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El español en el mundo

La ingeniería lingüística en España

Joaquim Llisterri y Juan M. Garrido Almiñana

5. Propuestas de medidas de actuación

Los datos que han podido recabarse para la realización de este trabajo ponen de manifiesto la existencia de 120 grupos (en el sentido amplio que hemos dado a este término) de investigación y desarrollo que llevan a cabo actividades en los diversos ámbitos que se relacionan con la ingeniería lingüística, participando desde 1989 en 138 proyectos financiados tanto a través de programas nacionales como europeos.

Globalmente —y en los casos en que se dispone de esta información— cada equipo está formado por aproximadamente ocho miembros, con notables diferencias en función del ámbito universitario en el que se encuadran; aunque el 70 por ciento de ellos ha dispuesto de fondos públicos para un único proyecto, un núcleo que corresponde a la cuarta parte del total de grupos ha participado en un número de proyectos situado entre dos y cinco, porcentaje que se corresponde con el número de grupos que se presentan al exterior con esta denominación y sobre los que ha podido recogerse información más detallada.

Por lo tanto, puede pensarse que existe una base estable y hasta cierto punto consolidada, formada por aproximadamente 30 equipos, predominantemente en las universidades, con una fuerte implicación en el campo de la ingeniería lingüística. No debe olvidarse tampoco el papel que juega el mundo empresarial, que representa un 25 por ciento de los grupos identificados.

Las actividades en ingeniería lingüística en España abarcan, por lo que puede deducirse de la información obtenida, las tres grandes áreas en las que hemos dividido este sector, detectándose un equilibrio entre las tecnologías del texto y las del habla (entre las que se incluye la investigación en fonética experimental) en lo que se refiere a la dedicación de los equipos, y una implicación ligeramente menor en el ámbito de los recursos lingüísticos. Frente a esta situación, las cifras recogidas muestran una mayor presencia global de proyectos financiados en el campo del tratamiento del habla, que requeriría un análisis más detallado.

Aunque no se dispone, por el momento, de datos que permitan estudiar la evolución de la ingeniería lingüística en España y comparar la situación del español con la de otras lenguas, los dos indicadores utilizados muestran un crecimiento en el número de proyectos con financiación pública situado entre 1990 y 1993 en los programas nacionales y entre 1992 y 1995 en los programas europeos; por otra parte, el análisis de la participación española en los sucesivos programas del sector de ingeniería lingüística de la DG XIII/E desde 1991 pone de manifiesto la ausencia casi total de coordinadores españoles en los proyectos y una presencia global en los mismos que no alcanza el 30 por ciento.

Estos datos generales y, como hemos insistido a lo largo del trabajo, necesariamente limitados y parciales, pueden, sin embargo, ser útiles para establecer un primer diagnóstico de la situación de la ingeniería lingüística en España, complementando el trabajo ya realizado por FUNDESCO sobre el papel del español en las autopistas de la información, al tiempo que constituyen una base para propuestas de actuación como las que se sugieren a continuación.

Recopilación y difusión de información

El esfuerzo requerido para recoger los datos sobre los que se basa el presente estudio pone sobradamente de manifiesto la falta de fuentes de información sobre las actividades que se realizan en España en el campo de la ingeniería lingüística. El informe editado por FUNDESCO supuso, sin lugar a dudas, un importante primer paso, que se ha visto complementado por la recopilación de grupos de investigación y desarrollo preparada por la Sociedad Española para el Procesamiento del Lenguaje Natural y el Observatorio Español de Industrias de la Lengua.

Pese a estas iniciativas, no se cuenta aún con informaciones completas y sistematizadas, accesibles a los especialistas interesados. Parece, pues, necesario disponer de una base de datos exhaustiva, a disposición de la comunidad científica, a partir de la cual pudieran conocerse exactamente las actividades que se llevan a cabo en el país, incluyendo no sólo las relacionadas con proyectos de investigación, sino también los productos y servicios comerciales ofrecidos desde el mundo empresarial.

El medio ideal de recopilación, difusión y actualización de este tipo de información parece ser actualmente la creación de un espacio en Internet especialmente diseñado para este propósito.

Coordinación

Parece lógico pensar que la disponibilidad de información ha de llevar a una mayor coordinación, con lo que puede lograrse un mejor aprovechamiento de los recursos humanos y materiales dedicados a la ingeniería lingüística. Los datos presentados en este estudio ponen de manifiesto, por una parte, una cierta disminución del número de proyectos financiados en los últimos años y, por otra, la existencia de determinados ámbitos de trabajo abordados por un número relativamente importante de grupos.

Esto debería llevar a plantearse, tras un análisis mucho más detallado del que aquí se puede llevar a cabo, la necesidad de coordinación entre grupos y proyectos, evitando la duplicación de esfuerzos y el consiguiente desaprovechamiento de medios. Esta tarea no puede, naturalmente, llevarse a cabo sin contar con información, como la propuesta en el apartado anterior.

Disponibilidad de recursos lingüísticos y herramientas

En la primera parte de este estudio se ha intentado poner en relieve la importancia de los recursos lingüísticos para el desarrollo de la ingeniería lingüística, así como la ineludible necesidad de contar con herramientas para su tratamiento.

Frente a ello, no resulta sencillo en la actualidad conseguir información sobre tales elementos ni disponer de ellos, con lo que en muchos casos se opta por la creación de recursos y herramientas propias, al margen de las ya existentes. El establecimiento de la European Language Resources Association (ELRA) pretende paliar parciamente este problema, contando con la disposición de los grupos para difundir sus productos por esta vía, con todas las implicaciones que ello conlleva.

