de España y las demás delegaciones de habla española», y lamentaba que hubiera «ocurrido dicho incidente, que se debió a razones de índole técnica. La Secretaría», concluía el Director General de ONUV, «ha tomado las disposiciones necesarias para establecer un mecanismo adicional de control, a fin de que en el futuro no se repitan situaciones similares».
Para coordinar mejor y reforzar así la acción de los países de lengua española en la ONUDI, en el OIEA y en los Organismos de Naciones Unidas con sede en Viena y en relación con la UNRWA (que tenía entonces provisionalmente su sede en la capital austríaca), se creó en Viena en 1989 un Comité similar al que hemos mencionado en el apartado dedicado a la UNESCO, también presidido de manera rotativa por cada uno de los miembros, pero sin Secretaría. El primer Presidente fue el Embajador Representante Permanente de México, D. Francisco Cuevas Cancino.
Importante papel desempeñan también en esta defensa de la utilización del idioma español en las Organizaciones Internacionales dos agrupaciones de funcionarios: la Asociación de Funcionarios Internacionales Españoles (AFIE), que tiene su sede central en Ginebra, y, en Viena únicamente, la «Confraternidad Hispánica» que reúne a los funcionarios de lengua española en general. Ambas asociaciones los miembros de la AFIE en Viena forman parte también en su mayoría de la «Confraternidad Hispánica» mantienen un contacto fluido y constante con los Representantes Diplomáticos de habla española.
En la actualidad el Jefe del Servicio de traducción y edición de la Oficina de las Naciones Unidas en Viena, y por tanto con competencias también sobre ONUDI y OIEA, es uno de estos funcionarios no españoles pero de habla española, el colombiano D. Luis Fernando Monroy.