Francisco Moreno Fernández y Jaime Otero
Un objetivo subsidiario de este ensayo, como se anunciaba en la introducción, es la comparación de las cifras de hablantes del español con las de otras lenguas. Es el modo de situar la lengua española en el mundo y de dar la medida de su verdadera vitalidad.
Se han escogido para ello dos lenguas, el inglés y el francés, comparables al español por sus características intrínsecas (pertenecen a la misma familia lingüística y al mismo ámbito cultural) y por su posición internacional. Se trata de los tres idiomas europeos más extendidos en el mundo, hasta el punto de que se pueden considerar hoy por hoy como las tres primeras lenguas de comunicación internacional.
El cuadro 4 se basa en la misma fuente 16 y los mismos criterios que el cuadro 2, sin los cuales la comparación no sería significativa. Junto a los hablantes de los tres idiomas como lengua materna, se incluyen los que la usan como lengua franca y los que son bilingües con otras lenguas, así como los hablantes de dialectos o derivados de ellas en los países donde son respectivamente oficiales. Quedan excluidos los hablantes en los países donde no son oficiales las tres lenguas objeto de la comparación y, por tanto, los datos recogidos en el cuadro 3.
Este criterio deja fuera a más de 23 millones de hispanohablantes en grado equivalente al de lengua materna, de los cuales 20 millones residen en Estados Unidos. No pierden menos el inglés y el francés, empleados, al igual que el español, por minorías o comunidades de inmigrantes en distintos países, y en otros muchos como segunda lengua, como lengua franca, en el gobierno o la educación.
El cuadro 5 refleja el ámbito de influencia de las tres lenguas de la comparación en términos de países donde son oficiales, y de potenciales hablantes de las respectivas lenguas en tanto que habitantes de esos países. Los tres idiomas suman el 42,7% de la población mundial repartida en más de un centenar de países y territorios de los 200 largos que componen la sociedad internacional.
Combinando el cuadro 4 y el cuadro 5, el cuadro 6 muestra la homogeneidad en el uso del español en los países donde es oficial, en comparación con el inglés y el francés.
El cuadro 7 muestra la evolución de los hablantes de las tres lenguas de la comparación, de 1984 (año del que por primera vez el BBY incluye datos de hablantes, en su edición de 1985) a 1996, y una proyección de los mismos hablantes para el año 2010. Esta proyección, de elaboración propia, está basada por una parte en las proyecciones demográficas del mismo BBY y, por otra, en el supuesto de que la proporción hablantes /habitantes de las tres lenguas en 1996 permanece inalterable de aquí a 2010. Aunque sujeto a todas las contingencias imaginables, este supuesto toma como referencia que entre 1984 y 1996 esa proporción no varió sustancialmente 18.
Es de esperar, sin embargo, que en muchos países de reciente descolonización, donde el inglés y el francés son oficiales pero no hablados por la generalidad de la población, la alfabetización progresiva de la población conduzca, si se realiza en esas lenguas, a una mayor extensión de las mismas dentro de esos países 19. Este no será el caso de los países de habla hispana, donde el español tiene ya poco margen de crecimiento como lengua nacional, como se aprecia en el cuadro 6 20.
El cuadro 7 indica también la evolución posible de las tres lenguas de la comparación en cuanto a la proporción de sus hablantes respecto a la población mundial 21. Crecen más, aunque casi imperceptiblemente, el francés y el inglés que el español, quizá por ese terreno de expansión que les proporciona el hecho de ser oficiales en países de altas tasas de crecimiento de la población. Aún más será así si crece el uso de esas lenguas por la alfabetización y su adopción como lengua administrativa.
En general destaca la estabilidad de los tres idiomas, quizá explicable porque el periodo considerado es demasiado corto para reflejar las tendencias a largo plazo. Según el cuadro 7, la tendencia a más largo plazo podría ser la de un descenso muy suave de las tres lenguas en conjunto, que correspondería a las diferencias en los crecimientos naturales de la población en las distintas áreas del mundo (compensado sólo en parte por la extensión del uso de los idiomas metropolitanos en las antiguas colonias). Los hablantes de español habrían aumentado relativamente en este periodo por compartir, en su mayor parte, las poblaciones del mundo hispánico las características demográficas de los países en desarrollo (la explosión demográfica).
La comparación de los dos cuadros sugiere que, en términos relativos, el español podría haber llegado en los años noventa al final de un ciclo de expansión relativa de sus hablantes. Una vez terminada lo que los demógrafos llaman la «transición demográfica» (rápido crecimiento caracterizado por altas tasas de natalidad y caída de la mortalidad) los países de habla hispana entrarían en una fase de crecimiento pausado 22.
| 1958 | 1992 | |
|---|---|---|
| Inglés | 9,8 | 7,6 |
| Francés | 2,5 | 2,1 |
| Español | 5,0 | 6,1 |
| Los 3 idiomas | 17,3 | 15,8 |