Sería imprescindible disponer, en el marco nacional, de fuentes de información completas sobre los recursos y herramientas existentes y en desarrollo, tal como se ha propuesto anteriormente, y estudiar la posibilidad de difusión de modo que se respetaran tanto los intereses de los centros que los han desarrollado como los requisitos que impone la financiación pública de los proyectos a través de los que se han conseguido fondos para su creación.

Colaboración universidad-empresa

A pesar de que los datos recogidos denotan la existencia de grupos universitarios que mantienen una colaboración —en algunos casos a lo largo de varios años— con el mundo empresarial y de que algunas empresas españolas participan en proyectos financiados de ingeniería lingüística, muy probablemente no se ha alcanzado aún un nivel óptimo en este aspecto.

El análisis de las áreas de trabajo realizado en el apartado Situación actual de la ingeniería lingüística en España, permite constatar que tanto las empresas como los equipos académicos del ámbito de las humanidades comparten un interés por los recursos lingüísticos, mientras que la industria y los grupos científico-técnicos mantienen una notable actividad en lo que se refiere a las tecnologías de tratamiento del texto; existe también una confluencia entre la dedicación al procesamiento del habla en el entorno industrial y el universitario. Sin embargo, la falta de información a la que hemos aludido reiteradamente hace que, probablemente, estas coincidencias manifestadas en los datos sobre dedicación a las diversas facetas de la ingeniería lingüística no den lugar, en muchos casos, a proyectos conjuntos.

Además del necesario conocimiento mutuo, sería recomendable potenciar los instrumentos de cooperación descritos en el apartado Marco de actuación nacional, a fin de lograr una mayor presencia empresarial en el campo de la ingeniería lingüística —con lo que puede esperarse un desarrollo adecuado de las industrias de la lengua—, así como un incremento de la implicación de los equipos universitarios que lo consideren oportuno en la investigación encaminada a la consecución de prototipos y productos.

Participación en proyectos europeos

Los datos presentados en el apartado Evolución de la participación de grupos españoles, aunque referidos a un único sector, hacen pensar que la presencia española en los proyectos de ingeniería lingüística subvencionados con fondos europeos no responde al potencial real del país.

Una encuesta realizada en el proyecto MAP-SPAIN y las informaciones que se están recogiendo en EUROMAP, ponen de relieve que buena parte de las dificultades de los equipos interesados en formar parte de consorcios europeos se centran en la falta de información sobre las posibilidades de los distintos programas, en la búsqueda de socios para la formación de un consorcio internacional como se requiere en las condiciones de participación, en el esfuerzo en recursos humanos y económicos necesario para la preparación de una propuesta en relación con las posibilidades de éxito, en la falta de convergencia de intereses entre la temática de las líneas de trabajo propuestas y las propias, y, en ciertos casos, en las barreras idiomáticas. Aunque es innegable que las OTRI y otros organismos juegan un papel muy relevante, no cabe descartar la necesidad de un asesoramiento especializado en el sector de las industrias de la lengua.

Formación especializada

Finalmente, aunque esta cuestión no se ha abordado con detalle en el presente estudio, cabe plantear la situación de la formación de especialistas en ingeniería lingüística. La propia dispersión de los grupos de investigación en diversos ámbitos universitarios que se ha puesto de relieve en el apartado Grupos de investigación en las universidades, no facilita el establecimiento de currícula que permitan la formación interdisciplinar requerida para desarrollar una labor adecuada en el campo que nos ocupa.

Pese a ello, se ha creado un reducido número de programas de postgrado especializados en lingüística computacional o en ingeniería lingüística, o se han introducido materias de disciplinas relacionadas en programas más generales; también existen otras iniciativas como los cursos mencionados en el apartado Otras iniciativas, además de las reuniones científicas especializadas.

La importancia de la formación se pone de manifiesto en el trabajo realizado en las redes temáticas del programa SOCRATES, «Advanced Computing in the Humanities» y «Speech Communication Sciencies», dedicadas a estudiar y definir los requisitos en la preparación profesional de expertos en procesamiento del texto y del habla respectivamente. El seguimiento de tales iniciativas —en las que intervienen grupos españoles— sería recomendable a fin de iniciar en España una reflexión sobre las necesidades de formación en ingeniería lingüística, atendiendo tanto a la opinión del mundo académico como a la experiencia de las empresas.

Estas propuestas no pretenden, como es lógico, resolver todas las cuestiones que se plantean en torno a la ingeniería lingüística en nuestro país. Pensamos, no obstante, que plantean algunas acciones que podrían contribuir de algún modo al desarrollo de un campo con un innegable potencial. Es casi inevitable, a modo de conclusión, recordar las palabras de la comisión que, presidida por Albert Danzin, preconizaba en 1992 la necesidad de crear una infraestructura lingüística para Europa:

Si l'on veut éviter des inegalités graves dans les performances des langues maternelles de l'Europe des 12 et les tensions sociales qu'entraînerait une telle situation, il faut mettre en oeuvre une politique volontariste dominée par le confluent des langues et de l'informatique. L'instrument est «l´ingénierie linguistique». Il a pour objet la promotion de ce qu'il est convenu d'appeler les «industries de la langue». (DANZIN [1992], pág. 7)

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